Entre el dominio y el victimismo: el patriarcado enseña los dientes

El antifeminismo en auge no es patrimonio de vetustos escritores, de casposos políticos de derecha, de obispos prediluvianos. Se va extendiendo entre muchos hombres que afirman en foros y en espacios privados lo que no se atreverían a enunciar en público. Por ahora.

Concentración en repulsa por la Manada
Miles de mujeres tomaron la calle en repulsa por la sentencia de La Manada Manu Navarro
Sarah Babiker

publicado
2018-04-30 11:22:00

I. Sobre el dominio


21 de mayo del 2016, Río de Janeiro. Una adolescente de 16 años acude a una fiesta. Allí se encuentra a su ex novio, va a su casa, se duerme. Cuando despierta, está en otro lugar donde más de 30 hombres la violan. Para ellos es una fiesta, un momento de “jolgorio y regocijo”, como diría el juez Ricardo González. La penetran de todas las formas posibles, incluso con objetos. Se animan entre ellos y lo graban. Después la dejan tirada y rota. El vídeo se viraliza, para que otros hombres se unan a la fiesta desde sus pantallas. Mientras, en los medios de comunicación, se preguntan cómo pudo ella acabar ahí. Si era una chica decente, qué tan largo era su vestido. Las mujeres toman las calles: "Estupro Nao É Culpa Da Vitima", claman.

Poco después, la antropóloga argentina radicada en Brasil, Rita Segato visitaba Madrid. Para Segato, quien dirigió una extensa investigación entre violadores, en la Brasilia de los 90, la violación tiene fines expresivos. La autora, que después trasladó esta mirada a los crímenes de Ciudad Juárez o a los feminicidios en Centroamérica, señala que, quienes violan, no obtienen un placer sexual, si no un placer de dominación: usan el cuerpo de las mujeres para mandar un mensaje de potencia a otros hombres. Esos otros hombres interpelados pueden no estar allí, ni si quiera enterarse. Pero también pueden ver los vídeos a través de Whatsapp, o estar presentes, participar de ese crimen de poder, que es la violación. Todos forman parte de la fratría, una confederación masculina, un pacto mafioso sellado por la violencia y el secreto. Aquella violación grupal en Brasil aportaba un macabro caso práctico.

7 de julio del 2016, Pamplona. Una joven de 18 años llega a la ciudad para disfrutar los Sanfermines. Baila, canta, bebe, como todo el mundo. Conoce a un grupo de cinco chavales, se ofrecen a acompañarla a su coche. Mientras van caminando juntos, ella piensa en llegar a un lugar seguro y descansar. Ellos discurren sobre dónde podrán meterla para “follársela.” No tienen los mismos objetivos, pero lo que ella quiera no importa. Ella solo es un cuerpo, un objeto, un dispositivo para su diversión. Llevan tiempo bromeando sobre drogar mujeres y violarlas. Se sienten poderosos, orgullosos del peligro que suponen. Van a demostrarse su masculinidad entre sí mismos y a los amigos del grupo de chat, y a los miles de hombres que luego verán los vídeos en Youtube. La meten en un portal, la acorralan y la penetran sin parar. Todas sabemos lo que pasó después, pero no todas vemos lo mismo. Porque en el fondo ella quiere, mascullan los tipos en los foros. Porque si está ahí algo busca, comentan algunos tertulianos. Porque había besado a uno de ellos, explican los abogados defensores. Porque después no performó el rol que hacen las mujeres violadas en las películas, argumenta un juez. Tras usar su cuerpo para esta ceremonia masculina de dominación (nos follamos a una entre cinco, dijeron) la dejan tirada, con la ropa rota, sin móvil.

Que el cuerpo de las mujeres es el lugar donde inscribir la potencia masculina no sé reduce a los portales oscuros, ni a las violaciones grupales de una violencia tal que generan una indignación insoslayable. Mira el caso Torbe, el magnate del porno, con su “respetable” industria, con aquellas chicas que pensaban que su cuerpo era suyo, un medio para ganar dinero, y que descubren que para ello su cuerpo tiene que ser de los otros, no podrán poner los límites, serán violadas y violentadas.

