Antiespecismo
Carlota Saorsa (Vivotecnia): “Dentro del laboratorio acabas normalizando la violencia contra los animales”
Cinco años después de la publicación de las imágenes grabadas dentro del laboratorio Vivotecnia, la ex trabajadora que documentó durante 18 meses el trato a los animales ha declarado en el juicio como principal testigo del caso. Hasta pocos días antes era testigo protegido por miedo a las represalias de la empresa y del lobby de la experimentación animal. Nada más salir de su comparecencia habla con El Salto sobre ese año y medio de grabaciones, sobre la respuesta ciudadana, los efectos psicológicos que aún vive y la frustración por que solo dos trabajadores se sienten en el banquillo.
Pero también reivindica el impacto social de aquellas imágenes. “Por primera vez mucha gente se cuestionó la experimentación animal”, explica la ex trabajadora y activista, que asegura que, después de encontrarse con lo que vivían los animales allí, “lo más importante era que la sociedad viera qué ocurre dentro de esos laboratorios”.
Te seguiremos llamando por tu seudónimo, Carlota Saorsa, para mantener tu anonimato ¿Cómo te encuentras tras declarar en el juicio?
Aún nerviosa. Gracias a la Fiscalía pude, al menos, no declarar en la misma sala que los acusados y estar acompañada por una psicóloga, que me ayudó mucho porque tenía mucha presión y todavía miedo a posibles represalias del laboratorio. Cuando terminé la declaración sí estaba contenta de que el juez me escuchara y de que el fiscal preguntara de forma muy concreta. Intentaron desacreditarme por ser activista, por mi formación y por otras cuestiones, pero creo que era porque necesitaban desacreditar mi testimonio. Ahora toca esperar qué pasa con todo esto.
Se cumplen cinco años de la investigación publicada por Cruelty Free International, pero esto empezó mucho antes. ¿Cómo acabaste entrando en Vivotecnia?
La realidad es que yo estaba buscando trabajo como técnico veterinario. No estaba preparándome para infiltrarme en un laboratorio pero cuando vi la oferta, vi que realizaban experimentación animal con perros, roedores, cerdos, macacos y conejos, sentí la responsabilidad de intentar entrar. Mi primer objetivo fue pasar la entrevista y luego ver cómo era realmente la situación de los animales. Lo que no esperaba era que fuera tan grave. De hecho, en ningún caso se me pasó por la cabeza entrar directamente para “grabar”, pero fue tan inesperadamente terrible la situación de los animales, que una vez dentro, pensé que debía documentarlo.
¿Qué te encontraste dentro?
Aunque ya conocía otras investigaciones en laboratorios, realmente no creo que fuera consciente de lo que iba a llegar a ver y presenciar. Además, después, revisando la legislación, vi que ya solo por cómo estaban estabulados los animales había muchas carencias: no tenían enriquecimiento ambiental, había jaulas rotas… y luego estaba la práctica diaria, que era mucho peor. Ya sabemos que la teoría de la legislación y de los protocolos son una cosa y la realidad para estos animales otra muy distinta.
Es importante señalar que a diferencia de otras denuncias por maltrato animal en granjas ilegales o remotas, Vivotecnica es un laboratorio de referencia para universidades o instituciones públicas tan importantes como el CSIC.
Sí, Vivotecnia es un laboratorio por contrato y encargos de farmacéuticas o estudios de investigación de toxicología. Se probaban en los animales tratamientos de medicina antitumoral. por ejemplo. También había otra en la que les hacíamos inhalar otra sustancia. La gente piensa que ya no se prueba el tabaco, por ejemplo, pero sí. Y cualquier producto de limpieza se tiene que testar: la ley obliga a testarlo en dos especies diferentes de animales para que salga a la venta. Se hacía por sondaje oral, metiendo el tóxico en el estómago del animal, así como vía intravenosa o incluso dérmica y ocular. Está claro que no se invierte en alternativas científicas que no implique la explotación de los animales. Y es que hay un dato importante: el 72% de los ciudadanos europeos quiere que se invierta en una alternativa sin animales, ya no solo por eficiencia si no por una cuestión ética.
