El feminismo extremeño responde a la agresión en Mérida y planta cara a los bulos racistas de la ultraderecha

Las feministas frenan el relato racista tras lo sucedido en Mérida y recuerdan que la violencia machista no tiene nacionalidad.
Paseo de Roma Mérida
Lugar donde ocurrió la agresión. Paseo de Roma, Mérida.

Los hechos se remontan a la noche del pasado martes 19 de mayo en Mérida. Una joven fue víctima de un violento intento de agresión sexual en la capital extremeña. La gravedad del suceso trascendió públicamente después de que la madre de la víctima denunciara a través de las redes sociales que su hija había sido “atacada y agredida” por un hombre con la intención de abusar de ella, pidiendo el apoyo y la movilización de la ciudadanía para que sucesos así no se vuelvan a repetir. La respuesta judicial no se hizo esperar: el viernes 22 de mayo, la titular de la Sección Judicial de Violencia sobre la Mujer de Mérida decretó el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para el varón detenido.

Sin embargo, la detención del presunto agresor —un hombre migrante y racializado— desató de inmediato una agresiva campaña de instrumentalización política en el entorno digital. Plataformas reaccionarias, partidos y perfiles de extremaderecha han utilizado el caso para propagar discursos de “prioridad nacional” y vincular falsamente los índices de criminalidad y violencia machista con el origen étnico o geográfico de las personas.

Ante esta espiral de odio, el movimiento feminista de la región ha respondido de forma tajante. Primero fue la Plataforma 8M de Mérida bajo el lema “Ni agresión machista ni agresión racista”, y ahora la Plataforma 8M Badajoz a través de un contundente comunicado, las que han salido al paso para defender que la violencia de género es un problema estructural que no entiende de fronteras ni de nacionalidades. 

Recursos reales frente al “postureo” institucional

En su escrito, la Plataforma 8M condena firmemente la agresión y exige a las instituciones locales y autonómicas que dejen a un lado el “postureo” y faciliten de manera inmediata recursos reales de apoyo psicológico, social y jurídico para la superviviente y su entorno familiar, con el fin de aportarles la calma y la tranquilidad necesarias. “Las feministas estamos cansadas de pedir recursos reales [...]. Estamos cansadas de repetir que el motivo por el que nos violentan es por SER MUJERES”, recalca el texto.

Desde el colectivo recuerdan que la violencia machista es estructural y transversal, lo que significa que atraviesa todas las clases sociales, ideologías, religiones, edades y etnias. El comunicado advierte de que construir falsos perfiles sobre quiénes son los agresores o las víctimas solo ahonda en la vulnerabilidad de la sociedad y dificulta el desarrollo de herramientas eficaces para erradicar el patriarcado.

Una respuesta firme contra el racismo y los bulos

El eje central del manifiesto se enfoca en desmontar las narrativas de corte fascista que intentan criminalizar a comunidades enteras a raíz de un caso particular. La Plataforma señala con el dedo el “utilitarismo y electoralismo” de determinados partidos políticos cuando la violencia es ejercida por hombres que pertenecen a colectivos discriminados.

El colectivo aclara que el hecho de que un agresor sea migrante no resta un ápice de gravedad a la agresión, pero rechaza tajantemente que se utilice para estigmatizar a todo el colectivo migrante o al pueblo gitano bajo discursos racistas y xenófobos. 
Denuncian que estas corrientes de odio pretenden borrar la existencia y la lucha de las propias feministas migrantes y gitanas que conviven en una sociedad que, además de machista, es clasista y racista. Asimismo, entienden que el discurso de las mujeres violentadas tiene derecho a estar hecho “desde la rabia”, pero recuerdan que las instituciones y los colectivos tienen el deber ético de no caer en bulos ni falsedades.

“Nos encontraréis enfrente”

Hacia el final del comunicado, las activistas apelan a la responsabilidad colectiva para no dejarse manipular por la desinformación, lanzando una advertencia directa a quienes propagan el odio: “Ni los datos ni la historia amparan vuestros discursos fascistas. Sabemos qué buscáis, sabemos dónde queréis llegar, y nos encontraréis enfrente”.

La nota cierra reafirmando el ADN transversal del movimiento en Extremadura, posicionándose como un muro de contención contra el avance de la extrema derecha y el racismo institucional: “Como feministas, como mujeres supervivientes y como antifascistas: todo nuestro apoyo, siempre, a las mujeres que han vivido violencia machista. Estamos a vuestra disposición”.

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