Elecciones 10N
Cuando la izquierda gira al centro

Cuando las supuestas (o reales) izquierdas giran al centro (o incluso al centro derecha), cuando se convierten en sistema y son, de manera más o menos confusa, percibidas como tal, pierden la capacidad de mantener vivas las esperanzas y las aspiraciones y deseos de una transformación de la realidad hacia mayores igualdad, libertad y fraternidad.

Abrazo entre Pablo Iglesias y pedro Sánchez tras la firma
Abrazo entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez tras la firma del acuerdo de Gobierno en noviembre de 2019. Dani Gago
19 nov 2019 12:42

Se ha culpado, con razón, al PSOE del ascenso de la ultraderecha, neofascista o postfascista, como ustedes quieran denominarla, por convocar nuevas e innecesarias elecciones ante la prohibición “superior” de la coalición con Podemos. Está claro que se han disparado un tiro en el pie, que podría llevarles, al final, a una negociación acelerada y obligada con Unidas Podemos, empeñada de nuevo en formar parte de un gobierno de difícil porvenir e imprevisibles resultados (para su propio futuro) o a inclinar la cabeza, suicidándose, y optar por la gran coalición favorecida, con dudas, por quienes realmente mandan. Espero que su cálculo les lleve, mal menor, a ese gobierno “progre” (con o sin la izquierda moderada dentro, allá ellos).

La cuestión no es indiferente, no porque haya que confiar en la potencialidad de dicho gobierno para cambiar realmente las cosas, sino por la simple conveniencia de un contexto mejor (o menos malo) para la imprescindible y urgente acción de movimientos, colectivos y personas transformadores, único camino largo viable para otra política y otro sistema.

Pero no es sobre esto, la responsabilidad próxima en el ascenso del neofascismo, sobre lo que quería reflexionar, sino sobre la responsabilidad de fondo de la conversión progresiva y continuada de las socialdemocracias (y de las izquierdas, en general) en piezas sustentadoras del sistema, en parte sustancial del mismo.

Cuando las supuestas (o reales) izquierdas giran al centro (o incluso al centro derecha), cuando se convierten en sistema y son, de manera más o menos confusa, percibidas como tal, pierden la capacidad de mantener vivas las esperanzas y las aspiraciones y deseos de una transformación de la realidad hacia mayores igualdad, libertad y fraternidad. De un cambio hacia una mayor justicia, al menos.

Pero ¿por qué giran al centro las supuestas o reales izquierdas? La respuesta tiene que ser necesariamente compleja y sin pretensiones. Aparte de las derivas ideológicas (por contaminación, resignación, adaptación, “realismo”…) creo que las raíces de la domesticación deben buscarse tanto en la profesionalización de la política como en el electoralismo.

En aras de la ocupación del centro, concebido como el inagotable caladero de votos, el discurso se acomoda a este espacio artificialmente creado de desinformación, confusión, ignorancia, intoxicación, emociones manipuladas, adaptación a los modos “publicitarios”, permeabilidad a los mensajes teledirigidos de los media… En realidad, el supuesto populismo de izquierda (Laclau) no es, en mi opinión, sino la teorización de la adaptación a este contexto.

¿Por qué giran al centro las supuestas o reales izquierdas? Aparte de las derivas ideológicas (por contaminación, resignación, adaptación, “realismo”…) creo que las raíces de la domesticación deben buscarse tanto en la profesionalización de la política como en el electoralismo
Sin embargo, la mayoría de los votos de los de abajo -o sea, la inmensa mayoría de la población- no tendría que estar en este espacio, sino en la defensa de la satisfacción de sus necesidades reales de todo tipo, a medio y largo plazo, preferiblemente, o al menos de sus necesidades más perentorias a corto plazo. Ese tendría que ser el centro si el sistema y todos su cómplices -incluidas las supuestas izquierdas- no se dedicaran con tanto esfuerzo y ahínco a construir y reconstruir precisamente ese otro centro informe, dúctil y maleable.

