Maltrato animal
Vivotecnia a juicio: Inocentes o culpables, éticamente inaceptables
Los días 7 y 8 de mayo de 2026, dos trabajadores de Vivotecnia irán a juicio por hechos que podrían constituir maltrato animal. A pesar de la dureza de las imágenes obtenidas por Carlota Saorsa dentro del laboratorio, solamente serán juzgados dos hechos concretos: en primer lugar, uno de los trabajadores será juzgado por la administración de un agente eutanásico a un conejo sin que el animal estuviera sedado. El conejo, además, se encontraba en un cepo mal cerrado, por lo que al inyectarle el eutanásico, saltó al suelo, quedando inmóvil y sufriendo espasmos. Por otro lado, al segundo acusado se le juzgará por realizar varias punciones en el globo ocular de roedores sin que estos hubiesen recibido anestesia previamente. Es decir, el resto de las imágenes de violencia contra los animales que se pueden ver en el vídeo(Video enlazado: Vivotecnia. La experimentación animal al descubierto) entran dentro de los parámetros legales establecidos para los centros de experimentación animal.
A pesar de que la industria de la experimentación en animales se escuda en todo momento en su cumplimiento estricto de los estándares de bienestar animal, cabe señalar que ese bienestar no puede existir en los centros de investigación. Una industria que explota y arrebata la vida a los demás animales, jamás podrá proporcionar ningún tipo de bienestar a los individuos a los que somete. La mera existencia de centros de experimentación constituye en sí misma maltrato animal. Lo mismo podemos decir de los criaderos, los vehículos que los transportan o las jaulas que se usan para encerrarlos. Cada elemento que conforma esa industria es una bota que pisotea los derechos de los animales.
Cabe recordar que Vivotecnia ha esquivado toda responsabilidad penal y son dos de sus empleados quienes irán a juicio. Esta situación resulta preocupante al sustentar la narrativa de las manzanas podridas. Aunque todo lo que vimos en las imágenes obtenidas sucedía bajo la responsabilidad de la empresa y, supuestamente, bajo el control de su Comité Ético, se muestra a esos dos trabajadores como los únicos responsables, generando la sensación de que, mientras el resto de los empleados cumplían la legislación escrupulosamente, ellos decidieron saltarse las normas. Esto es falso. Solo hace falta ver los videos del interior de Vivotecnia para darse cuenta de que en ese lugar la violencia contra los animales era sistemática y la falta de empatía se había naturalizado y normalizado. Y no es sólo Vivotecnia. No puede ser casual que, en toda investigación encubierta realizada por activistas dentro de laboratorios, siempre encontremos terribles imágenes de sufrimiento animal. Lo hemos visto en laboratorios de Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, Francia... Esto no se trata de un caso aislado en una empresa de Tres Cantos, es un problema estructural, la forma de operar de una industria que ve y trata a los animales como meros recursos que no merecen ningún respeto. Una industria en la que, por sus propias dinámicas, progresa quien anula su empatía por otros animales y se queda atrás quien muestra una mínima atención a los intereses de esos individuos.
Por lo tanto, ¿el juicio es el momento más importante del caso Vivotecnia? Así lo aseveran algunas organizaciones e individualidades, pero nosotras discrepamos. Lo más importante en el caso Vivotecnia es que esas imágenes salieran a la luz y la experimentación animal volviese de nuevo a generar debate. Que la gente tuviese que posicionarse ante lo que estaba viendo y decidir si lo que veía en esas fotografías y videos le parecía correcto o no. También es importante que la figura de Carlota Saorsa nos recordase que, con coraje y determinación, una sola persona puede conseguir cosas increíbles. Conviene recordar también que el sistema judicial en el Estado español (así como en cualquier otro lugar del mundo) es profundamente especista y permite, valida y protege el encierro de animales en centros de explotación: granjas, zoos, laboratorios, etc. Igualmente, ese mismo sistema judicial no duda en reprimir a activistas por los derechos animales cuando considera que están poniendo en riesgo los intereses de empresas privadas que se lucran con la explotación de animales. Por lo tanto, la decisión que tome un juez con respecto a esos dos trabajadores, en nuestra opinión, no puede ser en ningún caso, lo más importante de este conflicto abierto hace ya cinco años.
¿Significa esto que el juicio no vale para nada? No es eso lo que queremos decir. El juicio es una nueva oportunidad para que el debate vuelva a activarse en la sociedad y los medios de comunicación sigan hablando de este caso tan sonado. Vivotecnia es el primer laboratorio acusado de maltrato animal en el Estado español y sirve para poner en tela de juicio la impunidad con la que los vivisectores disfrazan como ciencia sus crueles prácticas. Es una oportunidad también para litigar por los derechos de los animales y ampliar su cobertura e incluso para que la sociedad comience a plantearse la pregunta de cuándo llegará el momento de avanzar hacia un tipo de ciencia que no use a los demás animales.
La sentencia en el caso Vivotecnia no puede suponer un punto final, sino un punto y seguido. Vivotecnia es solo una pieza más del engranaje que conforma la industria de la experimentación animal y aunque este proceso termine, nosotras como activistas tenemos que seguir luchando por la liberación animal. Por eso, los días 7 y 8 de mayo, convocamos concentración a las puertas del juzgado (C/ Julián Camarillo, 11) a las 09:00 de la mañana. Igualmente, el sábado 9 de mayo, convocamos también una manifestación por el centro de Madrid que dará comienzo en la Calle Atocha a las 18:00 horas y terminará en la plaza de Ópera.
Artículo de opinión por Cerremos Vivotecnia por los animales. Cerremos Vivotecnia por los animales es una campaña impulsada por la Asamblea Antiespecista de Madrid, un colectivo asambleario y horizontal por la liberación animal.
Madrid
La Asamblea Antiespecista de Madrid se manifiesta contra el uso de los animales en laboratorios
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!