Con métodos asamblearios y “desbordadas de solidaridad”: así se organiza la acampada por la vivienda en Sol

La acampada del 26S cuenta con una estructura organizativa que combina asambleas generales y grupos de trabajo, a la que se ha llegado tras muchos años de experiencia.
Acampada Sol 3009 - 15
Tres personas hablan en sus tiendas de campañas en la acampada por la vivienda en Sol Álvaro Minguito

Este sábado se cumple una semana del inicio de la acampada por la vivienda en Sol, donde ya hay instaladas más de 1.300 tiendas de campaña. Desde su inicio, este espacio donde confluyen más de una treintena de organizaciones ha estado en el centro del debate mediático y político mostrando unidad ante reivindicaciones como los contratos del alquiler indefinidos o la prohibición de los desahucios sin alternativa habitacional. 

Esta unidad, sin embargo, no nace de la nada, sino de años de formación y experiencia política. “En Madrid ya existían y llevan existiendo mucho tiempo sindicatos de vivienda, colectivos vecinales, centros sociales y organizaciones que llevamos años organizando movilizaciones, manifestaciones y espacios colectivos. Hay mucha gente que sabe montar una infraestructura”, explica Pablo García, portavoz del Sindicato de Inquilinas. 

“En el momento en el que miles de personas decidieron quedarse en Sol, la organización empezó a adquirir vida propia”, sostiene Pablo García, portavoz del Sindicato de Inquilinas.

García describe que la acampada surge de “una movilización impulsada por el movimiento de vivienda y, especialmente, el Sindicato de Inquilinas”. Sin embargo, “en el momento en el que miles de personas decidieron quedarse en Sol, la organización empezó a adquirir vida propia”. 

Cómo tomar decisiones desde una acampada de miles de personas

A día de hoy, no existe un comité central que controle todo lo que se piensa y se siente en la acampada, sino más bien “asambleas generales autónomas en las que intercambiar visiones”, según García. Y basta con dar un paseo a cualquier hora por la estatua ecuestre de Carlos III para comprobar que, efectivamente, siempre hay gente reunida allí.

“Cuando se habla ‘desde la Acampada 26S’ aclaramos quién lo dice, porque esto no es del Sindicato de Inquilinas ni de ninguna organización concreta”, cuenta García. “Cuando se menciona una posición ‘de la acampada’, debe ser algo que ha pasado por los distintos espacios colectivos”. 

La organización va cambiando con el paso de los días y las necesidades del momento. Sin embargo, por lo general, se celebran dos asambleas generales al día, una por la mañana y otra por la tarde. “Allí se explican las distintas posiciones y se intentan construir acuerdos amplios”, explica el portavoz. 

Además, todas estas asambleas son abiertas y en ellas puede intervenir cualquier persona que participe en la acampada o sea afín a ella. Señala que estas se organizan “entendiendo que hay mucha gente no organizada previamente y que está un poco encontrando su lugar”. 

Grupos de trabajo y métodos asamblearios para el cuidado del día a día

Durante la conversación con este medio, García destaca la rapidez con la que se fueron creando grupos de trabajo para cubrir las necesidades que iban surgiendo en cuanto a logística, información y bienvenida, cuidados, comunicación, limpieza y muchas otras áreas. “Inicialmente se hizo desde el sindicato pero, poco a poco, ha ido mucho más allá”. Señala que “se han ido construyendo mecanismos para que una cantidad enorme de personas, que muchas veces ni se conocían, puedan repartirse tareas para sostener juntas este espacio”.

A día de hoy, la acampada cuenta con puntos de información, puntos violeta y arcoiris, repartos de comida, con opciones veganas y sin gluten, y hasta un grupo autodenominado “urbanistas” que se encarga de la organización de las tiendas en calles y plazas, que ya reciben nombres como Plaza Maricarmen o Avenida 26S. Gran parte de esta logística, además, se está llevando a cabo por redes sociales y grupos de WhatsApp y Telegram autónomos, donde a diario se difunden necesidades de la acampada para involucrar a quienes no pueden quedarse allí: “Estamos desbordadas de solidaridad”. 

Ahora bien, señala el portavoz, “no deberíamos confundir autoorganización con espontaneidad”. “Lo que estamos viendo parece espontáneo porque ha sucedido muy rápido, pero es posible porque detrás existen años de organización previa, de redes de confianza, de sindicatos, de colectivos y de personas que han aprendido a organizar conflictos (...) que ponen su conocimiento al común de la acampada”. 

La experiencia de estos días, apunta, puede servir para que personas que hasta ahora no habían participado en espacios colectivos mantengan esos vínculos y continúen organizándose más allá de la plaza.

Además, describe como “una de las cosas más bonitas de la acampada” el momento en el que la gente pasa de espectadora a participante: “hay muchas personas que llegaron simplemente para apoyar y que han acabado preguntando, ‘oye, ¿qué hace falta?’ y asumiendo tareas”. Destaca que son muchas las que, “por primera vez han sentido que pueden intervenir colectivamente sobre un problema”. 

“El reto ahora es que esta experiencia llegue a los barrios” 

Para García, sin embargo, el verdadero reto empieza cuando la acampada deje de ocupar Sol. “Una acampada necesariamente es excepcional”, señala. La cuestión, explica, es qué hacer con “toda esta capacidad” organizativa cuando las tiendas se desmonten y cada persona vuelva a su casa, su bloque o su barrio. La experiencia de estos días, apunta, puede servir para que personas que hasta ahora no habían participado en espacios colectivos mantengan esos vínculos y continúen organizándose más allá de la plaza.

“El verdadero reto es ver qué hacemos con toda esta capacidad después”, resume. Porque si una persona que ha llegado a Sol para apoyar termina participando en una asamblea, haciendo un turno de limpieza o conociendo a sus vecinas, la aspiración es que ese aprendizaje no termine con la acampada. “Lo verdaderamente potente sería que toda la organización, las relaciones y la confianza que se están construyendo aquí se extiendan después por los edificios, por los barrios, por los centros de estudio y por el resto de ciudades”.

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