Mira a Harvey Weinstein, acosando a mujeres a la altura de su poder, sin molestarse en ocultarlo. ¿Para qué? Es a través de la dominación sobre esos cuerpos jóvenes y deseados que manda un elocuente mensaje sobre su lugar en la jerarquía masculina. Mira al entrañable Bill Cosby, violando mujeres durante 40 años mientras prodigaba simpatía y moralina en las televisiones. Mira los volquetes de putas, los acuerdos firmados en prostíbulos de lujo. Atiende al pujante negocio de los ligones profesionales que dan master class sobre cómo manipular a una mujer hasta acostarse con ella. El método será más o menos violento, pero el mensaje es siempre el mismo: tu cuerpo existe para mi disfrute, tomarlo me posiciona frente a otros hombres.

II. Sobre el victimismo

Abril de 2018, Toronto. Un joven de 25 años irrumpe en una de las calles principales de la ciudad. Conduce un coche que usa para atropellar a todas las personas que puede. Una decena de ellas mueren. Las autoridades descartan que se trate de un atentado terrorista, el joven pertenece al movimiento Incel: involuntarian celibates. Hombres que no consiguen acceder a mujeres.

Tienen una identidad formada de grupo, sus foros, su lenguaje propio: se consideran machos beta, las mujeres les rechazan porque prefieren a los machos alfa, así que ellos odian tanto a los machos alfa como a las mujeres. Comparten estrategias sobre cómo violarlas, escriben beligerantes post misógenos desde perfiles con fotos sexualizadas de chicas. No son los únicos, los MGTOW (men going their own way) tienen miles de vídeos en Youtube, donde explican por qué han decidido prescindir de compartir su vida con mujeres.

Resumiendo mucho, las mujeres son el mal. Los argumentos que dan son un poco vieja escuela: las mujeres son parásitos económicos, brujas castradoras, mentirosas, manipuladoras. Se juntan entre sí para maquinar tu ruina. Todo el sistema legislativo y político las protege. Quieren acabar con nosotros. ¡Aléjate de ellas! Sus vídeos y foros sirven como espacio de catarsis donde los hombres dicen haber visto la luz, y descubierto la verdadera naturaleza femenina. Todo ello mientras insultan a algunas mujeres en particular y a todas en general. Un victimismo violento.

Tanto los hombres que exhiben su poder dominando cuerpos de mujeres como aquellos que comparten su amargura por no poder acceder a ellas o expresan su resentimiento por las contrapartidas que se les exigen construyen a la mujer como un antagonista en torno al cual generar una identidad

Tanto los hombres que exhiben su poder dominando cuerpos de mujeres, como aquellos que comparten su amargura por no poder acceder a ellas, o expresan su resentimiento por las contrapartidas que se les exigen, construyen a la mujer como un antagonista en torno al cual generar una identidad. Mujeres objeto/mujeres enemigas. En todo caso, un grupo otro, con el que no cabe la empatía, con quienes el vínculo es solo instrumental. La masculinidad tradicional no se sostiene, el privilegio masculino en el ámbito público está en disputa, la condición de proveedor lleva décadas en retroceso, y las mujeres no aceptan ya lo que aceptaban antes. La dominación sexual es el único espacio donde muchos hombres pueden manifestar su poder.

El sexo ha sido, tradicionalmente, una prerrogativa masculina. Disputarles su derecho a ejecutar su deseo hace temblar los pilares íntimos del patriarcado. Es una batalla que no se puede ganar a solas. Pero las mujeres cada vez están menos solas, las respuestas ante la violencia sexual son cada vez más amplias, la vergüenza paralizante va retrocediendo a medida que más mujeres hablan. Entonces, en las cuevas de los foros machistas rugen los potenciales lobos de las manadas del futuro: se sienten atacados por el lobby feminazi, una entidad que, en su imaginario, está formada por mujeres vengativas que quieren establecer un régimen hembrista, o —con el patrocinio de Soros, y la ayuda de refugiados e inmigrantes— hundir la civilización occidental, alertan los más visionarios.

