Vivienda
David Madden: “La desigualdad es lo que define el modelo urbano actual”

El sociólogo y experto en estudios urbanos David Madden valora las iniciativas de base para defender el derecho a la vivienda y propone una ofensiva contra la financiarización del sistema habitacional vigente.

David Madden
David Madden durante la entrevista para el Salto en Madrid Álvaro Minguito

publicado
2019-02-16 06:19

Huelga de inquilinos de Buenos Aires en 1908, en Barcelona en 1931, en Varsovia en 2011, en Londres en 2016. Movimientos contra los desahucios en Chicago, en Ciudad del Cabo, en Las Palmas de Gran Canaria, Barcelona o Madrid. Luchas contra la gentrificación, contra el desplazamiento de poblaciones o por el acceso a suministros. La vivienda, de norte a sur, de este a oeste, es un territorio de lucha desde hace cientos de años. Su papel en el capitalismo financiarizado de la década de los 10 ha aumentado la resistencia a una concepción de la vivienda que prioriza su uso como hogar antes que el de mercancía.

David Madden (Nueva York, EE UU) y Peter Marcuse han escrito En defensa de la vivienda (Capitán Swing), un ensayo que da un marco teórico al problema de la vivienda, de su uso y mercantilización como materia prima (commodification) y su relación fundamental con la lucha de clases.

Como escriben Madden y Marcuse, “plantear el problema de la vivienda hoy en día significa revelar las conexiones que existen entre el poder de la sociedad y la experiencia residencial. Supone preguntar para quién y para qué son las viviendas, quién las controla, a quiénes empoderan, a quiénes oprimen. Implica cuestionar la función de la vivienda dentro del capitalismo neoliberal globalizado”. Así, durante su reciente gira de presentaciones por España, Madden conversó con el Sindicato de Inquilinos o la Plataforma de Afectados por la Hipoteca ya que, aunque los casos concretos difieren en los distintos territorios, la crisis de la vivienda hoy atraviesa ciudades e incluso se extiende desde las clases populares a las clases medias. 

En casi todas partes, para demasiada gente, la vida en las ciudades es una lucha muy seria para encontrar un sitio donde vivir

Actualmente, una mayoría de las personas vivimos en las ciudades más ricas en la historia de la humanidad. Ciudades con problemas cada vez mayores de desigualdad. ¿Qué está funcionando mal?
El desarrollo urbano ha seguido muy diferentes formas en las últimas décadas. Ha sido un desarrollo muy dispar a nivel global, que ha tomado formas distintas, pero que ha dado lugar a un crecimiento extraordinario de la desigualdad. En términos generales, en casi todas partes, para demasiada gente, la vida en las ciudades es una lucha muy seria para encontrar un sitio donde vivir, una lucha para sostener la vida individual, familiar y en comunidad, en un contexto de trabajo en condiciones precarias. Mientras demasiada gente vive en condiciones precarias, otras personas disfrutan de lujo y riqueza. La desigualdad es lo que define el modelo urbano actual. Eso significa cosas muy diferentes: algunas comunidades están expuestas a riesgos enormes que otra gente es lo suficientemente privilegiada para poder evitar. 

Parece ser que en cierto punto de la historia de Occidente todo el mundo se olvidó de que el tema de la vivienda es una parte importante, sustancial, de la política, ¿por qué?
No creo que todo el mundo olvidara que la vivienda es una parte substancial de la política. Pero parte del cambio en los modelos de desarrollo urbano ha significado que la vivienda haya dejado de ser usada como instrumento para la redistribución y ha dejado de ser regulada para protegerla de las fuerzas del mercado. La vivienda ha sido vista como un recurso económico en sí mismo, está siendo usado para el intercambio y la acumulación de riqueza. Así que no creo tanto que la gente haya olvidado la importancia de la vivienda, como que la propiedad inmobiliaria, la industria de la propiedad y otros actores urbanos han transformado la función de la vivienda. 

En el siglo XX, se avanzó hacia la parcial desmercantilización de la vivienda. Pero ha habido un movimiento para socavar todo ese esfuerzo y para devolver la vivienda al mercado, y esa es la esencia del problema

¿Qué significa que ahora la vivienda se considere una mercancía o un recurso? ¿Por qué esa mercantilización ha cambiado las condiciones de nuestra vida?
La vivienda no siempre ha sido vista como una oportunidad para el enriquecimiento, pero tampoco nunca ha habido un momento en el que el tema de la vivienda haya sido resuelto. En la historia de los procesos urbanos capitalistas siempre ha habido desigualdad en el acceso a la vivienda. Pero el carácter público de la vivienda ha variado: ha habido periodos en los que la vivienda ha sido objeto de mayor mercantilización, en otros momentos ha habido épocas de menor mercantilización. En el siglo XX, en los Estados del bienestar, hubo un movimiento hacia la parcial desmercantilización de la vivienda, en la forma de viviendas públicas, de control y regulación, etcétera. Pero ha habido un movimiento para socavar todo ese esfuerzo y para devolver la vivienda al mercado, y esa es la esencia del problema.

