Opinión
Pedro Sánchez y el Sáhara Occidental
Delegado saharaui para Catalunya.
Durante el debate en el Congreso sobre la crisis de Ceuta, y después de años de ambigüedad, el presidente del Gobierno español, habló del Sáhara para recalcar, replicar y confirmar la decisión de marzo de 2022, basándose en las mismas falacias, mentiras y desinformación. El presidente español basó su argumentación en los siguientes argumentos:
Uno. Que España decidió apoyar la propuesta marroquí con el fin de defender los intereses de la población saharaui —específicamente la que reside en la región del Sáhara Occidental— y contribuir a resolver una cuestión que obstaculiza el progreso en la región del noroeste de África.
Dos. Que la propuesta de autonomía cuenta con el respaldo de la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Tres. Que la mayoría de los principales socios europeos apoyan la misma propuesta.
Cuatro. Que la política de España consiste en impulsar una iniciativa internacional para hallar una solución política a un conflicto que cumplió 50 años.
Sánchez recordó que España es el país que más recursos económicos aporta a la ayuda humanitaria, sobre todo la dedicada a los campamentos saharauis.
Los principios y pilares en los que se apoyó Pedro Sánchez, en su intervención, para justificar su postura requieren un proceso de deconstrucción, análisis y aclaración.
Uno, la cuestión de los intereses de la población saharaui
España decidió apoyar la propuesta marroquí, aparentemente para defender los intereses de la población saharaui; sin embargo, cabe preguntarse: ¿cuándo se preocupó realmente la España oficial por los intereses de los saharauis?
Hay que recordar que España persuadió a Marruecos y Mauritania para que se repartieran el Sáhara, tanto su territorio como a su gente, avalando los Acuerdos de Madrid de 1975; que fue el país que convenció a Henry Kissinger y al presidente francés Valéry Giscard d’Estaing de la validez del acuerdo, involucrando así a Estados Unidos y Francia en el asunto.
España ha sido —y sigue siendo— un verdadero adversario del pueblo saharaui en todos los foros internacionales, al tiempo que se posiciona como la referencia para Europa en la cuestión
España engañó a los saharauis explicando acuerdos ilusorios y los entregó a los dos ejércitos invasores a partir del 31 de octubre de 1975, allanando el camino de la ocupación del territorio. Asimismo, facilitó las condiciones para el éxito de la “Marcha Negra” —una invasión civil y militar del territorio— y movilizó a sus fuerzas armadas, servicios de inteligencia, agentes y funcionarios para allanar el terreno a los nuevos ocupantes.
Contribuyó al exterminio del pueblo saharaui, facilitando que el ejército marroquí empleara bombas de fósforo y napalm contra los saharauis. Supervisó después el entierro masivo de las víctimas, algunas de ellas aún vivas, en fosas comunes en Mahbes, Jdiriya, Smara, Hawza y otras zonas. Además, apoyó y orquestó la detención de cientos de saharauis.
El ejército español, finalmente, se retiró de manera caótica el 26 de febrero de 1976, eludiendo sus responsabilidades como potencia administradora del territorio y abandonando al pueblo saharaui a un destino de exterminio, dispersión y exilio en los campamentos de Tinduf, agudizando su sufrimiento y su desplazamiento de su tierra natal.
España suministró equipamiento militar a Marruecos a principios de la década de 1980, firmó acuerdos pesqueros con dicho país para expoliar los recursos pesqueros del Sáhara Occidental y renovó —y sigue supervisando— el expolio de los fosfatos de Bou Craa, que beneficia directamente a empresas españolas.
Ha sido —y sigue siendo— un verdadero adversario del pueblo saharaui en todos los foros internacionales, al tiempo que se posiciona como la referencia para Europa en la cuestión del Sáhara Occidental. España encabeza el ilegítimo “Grupo de Amigos del Sáhara Occidental” para controlar y mantener su protagonismo, tanto en las sesiones de la ONU como en el Consejo de Seguridad, con el objetivo de legitimar la ocupación del Sáhara Occidental por parte de Marruecos. Cabe destacar que, en este foro, fue el primer lugar en el que se habló de “autonomía”, haciéndolo casi una década antes de que Marruecos propusiera formalmente la idea. El Estado español ha sido y sigue siendo un adversario del pueblo saharaui, de sus intereses y de su causa.