El movimiento feminista está fuerte, interpela y moviliza porque conecta con las experiencias de vida, porque conecta subjetividades, festeja el vínculo. Pero, paralelamente, hay otras subjetividades que se van entretejiendo a la defensiva. Se refuerzan entre ellos, comparten la experiencia de la masculinidad herida, la pérdida de privilegios, la igualdad leída como amenaza. Mientras insultan en las redes, acosan virtualmente, apoyan a violadores, se consideran víctimas. El antifeminismo en auge no es patrimonio de vetustos escritores, de casposos políticos de derecha, de obispos prediluvianos. Se va extendiendo entre muchos hombres que afirman en foros y en espacios privados lo que no se atreverían a enunciar en público. Por ahora. Es necesario pensar en una estrategia amplia que afronte este momento reaccionario, sentido común machista, que se extiende como un elemento fundamental del fascismo que reemerge.

56 Comentarios
#15322 7:45 1/5/2018

Violaciónsplaining
x Lucy Sombra
El problema no va a ser que cinco han violado a una, no. El problema es que todas estamos opinando, que estamos todas con la regla, histéricas, revanchistas...

Es cuando te han violado y un grupo de onvres te dice que no, que no te han violado. Y te explican, ellos, porque son los Magistrados con los Títulos en la Pared, lo que es una violación, porque son ellos los que saben y los que tienen la legitimidad para juzgarte. Sí, porque ellos te van a juzgar a ti también, a ti que eres la víctima y que has interpuesto la denuncia. Van a mirar tu cara en los vídeos y van a interpretar y dilucidar qué es gozar y qué no. Van a mirar tus gestos y a interpretar qué es consentir y qué no. Y entonces, ellos, los onvres expertos, te van a explicar a ti, que eres la única que estuvo en ese portal, que no, que cinco contra una no es intimidación, que follarte la boca, la vagina y el ano no es violencia y que no, que agresión tampoco es.

Porque la palabra de la mujer nunca será suficiente. Porque el relato de la mujer siempre tiene que ser sistemáticamente cuestionado. Porque el dolor de la mujer siempre tendrá algo de exagerado o incluso de inventado. Si no, no puede haber un juicio justo ni puede haber justicia (como estamos comprobando en este maravilloso caso, que estamos todas súper contentas de que sea tan justo).

Las leyes hechas por onvres e interpretadas por onvres te van a decir que no, que ni agredida, ni intimidada, ni violentada, ni violada.

Que todo bien.

Que esto está feo porque es mediático y se nos está yendo de las manos.

Por otro lado, los onvres en redes sociales dicen muchas veces «las leyes están para respetarlas» y dicen muchas veces «hay que respetar las decisiones judiciales» y dicen muchas veces «la sentencia está con arreglo a derecho» y dicen muy serios «el problema aquí es que todo el mundo opina».

Porque ése va a ser el problema, que todas estamos opinando sobre violación sin títulos en la pared, y, ah, el linchamiento, que no se me olvide.

El problema no va a ser que cinco han violado a una, no. El problema es que todas estamos opinando, que estamos todas con la regla, histéricas, revanchistas, pidiendo que se JUZGUE UNA VIOLACIÓN.

Qué locura, eh?

Pero claro, los Señores Magistrados con los Títulos en la Pared saben lo que es una violación, y la chica del portal no.

Y nosotras tampoco.

Onvres, nos queréis despolitizadas, calladas, tranquilas y obedientes. Queréis con todas vuestras fuerzas que las violencias ejercidas contra las mujeres sigan ocurriendo de puertas para adentro, como siempre. Queréis con todas vuestras fuerzas que esto se siga «solucionando» en privado y no en público, como siempre.

Nuestra rabia y nuestra fuerza es pública, enteraos.

Y hemos venido a pegarle patadas a todas vuestras puertas y a pegarle fuego a todos los «como siempre».

