Euskal Herria
La Ertzaintza abre una investigación por “desórdenes públicos” contra militantes de Ernai
La Ertzaintza ha iniciado diligencias por “desórdenes públicos” y abierto una investigación policial a raíz de los actos simbólicos desarrollados el pasado domingo en Donostia durante la manifestación convocada por la organización juvenil de la izquierda abertzale, Ernai. El foco de las pesquisas del Departamento de Seguridad del Gobierno vasco se sitúa en el tramo final de la marcha, cuando varios militantes derribaron y descabezaron a martillazos una figura a escala real de Felipe VI en pleno Boulevard donostiarra.
La apertura de esta vía policial vuelve a situar en el centro del debate la persecución penal de las protestas dirigidas contra la Corona en Euskal Herria, un ámbito en el que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ya ha censurado de forma reiterada a la judicatura española al amparar la quema o destrucción de figuras del monarca dentro del derecho fundamental a la libertad de expresión y la crítica política. Pese a esta doctrina consolidada en Estrasburgo, la actuación de la Policía autonómica vasca activa de nuevo el resorte punitivo frente a las expresiones juveniles contra los símbolos de la monarquía.
La movilización, que reunió a más de 4.000 jóvenes según los datos de la propia organización bajo la consigna «Faxismoari ez. Irabaztera», recorrió las calles de la capital guipuzcoana para denunciar el auge del autoritarismo, el avance reaccionario y la pervivencia de las estructuras institucionales ligadas a la monarquía española.
La actuación de la Policía autonómica vasca activa de nuevo el resorte punitivo frente a las expresiones juveniles contra los símbolos de la monarquía
Al término de la marcha en el céntrico Boulevard donostiarra, un grupo de manifestantes situó en la calzada una efigie representativa del monarca español, que fue volteada y golpeada con mazas en la cabeza hasta desprenderla del busto. En el transcurso de los actos finales también se prendió fuego a banderas españolas y francesas, en una acción de marcado cariz antimonárquico y de denuncia política que concluyó sin detenciones inmediatas ni cargas policiales en el lugar.
Pocas horas después, el Departamento vasco de Seguridad confirmaba la apertura de un atestado policial para tratar de identificar a los autores de la acción, tipificando inicialmente lo ocurrido como un presunto delito de desórdenes públicos.
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