¿Cuáles son los reflejos de una época de crisis profunda e integral y cómo combina con todo lo anterior? Esquemáticamente, una crisis como la actual produce frustración, miedo y rabia: de quienes se ven expulsados -o en peligro de ello- de las posibilidades de consumo y/o de supervivencia, mientras la publicidad omnipresente les refriega por la cara un sinfín de bienes prestigiados e inalcanzables, de quienes tienen pánico a perder su estatus socioeconómico, tal vez trabajosamente alcanzado, de quienes necesitan descargar su rabia porque ven amenazas, amplificadas y manipuladas, por todas partes, de quienes, troquelados en un franquismo familiar y sociológico, enmascarado algunos decenios de corrección política, pueden por fin reivindicar a voz en grito sus esencias…

La mayoría de los votos de los de abajo -o sea, la inmensa mayoría de la población- no tendría que estar en este "centro", sino en la defensa de la satisfacción de sus necesidades reales. Ese tendría que ser el centro si el sistema y todos su cómplices -incluidas las supuestas izquierdas- no se dedicaran a construir y reconstruir precisamente ese otro centro
En resumen, se juntan el hambre con las ganas de comer: una necesidad urgente e intensamente sentida, incluso de forma emocionalmente desproporcionada, de una salida a la crisis (o, al menos, de una esperanza de salida, justa, igualitaria, digna, solidaria…) con propuestas desde la izquierda nada entusiasmantes, timoratas, repetitivas, obsoletas y superficiales, dentro del sistema causante de la crisis y del dolor.

Es infinitamente más fácil canalizar la frustración hacia “chivos expiatorios” discriminados (inmigrantes, feminismos y ecologismos más profundos, pobres en general…) que hacia los causantes reales de la estafa y la frustración (tan arriba y tan hábilmente escondidos y protegidos que son casi invisibles y, además, inatacables). Si a esto se añade la emergencia de nacionalismos combativos, siempre latentes, ya tenemos el caldo de cultivo suficiente para desviar la atención y la exigencia de responsabilidades.

¿Cómo se va a suscitar ningún entusiasmo si no se habla de reforma agraria, de desprivatizaciones generalizadas, de devolver al común lo que debería ser común, de crear un contexto legal en que las iniciativas colectivas desde abajo puedan crecer y multiplicarse como hongos, de combatir seriamente la corrupción (todas las corrupciones), la manipulación, las mentiras, la violencia injustificada de los poderosos y sus servidores, la visible y la invisible…? Claro que ni siquiera esto sería suficiente (no necesitamos salvadores, sino autonomía real), pero por lo menos sería algo, un nuevo comienzo.

No se rompió con el franquismo (inclasificable dictadura militar y ultraconservadora con adornos de fascismo a la española y fundamentalismo católico -o viceversa-). Se reformó/maquilló el franquismo, dejándolo como componente subterráneo de la derecha, se ignoró la necesidad y la posibilidad de un proceso de reeducación popular basado en la memoria y en la profundización eficaz de la democracia. Años de componendas, se supervivencia de mentalidades, poderes y prácticas franquistas en el ejército, en la judicatura, en la política, en la empresa… explican sobradamente la escisión actual (del conjunto de la derecha) del neofascismo ante la crisis que se vive y el pánico a la que se avecina.

¿Cómo se va a suscitar ningún entusiasmo si no se habla de reforma agraria, de desprivatizaciones generalizadas, de devolver al común lo que debería ser común, de combatir seriamente la corrupción (todas las corrupciones), la manipulación, las mentiras, la violencia injustificada de los poderosos...?
No se combate el neofascismo sólo ni principalmente con propuestas y medidas reactivas. Eso les deja la iniciativa y los sitúa en el centro del discurso y del debate. Se les combate sobre todo con medidas proactivas que dibujen y acerquen realmente otro horizonte capaz de devolver la esperanza, e incluso el entusiamo. Si sólo oscilamos entre parche y parche, ejemplares en la moderación y el realismo, tratando de no molestar, mirando siempre hacia la derecha y acomodándonos a sus fobias -y a sus intereses-… el combate está perdido.

