«Fight Fruit Logistica»: un tribunal popular pone en la picota a la feria agroindustrial de Berlín

Mientras la agroindustria global exhibía en Berlín su potencia económica, trabajadoras, campesinas y activistas sentaban simbólicamente al sector en el banquillo. Las jornadas «Fight Fruit Logistica» transformaron la ciudad en escenario de denuncia y memoria colectiva.

Cocoordinadora del Área de Agroecología de Ecologistas en Acción

27 feb 2026 07:42

En el escenario, sentadas en un semicírculo de sillas, hay cinco personas. Sigue habiendo un murmullo en la sala, entonces las personas comienzan a hablar y todo se queda en silencio. Una tras otra cuenta su historia, un testimonio sobre cómo el modelo agroindustrial desgasta sus cuerpos, las somete a una precariedad económica y destruye el medio ambiente al que pertenecen.

«Al principio pensé que era parte del trabajo. Que había temporadas duras, que había que esforzarse, que “así era el sector”. Pero con el paso del tiempo descubrí que no era solo esfuerzo: era desgaste. Un desgaste profundo que empezó a pasarme factura», cuenta Patricia*, trabajadora y sindicalista del Sindicato Andaluz de Trabajadores. Más tarde contará que sin pastillas no puede pasar el día y que está aquí con sus compañeros del sindicato para alzar la voz y luchar por la dignidad, el respeto y los derechos de quienes hoy no pueden estar aquí.

Ella*, de la Junge Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtschaft (Asociación Juvenil de Agricultura Campesina), la sección juvenil de la organización alemana afiliada a La Vía Campesina, relata sus experiencias como joven agricultora agroecológica y cómo muchos de sus compañeros se ven obligados a explotarse a sí mismos para que la explotación salga adelante. «Las pequeñas explotaciones respetuosas con el clima se ven deliberadamente perjudicadas, por ejemplo, mediante subvenciones por hectárea, mientras que se fomenta la expansión de las explotaciones a gran escala, lo que les permite alcanzar precios con los que las pequeñas explotaciones no podemos competir. Yo misma no puedo pagarme el salario mínimo, porque si no, nuestra explotación dejaría de ser rentable».

Y Pedro, de Ecologistas en Acción, habla del desastre ecológico que está dejando la agroindustria en su región Murcia y sobre los intentos de la agroindustria para sofocar las críticas y la movilización en favor de un medio ambiente limpio y habitable. «La primera dificultad que tenemos para ejercer nuestro derecho a denunciar los problemas y exigir soluciones es la persecución y el desprestigio. Aunque tengamos argumentos sólidos y objetivos. Es una presión que se produce a diferentes niveles y que intenta asustar y disuadir a las personas activistas».

Son solo algunos fragmentos de las 23 declaraciones escuchadas en el tribunal popular celebrado a principios de febrero en el marco de las jornadas de acción «Fight Fruit Logistica», en las que se acusó públicamente a la feria Fruit Logistica como representante del modelo agroindustrial global.

Una feria en clave del crecimiento. . . y de la crítica

Con decenas de miles de visitantes y miles de expositores, la Fruit Logistica es considerada una de las mayores ferias mundiales del sector hortofrutícola. Empresas de unos 140 países presentan productos, innovaciones logísticas y tecnologías, desde compañías de semillas hasta operadores portuarios, bancos y aseguradoras.

La feria funciona como plataforma de networking para el sector agrícola y logístico global, pero las consecuencias sociales y ecológicas del sistema agroindustrial quedan sistemáticamente fuera del foco. En los últimos años ha crecido la protesta paralela al encuentro empresarial. Bajo el lema «Fight Fruit Logistica», sindicalistas, agricultoras, trabajadoras y ecologistas de varios países europeos se reunieron en Berlín para una protesta frente al recinto ferial y un tribunal popular posterior.

Protesta a las puertas y la feria en el banquillo de los acusados

Con carteles, cánticos y discursos, las activistas llamaron la atención de los visitantes el 5 de febrero ante el recinto ferial. «No hay selfies de los visitantes de la feria sin nosotras al fondo», decían con ironía. Hubo debates intensos y también muestras de apoyo. En una declaración pública intervinieron representantes del sindicato SOC-SAT de Almería, la junge AbL, la organización alemana Deutsche Umwelthilfe y el sindicato de servicios ver.di.

Al día siguiente se celebró el tribunal popular, una herramienta con larga tradición en los movimientos sociales desde los años sesenta para documentar y denunciar crímenes, opresión y explotación por parte de Estados y empresas. Entre sus antecedentes figuran el International War Crimes Tribunal contra la guerra de Vietnam, el World Tribunal on Iraq y el Tribunal Popular contra las dictaduras militares en América Latina (1974-1976), así como el más reciente Bi-National People’s Tribunal on the Struggles of Farmworkers in North America.

Estos tribunales recopilan pruebas, generan conciencia pública y fortalecen las voces afectadas, dando visibilidad a violaciones de derechos humanos y promoviendo la solidaridad entre distintos colectivos.

Voces contra el modelo agroindustrial

Las declaraciones en Berlín reflejaron la diversidad de impactos del modelo agroindustrial: precariedad laboral y de vivienda, uso de pesticidas y consecuencias para la salud, pérdida de biodiversidad, contaminación ambiental y represión contra quienes se organizan.

Además de Patricia*, Ella* y Pedro, resonaron otras voces. Arjun*, del Lieferando Workers Collective, estudiante indio de máster y repartidor de comida, describió impagos salariales, inseguridad laboral y la dificultad de organizarse en un entorno cada vez más digitalizado, en el que su propio jefe es una aplicación.

Matías, agricultor del Levante almeriense, relató cómo abandonó la producción intensiva bajo el “mar de plástico” al no soportar la contradicción de no querer consumir sus propias verduras. Optó por la agroecología y la comercialización en cooperativas locales.

Delia*, antigua jornalera y activista de Jornaleras de Huelva en Lucha, denunció las violaciones de derechos humanos y la violencia sexual que sufren especialmente las trabajadoras marroquíes en los campos de fresas, y subrayó la autoorganización y el apoyo mutuo como herramientas fundamentales.

Todas estas voces confluyeron en un juicio simbólico en el que el público actuó como jurado frente a un sistema descrito como social y ecológicamente insostenible. Las jornadas «Fight Fruit Logistica» sirvieron para visibilizar los efectos reales de este modelo y fortalecer alianzas en defensa de los derechos de la naturaleza y de las personas.

Mientras la Fruit Logistica 2026 cerraba sus puertas el viernes por la noche, activistas y asistentes al tribunal compartían una conclusión combativa: la feria puede ser un escaparate del crecimiento económico, pero la resistencia también está creciendo.

 

 

 

Sobre este blog
Saltamontes es un espacio ecofeminista para la difusión y el diálogo en torno al buen vivir. Que vivamos bien todas y todos y en cualquier lugar del mundo, se entiende. También es un espacio para reflexionar acerca de la naturaleza, sus límites y el modo en que nos relacionamos con nuestro entorno. Aquí encontrarás textos sobre economía, extractivismo, consumo, ciencia y hasta cine. Artículos sobre lugares desde donde se fortalece cada día el capitalismo, que son muchos, y sobre lugares desde donde se construyen alternativas, que cada vez son más. Queremos dialogar desde el ecofeminismo, porque pensamos que es necesario anteponer el cuidado de lo vivo a la lógica ecocida que nos coloniza cada día.
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