La Xunta redobla su apuesta por KKR y reparte 3,2 millones a dedo a O Son do Camiño

La Axencia de Turismo de Galicia destina 3.170.200 euros a las productoras Esmerarte y Old Navy, palanca gallega del fondo proisraelí que también es propietaria del Resurrection Fest.
rueda e kin
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, junto al máximo responsable de Esmerarte, Joaquín Martínez Silva ‘Kin’.

Las ramificaciones del fondo KKR y su connivencia con las grandes instituciones del Estado siguen casi intactas un año después de que El Salto destapase sus vínculos con le Estado israelí. En este caso, la Xunta de Galicia lo ha vuelto a hacer. Después de la adjudicación de una enorme partida de dinero público creada ad hoc el año pasado, el Gobierno gallego del Partido Popular repartió este miércoles 13 de mayo, 3.170.200 euros, impuestos incluidos, a la organización del festival de cabecera del presidente gallego Alfonso Rueda: O Son do Camiño.

Lo hizo directamente y sin concurso público a la unión temporal de empresas que forman, a medias, la empresa gallega Esmerarte y Old Navy Producciones, el gran bastión del fondo de inversión KKR en el norte del Estado español. La empresa dirigida por Iván Méndez, pero propiedad del gigante KKR, es más conocida por su nombre comercial Bring The Noise. Bajo ese nombre producen también el más que conocido Resurrection Fest, ahora también en manos de capital extranjero.

Como ocurre a menudo en este tipo de contratos millonarios negociados sin publicidad, al menos bajo la estrategia de opacidad de la Xunta, acceder al detalle del acuerdo es prácticamente imposible por las vías oficiales. En la escasa información pública difundida por el Gobierno gallego en la licitación solamente se puede encontrar el montante final y el adjudicatario. Para entender la asociación empresarial y hasta donde llegan sus negocios solo queda el Registro Mercantil.

Old Navy, manejada por el fondo, obtuvo un beneficio de 2,4 millones de euros en 2024, ya en manos de KKR. Los resultados logrados por esta empresa serían efectivamente imposibles si se le restasen las subvenciones a dedo que recibe de la Xunta (también lo hace por el gigante Resurrection Fest).

Este modelo de patrocinio le permite a la Xunta elegir sin concurso a los empresarios con los que quiere colaborar en la creación de festivales y evitar el control de auditoría que supondría un evento organizado directamente por la administración pública. Si uno quiere saber cuáles son los cachés de los grupos que visitarán Santiago de Compostela el 18, 19 y 20 de junio, a la par que el Sónar en Barcelona —también de KKR—, la tarea se vuelve imposible ya que la administración que preside Rueda desconoce esos detalles: se limita a servir un cheque y exigir que el logotipo del Xacobeo y la Xunta esté bien visible en todas las esquinas del recinto.

Esta redacción ha escrito varias veces desde 2025 a los organizadores de O Son do Camiño y a la Axencia de Turismo de Galicia, la entidad con la cual la Xunta firma el cheque, para preguntarles a propósito de la intervención del fondo KKR en el evento, pero ninguna de las dos entidades ha tenido a bien responder. 

¿Cuál es la vinculación del fondo KKR con el Estado de Israel?

Aunque se ha explicado con detalle en la investigación publicada el pasado año, KKR participa en la promoción inmobiliaria en los territorios ocupados ilegalmente por Israel en Palestina. Lo hace a través de otro conocido conglomerado, el grupo alemán Axel Springer, del que KKR es principal inversor desde 2019. 

Como ya ha publicado con anterioridad El Salto, Axel Springer —dueño de medios de comunicación como Bild, Die Welt, Business Insider, Politico o Upday— tiene también una línea inmobiliaria similar a la española Idealista, llamada Yad2, que oferta viviendas en territorios ocupados. “Yad2 te ayuda a mirar hacia adelante y construir un futuro en tu próximo hogar en Israel”, indicaba un anuncio publicado en la prensa israelí en diciembre de 2024. El anuncio mostraba un mapa que incluía las zonas reconocidas por el derecho internacional como palestinas, esto es, Jerusalén Este, Gaza y Cisjordania. Además, KKR controla también Guesty, plataforma de software de gestión de propiedades inmobiliarias con sede en Israel.

KKR, un fondo conocido en EEUU por ser parte del lobby profracking, está dirigido por Henry Kravis y George Roberts, ambos judíos estadounidenses. Kravis fue donante de Nikki Haley en la campaña de primarias del Partido Republicano de 2024. Haley es recordada, entre otros mensajes, por escribir el mensaje “acaben con ellos” en un misil israelí dirigido a Gaza. Donante republicano —con algunos escarceos para candidatos demócratas probussiness— Kravis, el nuevo dueño de los macrofestivales que se celebran en España, aportó un millón de dólares en la primera toma de posesión de Donald Trump en 2016. Además, es reconocido como un importante donante de iniciativas culturales promovidas por el Estado de Israel.

KKR tiene un portafolio público y otro que no se conoce ya que interviene a través de otros fondos de inversión. Entre lo que es público, la propia compañía refiere inversiones en software, ciberseguridad, tecnología financiera, internet, datos e información en empresas y startup de Norteamérica, Europa e Israel. En materia de ciberseguridad, KKR entró en el mercado israelí a través de la compañía Optiv, que estableció colaboración con la firma Israel IntSights, fundada por exoficiales de inteligencia de las Fuerzas Armadas de Israel (FDI).

En ese mismo campo, en el verano de 2021, KKR respaldó a la empresa Global Technical Realty (GTR), anunciando un nuevo centro de datos subterráneo de 10,5MW en Petah Tikva, ciudad creada por Israel en territorio históricamente poblado por el pueblo palestino. El centro, que tras el anuncio pasó a ocupar un lugar discreto en los medios israelís, tendría a día de hoy al menos 4.800 metros cuadrados de superficie, convirtiéndolo en la principal infraestructura israelí de este tipo. 

La ramificación tecnológica llamada GTR fue fundada ad hoc por el fondo para diseñar, construir y operar centros de datos a medida en toda Europa para grandes clientes tecnológicos y actualmente ya opera y teje vínculos en Oriente Próximo.

La compañía se ha mantenido en un discreto segundo plano en las valoraciones políticas de sus asociados con respecto al genocidio. El general de cuatro estrellas David Petraeus, exdirector también de la agencia de inteligencia estadounidense CIA, se incorporó a KKR en 2013 como presidente del grupo en Oriente Medio. Petraeus fue comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán entre 2010 y 2011. En 2013, The Guardian publicó información exclusiva sobre su conocimiento de las torturas en Iraq. En sus “comentarios de mercado”, los analistas de KKR señalaban la victoria de Trump como positiva, en tanto podían servir para dinamizar los llamados Acuerdos de Abraham firmados por Israel con distintos países de mayoría árabe.

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