Ayuntamiento de Madrid
Los Dragones de Lavapiés toman la calle para entrenar ante la falta de espacios públicos para el juego
El pasado mes de julio, los Dragones de Lavapiés despidieron la temporada nuevamente con su campo cerrado. Mantenían la esperanza de empezar un nuevo curso con su espacio —ubicado en La Cebada— en condiciones. Pues no: el Ayuntamiento de Madrid mantiene el cierre ininterrumpido de las instalaciones. Ante la falta total de espacios públicos para el juego en el barrio, el club cortará la calle Ronda de Valencia y sacará este viernes, 9 de octubre, sus entrenamientos a la calzada como acto de protesta.
En un barrio densamente edificado y cada vez más gentrificado, orientado al turismo más que a quienes viven allí, las familias exigen al consistorio “el desbloqueo de las pistas deportivas y la atención a personas en situación de vulnerabilidad”. También reclaman al Ministerio de Cultura la apertura de La Tabacalera para la infancia. Alegan que existe una “imposibilidad de utilizar las instalaciones deportivas y plazas del barrio, clausuradas, inhabilitadas o en estado de abandono tras meses de retrasos institucionales y obras paralizadas”.
Un ejemplo: el espacio que se acondicionó hace tiempo para ello lleva meses cerrado, y en supuestas obras, pero allí no se ve desde hace meses a ningún operario. De hecho, en junio, las familias realizaron una acción para denunciar el parón de las obras y prácticamente el abandono de las mismas.
Un club popular de barrio con demandas concretas
El club Dragones de Lavapiés lleva 12 años promoviendo la inclusión social, la igualdad de género y el antirracismo a través del deporte en el centro de Madrid. Forman una comunidad con más de 400 niños y niñas de 60 procedencias nacionales y 200 adultos —la mitad mujeres, dos equipos de personas refugiadas, un equipo queer, otro de personas amputadas y un equipo de personas en situación de sinhogarismo que representa a España en la Homeless World Cup—, por lo que el club deportivo es considerado un referente internacional. A pesar de estar apoyado por la FIFA, Global Citizen, la UEFA, el CSD y la RFEF, y siendo impulsor de la campaña “Aquí se juega a jugar”, junto a una marca deportiva y la primera división de la liga española, “el proyecto afronta en su propio barrio una falta de espacios inédita”, sostienen desde Dragones.
Demandan: recuperación y desbloqueo de las instalaciones infantiles y deportivas, apoyo real al tejido social y deportivo local, y atención sociosanitaria urgente e integral para las personas en situación de extrema vulnerabilidad en el barrio
Así, con la movilización lúdica de este viernes, Dragones de Lavapiés quiere hacer llegar al gobierno de Martínez-Almeida tres demandas principales. Primero, la recuperación y desbloqueo de las instalaciones infantiles y deportivas. Con ello denuncian la parálisis de las obras en Embajadores, 18 y el parque del Casino de la Reina, unida a una falta de planificación en los nuevos equipamientos.
Reclaman también que el polideportivo del barrio, el de La Cebada, “se diseñó con alturas y cristales incompatibles con la práctica del fútbol, mientras que el de la calle Fúcar permanece cerrado a la espera de una adjudicación que acumula meses de retraso y no contempla preferencia de uso para los clubes de base locales”. Las familias dragonas exigen al Ayuntamiento “la misma agilidad e interés que desplegó en Madring para poner estos espacios a disposición del vecindario”.
En segundo lugar, demandan al Ayuntamiento apoyo real al tejido social y deportivo local, y apelan a la administración municipal a “proteger y respaldar un proyecto de integración social reconocido a nivel mundial, hoy amenazado por la pérdida progresiva de sus espacios de entrenamiento”.
Y en tercer lugar, pero no menos importante, exigen atención sociosanitaria urgente e integral ya que, explican, “las plazas del barrio, el parque del Casino de la Reina y Embajadores 18 se han convertido en el refugio de personas en situación de extrema vulnerabilidad social y drogodependencia”. Las familias consideran necesaria una “intervención inmediata de los servicios sociales municipales para atender de forma digna a estas personas, independientemente de su empadronamiento, rechazando la normalización de la deshumanización en las calles”.
Al Ministerio de Cultura le demandan la apertura de Tabacalera y que se habilite este espacio para que los niños y niñas del barrio puedan entrenar protegidos durante la temporada de invierno.
Por todo ello consideran más que justo transformar la calzada de la Ronda de Valencia (a la altura de La Casa Encendida) en un campo de fútbol para visibilizar que, sin espacios públicos acondicionados, el deporte comunitario y la infancia del barrio se quedan sin lugar donde jugar.
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