Opinión
Nadia al volante: hacia un nuevo suicidio de la izquierda

Sigan, por favor, hablando del féretro de Franco, el bloqueo de la formación de gobierno y el minué de la articulación territorial, que Nadia Calviño necesita silencio para hacer su trabajo.

Nadia Calviño
La ministra de Economía Nadia Calviño a su llegada a la primera reunión del Consejo de Ministras y Ministros. Foto: La Mocloa
Isidro López

Es miembro del Instituto DM.

Exdiputado autonómico de Podemos en la Comunidad de Madrid.
17 dic 2019 15:30

Abrió la puerta y era el PSOE (Risas). Así podría terminar un hipotético chiste con tonalidades negras que hiciera un poco de sangre con el resultado final del ciclo del 15M. Aquella revuelta política radical y masiva que duró dos años en su desarrollo, y otros seis en su fase de “asalto institucional”, sólo fue posible a costa de liquidar temporalmente al PSOE en su papel de depositario delegado de las cosas de izquierda designado por el régimen.

El PSOE no es exactamente una organización política, sino más bien una pata del Estado, el Ministerio de la Izquierda, encargada de tutelar y desactivar los elementos de malestar y el deseo de transformación social y producir en su lugar toda una panoplia de gestos “progres" destinados al intercambio estéril con el otro ministerio que vertebra el modelo bipartidista, o mejor bi-ideológico, el Ministerio de la Derecha, el PP, que cumple idéntica función con respecto a lo “facha”, el término hermano y complementario de “lo progre” en la guerra cultural.

Esta última tampoco es una guerra exactamente, si no algo así como la construcción de un juego simbólico en el que ambas partes, fachas y progres, están legitimadas para desarrollar un simulacro de conflicto que pueda servir como hueso que arrojar a la población para que se entretenga con él y deje tranquilas las cosas de comer.

Si hay alguien que ha facilitado que vuelva ese gato por liebre sociata institucionalizado que cambia conflicto por guerra cultural, y posiciones políticas por gestos bellos e inútiles, es Podemos. De hecho, a nadie se le escapa que la escisión errejonista tenía como fin último pelear por el cariño del PSOE frente al Podemos pablista. Si el Podemos pablista es el hijo mayor adolescente, algo contestatario pero fundamentalmente volcado en que papá progre le reconozca su mayoría de edad dándole responsabilidades, el errejonismo es el hijo pequeño pre-adolescente más empollón y menos revoltoso que intenta ganar el cariño de Papá progre vistiéndose como él e imitando su habla y su gestualidad en los debates de la clase de ética del insti.

El ciclo sociata siempre acaba, y esta no va a ser una excepción, con un derrumbamiento del encantamiento progre

Dos variaciones en última instancia de un tronco común de dependencia del partido nodriza que se selló en la moción de censura contra Mariano Rajoy cuando el joven partido progre morado regaló sus votos a papá PSOE para coronar al ex-desahuciado de Ferraz, Pedro Sánchez, ahora reinventado como maniquí de izquierdas. Como todo el mundo sabe los adolescentes fabulan, y este caso no iba a ser una excepción, Podemos se contó a sí mismo una historia en que ejercía el poder a distancia sobre papá PSOE por vías hegemonistas. Fabulación esta que tuvo escaso recorrido, una vez en el gobierno, papá PSOE volvió a ser papá y montó un gobierno enteramente del PSOE que ninguneaba a sus retoños, ávidos lectores de Laclau. Gesto este que condujo al citado conflicto entre los nenes que ha terminado por ahora con la promesa de incluir al pablismo en un hipotético gobierno y la interesante performance electoral de Errejón, en la que el famoso artista multidisciplinar de Pozuelo ha querido denunciar los efectos autodestructivos del uso desmedido de la soberbia en política y la impotencia que generan los viajes al centro sacando un resultado irrisorio para una fracción política que alardeaba de tener línea directa con los deseos de moderación de las mayorías sociales.

Plantar un árbol, escribir un libro, ser decepcionado por el PSOE

Se puede argumentar convincentemente que el aire de restauración del régimen que se respira en el panorama político-electoral actual empieza con la famosa moción de censura sin contrapartidas contra el gobierno de Mariano Rajoy. El Marianismo trajo una actualización de la ideología del Estado-refugio en tiempos de máxima inseguridad entre las clases medias bajo los lemas tácitos de Rajoy “virgencita, virgencita, que me queda como estoy” y “los experimentos con gaseosa” que lograron aglutinar un voto conservador más que derechista, algo que tuvo como efecto secundario la irrupción de Vox.

Pero este primer paso restaurador no podía estar completo sin la alternancia. En este caso, no se trató de una alternancia bipartidista, sino de dos bloques ideológicos hegemonizados por los partidos-estado: un bloque “progre” hegemonizado por el PSOE y con Podemos como excrecencia encargada de legitimar por la izquierda, y un bloque “facha” hegemonizado por el PP y con VOX como ala derecha encargada de dinamizar la guerra cultural y de gestos.

Como bien se ha demostrado en las últimas elecciones de noviembre, en este encaje no entra Ciudadanos, entidad redudante en el bloque de derechas, y tampoco entra el Errejonismo, al que sería exagerado llamar entidad, con sus aspiraciones a rebañar lo que deje el PSOE en el plato.

