Escuelas infantiles en la ola de calor: pingüinos, piscinitas y una pregunta sobre los derechos de la infancia

La etapa de los 0 a los 3 años es la única que no para en julio. Ocho bebés en un aula, recogidas en las horas en las que las temperaturas alcanzan sus picos y centros sin climatizar son el día a día de educadoras y criaturas.
Valle del Oro sin aire - 3
Termómetro colocado en la escuela infantil Valle de Oro, en Carabanchel, marcando altas temperaturas. David Canales

La etapa de los 0 a los 3 años es la única que no para en agosto. Ocho bebés en un aula, recogidas en las horas en las que las temperaturas alcanzan sus picos y centros sin climatizar son el día a día de educadoras y criaturas.

Cuando se le pregunta cómo es trabajar en la etapa de 0 a 3 años en julio, Rosa dice una palabra: “infierno”. Es educadora de esta etapa en una escuela infantil de la Comunidad de Madrid. Su día, cuenta, empieza bajando toldos y persianas. Luego, con todo oscuro, enciende los pingüinos. El año pasado los prestaba una familia, este año son del centro. La posibilidad de instalar aire acondicionado está planteada: la escuela ha pedido un presupuesto, pero es poco o nada realista pensar que se pueda aprobar y ejecutar antes de que acabe el curso. 

A los niños y niñas los reciben fuera a las 9h y se quedan en el patio en las primeras horas. Cuando entran a las aulas, a mediodía, y a pesar de haber tenido los pingüinos a 17ºC durante tres horas, las aulas están a unos 28ºC, cuenta esta educadora en medio de la tercera ola de calor en Europa, que en Madrid se traduce en varios días consecutivos con los termómetros a 40ºC y noches insoportables.

“Les ofrecemos agua constantemente, porque algunas criaturas no la piden”, sigue Rosa. “A media mañana, nos refrescamos y comemos fruta en el aula; luego la rutina es más o menos la de siempre, alguna actividad si el calor lo permite, comer y echar la siesta”, explica. En la siesta, coloca a los niños y niñas cerca el aire frío de los aparatos. “Es lo que nos salva, porque los ventiladores solo mueven aire caliente”.

Desde Málaga, donde la Aemet ha marcado avisos amarillos por temperaturas máximas de 38 grados en estas semanas, Elvira Ruiz denuncia las precarias condiciones laborales y climáticas del ciclo 0-3 años durante el mes de julio. “Yo he visto hasta 35 y 38 grados dentro de clase”, dice.

Elvira Ruiz, que forma parte de la Plataforma 0-3 Andalucía y es educadora en una escuela de la provincia de Málaga, dice que el trabajo en julio de una educadora de Infantil es “durillo”: “Se pasan aquí muchas horas y es bastante agobiante”

Este año están algo mejor porque, después de protestar en otros cursos, cuenta, hay pingüinos y ventiladores que ya no son prestados. A pesar de ello, no hay para todas las aulas. Siguen sin aire acondicionado y “los niños lo pasan regular”, explica. “En estas semanas, hacemos juegos de agua algunos días, ponemos una piscinitas, pero nada de esto se puede comparar con la calidad que puede dar a un niño de esta edad el cuidado en familia con estas temperaturas”.

Ruiz, que forma parte de la Plataforma 0-3 Andalucía y también de la plataforma estatal, dice que el trabajo en julio de una educadora de Infantil es “durillo”. “Se pasan aquí muchas horas y es bastante agobiante”.

Su escuela no ha tenido que lamentar ningún golpe de calor, pero sí puede hablar de cómo los pequeños se levantan de la siesta empapados en sudor. Además, sigue, por las características de esta etapa, se trata de personas que no pasan tiempo sentadas: juego de movimiento o en el suelo hace que suba la temperatura en los 2 y 3 años. Los bebés, por su parte, son especialmente vulnerables y necesitan una especial atención con estas temperaturas.

Otro recurso es mojar y cambiar a los niños pero, reflexiona, ¿cómo atiendes a todos esos cambios cuando tienes 13 niños en el aula? Incluso en las aulas de bebés, donde la ratio máxima es de ocho, ¿cómo lo haces?, se pregunta Ruiz. En su escuela, matiza, este año están con dos educadoras por aula, lo que facilita la tarea. Pero no es la norma, tal y como viene recordando la Plataforma Estatal de Escuelas Infantiles, que en mayo inició una huelga y una manifestación histórica por la dignificación de esta etapa.

Se acuestan más tarde y se levantan a las misma hora, están muy cansados y les cuesta despedirse de sus familias”, dice María García, que es coordinadora de la Plataforma de Ecuelas infantiles de la Región de Murcia

María García trabaja en una escuela infantil en Murcia. Y explica: “No es solo el calor, es que a eso se suma el fin de curso que ya pesa, tanto para las trabajadoras como para los niños”. Si el principio de curso consiguen que los pequeños entrene contentos, eso en julio nos siempre pasa. “Se acuestan más tarde y se levantan a las misma hora, están muy cansados y les cuesta despedirse de sus familias”, dice García, que es coordinadora de la Plataforma de Ecuelas infantiles de la Región de Murcia.