Pero llevamos años donde el lobby de la experimentación animal intenta lavar su imagen, diciendo que han logrado “altos estándares de bienestar animal” y que no se sepa los contratos millonarios por parte de la Administración pública. Además de que quienes se enriquecen de la experimentación son muchos: laboratorios, criadores, empresas concretas que se dedican solo a la alimentación de animales de laboratorio, de jaulas, limpieza, etc.
“También deberían haberse sentado en el banquillo los responsables del laboratorio, las directoras de estudio o el veterinario responsable de Bienestar Animal”, indica la activista
Aunque presentaste cientos de grabaciones donde hasta el Seprona dice que hay indicios de delito en muchas de ellas, en el juicio solo se cuestiona la acción de dos trabajadores contra prácticas muy concretas: la falta de anestesia y el manejo cruel de conejos y ratas.
Durante el procedimiento de sacrificio del conejo, se puede ver en la imagen que no se hace correctamente, porque el animal tiene un sufrimiento extremo. Y en el otro caso que se juzga, un técnico le realiza a varias ratas una extracción de sangre detrás del ojo del globo ocular. Es una técnica bastante complicada que si el animal no está sedado se le puede generar no solo ya lesiones, sino mucho sufrimiento, mucho dolor y sufrimiento psicológico también. Está claro que no solo hay mala praxis, sino que hay una completa dejadez con esos animales de que dé igual que sufran, porque teníamos que tener a tiempo el estudio. Hay muchas cosas que viví allí dentro que no pude documentar y que no se puede imaginar la sociedad hasta donde llegan.
¿Qué sensación te deja que solo haya llegado a juicio esos dos casos puntuales?
Mucha frustración y mucha rabia. Porque no solo había esos dos casos, había muchísimo más. Y siento mucha rabia de que no vaya a juicio ningún caso con perros o primates. Creo que no deberían haber ido solo esos dos trabajadores al banquillo, también deberían haberse sentado los responsables del laboratorio, las directoras de estudio o el veterinario responsable de Bienestar Animal, que apenas entraba en el animalario. Varias trabajadoras y yo misma fuimos con quejas de que algún animal necesitaba atención veterinaria y, automáticamente, nos decía que no exageráramos, que eso era lo normal y que no le molestáramos.
Si esas grabaciones hubieran sido después de 2023 sí que el laboratorio podría haber tenido responsabilidad penal por un cambio de la legislación. Lo que has insistido es que lo juzgado y lo grabado no era algo que surgiera de determinadas personas, si no que era algo estructural.
Efectivamente. Dentro del laboratorio acabas normalizando la violencia. Te acabas acostumbrando a ver animales sufrir, morir o enfermar. Yo tuve que aprender técnicas muy duras y también asesinar animales como el resto de trabajadores. Supongo que conseguí soportarlo porque, una vez empecé a ver el clima de terror que vivían allí los animales, tenía muy claro que era una obligación ética y moral documentarlo. Ello me ayudó a soportar el horror. También porque me disocié. Eso sí, nunca fui consciente hasta después de irme de cómo había llevado tanto tiempo viviendo una doble vida. He tenido consecuencias en mi salud mental y estrés postraumático. También sentí muchísima soledad porque me aislé mucho durante esos 18 meses. No quería escribir a nadie ni contar nada. Creo que uno de mis errores fue no buscar más apoyo mientras trabajaba allí y a la vez, documentaba todas las prácticas que podía.
¿Cuándo decidiste salir?
Aunque a mi me contrataron para ser técnico, comencé los primeros meses siendo solo cuidadora y no podía grabar todos los procedimientos que les hacían pasar a esos animales. Por eso no dejé de trabajar allí hasta lograr entrar en la unidad de primates. Era la última especie que me quedaba por documentar. Ahí decidí que ya había documentado prácticamente todas las técnicas y todas las especies que había en el laboratorio. Después todavía quedaba revisar muchísimo material, seleccionar las imágenes y buscar a una organización y presentarle toda la investigación lo mejor posible.
Fue un fallo grande anunciar, por parte de la Dirección General de Derechos Animales el cierre de Vivotecnia. Se pensó que ya se había ganado el caso, pero no salió ningún animal
Cuando se hace público, en abril de 2021, ¿esperabas el impacto que tuvieron las imágenes?