Relacionadas

Política
Euskal blokeo politikoa gaindituko dugu

Atzean geratu diren politika sozial eta ekonomiko okerrak aztertuz, Espainiak berriki abiatutako aldaketaren euskal deklinazio baten beharra aldarrikatu nahi dugu, egungo blokeo egoera Euskalerrian ere gaindituz. SINDIKAL AGENDA, martxoaren 4tik aurrera


Podemos
Podemos purga su formación en Euskadi

Tras la dimisión de la ejecutiva de Podemos Euskadi, que apoyó la candidatura de Rosa Martínez, quien ha perdido las primarias vascas frente a la pablista Miren Gorrotxategi, Unidas Podemos ha despedido a diez trabajadoras. Dos de ellas se encuentran de baja, un despido contrario a la ley aprobada por el PSOE y Unidas Podemos.

Feminismos
Beatriz Gimeno: “El feminismo no lo entiendo si no incluye a las mujeres trans”

Ha sido diputada en la Asamblea de Madrid y presidenta de la FELGTB. El pasado 31 de enero, tomó posesión de su cargo como directora del Instituto de la Mujer, que quiere llevar al centro de Madrid y convertir en un think-tank feminista.

0 Comentarios

Destacadas

Coronavirus
La crisis del coronavirus deja al descubierto el insostenible modelo de cuidado de mayores

Trabajadoras y expertas señalan que las muertes en las residencias son la punta del iceberg de un sistema de cuidados que prioriza lo económico sobre los derechos de las personas en el final de sus vidas e invitan a repensar el modelo.

Coronavirus
Los psicólogos recomiendan: apaga la tele, o al menos modera su uso

La crisis del covid19 ha provocado una saturación informativa que afecta de forma determinante al estado de ánimo y a la salud mental de la población. Los profesionales del sector recomiendan limitar nuestra exposición al bombardeo mediático.

Coronavirus
Confinamiento a oscuras en la Zona Norte de Granada
Miles de personas se ven afectadas por los repetidos cortes de luz en los barrios durante la cuarentena.
Coronavirus
Debajo de casa, la vuelta del pequeño comercio

El comercio de barrio ha florecido en esta pandemia frente a las grandes superficies. Sin embargo, su clientela más fiel, las personas mayores, se han convertido en invisibles. Muchos ancianos no se atreven a salir a la calle, pero los comerciantes no dudan en llevarles la compra a la puerta de casa

Sanidad
Paco, técnico del Summa: del 11M a la crisis del coronavirus

El personal de emergencias sanitarias del Summa realiza cada salida como si fuera a enfrentarse a un positivo por coronavirus. 96 ambulancias circulan todos los días en el pico de avisos que se produce entre las 12 y las 17h. Paco es uno de los técnicos que va tras el volante de una de ellas.

La semana política
Eternamente separados

España, Italia y Francia se topan con la versión alemana del liberalismo. Comienzan a dibujarse las dos salidas a la crisis económica abierta por el coronavirus: el despliegue en forma de rescate social o el cierre por arriba que plantean los Estados del norte de Europa. 

Últimas

Coronavirus
¿Hay alternativas al estado de alarma y al confinamiento?
El pasado domingo se anunció la prolongación del estado de alarma durante 15 días más y, nuevamente, las críticas a la medida han sido escasas.
Coronavirus
Inmunidad comunitaria frente al autoritarismo de balcón

Hay otras formas de pensar la inmunidad, una inmunidad comunitaria que maneje de otro modo las relaciones en tiempos de pandemia —y no—, que reformule nuestra noción de defensa, de contagio, de relación, de cuidado y hasta de nuestra propia identidad.