Y si las criaturas están cansadas, también lo están las educadoras. En su escuela, explica, al alumnado habitual se suman niños y niñas de primaria con el programa de escuela de verano. Además, en el mes de julio se trabaja ya en planificar el curso siguiente, definiendo la programación y entrevistando a familias, ya que el curso empieza con alumnado el 1 de septiembre. Pero es que además, hay escuelas privadas que no cierran ni en agosto.

Mayor vulnerabilidad al calor

El sistema de termorregulación humano, como otros sistemas complejos, depende de la maduración cerebral, por lo que bebés y niños pequeños son más vulnerables al calor, explica la médica de familia Teresa Escudero. Por eso, lo ideal en estas edades sería estar a una temperatura de entre 22 y 25ºC, beber mucha agua y refrescarse a menudo. Aunque lo primero, lamenta, es imposible en muchas escuelas infantiles.

Los signos de deshidratación en niños tan pequeños, advierte la especialista, que además está detrás de la web Pediatría con Apego, son tardíos. Además, cuando son pequeños pierden más agua y no siempre piden beber, por lo que cuando el termómetro sube es necesario un protocolo de hidratación por el que no pasen más de 20 minutos sin hidratarse. Una lágrima más espesa o una mayor irritabilidad pueden ser algunas pistas de un posible golpe de calor. “A estas edades, hay que estar atentos a los signos indirectos”, explica.

Una lágrima más espesa o una mayor irritabilidad pueden ser algunas pistas de un posible golpe de calor. “A estas edades, hay que estar atentos a los signos indirectos”, explica la pediatra Teresa Escudero

“Cuando se ve que el niño ya está rojo, caliente y tiene menos lágrima, ya estamos entrando en un golpe de calor que, en un bebé o en un niño más pequeño, puede ser algo muy peligroso porque sus riñones no tienen la la misma capacidad que un adulto para procesar el exceso de toxinas o el exceso de proteínas”, advierte. Quitar ropa, incluido pañal, y acudir a que reciba atención en un hospital son las formas de reaccionar ante estos síntomas. Los más pequeños pueden necesitar hidratación mediante suero. 

Más allá del horario de la escuela, Escudero advierte también de que no existen lugares en los que niños y niñas puedan jugar a salvo del calor sin entrar en la lógica consumista del centro comercial. “Refugios climáticos adaptados para niños pequeños no existen y parece que los bebés siempre molestan”, lamenta.

“Las educadoras tienen mucha imaginación y gracias a eso los niños sobreviven, pero a mí me parece una vergüenza que los únicos edificios públicos no climatizados sean los colegios, los institutos y las escuelas infantiles”, sigue, antes de acabar pidiendo una visión global de la salud y más implicación de las administraciones porque “esto no va a ir a mejor”.

Infancia y derecho al descanso

En la escuela de Rosa, las medidas no las ha tomado la administración sino las propias profesoras: hacer acopio de ventiladores o pedir a las familias que recojan antes son algunas de sus iniciativas. Pero la situación, dice esta educadora, merece una reflexión más profunda y tiene que ver con el derecho al descanso de los niños y niñas más pequeños. “Estas criaturas no deberían estar institucionalizadas once de los doce meses al año”, reflexiona. Se trata de personas que, a lo largo del año, pasan jornadas más largas que un día de trabajo en un centro y que, además, siguen en él cuando en el resto de etapas se entiende que toca descanso: “Están agotadas”, dice. 

“Estas criaturas no deberían estar institucionalizadas once de los doce meses al año”, reflexiona Rosa, educadora en la Comunidad de Madrid, que cree que niños y niñas deberían tener derecho a descansar, como en otras etapas

“Aunque la LOMLOE reconoce que la etapa de 0-3 es una etapa educativa, siempre se ha dado por hecho que es una etapa asistencial y que las familias necesitan esa conciliación en el mes de julio”, dice Rosa. “Pero, curiosamente, a partir de los 3 años esto ya no pasa”. Para esta educadora, llevar a una criatura tan pequeña a la escuela en julio debería necesitar de una justificación: “No se debería poder institucionalizar una criatura si estás a media jornada, de baja o sin trabajar”.

En el mismo sentido se pronuncia Elvira Ruiz: “Yo creo que los niños deberían descansar en julio y buscar otras alternativas y, mientras eso no sea posible, las escuelas deberían estar acondicionadas”, dice Elvira Ruiz. “Los que van por la tarde, pasan un calor inhumano”, dice Ruiz, que pide ayuda a las administraciones y un poco más de conciencia a las familias.

Para María García, el problema de fondo es que “no se valora a la infancia ni a las personas que cuidan de esta etapa”. Y es que la primera infancia también tiene derecho a descansar y las trabajadoras también. “Tenemos que preguntarnos honestamente si un niño entre pocos meses y 2 o 3 años tiene que pasar tanto tiempo en una escuela infantil, conciliar no puede pasar por institucionalizar la infancia doce meses al año”.

Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...