En el libro lo llamamos hipercommodification (hipermercantilización) porque el proceso se mueve más rápido que nunca en la historia y está abarcando más en cuanto a políticas de vivienda y encontrando “paquetes” de vivienda que todavía no ha sido mercantilizada para explotarlos. Ahora se ha introducido la vivienda en un mercado global de “materias primas” que son viviendas y hogares, a menudo gestionado de manera digital. Y eso no tiene precedentes en la historia.

¿Cuál es la responsabilidad de nuestros gobiernos en toda esta nueva regulación o desregulación de la vivienda?
Los gobiernos han promovido activamente la mercantilización de la vivienda. En el libro explico que es un proceso en el que todo está profundamente conectado: mercantilización, financiarización, privatizaciones. Todas están conectadas con la acción de los Estados. La vivienda en general siempre ha estado profundamente conectada al Estado. Ellos son los que hacen posible que existan los mercados de la vivienda. Así que es algo que los Estados tienen que procurar de manera activa: si aspiran a dar respuestas democráticas para la ciudadanía, tienen que actuar de otra forma muy distinta. En el libro argumentamos que hay una responsabilidad que pasa por hacer el sistema de la vivienda más justo, pero no es lo que están haciendo en este momento.

Usamos el término “alienación residencial” para afrontar este sentimiento de inquietud en sus propios hogares que mucha gente experimenta
El libro detalla que no todo es una cuestión de dinero, que hay mucha gente con problemas relacionados con la vivienda con diagnósticos de ansiedad, depresión... ¿Qué clase de efectos tiene el tema de vivienda sobre la clase obrera?
Hay muchos factores político-económicos en las políticas de vivienda, pero una de las cosas que argumentamos es la necesitad de poner atención a los efectos psicosociales de estos cambios. Usamos el término “alienación residencial” para afrontar este sentimiento de inquietud en sus propios hogares que mucha gente experimenta. Las sensaciones de extrañamiento de la gente. Y eso es porque, si hablas con gente que está viviendo en esas condiciones precarias, se aprecia que hay un incremento de estrés, ansiedad, y eso se convierte en un conflicto interpersonal. Creo que esto es importante ver cómo esto está imbricado con los cambios estructurales.

Es importante recalcar que esto no solo impacta a la clase obrera y a los pobres, se extiende también y cada vez más a los hogares de la clase media, que están experimentando la precariedad. Creo que hay una oportunidad política en la construcción de un proyecto, basado en una serie de alianzas amplias, para un tiempo en el que la precariedad es la condición definitiva en las ciudades contemporáneas. 

En cualquier lugar en el que se dan estos procesos de mercantilización se producen también resistencias

¿Cómo podemos empezar a organizar una agenda común para modificar ese sistema en torno a la propiedad?
Ya hay movimientos por la vivienda que se están organizando para intentar cambiar las cosas, es importante darse cuenta de que son los que están encabezando el proceso contra la financiarización de la vivienda. Quiero decir, en cualquier lugar en el que se dan estos procesos de mercantilización se producen también resistencias. La gente se está movilizando para cambiar cosas. A menudo se movilizan en respuesta a amenazas directas, como el miedo a los desahucios o a los desplazamientos, y eso tiene todo el sentido. Creo que la clave para la creación de alianzas entre los movimientos y en los intentos para conectar todas estas luchas en torno a la vivienda es entender que los cambios que se están produciendo son universales, que forman parte de un proceso más amplio.

La propiedad inmobiliaria es un asunto global, es algo que está transformando las condiciones de vida urbana a lo largo y ancho del planeta. Así que sí, parece que tiene que haber algún tipo de respuesta transnacional. Es un tema clave porque la gente vive en lugares concretos, lucha y se moviliza en unas condiciones específicas y locales y es un reto importante intentar escalar ese movimiento para alcanzar el nivel global que tiene la propiedad inmobiliaria. Pero creo que es algo muy positivo cuando los movimientos de vivienda y reforma urbana —y otros que trabajan en los problemas respecto a la vivienda en todo el mundo— pueden encontrar formas de colaboración y cooperación ente ellos. Creo que, definitivamente, en el futuro la respuesta tiene que aumentar hasta plantear una respuesta global para lo que es un problema global.

Relacionadas

Vivienda
23 meses de cárcel para Isa Serra por intentar parar el desahucio de una persona con discapacidad

La parlamentaria de Podemos está acusada de desórdenes públicos, atentado a la autoridad, lesiones y daños por intentar para, en enero de 2014, el desahucio de Antonio, un vecino de Lavapiés enfermo crónico y con incapacidad permanente.

Tribuna
La lucha por la casa: nuevos mercados inmobiliarios y movimientos de vivienda

La práctica eliminación de las políticas públicas de vivienda han tenido un objetivo claro, dejar que el stock de viviendas salidas de la crisis y el incipiente nuevo mercado inmobiliario post-recesión sigan siendo un floreciente nicho de negocio.

