El fondo proisraelí KKR consiguió 12,8 millones de dinero público a través de 13 macrofestivales

Aunque la joya de la corona es O Son do Camiño, con el que se ha embolsado 6,2 millones, festivales como Resurrection Fest o Sónar siguen la estela de su modelo de financiación dependiente, en gran medida, de recursos públicos.
Festival Brava Madrid
Aspecto del festival Brava de Madrid, vinculado al fondo proisraelí KKR, en 2024.

Dos años después de su desembarco en España, el fondo de inversión estadounidense KKR, señalado por organizaciones de derechos humanos por sus vínculos con el Estado de Israel a través de participaciones en empresas vinculadas a intereses militares e inmobiliarios en territorios palestinos ocupados, ha conseguido canalizar al menos 12.798.632,46 euros de dinero público hacia sus festivales de música. Lo ha logrado a través de Superstruct Entertainment, su filial europea de ocio y entretenimiento musical, que controla en España una constelación de sociedades mercantiles bajo las que opera trece de los macrofestivales más conocidos del país.

Los datos, extraídos de los portales de contratación pública del Estado y de las comunidades autónomas, revelan un modelo de negocio en el que la financiación institucional no es un complemento marginal, sino un pilar estructural sin el que muchos de estos eventos serían insostenibles. Desde junio de 2024 —momento de la adquisición—, hasta este verano, las administraciones públicas —ayuntamientos, diputaciones, agencias de turismo y organismos culturales autonómicos y estatales— han adjudicado decenas de contratos y subvenciones a festivales que, en última instancia, engrosan las cuentas de la multinacional con sede en Nueva York.

O Son do Camiño, la gran mina gallega

La joya de la corona de este modelo es O Son do Camiño, el festival que cada verano convierte el Monte do Gozo de Santiago de Compostela en uno de los mayores escenarios musicales de la Península. Solo este evento ha recibido 6,2 millones de euros públicos en los dos últimos contratos adjudicados desde que fue adquirido por KKR, articulados a través de la Axencia de Turismo de Galicia. En abril de 2025 se le adjudicó un contrato por 3.025.000 euros, al que siguió otro en mayo de 2026 por 3.170.200 euros. Ambas licitaciones fueron convocadas por el organismo dependiente de la Xunta de Galicia, gobernada por el Partido Popular, y repartidas a dedo a la unión temporal de empresas que desde el comienzo formaron con Esmerarte.

La cifra convierte a O Son do Camiño en el festival más beneficiado del grupo en términos de financiación pública directa, muy por delante de cualquier otro de los trece eventos analizados. La fórmula empleada es la de los contratos de patrocinio, una figura jurídica que permite a las administraciones aportar fondos sin necesidad de convocar subvenciones sujetas a mayor escrutinio competitivo.

Resurrection Fest y la Axencia de Turismo de Galicia

Galicia no agota su generosidad en el festival compostelano. Resurrection Fest, el macrofestival de metal y rock extremo que cada julio toma la localidad lucense de Viveiro, también aparece como beneficiario recurrente de la Axencia de Turismo de Galicia. En junio de 2025 recibió 605.000 euros, y en junio de 2026 la cifra ascendió a 844.000 euros. A ello se suma un contrato adicional de la Deputación de Lugo por 123.966,94 euros, esta sí gobernada por el PSOE, adjudicado en mayo de 2026. En total, el festival metalero acumula más de 1,5 millones de euros públicos en el periodo analizado.

Detrás de Resurrection Fest se encuentra Old Navy Producciones SL, una de las sociedades integradas en la estructura española de Superstruct Entertainment, que a su vez es propiedad de Superstruct Entertainment Iberia SL, cabecera del grupo en el país. Por encima de ella se articulan varias sociedades hólding intermedias: Superstruct TMR Holding SL y Superstruct BTN Holding SL.

Sónar: subvenciones de todas las administraciones posibles

Si O Son do Camiño destaca por el volumen de cada contrato individual, el festival Sónar sobresale por la diversidad de administraciones que contribuyen a su financiación. Advanced Music SL, la empresa organizadora del festival barcelonés de música electrónica y artes digitales, aparece en los registros con hasta doce entradas diferentes —junto a su fundación— procedentes de organismos tan distintos como la Dirección General de Derechos Culturales del Ministerio de Cultura, el Institut Català de les Empreses Culturals (ICEC), la Oficina de Suport a la Iniciativa Cultural de la Generalitat de Catalunya, el Institut de Cultura de Barcelona o el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem).

Las cantidades individuales oscilan entre los 2.204,73 euros de una subvención del ICEC y los 300.000 euros aportados por la Oficina de Suport a la Iniciativa Cultural en julio de 2025, o los 232.000 euros del Institut de Cultura de Barcelona en septiembre del mismo año. Sumando todos los registros disponibles, Sónar acumula más de 1,1 millones de euros en financiación pública durante el periodo analizado, procedentes de al menos seis organismos distintos.

Esta multiplicidad de fuentes no es casual. Refleja la capacidad del grupo para navegar simultáneamente por los sistemas de subvención culturales y turísticos de distintas administraciones, optimizando el acceso a fondos públicos de manera sistemática.

