Cambridge Analytica, Facebook y las injerencias en las elecciones estadounidenses

Una serie de investigaciones han puesto en el disparadero a los ejecutivos de Cambridge Analytica, una empresa que ha utilizado Facebook para la generación de campañas online con técnicas dudosas.

Barcelona

publicado
2018-03-22 06:50:00

Un caso de injerencia electoral sacude la prensa anglosajona. ¿Rusia? Don't believe the hype. Detrás de las acusaciones se encuentra en esta ocasión Cambridge Analytica, una hasta ahora semioscura, pero influyente empresa que combina la minería de datos y su análisis con la comunicación estratégica para ayudar a sus clientes a ganar elecciones.

Sobre Cambridge Analytica recae ahora la sospecha de haber influido en el referendo de permanencia de Reino Unido en la Unión Europea y, sobre todo, en el resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos en 2016. Lo que sigue es un resumen de las informaciones más relevantes hasta el momento.

Un reportaje de Channel 4 emitido hace unos días muestra a un periodista haciéndose pasar por un empresario de Sri Lanka interesado en contratar los servicios de Cambridge Analytica. En un vídeo de la reunión, grabado con una cámara secreta, el director de la compañía, Alexander Nix, ofrece ejemplos de cómo Cambridge Analytica puede organizar campañas para desacreditar rivales políticos, incluyendo encuentros con prostitutas o situaciones en las que un candidato parece percibir un soborno, métodos de los que se acusa con frecuencia a los servicios secretos rusos y que allí reciben el nombre de kompromat por su carácter comprometedor.

“La minería de datos es interesante, ¿pero sabe? Es igualmente efectivo ir y hablar con los candidatos, ofrecerles un acuerdo que sea demasiado bueno para ser cierto y asegurarse de que todo queda registrado en vídeo”, afirma Nix en el vídeo. “Este tipo de tácticas”, explica, “son muy efectivas”. Otra opción para perjudicar a un rival es “enviar a algunas muchachas a la casa del candidato [...] podríamos llevarnos a algunas ucranianas de viaje, ya sabe a qué me refiero”.

“Por favor, no preste mucha atención a lo que estoy diciendo porque sólo le estoy proporcionando ejemplos de lo que puede hacerse, de lo que se ha hecho”, precisa. En un momento del encuentro, el director ejecutivo de Cambridge Analytica llega a afirmar que la empresa cuenta con los servicios de antiguos espías británicos e israelíes que viajan hasta el país en cuestión para investigar a la oposición y proporcionar material que la perjudique en el momento más oportuno de una campaña electoral.

Nix afirmó posteriormente que el material había sido manipulado por Channel 4 y negó que Cambridge Analytica estuviese implicada en ese tipo de operaciones. Horas después fue suspendido de salario por la compañía.

El papel de Facebook en el escándalo

La fuente de las revelaciones en las que se basa el reportaje de Channel 4 es la misma que una serie de artículos que está publicando The Observer, el extrabajador de Cambridge Analytica Christopher Wylie. Según afirmó Wylie a este medio, Facebook vendió datos de millones de sus usuarios a Cambridge Analytica, que luego ésta utilizó para favorecer la campaña de Donald Trump en 2016.

El proceso fue a grandes rasgos como sigue. En 2014 Facebook invitó a sus usuarios en Estados Unidos a participar en una aparentemente inocente encuesta sobre su tipo de personalidad a cambio de una modesta remuneración de entre tres y cuatro dólares. La aplicación de la encuesta —diseñada por un investigador de la Universidad de Cambridge, Aleksandr Kogan— recopiló los datos del participante, pero también los de sus contactos en la red social, todo ello sin su consentimiento.

Wylie se describe hoy a sí mismo como uno de los principales facilitadores en la creación de una auténtica “herramienta” de “guerra psicológica”

Wylie sostiene que, de este modo, Facebook consiguió datos de 50 millones de usuarios que luego llegaron hasta Cambridge Analytica a través de Kogan en una transacción que podría ser ilegal de acuerdo con la legislación británica sobre protección de datos. Informaciones sobre sexo, edad, estudios o lugar de residencia, pero también sobre su orientación sexual o preferencias políticas. Un material que, por utilizar la misma terminología de extracción de minerales, para Cambridge Analytica era oro puro.

“Herramienta de guerra psicológica”

Cambridge Analytica es propiedad del excéntrico mecenas estadounidense Robert Mercer, uno de los puntales de la campaña de Donald Trump. Aquí es donde la trama gana interés porque Mercer no solo apoyó a Trump económicamente, sino que también sirvió de enlace con el entonces director de Breitbart, Steve Bannon, quien, como último director de campaña de Trump, dio al candidato un mensaje con sentido y un contenido ideológico de los que carecía.

