Opinión
Por una huelga general para la clase trabajadora
Ig: @mag97
Las huelgas, y en concreto la huelga general, han sido históricamente una herramienta empleada por la clase trabajadora para detener la producción y mostrar a los capitalistas que la única clase indispensable para el funcionamiento de nuestra civilización es la obrera.
El espíritu de las huelgas siempre ha sido clasista, es decir, se ha usado para evidenciar los límites de cada una de las clases, esto es: dónde existe el conflicto entre la clase trabajadora y el resto de clases al servicio del capital.
Por ello, no tiene sentido proponer una huelga general en términos interclasistas, sin unos objetivos específicos para la clase trabajadora y, sobre todo, que sirva de campaña prelectoral para un Gobierno que en ocho años no ha hecho nada en favor de nuestra clase, y para que las burocracias sindicales que durante catorce años no se habían dignado a convocar una huelga.
El próximo 11 de noviembre debemos hacer uso de la huelga para poner sobre la mesa de nuevo un mensaje netamente anticapitalista, antifascista y antimperialista, y eso solo es posible bajo el marco de una huelga general de clase, es decir, con un marcado componente clasista.
Debemos hacer uso de esta herramienta histórica para denunciar la pauperización de nuestras condiciones de vida, laborales y sociales, el desmantelamiento de los sistemas públicos, la regulación en favor de los capitalistas, los rentistas y las elites imperialistas, para protestar y llenar de rabia las calles contra un sistema que asesina a nuestra clase, aquí y en todo el mundo.
El próximo 11 de noviembre debemos hacer uso de la huelga para poner sobre la mesa de nuevo un mensaje netamente anticapitalista, antifascista y antimperialista
La clase trabajadora movilizada parará la producción cueste lo que cueste dentro de tres semanas y lo hará para evidenciar los fallos de este sistema capitalista y de esta democracia burguesa, para mostrar la necesidad de una alternativa política para las trabajadoras, que luche por nuestros intereses, totalmente contrarios a los de los capitalistas.
Por todo Europa se están viendo movimientos masivos que denuncian la explotación y miseria de nuestra clase, hemos de saber que no estamos solos en esto, pero no caigamos en el salvajismo, ni en el caos por el caos. Para que la lucha sea efectiva ha de estar organizada. Para que la huelga y cualquier otro instrumento combativo de la clase trabajadora produzca efecto tiene que ser organizada bajo unos objetivos y unas estrategias.
Animo a todas las trabajadoras que me puedan estar leyendo a acercarse a sus comités juveniles de barrio, a los comités unitarios, a los comités que surjan en sus centros de trabajo o de estudios. Es fundamental que todas nos unamos y organicemos para que el día de la huelga general vuelva a generar el temor a los capitalistas que históricamente le ha producido.
Si la clase trabajadora para, el sistema colapsa. Y eso es lo que tenemos que demostrar dentro de tres semanas.
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