Más festivales, más administraciones

El mapa de la financiación pública a Superstruct se extiende por toda la geografía española. El FIB (Festival Internacional de Benicàssim) y Arenal Sound, ambos operados bajo el paraguas del grupo y fuertemente vinculados al Patronato Provincial de Turismo de Castellón, suman entre los dos más de 700.000 euros en contratos adjudicados en 2025 y 2026. Morriña Fest recibe 363.000 euros de la Axencia de Turismo de Galicia en dos ejercicios consecutivos. Caudal Fest, el festival lucense, combina contratos del Concello de Lugo y de la propia Axencia de Turismo, sumando más de 430.000 euros. Bahía Sound, en San Fernando (Cádiz), recibe fondos tanto de la alcaldía local como de la Diputación de Cádiz. Sonórica Festival aparece financiado por la Sociedad Regional Cántabra de Promoción Turística y por el Ayuntamiento de Castro-Urdiales.

A esta lista se añaden otros eventos del grupo como Tsunami Xixón, financiado por Divertia Gijón; I Love Reggaeton, con un contrato del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid; Gijón Life, también con respaldo de Divertia Gijón; y el recién incorporado Coruña Sounds, que en junio de 2026 recibía 247.933,88 euros de la Axencia de Turismo de Galicia.

¿Cuál es la vinculación del fondo KKR con el Estado de Israel?

Aunque se ha explicado con detalle en la investigación publicada el pasado año, KKR participa en la promoción inmobiliaria en los territorios ocupados ilegalmente por Israel en Palestina. Lo hace a través de otro conocido conglomerado, el grupo alemán Axel Springer, del que KKR es principal inversor desde 2019.

Como ya ha publicadoen varias ocasiones El Salto, Axel Springer —dueño de medios de comunicación como Bild, Die Welt, Business Insider, Politico o Upday— tiene también una línea inmobiliaria similar a la española Idealista, llamada Yad2, que oferta viviendas en territorios ocupados. “Yad2 te ayuda a mirar hacia adelante y construir un futuro en tu próximo hogar en Israel”, indicaba un anuncio publicado en la prensa israelí en diciembre de 2024. El anuncio mostraba un mapa que incluía las zonas reconocidas por el derecho internacional como palestinas, esto es, Jerusalén Este, Gaza y Cisjordania. Además, KKR controla también Guesty, plataforma de software de gestión de propiedades inmobiliarias con sede en Israel.

KKR, un fondo conocido en EEUU por ser parte del lobby profracking, está dirigido por Henry Kravis y George Roberts, ambos estadounidenses. Kravis fue donante de Nikki Haley en la campaña de primarias del Partido Republicano de 2024. Haley es recordada, entre otros mensajes, por escribir el mensaje “acaben con ellos” en un misil israelí dirigido a Gaza. Donante republicano —con algunos escarceos para candidatos demócratas probussiness— Kravis, el nuevo dueño de los macrofestivales que se celebran en España, aportó un millón de dólares en la primera toma de posesión de Donald Trump en 2016. Además, es reconocido como un importante donante de iniciativas culturales promovidas por el Estado de Israel.

KKR tiene un portafolio público y otro que no se conoce ya que interviene a través de otros fondos de inversión. Entre lo que es público, la propia compañía refiere inversiones en software, ciberseguridad, tecnología financiera, internet, datos e información en empresas y startup de Norteamérica, Europa e Israel. En materia de ciberseguridad, KKR entró en el mercado israelí a través de la compañía Optiv, que estableció colaboración con la firma Israel IntSights, fundada por exoficiales de inteligencia de las Fuerzas Armadas de Israel (FDI).

En ese mismo campo, en el verano de 2021, KKR respaldó a la empresa Global Technical Realty (GTR),anunciando un nuevo centro de datos subterráneo de 10,5MW en Petah Tikva, ciudad creada por Israel en territorio históricamente poblado por el pueblo palestino. El centro, que tras el anuncio pasó a ocupar un lugar discreto en los medios israelís, tendría a día de hoy al menos 4.800 metros cuadrados de superficie, convirtiéndolo en la principal infraestructura israelí de este tipo.

La ramificación tecnológica llamada GTR fue fundada ad hoc por el fondo para diseñar, construir y operar centros de datos a medida en toda Europa para grandes clientes tecnológicos y actualmente ya opera y teje vínculos en Oriente Próximo.

La compañía se ha mantenido en un discreto segundo plano en las valoraciones políticas de sus asociados con respecto al genocidio. El general de cuatro estrellas David Petraeus, exdirector también de la agencia de inteligencia estadounidense CIA, se incorporó a KKR en 2013 como presidente del grupo en Oriente Medio. Petraeus fue comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán entre 2010 y 2011. En 2013,The Guardian  publicó información exclusiva sobre su conocimiento de las torturas en Iraq. En sus “comentarios de mercado”, los analistas de KKR señalaban la victoria de Trump como positiva, en tanto podían servir para dinamizar los llamados Acuerdos de Abraham firmados por Israel con distintos países de mayoría árabe. El medio estadounidense Drop Site Newspublicó en febrero una información sobre el viaje de David Petraeus al Centro de Coordinación Civil-Militar (CMCC) dirigido por funcionarios del ejército estadounidense y situado en Kiryat Gat, Israel. Desde ese punto se coordina el programa “Comunidad Planificada Gaza Primero”, un plan para crear una ciudad prototipo de confinamiento de la población gazatí, enfocada hacia a la alta tecnología en el control de población.

Palestina
David Petraeus (KKR) asesora a los ideólogos de la distópica “Nueva Gaza”
El que fuera director de la CIA y y máximo dirigente de las misiones militares estadounidenses en Iraq y Afganistán se trasladó a Israel para asesorar a funcionarios estadounidenses sobre el control de la franja.
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