No. Yo sabía que habría alguna reacción por parte del movimiento antiespecista, pero no esperaba el impacto que tuvieron las imágenes de un laboratorio a nivel general. Creo que sirvió para que la experimentación animal llegara a la prensa generalista y para que mucha gente se cuestionara algo de lo que no se hablaba. La industria lleva años intentando blanquear la experimentación animal bajo la idea de que tienen altos estándares de bienestar animal y de que es necesaria para los humanos. Pero lo que hay detrás es un interés económico y político enorme.
¿Pensaste alguna vez que pudieran sacar a los animales e incluso cerrar el laboratorio con las pruebas que lograste?
Pues cuando estaba dentro me imaginaba qué pasaría cuando saliera a la luz, pero nunca imaginé la respuesta tan grande. Ver desde mi casa toda esa gente en la puerta luchando, exigiendo que sacaran a los animales que estaban allí, fue muy esperanzador. También sabía que cuando la Comunidad de Madrid anuncia la suspensión temporal y una inspección, sabía que les iba a avisar y que eso significaba que iban a matar a muchos de esos animales que tuviera cualquier defecto físico, lesiones o heridas. Creo que fue un fallo grande anunciar por parte de la Dirección General de Derechos Animales el cierre de Vivotecnia. Mucha gente pensó que ya se había ganado el caso, que los animales iban a salir, pero no salió ninguno. Y el laboratorio, después de dos meses, volvió a abrir igual. Fue una falta de responsabilidad con los ciudadanos, fue muy frustrante. Además, ahí ya empezaba a venirme a la cabeza que posiblemente el caso se archivará y no llegara a nada.
¿Eras consciente de que esto iba a poder llegar a juicio?
No. En un principio yo iba a entregar la investigación y ya la organización iba a publicarla. Es verdad que Cruelty Free me dijo que si había mucha incidencia había que denunciar, pero nunca se me pasó por la cabeza la esperanza de que se pudiera cerrar el laboratorio. Salen muchas investigaciones de granjas, de mataderos, de piscifactorías, en todo el mundo, que no llegan a ser noticia o no llegan, por desgracia, al público en general.
Volviendo al juicio, una parte de la estrategia de la defensa ha sido desacreditarte como trabajadora y como activista
Yo sabía que iban a intentar desacreditarme. Intentaron decir que manipulaba situaciones o que provocaba el maltrato para grabarlo, pero eso es completamente falso. Jamás intentaría manipular una prueba para atribuir a nadie ningún delito y menos, a costa de dañar a un animal, como ellos sugirieron. Aunque tuve que hacer muchas técnicas y trabajar como una más, siempre intenté causar el menor sufrimiento posible dentro de lo que supone un laboratorio. También presentaron como prueba que yo había tenido muchos errores con el programa informático donde se registran los estudios, pero esos datos son editables y yo presencié muchas veces como se manipulaban esos datos.
Además de los mensajes de las activistas que se presentaron en las puertas de Vivotecnia, las manifestaciones por los animales en varias ciudades, ¿te sentiste apoyada?
Sí, sobre todo por la Asamblea Antiespecista de Madrid, por Animals' View y por Pablo, el director del documental Infiltrada en el búnker. Han sido las personas que más me han apoyado y con quienes más acompañada me he sentido. También fue muy esperanzador ver a gente concentrándose en las puertas del laboratorio cuando se hicieron públicas las imágenes. Aún así, creo que perdimos una oportunidad de que los verdaderos responsables fueran investigados. Se anunció que el laboratorio había cerrado y se había ganado el caso, eso hizo que mucha gente pensara que ya estaba todo solucionado, cuando realmente el laboratorio siguió funcionando y el procedimiento solo acababa de empezar.
¿Cómo afrontas ahora el futuro?
Voy a seguir siendo militante por la liberación animal. Para mí, más allá del proceso judicial, lo importante es que se haya vuelto a poner el tema de la experimentación animal sobre la mesa. También me interesa seguir desmontando esa idea del bienestar animal que utilizan los lobbies de explotación animal. Ojalá que otros trabajadores, no solo activistas, puedan revelar lo que pasa en laboratorios, granjas, mataderos, etc. Ojalá pueda servir todo esto como motivación para que documenten y denuncien cuando ven sufrimiento animal.
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