Derecho a la vivienda
El laberinto de Jostin: de la estafa inmobiliaria al desahucio en Azucenas 22
Jostin, junto a sus dos hijos menores eran, hasta esta mañana, vecinos del bloque de viviendas de la calle Azucenas 22. Después de varios intentos fueron desahuciados y hoy se encuentran en una situación crítica tras convertirse en víctimas de una compleja trama de irregularidades inmobiliarias y acoso.
El calvario comenzó cuando la inmobiliaria con la que mantenía su contrato de alquiler, Urbo Class SL, entró en quiebra. A pesar de su situación de insolvencia, la empresa continuó cobrando de manera fraudulenta las rentas a los inquilinos de todo el edificio.
Paralelamente, la entidad financiera Sareb, que mantenía una ejecución hipotecaria sobre la propiedad, tomó posesión de la vivienda de Jostin para deshacerse de estos activos. Sin conocimiento del afectado —quien seguía pagando religiosamente su mensualidad a la inmobiliaria quebrada—, la Sareb sacó el inmueble a subasta pública.
La vivienda fue adquirida recientemente por un nuevo propietario que, lejos de buscar una vía de diálogo, había rechazado rotundamente cualquier negociación con el Sindicato de Vivienda de Tetuán y con el de Inquilinas. En su lugar, optó por la intimidación enviando a empresas de desokupación extrajudicial al domicilio de Jostin para forzar su salida.
El Sindicato de Vivienda de Tetuán logró detener otros cinco desahucios programados para esta misma semana en el mismo bloque. “Celebramos la victoria, pero Sareb sigue aplazando la regularización y subastando los pisos, entre ellos el de Jostin”, anunciaban el pasado 15 de mayo en sus redes sociales. Finalmente, este 20 de mayo se ha ejecutado el desahucio.
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