Deportes
Bad Bunny, la Super Bowl y la tormentosa relación de Trump con la NFL, la principal liga de fútbol americano
Mientras en todo el mundo se extienden los halagos por la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl, Donald Trump no ha tardado en mostrar su descontento. “Es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad, ni excelencia”, escribió el presidente en su red social Truth. Meses atrás, cuando se anunció que sería Bad Bunny quien actuaría en el descanso del partido, ya declaró que “no sé quién es, no sé por qué lo hacen. Es una locura. Me parece absolutamente ridículo”. El presidente no aceptó de buen grado la contratación de un artista contrario a sus políticas y se reabrió así una tensión con la NFL, la principal liga de fútbol americano del país que viene desde principios de los años 80.
Para entonces, Trump había hecho varios intentos por comprar un equipo y entrar en la liga, pero ningún de ellos terminó por llegar a buen puerto. Cuando se rompieron las negociaciones para comprar los Dallas Cowboys, Trump declaró al New York Times que “lo siento por el pobre que vaya a comprar el equipo”. A día de hoy se trata del equipo con mayor valor económico en el mundo.
Sin haber logrado entrar en la NFL, en 1983 Trump se convirtió en propietario de los New Jersey Generals, de la USFL. Una vez dentro de esta liga, presionó para cambiar su calendario y competir directamente con la NFL
Sin haber logrado entrar en la NFL, en 1983 Trump se convirtió en propietario de los New Jersey Generals, de la USFL. Una vez dentro de esta liga, presionó para cambiar su calendario y competir directamente con la NFL. Después lideró la demanda que la USFL interpuso a la principal liga de fútbol americano por monopolio en los contratos de televisión.
Durante el juicio, el entonces comisionado de la NFL acusó a Trump de utilizar la causa para forzar una fusión entre ambas ligas y lograr de esta forma su objetivo de entrar en la NFL. El jurado terminó condenando a la liga por haber violado las leyes antimonopolio, pero la multa que le impuso fue de tres dólares. Sentado entre el público, el hijo del dueño de los Giants se levantó, abrió su cartera y le dio el dinero a Trump. La USFL terminaría desapareciendo en 1986.
Armonía y discordia
A lo largo de los años, el presidente de Estados Unidos se ha entendido mucho mejor con otras competiciones deportivas más próximas a sus intereses, como la UFC (Ultimate Fighting Championship), empresa con la que empezaron los contactos a finales de los años 90, cuando los combates de esta especialidad que mezcla varias artes marciales habían sido prohibidos en 36 estados de Estados Unidos. Cuando la empresa estaba al borde de la bancarrota, Trump puso el casino Taj Mahal de Atlantic City a su disposición, dando inicio a una estrecha relación que no ha cesado desde entonces y que ha llevado al CEO de la UFC, Dana White, a declarar que “haría cualquier cosa por el presidente Trump”. Lorenzo Fertitta, propietario de la empresa en 2016, hizo donaciones para la campaña de Trump de cara a sus primeras elecciones presidenciales, y White intervino en la convención republicana que terminó eligiendo como candidato a Donald Trump.
En 2014, Trump intentó adquirir otro equipo de la NFL, en una operación que acabó siendo investigada y el presidente condenado por fraude empresarial
Mientras tanto, el magnate había hecho un nuevo intento por adquirir un equipo de la NFL en 2014, pero los propietarios de los Buffalo Bills terminaron rechazando la oferta, entre rumores de que no sería aceptada por la NFL. Años después, aquella operación entró en la investigación de la fiscal general de Nueva York, Letitia James, que condenó en primera instancia a Trump por fraude empresarial, aunque hace unos meses fue absuelto de la multa de cerca de 500 millones de dólares que se le había impuesto.
Las tensiones con la NFL continuaron durante su primer mandato como presidente. Los partidos de la liga se convirtieron en espacio de protesta a partir de que Colin Kaepernick clavara su rodilla en el suelo mientras sonaba el himno de Estados Unidos y diera inicio a una campaña de protestas por el racismo existente en el país. Trump pidió la expulsión de Kaepernick y aunque el comisionado de la liga negó cualquier tipo de presión sobre las franquicias, lo cierto es que el jugador no volvió a firmar por ningún equipo después de aquella temporada.
A la protesta de Kaepernick se sumaron alrededor de 200 jugadores de la NFL, mientras Trump animaba a los aficionados a boicotear los partidos sus partidos y pedía a los propietarios de los equipos que expulsaran a los jugadores rebeldes. La protesta, sin embargo, tuvo su réplica en la NBA y también se sumaron otros deportistas, como la futbolista Megan Rapinoe o el piloto Lewis Hamilton, y músicos como Stevie Wonder o Eddie Vedder.
En todo este proceso, la NFL mantuvo una actitud confusa. Defendió, por un lado, la libertad de expresión de los jugadores, pero al mismo tiempo endureció las normas sobre la conducta ante el himno en la previa de los partidos. Posteriormente, cuando se produjo la muerte de George Floyd a manos de la policía, el comisionado de la NFL, Robert Goodell, declaró: “Lo primero que diría es que ojalá te hubiéramos escuchado antes, Kap [refiriéndose a Kaepernick]. Por qué te arrodillabas y sobre qué intentabas llamar la atención”.
Era la enésima tensión entre Trump y la NFL, mientras seguía su idilio con la UFC. En 2021, después de que el asalto al Capitolio dejara su popularidad bajo mínimos, Trump fue recibido en una de las galas organizadas por esta empresa entre gritos de “USA! USA!”. Este apoyo resultó fundamental en ese momento crítico y creció de cara a la campaña electoral, en la que Dana White volvió a darle visibilidad fuera de los medios de comunicación tradicionales. El pasado mes de octubre se confirmó la celebración de una gala de la UFC en la Casa Blanca, dentro de las celebraciones por los 250 años de la independencia de los Estados Unidos.
Mientras tanto, su relación con la NFL ha seguido siendo accidentada. El año pasado se convirtió en el primer presidente en asistir a una Super Bowl durante su mandato y en mayo recibió en la Casa Blanca al comisionado Goodell. Sin embargo, la tensión con la NFL se reavivó cuando Trump criticó la elección de Bad Bunny para la actuación del descanso de la Super Bowl y ha vuelto a tomar fuerza tras el show. El artista puertorriqueño hizo una reivindicación de América Latina en el espectáculo más visto de Estados Unidos, recibiendo elogios por todo el mundo, mientras Trump tardaba poco tiempo en criticarlo. Un nuevo capítulo de una vieja tensión que tiene su origen en diferencias empresariales.
Estados Unidos
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Kaepernick ‘jugará’ la Super Bowl
Varias figuras de la cultura estadounidense se han pronunciado a favor de hacer visible el gesto “Kaepernick” en la final de la liga de fútbol americano, el mayor espectáculo deportivo del mundo que se celebra el domingo 3 de febrero.
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