Violencia machista
Una víctima de violencia de género denuncia la desaparición de una denuncia contra un mosso d’esquadra
El 26 de junio de 2025, Susana Jiménez acudió a la comisaría de Terrassa para denunciar a su expareja, mosso d’ esquadra, por violencia psicológica, acoso y maltrato emocional. En la denuncia de seis páginas, a la que ha tenido acceso El Salto, se describen hechos como grabaciones sin consentimiento y uso de la fuerza o acoso y vigilancia tras la separación. “Él mismo me ha expresado abiertamente que en muchas ocasiones ha pasado por mi vivienda, tanto de día como de noche” y “ha aparecido sin previo aviso por mi casa”, cuenta Jiménez en la denuncia. En una ocasión, y mientras dejaba a su hija en el instituto, explica que le golpeó la ventana del vehículo para que bajara el cristal y cuando intentó grabarlo se marchó, tal y como consta en la denuncia. Jiménez adjuntó al escrito capturas de pantalla de mensajes y correos ya que asegura que de forma continua le envía mensajes por redes, así como informe médico y psicológico y fotografías “que evidencian seguimiento y control digital”. En la denuncia solicitó una orden de protección, habida cuenta además de que se trata de una persona con licencia para portar armas.
El Juzgado de Instrucción número 6 de Vilanova i la Geltrú, tras citar a las partes el 30 de junio, decidió desestimar la orden de protección y el sobreseimiento provisional de la causa. “Hemos recurrido ante la Audiencia Provincial y estamos a la espera. Pero yo vivo con miedo. Decidí poner otra denuncia por más hechos”, afirma Jiménez.
Así fue como acudió a la comisaría de Sitges con otra denuncia nueva e independiente a la anterior de 33 folios y en la que se describen 21 hechos entre los que se recogen presuntos delitos de violencia psicológica, maltrato físico y emocional continuado, coacción sexual, acoso, violencia económica, grabaciones sin consentimiento, sustracción de bienes y acceso indebido a domicilio. En esta nueva denuncia asegura que sufrió coacción sexual “presionándola a mantener relaciones con otras personas bajo la promesa de que era una forma de sanar bloqueos o demostrarle amor” o episodios de agresión física “en los que el denunciado sujetó fuertemente a la denunciada sin soltarla”. Para esto, ofrecía el testimonio de un vecino que oyó los gritos desde la terraza.
La mujer aportó dos informes junto a la denuncia. En uno, el informe del médico de familia del Institut Catalá de Salud, se lee: “Paciente en seguimiento médico desde 2023 por trastorno de ansiedad generalizada, con cierta tendencia a la depresión, principalmente debido a estresores externos como la separación de su expareja y el acoso de este, de forma presencial y virtual”. El trastorno de ansiedad también quedó reconocido en otro informe de una psicóloga profesional, que también fue incorporado a la denuncia.
“Cuando entregué la denuncia noté resistencias por parte de los mossos, me decían que no tenía sentido porque acababa de denunciar, que aquello era una ampliación”, explica Jiménez
“Cuando entregué la denuncia noté resistencias por parte de los mossos, me decían que no tenía sentido porque acababa de denunciar, que aquello era una ampliación. Mi abogada se puso seria y les dijo que eso lo tenía que decidir un juez”, explica Jiménez.
El Salto ha intentado contactar con los Mossos d'Esquadra por varías vías pero no ha conseguido respuesta.
El atestado “que no consta”
Tres meses después y tras no recibir noticias de esta última denuncia, el 27 de octubre decidió presentarse ante la comisaría de los Mossos d'Esquadra de Sitges. “El caporal me dijo que la denuncia estaba ya en el juzgado”, cuenta. El día siguiente, 28 de octubre, acudió al Juzgado de Instrucción número 6 de Vilanova i la Geltrú de violencia de género, juzgado hasta donde se había derivado su caso. Tal y como se recoge en el acta de comparecencia, ese día Jiménez pidió conocer el estado de su última denuncia. “Me dijeron que habían buscado y que la denuncia no estaba en el juzgado, nunca la habían recibido. Me dijeron que denunciara”, explica Jiménez a El Salto. El 30 de octubre decidió cambiar de organismo y acudir a la Guardia Civil a poner la denuncia por violencia de género.
En Catalunya es habitual que las órdenes de protección de víctimas que denuncian sean denegadas. Según las estadísticas del Poder Judicial en el tercer trimestre de 2025, el 45% de las órdenes de protección se denegaron
El 13 de noviembre, el juzgado número 6 emite un auto donde describe que, tras la primera denuncia, se acordó el sobreseimiento provisional del procedimiento. El 30 de julio se presentó una segunda denuncia. El 28 de octubre, día en que Jiménez visitó el juzgado para conocer el estado de esta denuncia, se comprobó que el sistema informático “vincula el atestado a las actuaciones ya iniciadas ante este Juzgado, sin constar dicho atestado”, en referencia a la segunda denuncia, que, por tanto, no se encontraba en el juzgado.
Marisa Fernández es abogada en la asociación Helia y ha asesorado a Susana Jiménez en el proceso. Lleva 40 años acompañando a víctimas de violencia de género. Explica que en Catalunya es habitual que las órdenes de protección de víctimas que denuncian sean denegadas. Según las estadísticas del Poder Judicial, en el tercer trimestre de 2025 en esta comunidad el 45% de las órdenes de protección se denegaron, una cifra solo superada por Madrid, con un 55%. Pero lo que no es tan habitual es que no conste un atestado. “La irregularidad más grande es que desaparezca. Esto me parece muy sospechoso, teniendo en cuenta que él es mosso”, expresa Fernández.
El juzgado decidió unir todas las denuncias al sobreseimiento provisional que se dictó para la primera, reconociendo que a una de ellas no ha tenido acceso
Volviendo al auto, en él se refleja que “examinadas las denuncias presentadas” concluye que aluden a los mismos hechos y, por tanto, el juzgado decide unir todas al sobreseimiento provisional que se dictó para la primera, reconociendo que a una de ellas no ha tenido acceso. Marisa Fernández valora que esto no se puede hacer. “Si una denuncia está archivada, no se puede acumular una nueva denuncia a la ya archivada. Deberían haber empezado un nuevo procedimiento. Esto es insólito, hay algo que no funciona”, declara.
La denuncia que aparece en un cajón
Paralelamente, y en su camino por encontrar la ubicación real de la denuncia, Susana Jiménez acudió también a la Fiscalía Provincial de Barcelona. En un escrito fechado el 26 de noviembre de 2025, la Fiscalía responde que “tras su búsqueda el atestado ha aparecido en un cajón de auxilio del juzgado, junto a la minuta del juez, lo que confirma que el mismo fue entregado por los mossos d’ esquadra por el conducto regular” y aseguran que se descarta “la manipulación de la denuncia original por parte del investigado, mosso d’ esquadra en activo”.
Para Fernández, se trata de un caso flagrante de violencia institucional y de negligencia. “Es llamativo. Hay muchas denuncias a mossos y son más delicadas porque gozan de impunidad, pero que desaparezca una denuncia no lo había visto hasta ahora”, expresa.
En la actualidad, Susana Jiménez vive a la espera de un desahucio que está batallando por paralizar. “Mi ex decidió dejar de pagar el piso y yo sola no he podido afrontar el alquiler”, explica. El 10 de diciembre, la Generalitat acreditó su condición de víctima de violencia de género, pero sigue viviendo con miedo y sin ninguna orden que la proteja hasta que la justicia haga algo, siete meses después de interponer la primera denuncia.
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