#LosJuecesSonManada

#onvres

#violacionsplaining

Texto completo en: https://www.lahaine.org/violacionsplaining

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#15331 11:27 1/5/2018

El problema es que creer autománticamente a una víctima - dr cualquier delito - elimina la presunción de inocencia e inicia algo terrible: tener que demostrar que se es inocente. Luego lo aplicarán también a La Mordaza y fliparemos

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475523 7:49 2/5/2018

El problema es que eso es falso, no se cree automáticamente a la víctima de ningún delito siempre ha de ir acompañado el testimonio de otras pruebas o peritajes. Vamos a informarnos mas, busca la sentencia del Supremo lo deja muy claro.

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#15390 15:34 2/5/2018

Gracias 475523 por responder calmada y claramente.

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#15631 18:02 6/5/2018

La forma de hacer política de los cristianos en su origen es muy parecida a la que el feminismo dogmático está empleando ahora. Se basa en la victimización, en el hacer herida por acumulación y en acumular razones que muestren una herida de grandes dimensiones. Desde el dogma, no se ve otra realidad que aquella que sirve a la causa, no se mira allí donde la herida no sirve a la victimización política. Lo que no sirve a la causa, no se ve, no cuenta.
Uno puede imaginarse a los dogmáticos del feminismo mirando la estadística sobre suicidios: Ah, no, no nos vale, se suicidan muchos más hombres que mujeres. O mirando en las estadísticas sobre personas sin techo: Vaya, lástima, cómo es que no hay más mujeres que hombres viviendo en la calle, qué lástima, tenemos que buscar otra cosa. De ese modo, se genera un sesgo ideológico maniqueo que tiene mucho de razón y verdades y otro tanto de sinrazón y falacias.
Con ello se busca un cambio de paradigma social que no llega.
En política hay que atender más a la naturaleza de las ideas y, quizás, menos, a lo que estas dicen defender. Las ideas que parten de una victimización pueden llegar más o menos lejos en su recorrido, pero el recorrido suele ser el mismo. En unos casos se alcanza un pacto con los oponentes, en otros el fin es la aniquilación. Del signo progresista se pasa al reaccionario en cuestión de segundos. La victimización cristiana del cristianismo primitivo es una forma de hacer política que hoy pasaría por "revolucionaria", pura resistencia ante los romanos opresores, y sin embargo, una vez que esas ideas triunfaron y rigieron en Roma, lo que se produjo fue la aniquilación del mundo clásico —y luego la Edad Media, la inquisición, el moralismo opresivo, y un largo etcétera—. Hitler, al principio, hizo políticas que no dudaríamos en calificar de izquierdistas. Cogió un país con la autoestima por los suelos tras la pérdida de la primera guerra mundial, lo victimizó a conciencia y de ahí salió el nazismo (un pueblo orgulloso, henchido de virtud, mostrándole al mundo su poderío en mítines multitudinarios). Algunas manifestaciones orgullosas y beligerantes de hoy recuerdan aquel momento: “nada nos puede parar”, “ya no hay marcha atrás”, “habrá que salir con armas a la calle”, "hay que prohibir en los colegios la lectura de los autores machistas", "delante de mí te sientas con tus putas piernas cerradas".
El que hace política a partir de la condición de víctima de un colectivo, enseguida pierde de vista a las víctimas (y por supuesto no ve las de los demás, solo las que le sirven). Instrumentalizan el dolor, eso es victimizarse. Las víctimas reales no suelen victimizarse. Tampoco necesitan que instrumentalicen su daño. Sería bueno que nadie lo hiciera. Hay que distinguir entre ser víctimas y hacer política a partir de la condición de víctima de un colectivo. Lo segundo es hacerse la víctima con otros fines. Y ser víctima no otorga a uno la razón. Sorprende ver a algunas feministas dogmáticas comportarse como los miembros de la AVT. Si se hubiese hecho lo que las víctimas de ETA querían en cada momento, ETA seguiría ahí. A las víctimas se les brinda ayuda, no se las utiliza.
Ayer leía un artículo de Cayetana Álvarez de Toledo en el que se ofuscaba porque ETA, en su "despedida", dice que "Los y las militantes de ETA continuarán con la lucha por una Euskal Herria reunificada, independiente, socialista, euskaldun y no patriarcal". ETA es feminista. Qué más.
Ahora las mujeres de la iglesia, hartas de limpiar y fregar, plantean una “huelga de misas caídas”. Quién sabe, quizás ahí se encuentre la esperanza real de un cambio de paradigma social —aunque no sé si es el que se busca—: iglesia y feminismo unidos. El feminismo como iglesia (con sus mártires y crucificadas) y la iglesia como feminismo, promoviendo la igualdad en la institución. La simbología, en la posmodernidad, ya ha dado sus pasos. Raquel Welch fue crucificada. Y María Lapiedra, hace poco. Y alguna otra. La imagen hoy tiene cada vez más sentido. Pero es de suponer que iglesia y feminismo dogmático no se pongan de acuerdo: rivalizan en las formas de hacer política.