Dos, acerca de la Resolución 2.797 del Consejo de Seguridad de la ONU
El Gobierno de España, encabezado por Pedro Sánchez, cita repetidamente la Resolución 2.797 del Consejo de Seguridad de la ONU para justificar su postura. En este sentido, se deben aclarar dos razones:
En primer lugar, la resolución se emitió tres años después de que el Sr. Sánchez hubiera tomado su decisión de apoyar las tesis de Marruecos.
En segundo lugar, el Sr. Sánchez, cuando cita esta resolución del Consejo de Seguridad, intenta argumentar que esta limita la solución a la propuesta marroquí; una afirmación que constituye una mentira, una tergiversación y un engaño.
La afirmación del presidente de España de que la mayoría de los Estados y, en particular, los más relevantes, respaldan la propuesta marroquí es falsa y engañosa
La Resolución 2.797 del Consejo de Seguridad, que se puede consultar en la web de la ONU, aboga por negociaciones basadas en la propuesta marroquí, la cual podría servir de fundamento para una solución siempre que sea aceptable para ambas partes y garantice al pueblo del Sáhara Occidental su derecho a la libre determinación, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.
Debemos afirmar que, para las Naciones Unidas y para la comunidad internacional, el Sáhara Occidental es un territorio pendiente de descolonización y que el derecho del pueblo saharaui a su libre determinación es innegociable; un hecho que el Sr. Sánchez evita citar y oculta por completo.
3. El supuesto respaldo europeo a la propuesta marroquí
La afirmación del presidente de España de que la mayoría de los Estados y, en particular, los más relevantes, respaldan la propuesta marroquí es falsa y engañosa.
Cuando el Gobierno de España decidió avalar la ocupación marroquí del Sáhara Occidental, fue el segundo Estado en alinearse con la postura del presidente estadounidense Donald Trump. Dos años después, a finales de junio de 2024, Francia dio el mismo paso. Sin embargo, hasta el día de hoy, ningún otro Estado europeo ha adoptado oficialmente una postura que contravenga la legalidad y la legitimidad internacionales, aparte de Estados Unidos, Francia y España, los únicos Estados que patrocinan, fomentan y apoyan la ocupación ilegal del Sáhara Occidental por parte de Marruecos. Esto está muy lejos de las afirmaciones del presidente Pedro Sánchez.
4. La supuesta iniciativa internacional de España
El Sr. Sánchez afirmó que España encabeza una iniciativa internacional para hallar una solución política a un conflicto que dura ya más de cincuenta años. La realidad, sin embargo, nos dice que, desde la década de 1960, España ha hecho todo lo que estaba en su mano para negar al pueblo saharaui sus derechos legítimos como pueblo y su derecho a establecer un Estado saharaui en el Sáhara Occidental.
Afirmamos que el Gobierno de España encabeza todas las iniciativas que van en contra de los derechos del pueblo saharaui y siempre se alinea con Marruecos en todos los foros: en la ONU, en la Unión Europea y sobre el terreno.
Muchas veces, incluso, da la impresión de que España actúa como verdadera embajadora de Marruecos, intentando convencer a los gobiernos de América Latina para que rompan sus relaciones con la RASD o trabajando en los foros internacionales para contrarrestar las actividades del Frente Polisario y abriendo las puertas a los marroquíes y a organizaciones fantasmas fomentadas por Marruecos para perjudicar al Frente Polisario, como el Movimiento Saharauis por la Paz.
5. La ayuda humanitaria y los intereses económicos
El presidente de España, finalmente, explica la importante contribución española al mantenimiento de la alimentación y los servicios de la población refugiada saharaui.
En este sentido, debemos denunciar que esta es una pequeña parte de los beneficios que obtiene España a partir de los Tratados Tripartitos de Madrid (1975), de la explotación de Fos Bucraa o de los convenios pesqueros y agrícolas que explotan los recursos naturales saharauis, sin contar los intereses personales de los políticos que conforman el lobby marroquí en España.
Pero todo lo que decimos sobre el presidente Sánchez, y que antes también avalaron presidentes como Zapatero o Felipe González, avalados también por el rey de España, es muy conocido.
Lo que nos debe extrañar y poner en alerta es, en general, el silencio total y absoluto del Congreso de los Diputados, de gran parte de los intelectuales y de la élite española y de los periodistas.
Mientras la sociedad civil española vive con preocupación la crisis de Ceuta, no debemos olvidar que este fue el modus operandi de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental en el año 1975.
Seguramente, después de Ceuta, tocará a Melilla, las Islas Canarias y Andalucía.
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