2 Comentarios
#31450 20:12 9/3/2019

Una buena red de cuidados, realojamientos para la autoconstrucción con adobe. Renta básica y formación ecotecnologica. Pero desapegarse de las raíces cuesta, sobre todo por la transformación en nuestras relaciones cuando transitamos hacia el ecofeminismo. Y falta de recursos, la red de ecoaldeas asequibles a todxs, sobre todo a lxs excluidxs y mucha educación consciente y respetuosa!!!

Responder
0
0
Josep 19:14 22/2/2019

Acertado en el camino para resolver el problema de la vivienda. Corto a la hora de hacer propuestas concretas. ¿Cómo modificar el sistema en torno a la propiedad? Seamos concretos: hay que poner limites al derecho a la propiedad cuando estamos hablando de derechos fundamentales, como lo es el derecho a la vivienda. Es decir, hay que limitar la posesion de viviendas de manera qeu sea imposible especular con ellas. Se tiene que prohibir la acumulacion de viviendas: prohibicion por ley de que las empresas sean propietarias de viviendas y prohibición de que los particulares puedan acumular viviendas. Regular el mercado igual que se regulan los impuestos: por unidades familiares, restringiendo el número de viviendas que puede poseer una unidad familiar (pueden ser dos, o tres). Evidentemente esto tendria un impacto sobre los datos macroeconómicos tremendo, generando una gran crisis en el sector de la construcción, con pérdida de empleos etc. Pero es qeu el sector de la construccion está muy sobredimensionado, se construye mucho mas de lo que se necesita. Seria absolutamente necesario acompañar con medidas para evitar el daño humano de la reconversion del sector de la construccion.

Responder
0
0

Destacadas

Reino Unido
El laborismo sueña con una remontada para ganar las elecciones del Reino Unido

Desde las siete de la mañana, la población de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte vota a la nueva cámara de los comunes. Los laboristas, dirigidos por Jeremy Corbyn, aspiran a una victoria cimentada en la diversidad étnica y la recuperación de los valores socialistas.

Burbuja inmobiliaria
El nuevo informe del CGPJ revela que una familia es desahuciada cada 12 minutos

Los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) revelan un descenso general en la cifra de desahucios. Sin embargo, los datos siguen siendo propios de “una brutal emergencia habitacional”, según el Sindicato de Inquilinos de Catalunya. 

Enfermedades laborales
Las deudas pendientes del caso Ardystil

Seis personas murieron y 72 enfermaron trabajando en fábricas de aerografía textil en Cocentaina, Alcoi y Muro d’Alcoi (Alacant) hace 27 años. El síndrome Ardystil vuelve ahora a la actualidad: la Generalitat Valenciana ha cumplido, más de dos décadas después, su compromiso de sufragar los gastos jurídicos derivados del caso.

Asturias
Absueltas las “cinco del Naranco” que intentaron parar un desahucio en 2012

La justicia da por probado que las cinco personas acusadas de atentado a la autoridad durante un intento por parar un desahucio no son culpables.

Honduras
Miriam Miranda: “Honduras se convirtió en un laboratorio político después del golpe de Estado de 2009”

Miriam Miranda, defensora de derechos humanos garífuna de Honduras, es una de las voces que advirtieron de que el desarrollo que prometen las empresas que explotan bienes naturales no significa progreso para las comunidades. Hoy que la crisis del clima está aquí, resulta indispensable poner de nuevo en primer plano esas voces.

Últimas

Política
¿Se puede pensar políticamente Castilla?

Cualquier intento de transformación seria del Estado español, ya sea cultural, territorial, económica, social o política, pasa necesariamente por Castilla.

Transfobia
La Federación Trans acusa al Partido Feminista de cometer delito de odio

Los mensajes tránsfobos del partido liderado por Lidia Falcón provocan que la Federación Trans reclame a Izquierda Unida su expulsión de la coalición y eleve el caso a la justicia.

Renta básica
Feministas presentan un manifiesto a favor de la renta básica universal

Las firmantes consideran urgente situar la renta básica en la agenda del movimiento feminista con el fin de potenciar herramientas que apunten a la igualdad material y aporten autonomía a todas las mujeres.

Crisis climática
Algo huele mal en la Cumbre del clima
Estos días se celebra en Madrid la Cop25. A nosotros siempre nos da por desconfiar de aquello a lo que da cancha el telediario y Coca Cola.
Francia
Mumia Abu Jamal, Angela Davis y muchos más piden justicia para Adama Traoré

En solidaridad con la Campaña Internacional que se puso en marcha el 3 de diciembre en apoyo a Assa Traoré y su familia, numerosos militantes afroamericanos conocidos por su compromiso por la justicia social y la lucha antirracista han querido enviar su apoyo desde el otro lado del charco a la tenaz batalla que desde julio de 2016 encabezan los Traoré y el Comité Adama.