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#15453 14:45 3/5/2018

Sois poco más que una policía de la moral
http://www.lasexta.com/tribus-ocultas/artes/odia-hombres-ten-miedo-sexo-feminismo-actual-deprime-representa_201712015a2628cd0cf2b940af643a7c.html

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#15459 16:05 3/5/2018

Manadas, turbas y los políticos que no legislaban en caliente
https://www.youtube.com/watch?v=v2npErrL3AU&feature=youtu.be

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Paco 9:29 4/5/2018

Un refrito del psicologismo de Jordan Peterson, que se basa en el dualismo típico de actitudes reaccionarias, o estás con conmigo que soy la razón o con las radicales, adornado con palabras grandilocuentes que en el fondo ocultan una simplificación del pensamiento social que no es más que resentimiento y eludiendo el problema.

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#15461 16:29 3/5/2018

¡Baka, baka, baka!

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#15458 15:39 3/5/2018

http://www.pikaramagazine.com/2018/05/la-mirada-complice-del-poder-judicial/

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#15433 11:58 3/5/2018


Las otras sentencias donde no hubo violencia

Ana I. Bernal-Triviño

Opinión

Juan Carlos Monedero Comiendo tierra El curioso caso de ETA y Benjamin Button Juan Carlos Escudier Tierra de nadie Generosidad no es impunidad Jorge Bezares Postdatas Margarita Robles sabe lo que dice Margarita Mediavilla Ecologismo de emergencia De la nada de la España vacía a la semilla centroibérica Luis M. García Bulocracia Chuches con ácido que ponen la lengua azul

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02/05/2018

La sentencia de La Manada me ha hecho hablar estos días con muchas compañeras. Y entre el dolor del resultado, siempre llegan a la misma conclusión: esta justicia patriarcal pasa todos los días. Se refieren a que la sentencia de La Manada ha sido el caso más conocido, pero también porque hoy día el feminismo está en un punto de fortaleza como antes no lo había estado y hemos dado el golpe en la mesa para decir “basta”.

Solo hay que hacer una simple búsqueda para ver cómo, más de una vez, las sentencias han despedido ese hedor de la justicia patriarcal y ha dejado expuestas a las víctimas. Sentencias donde la letra pequeña lo cambia todo. Y es cierto que muchas de estas que menciono a continuación pudieron ser recurridas, pero al menos resulta inquietante e indignante que sentencias así se hayan escrito en nuestro país, pero sin apenas eco ni denuncia en prensa. Solo estaba el grito de las compañeras del movimiento feminista, que lo único que recibían era su propio eco y ser estigmatizadas y señaladas como “alteradas” y “exageradas”.

Como casos más recientes, recordamos aquella jueza (que no recibió sanción) tras preguntar a la víctima de una violación si había cerrado bien las piernas. Lástima que no se le viniera a la mente haber preguntado al agresor por qué no mantuvo cerrada la cremallera de su pantalón. O también recordamos la negación de violencia en un abuso sexual de una niña de 5 años porque ella “no opuso resistencia”.