Bannon es también accionista de Cambridge Analytica, cuyo papel en la victoria de Trump ya fue avanzado por Joshua Green en su libro sobre Bannon, Devil's Bargain (Penguin, 2017). Christopher Wylie acusa a la compañía de haber utilizado los datos proporcionados por Facebook para crear sofisticados perfiles individualizados de usuarios y, con éstos, influir psicológicamente sobre ellos a través de anuncios específicos, una práctica conocida como 'micro-targeting'.

Wylie afirma que Cambridge Analytica tiene “perfiles psicológicos de 230 millones de estadounidenses”. Según relató a The Observer, se decidió a revelar la información y su propia identidad cuando la compañía empezó a interesarse en trabajar con el Pentágono, una situación que describe como “Nixon con esteroides”.

Wylie se describe hoy a sí mismo como uno de los principales facilitadores en la creación de una auténtica “herramienta” de “guerra psicológica”, ya que Cambridge Analytica creó a partir de ellos un modelo electoral, bombásticamente bautizado como Battleground Optimizer Path to Victory, para la campaña de Trump. ¿Cómo pudieron estos perfiles influir en las elecciones?

Alex Tayler, responsable de datos en Cambridge Analytica, presume en el vídeo de Channel 4 arriba mencionado de haber llevado a cabo por ejemplo manifestaciones “en los sitios adecuados” y de haber desplazado “a más gente a esos Estados clave el día de las elecciones”. “Así es como [Trump] ganó las elecciones”, sentencia.

Mark Turnbull, el director ejecutivo de la división política de Cambridge Analytica, añade detalle a lo explicado por su colega. “Ganó por 40.000 votos en tres estados, los márgenes fueron muy pequeños”, pero decisivos, algo que Turnbull atribuye al trabajo de la compañía con anuncios distribuidos on-line como 'Defeat Crooked Hillary'.

Además, según el testimonio de Turnbull, la compañía utiliza también “organizaciones subsidiarias (proxy)” que funcionan como pantalla para diseminar los mensajes y ocultar la responsabilidad de Cambridge Analytica.

La relación de Facebook con la campaña de Trump podría ser la proverbial gota que colma el vaso de una red social que no atraviesa sus mejores momentos en el mercado frente a rivales directos

Las reacciones al escándalo no se han hecho esperar. Varios senadores estadounidenses y el comité de investigación del Parlamento británico sobre noticias falsas han pedido al presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, que testifique respectivamente en el Congreso y la Cámara de los Comunes sobre la política de protección de datos de los usuarios de la red social.

La Comisión Federal de Comercio de EEUU (FTC) ha abierto una investigación a Facebook que podría costarle a la empresa una multa millonaria. En Europa, el Parlamento Europeo también ha anunciado que abrirá una investigación. La oficina de la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, se ha limitado a expresar flemáticamente su preocupación por el asunto.

Las acciones de Facebook han caído un 7% como consecuencia del escándalo de Cambridge Analytica ocasionando pérdidas a la empresa por valor de 6.700 millones de euros, y son muchos los usuarios que han decidido darse de baja del servicio.

No es la primera vez que Facebook es motivo de polémica por su política de privacidad de datos (incluyendo sus vínculos con la CIA a través del fondo de capital riesgo In-Q-Tel), pero su relación con la campaña de Trump podría ser la proverbial gota que colma el vaso de una red social que no atraviesa sus mejores momentos en el mercado frente a rivales directos como Twitter o Instagram.

Más contundente ha sido desde su exilio moscovita Edward Snowden. “Las empresas que hacían dinero recolectando y vendiendo los registros de las vidas privadas antes eran descritas directamente como 'empresas de vigilancia'”, escribió en su cuenta de Twitter. Y, hundiendo el puñal, añadió: “Su rebranding como 'redes sociales' es la maniobra de encubrimiento con más éxito desde que el Departamento de Guerra se convirtió en el Departamento de Defensa”.

3 Comentarios
#11581 9:46 22/3/2018

¿Como? ¿Y Putin? ¿Es que nadie piensa en Putin? Esto tiene que ser fakenews. La costa brava esta infectada de soviets esperando para tomar el poder.

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#11680 15:47 23/3/2018

Estamos hablando de los Americones y "caralibro" o Facebook, ¿Por que mezclas el culo con las témporas? ¿que tiene que ver Putin con Facebook? Rusia de ninguna manera puede influir de forma decisiva en las elecciones yankis en las que ganó, en votos, la Clinton, pero con sistema antidemocratico yanki le dieron la presidencia al "TRumpete" gracias al sisteme indirecto de elección presidencial. NO busques a Putin en tu sopa de pato. O si te hace feliz busca a Putin hasta en la sopa. Yo paso.

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#11705 20:16 23/3/2018

La campaña de reelección de Obama en 2014 contrató a Cambridge analytica, Hillary boot.

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