Elena Fernández: “Las niñas hoy lo tienen más complicado que antes”

Fichó a los 24 años como (la única, por el momento) entrenadora de porteros en un equipo del fútbol profesional masculino, el Unión Adarve. Ha sido guardameta de las porterías del Rayo Vallecano, el Atlético y de la selección española femenina hasta que las lesiones la llevaron a dedicarse a entrenar. 

Elena Fernández
David F. Sabadell Elena Fernández entrena porteros en el Adarve.

Elena Fernández, madrileña de familia palentina, fichó a los 24 años como (la única, por el momento) entrenadora de porteros en un equipo del fútbol profesional masculino, el Unión Adarve, equipo del barrio del Pilar que en junio del año pasado logró su primer ascenso a Segunda División B. Su bagaje es amplio: ha sido guardameta de las porterías del Rayo Vallecano, el Atlético y de la selección española femenina hasta que las lesiones la llevaron a dedicarse a entrenar.

¿Cuándo diste tu primera patada a un balón?
La verdad es que era bien chiquitita porque yo no tengo ni el recuerdo, son mi madre y mi padre quienes me cuentan que me bajaba al patio con una pelota con tres añitos o antes.

Dinos un recuerdo del Rayo y un recuerdo del Atlético...
En el Atlético me he formado como futbolista, dos años en primera división, y el recuerdo que me marcó de mi etapa allí es el salto que doy de categoría juvenil a primera división. No tiene nada que ver entrenar con chicas de tu edad, de 16 años, que actuar como profesional: aunque entonces no lo éramos, eso implicaba la calidad del cuerpo técnico, de entrenamientos, todo lo que se podía aprender de las compañeras. Y en el Rayo, cuando ganamos la liga de segunda división. Nos la jugamos en el Cerro del Espino contra el Atleti B en el último partido de liga, y después de tres años luchando contra las lesiones y de salir de tres operaciones de hombro, conseguimos ganar la liga.

Y la oferta del Unión Adarve, ¿cuándo llega?
El año que tengo que dejar el fútbol por las lesiones y estoy acabando la carrera, haciendo las prácticas con los chicos de 3ª del Rayo. Busco alguna oportunidad en 3ª y 2ª B y no encuentro nada. Empiezo a entrenar porteras en un equipo juvenil femenino. Uno de los directivos de ese club también formaba parte del cuerpo técnico del Adarve y es el que habla a Víctor Cea [entrenador del Adarve] sobre la posibilidad de que yo estuviera. Y fue el verano pasado cuando Víctor contactó conmigo.

¿Fuiste bien recibida?
Sí. Es cierto que yo no me sentía a disgusto con la situación porque, como he dicho antes, había estado de prácticas casi durante ocho meses con chicos en el Rayo, y esa sensación de ser la única chica en un vestuario de hombres ya la había vivido anteriormente. Pero es cierto que en las primeras semanas fui cautelosa, sobre todo con los porteros, por ver cómo encajaban ellos el que una mujer estuviera al frente, y cómo podía yo reconducirlos para que estuvieran a gusto. Pero en general, tanto con cuerpo técnico como con jugadores del equipo me quito el sombrero porque desde el principio me tendieron su mano.

Como jugadoras profesionales, ¿se os trata diferente?
Yo creo que comparar el fútbol femenino con el masculino a día de hoy sigue siendo un error. Primero, España es la primera potencia a nivel de fútbol masculino, y ya no es que haya desigualdad con el fútbol femenino, es que hay desigualdad con el resto de deportes. Es cierto que la época en la que yo jugaba no tiene nada que ver con cómo se puede vivir el fútbol femenino actualmente. Se ha evolucionado bastante, pero todavía hay que seguir insistiendo, porque es un proceso que va muy lento.

Entonces, ¿sí ha ganado el fútbol femenino en relación a cuando eras jugadora?
La inclusión de la liga Iberdrola ha sido un punto a favor para todas, la participación de España en el mundial de Canadá ha servido para visibilizar más, hay partidos en GolTV prácticamente todos los fines de semana, en los estadios… el otro día en el Wanda Metropolitano, que jugó el Atlético de Madrid femenino contra el Madrid, la parte de abajo del estadio estaba llena. Que cada vez se vayan abriendo los estadios de primera división para que jueguen las chicas, o estadios de segunda división para que jueguen sus equipos femeninos es algo que antes era impensable. Luego hay otras cosas que te chirrían como, por ejemplo, que los derechos televisivos no pertenezcan a los clubes, o que no tengan ninguna retribución por ello… detalles que hacen que, por mucho que se dé una imagen, por detrás la realidad es otra.

¿Qué le dirías a las niñas que quieren ser futbolistas profesionales?
Les diría que ahora lo tienen mucho más complicado que antes precisamente porque hay bastantes más niñas que juegan al fútbol y disminuye el número de posibilidades de llegar a primera división. Les diría que se fijen en las jugadoras de primera división, que escuchen sus historias y las usen como referentes. Y que algo fundamental es la constancia y no dejar de luchar por un sueño.

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