En una búsqueda rápida, localizo en 2009 un absuelto de violación porque la víctima mostró “pasividad”. No bloqueo, ojo, dice pasividad porque “no exteriorizó de forma clara su falta de consentimiento” y entonces “reforzó la equivocada idea del acusado de que estaba dispuesta a seguirle su juego sexual”. Todo esto ocurre en la consulta de un osteópata. Sería bueno que alguien aclarara que no acudimos al osteópata en busca de “juegos sexuales”, aunque parezca obvio.

Parecida fue esta otra sentencia con condena por abuso, pero no agresión porque “la víctima no precisó un ataque a su libertad sexual que verifique un acto de heroicidad o una oposición firme, mantenida y permanentemente a los deseos libidinosos”. Además de agredidas, nos piden heroínas.

También tenemos esta otra sentencia (que en el caso de La Manada se usa como jurisprudencia) donde se rebaja de agresión sexual a abuso sexual. La víctima era una mujer que padecía trastorno generalizado del desarrollo y una discapacidad psíquica-intelectual del 65%. Entre otros abusos, el agresor sujeta la cabeza de ella para poner su pene en la boca. En el recurso al Tribunal Supremo, se concluye que “el hecho de sujetar la cabeza de la incapaz durante una felación, sin más datos, no puede equipararse a la violencia típica del delito de agresión sexual, y el decirle que no contara lo ocurrido porque era un secreto entre los dos, tampoco puede equipararse a la intimidación típica de dicho delito”. Así que aquí tenemos un aviso.Tanto por esta sentencia como por la de La Manada, compañeras, ya podemos saber que aunque nos fuercen sujetando nuestro rostro, en la justicia no es violencia si nos obligan a hacer una felación al agresor.

En 2003, un hombre abordó a una mujer en el portal. En el ascensor, cuando ella le pregunta a qué piso va, él responde: “yo no voy a ninguno y tú, de momento, tampoco”. La noticia relata que él le exigió un beso pero no normal “sino como los que das a tu novio”. Ella se negó aunque él le cogió la cabeza con las dos manos y le dio el beso mientras le decía que no chillase ni le denunciase porque “sabía donde vivía y volvería para matarla”. Y prosigue la noticia: “Seguidamente, el agresor exigió a su víctima que le hiciese una felación, a lo que ésta también se negó diciendo que “vomitaría”, comenzando entonces a tocarle los pechos, haciendo caso omiso a las súplicas de la muchacha, que rompió a llorar. Por último, el acusado se bajó la cremallera del pantalón y se masturbó en presencia de la chica hasta eyacular, al tiempo que seguía manoseando sus pechos.” ¿La condena? Rebaja a dos años de prisión porque “manosear los pechos y masturbarse ante una mujer no es vejatorio”. El trauma de la víctima es secundario.

También el caso de Sara Alonso, en 2004. Su cuerpo apareció en un descampado, después de haber sido golpeado su cerebro en varias ocasiones. La sentencia reflejó que no era asesinato, sino homicidio porque no quedó demostrado que ella “estuviera en una situación de indefensión cuando fue atacada, y tampoco quedó probado que el culpable persiguiera la crueldad, los males innecesarios y el dolor”. También quedó absuelto el homicida por violación porque aunque existía semen en la ropa interior de ella “no hay pruebas de la naturaleza o contenido de dicha relación sexual”.

Recuerda, y bastante, al caso de la compañera Nagore, cuando el jurado decidió que no había “alevosía”. Y creo que tampoco olvidamos la absolución por violación a los acusados del asesinato de Marta del Castillo. En la sentencia se niega la violación porque, aunque varios testimonios lo reconocen, “los restos biológicos analizados no lo corroboran” y porque toman como referencia el supuesto intento de suicidio de Carcaño, que según el juez es propia de una “una mente manipuladora”. Con esto el juez acredita la no existencia de agresión sexual.

De mucho antes, de 1992, es la absolución de un ATS por delito de abuso, tras fallar el juez que “es difícil que la denunciante, de 60 años, despierte esos instintos en el acusado, que por su profesión tendrá sin duda mejores oportunidades”. Nos ponen hasta “edad” para ser abusadas. El acusado había besado los pechos de la mujer. Aunque posteriormente se multó al juez, no cumplió la sanción.

