Responsable de programa y modelo de país de Izquierda Unida
Sí, es el capitalismo
Hace 15 años la crisis (otra más del sistema criminal en el que vivimos) y su gestión por parte de los de siempre, dejó en la cuneta a millones de personas. Ni vivienda, ni empleo, ni salarios dignos, ni servicios públicos esenciales, ni abordar el deterioro y agotamiento a gran velocidad de bases materiales que sostenían la vida, ni políticas feministas para ponerle coto al machismo patriarcal. Nada de eso se puso en el centro cuando la socialdemocracia con Zapatero a la cabeza dobló la rodilla frente a los más poderosos.
Nos levantamos una vez más porque estábamos hasta la coronilla de ser mercancía en manos de algunos políticos y de todos los banqueros y la gente pensó que todo debía cambiar.
Y cambió.
Cambiaron las cosas porque muchos y muchas que habían permanecido al margen de las luchas se incorporaron a ellas. Y eso es muy importante. No he dicho que “se arreglaron las cosas” porque ninguna de las carencias estructurales severas que tienen las y los de abajo, las personas normales que viven/vivimos de nuestro trabajo, tienen solución en el sistema capitalista. Pero eso no quiere decir que esta nueva realidad lacerante en la vivienda, que destroza y limita la vida de miles de inquilinas e inquilinas en todo el estado y que ha desbordado el vaso con el desahucio de Mari Carmen deba esperar a solucionarse hasta que lo superemos.
Nos levantamos una vez más porque estábamos hasta la coronilla de ser mercancía en manos de algunos políticos y de todos los banqueros y la gente pensó que todo debía cambiar
Siempre hay que aprender del pasado. No soy nadie para dar consejos a otros. Esto que digo me lo aplico a mí en primer lugar. El 15M y todo lo que detrás vino, nuestras formas de organizarnos, luchar juntas y superar las dificultades que eso conllevaba, debió tener más en cuenta que el “organismo”, es decir, el sistema controlado por los más poderosos se defiende. También hubo adanismo en muchos de los planteamientos que en esos meses se dieron en las calles y plazas, porque muchos derechos habían sido conquistados antes del 15M. Entre mayo del 68 y mayo de 2011 pasaron cosas. Y hubo avances logrados por luchadoras y luchadores que ni se deben ni se pueden olvidar. Y por supuesto que llegaron oportunistas y personas que se rindieron ante los primeros fracasos o las primeras incoherencias. Pero no olvidemos que también ha habido avances incuestionables y muy potentes en estos últimos años de pelea en las instituciones por parte de las fuerzas políticas en las instituciones y también en los gobiernos.
Una generación nutrida de personas politizadas en el mejor sentido del término ha quedado destruida por las batallas internas. Las maquinarias electorales es lo que tienen… Y otras muchas han sido liquidadas por la ofensiva reaccionaria tanto judicial como mediática que ha hecho la vida muy complicada a quienes quieren impugnar el sistema.
No era tan fácil. Pero tampoco nos podemos escudar en la ingenuidad. Al menos no todas o todos lo éramos.
Para quienes ya peleábamos políticamente antes de mayo de 2011 y lo hemos seguido haciendo después, no fue una sorpresa que el sistema reaccionase frente a la irrupción del ímpetu de cambio como lo hace un organismo ante un virus. Así nos trató. Con un punto de desprecio inicial. “No creerá este pequeño bichito que nos va a hacer daño…” Pero los microorganismos tienen capacidad de hacer daño. ¡Si sabremos lo que pueden causar después de la terrible experiencia que hemos vivido! Sobre todo, cuando atacan a un sistema débil.
El capitalismo está flojucho porque se asienta en la explotación creciente, la precarización y la desigualdad. El belicismo y las guerras criminales son otra de las expresiones de su enfermedad. Aunque siguiendo solamente la información cocinada en las terminales políticas del poder podríamos creer que las élites gozan de una posición cómoda, que hayan tenido que actuar de forma tan tosca y burda contra todo lo que representó el 15M y que se resientan ante las movilizaciones impulsadas por el Sindicato de Inquilinas, deja a los de arriba, que, no nos engañemos, no se sientan en el Consejo de Ministros, en una posición muy incómoda.
Por eso hay que volver a intentarlo.
No hay números en el Congreso a priori para aprobarlas. Hay más diputados de derechas. Pero el miedo, su miedo, no el nuestro, puede hacer milagros
El PSOE tiene que elegir bando. Perdón, tiene que cambiar de bando en relación con las políticas de vivienda. Está tiempo de hacerlo y aceptar las reivindicaciones que son sentido común en la calle y que las fuerzas políticas de izquierda transformadora y plurinacionales que hicieron posible la investidura de los gobiernos de coalición han puesto encima de la mesa.
No hay números en el Congreso a priori para aprobarlas. Hay más diputados de derechas. Pero el miedo, su miedo, no el nuestro, puede hacer milagros.
¿Solucionará el martes un Real Decreto Ley potente el derecho a la vivienda?
Siento pinchar el globo para quien así piensa. No será suficiente porque no superaremos el capitalismo con votaciones en la Carrera de San Jerónimo. Pero no subestimemos la capacidad de transformación de medidas potentes para conseguir ese objetivo.
¿Solucionará el martes un Decreto potente el derecho a la vivienda? Siento pinchar el globo para quien así piensa. No será suficiente porque no superaremos el capitalismo con votaciones en la Carrera de San Jerónimo
El próximo ciclo político puede ser muy diferente al que nos cocinaron en seis años infames de gobierno del PP y que nos muestran como inevitable en 2027.
Necesitamos esa victoria parcial para que no haya más Maricarmen y para que la lucha cobre sentido para una nueva generación política que irrumpe con fuerza.
Pero el problema que nos oprime, sí, seguirá siendo el capitalismo así que nada de conformarnos con las migajas. Queremos el pan entero.
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!