También en 1991 el Supremo refleja la absolución de unos violadores por la vida “licenciosa” de la víctima, porque carecía de domicilio fijo y estaba “sola en una discoteca a altas horas de la madrugada” y que “al prestarse a viajar en coche con dos desconocidos, se situaba en disposición de ser usada sexualmente”. El consentimiento, aquí, ni aparece. La responsabilidad parece ser siempre nuestra.

Esto ha sido solo una búsqueda sencilla que, a buen seguro, hay más. He localizado otras donde se repiten los motivos de las absoluciones por falta de pruebas o duda del testimonio de un menor porque “la madre pudiera haber inducido al niño a declarar contra el padre por resentimiento”. Lo que nadie puede negar es que estas sentencias son ejemplo de justicia patriarcal donde, sospechosamente, se repiten falsos mitos de la cultura de la violación y donde el foco se pone en nosotras.

Y como lo veo venir, matizo. No sirva este artículo para ser arrojado como una crítica de todo el sistema judicial, que sí hace justicia en múltiples casos. Pero en otros no. Y por mucho que me digan que son los menos, me da igual. De la misma forma que una sola muerte por negligencia médica no “da igual”. Ni tampoco me digan que no es tan importante. Hablamos de situaciones difíciles, de mujeres que necesitan encontrar en la justicia una respuesta que, en muchos casos, alivie sus pesadillas, ansiedad y trauma. La justicia está para reconstruir y reparar la dignidad de las víctimas, no para responsabilizarlas de la violencia recibida.

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#15385 13:26 2/5/2018

Para los fascistas de este foro que justifican la violencia contra la mujer:
http://www.laopiniondemurcia.es/municipios/2017/12/18/admite-juez-violo-chica-15/883912.html
Punch a nazi. Es lo que merecéis.

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#15406 18:46 2/5/2018

Pero ese el asunto NADIE ha justificado la violencia sobre la mujer

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#15371 11:04 2/5/2018

Os invito a dejar atrás vuestro miedo al progreso. Corréis el riesgo de no solo parecer unos carcas... Se vive mejor en igualdad, un mínimo de valor y darnos cuenta que esto no puede seguir como hasta ahora.

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#15344 16:21 1/5/2018

Ustedes quieren el terror, que se nos pueda denunciar arbitrariamente y que la carga de la prueba recaiga en el denunciado. ¿se imaginan que luego el estado hago lo mismo con el terrorismo? Abren la puerta al estado policial total (y ni lo ven)

https://www.elespanol.com/mundo/europa/20171221/nueva-violaciones-sueca-quiere-acusado-demuestre-consentimiento/271223011_0.html

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#15391 15:35 2/5/2018

Vosotros o el caos. ¡El caos, el caos!

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#15380 11:44 2/5/2018

A esto se dedica El Español:
https://twitter.com/anapalaniuk/status/991081245651193858
Se te debería caer la cara de vergüenza, machote.

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#15372 11:05 2/5/2018

¿El Español? ¿es Pedro J el que quiere que sean los tarados quienes le lean o son los tarados los que quieren que el tarado de Pedro j sea leído? A rañarla.

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#15315 23:58 30/4/2018

Principio 1 de la caza de brujas: todos los que no están conmigo son lo mismo.

Y así el fascista que escribe en Libertad Digital es lo mismo que el chavalillo de barrio que se sienta en el metro espatarrado.

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#15373 11:07 2/5/2018

Principio 2 de la caza de machistas. !Correr, insensatos!

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#15408 21:48 2/5/2018

*corred

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#15425 10:50 3/5/2018

Lo contrario de lo que diga Reverte. Por imperativo moral.

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#15426 11:05 3/5/2018

La moral para los cristianos y les feministes

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#15465 17:06 3/5/2018

Y Kant.

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#15463 16:46 3/5/2018

"Kant empleó por primera vez el término en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785).
"
https://es.wikipedia.org/wiki/Imperativo_categ%C3%B3rico

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#15314 22:59 30/4/2018

Amparándose en las víctimas de violación para crimilar a la disidencia con el feminismo hegemónico. ¿A qué me suena esto? A sí, es lo mismo que el PP ha hecho toda la vida con ETA

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#15374 11:08 2/5/2018

¡Han cantado ETA! ¡Quince millones de fascistaaaaaaaaaassssssssss!

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#15303 18:52 30/4/2018

Ya iba faltando un artículo contra los enemigos sociales que no nos sometemos a vuestra ideología totalitaria, para cuando abrís las chekas?

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#15375 11:10 2/5/2018

Escóndete en Arabia Saudita. Dí que vas de parte de los Borbones.

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#15338 14:10 1/5/2018

Estamos negociando con tus padres.

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#15313 22:57 30/4/2018

Pronto

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#15302 18:38 30/4/2018

Excelente texto, excelente.

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#15297 16:41 30/4/2018

UN TEXTO DE ESPACIO DE ENCUENTRO COMUNISTA
http://encuentrocomunista.org/articles/8-de-marzo-de-clase-o-world-pride-feminista/

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Aitor 15:27 30/4/2018

Si uno se toma mínimamente en serio el concepto de patriarcado y lo considera al menos una idea útil para enfocar ciertas practicas cotidianas me temo que resulta previsible que, como gato panza arriba, trate de resistirse a toda costa a la limitación de sus privilegios cuasi naturales.
Cuanto más se sienta amenazado mayores serán sus zarpazos. Todavía queda mucho camino que recorrer...

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Anónim 13:31 30/4/2018

Cuanta tontería aguanta el papel. Lo malo es que las gentes las difundes apenas sin leer, o analizar su contenido, o su contexto histórico. El feminismo actual extrapola y odia los datos, la historia y la ciencia. Es un movimiento mentiroso y manipulado

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... 13:41 30/4/2018

hhshhsss, una paja y a dormir

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#15306 19:43 30/4/2018

Si por qué a este ni las funciones cognitivas ni la empatía le dan para más ...ala a matarte a pajas que es para lo que valemos

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#15370 10:46 2/5/2018

Puedes trabajar en un glory hole.

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#15291 15:46 30/4/2018

Este piensa que se puede quedar ciego...

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#15304 18:55 30/4/2018

Puede ser, pero te has parado a pensar si es micromachismo?

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#15323 8:07 1/5/2018

¿que opina el Marca?

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#15329 9:25 1/5/2018

Seguid pensando que quien se opone a la ideología de género no saben quiemes son Derrida o Foucault sino bestias que leen el Marca, que vais de puta madre

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#15398 16:43 2/5/2018

"...de puta madre"
Pillín, ¿Foucault o Chimo Bayo?

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#15387 13:30 2/5/2018

Ok.

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#15339 14:12 1/5/2018

El lágrima. Llarena.

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#15354 21:42 1/5/2018

Le dijo la sartén al caso

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#15334 12:53 1/5/2018

Como si leer a Foucault os hiciera menos misóginos...

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#15392 15:39 2/5/2018

Aznar hablaba Catalán en la intimidad.

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#15363 7:51 2/5/2018

Foucault jajajajaja. Ese hombre era un misógino de manual

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#15340 14:27 1/5/2018

Cuestionar el feminismo hegemónico ni es misógino ni es sólo cosa de hombres, aunque es claro que es lo que os interesa pensar

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#15464 17:02 3/5/2018

¿Hegemonía de un feminismo sobre otro ó hegemonía mundial del feminismo? La primera se puede discutir, la segunda... vuelve a la casilla del Marca.

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#15386 13:28 2/5/2018

Lo tuyo es brandy Soberano, tontolaba.

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#15376 11:13 2/5/2018

Cagarte en los pantalones en tu tribu te convierte en una "nenaza".

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#15353 20:18 1/5/2018

Es que no es que cuestionéis el feminismo moderno, cuestionáis el feminismo acorde con los tiempos, añorando la vuelta a un feminismo incompleto y del siglo XIX.

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#15377 11:18 2/5/2018

Son unos cobardes. Y se les nota.

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