Economía, y sus ámbitos vecinos, deben estar férreamente controladas por algún pijo neoliberal que garantice a las élites económicas que poco o nada cambiará en este ámbito

Dos campañas electorales consecutivas, en las que el PSOE ha podido dar rienda suelta a su vena cosplayer con dos de sus disfraces favoritos: el refugio frentepopulista que se nutre del miedo al “¡Que vienen los fachas!”, y el de hombre de Estado comprensivo pero firme, gracias a una mini crisis catalana por la sentencia del Procés, perfectamente descontada y anticipada en su alcance y duración por los fontaneros socialistas que decidieron ir a elecciones.

Es por tanto, perfectamente legítimo interpretar que en este marco se restauran también las viejas especializaciones del reparto de funciones bipartidista. Las del PSOE consisten en alimentar al menor coste posible la ideología de la modernización y el progreso del país con una mano, y con la otra acometer políticas económicas neoliberales aprovechando la narcotización que provoca la primera.

El ciclo sociata siempre acaba, y esta no va a ser una excepción, con un derrumbamiento del encantamiento progre que deja a la vista un cuadro económico compartido con el del Partido Popular del que salen ganadoras las élites. Después llega el desencanto masivo y la decepción con el PSOE. Algo que es tan consustancial al PSOE que se puede llegar a pensar que la nueva masa progre, conducida hacia este lugar por Podemos y la nueva política en general, desea ser decepcionada por el PSOE, una tradición que, por lo visto, pasa de padres a hijos.

La Unión Europea y el Banco Central Europeo tienen un peculiar método de legitimarse a partir de la invisibilidad: cuanto menos se habla de ellos mejor imponen sus políticas

Y si hay una figurita invariable en el belén viviente del PSOE, esa es la del responsable de economía inflexiblemente neoliberal: Solchaga, Boyer, Miguel Sebastián (como jefe de la oficina económica de Zapatero), Solbes, Salgado, y ahora, Nadia Calviño. El resto de ministerios y campos de acción política pueden moverse, relativamente, un poco más, pero Economía, y sus ámbitos vecinos, deben estar férreamente controladas por algún pijo neoliberal que garantice a las élites económicas que poco o nada cambiará en este ámbito, sea quien sea el titular del gobierno.

Nadia Calviño, primera ministra de Economía designada por Sánchez y muy posiblemente vicepresidenta del gobierno en el hipotético nuevo gobierno, tiene doble pedigrí sociata, su padre es José María Calviño, el primer director de TVE tras la victoria de Felipe González en el 82, y su padrino político, como no podía ser de otra manera, fue Pedro Solbes, ministro neoliberal del zapaterismo y responsable directo con sus políticas pro-burbuja de la crisis de 2009 y sus brutales descargas de costes en los más pobres y vulnerables.

Fue Solbes quien dio a Calviño su primer cargo como Directora General de Competencia. Desde ahí se situó en Bruselas como directora del Presupuesto Comunitario y acérrima defensora de las políticas pro-finanzas de la Unión.

Calviño, en la estela de los demás ministros neoliberales del PSOE, es la pieza que anuda los gobiernos socialistas a la lógica de régimen, amiga personal de Feijóo, admirada por Ciudadanos, ensalzada por Ana Patricia Botín, expropietaria de una sociedad de inversión en la que no pagaba apenas impuestos... es la carta que Sánchez enseña a las élites cuando no hay cámaras delante para asegurarles que no tienen nada que temer.

La Unión Europea y el Banco Central Europeo, verdaderos gobernantes de la economía española, tienen un peculiar método de legitimarse a partir de la invisibilidad: cuanto menos se habla de ellos mejor imponen sus políticas. Cuanto más metido está el debate en las fronteras de los estados miembros y los folclores políticos nacionales, mejor para los poderes económicos y financieros de toda la UE.

En este sentido, la ministra de Economía, Nadia Calviño, es ya la tecnócrata que impone la troika a los países intervenidos, pero a diferencia de estos, situada en el gobierno sin hacer el menor ruido que pueda poner en evidencia la sumisión del nuevo gobierno a las políticas de privatizaciones y recortes, o de precarización aun mas creciente del mercado laboral, sancionadas por la UE para el beneficio de las élites locales, regionales y estatales. Sigan, por favor, hablando del féretro de Franco, el bloqueo de la formación de gobierno y el minué de la articulación territorial, que Nadia necesita silencio para hacer su trabajo.

En este garito se juega

Hasta aquí una reconfortante historia en la que se puede comprobar que algunas cosas nunca cambian. Pero esta historia no estaría completa sin la entrada de un personaje novedoso: Podemos y su monomanía gobernista. La formación morada ha destilado ocho años de ciclo 15M/asalto institucional en un sólo propósito, que habría provocado un infarto cerebral colectivo a quienes ocupaban las plazas entre 2011 y 2013: entrar en un gobierno de coalición con el PSOE.

Desde que en 2016 Pablo Iglesias diera aquella descacharrante rueda de prensa en la que nombró ministros en un gobierno inexistente, se ha vuelto cada vez más evidente que Podemos también quiere decepcionar a lo grande. Hasta ahora lo ha hecho en dosis pequeñas y medianas pero estables. Curtidos en el apoyo a la Operación Chamartín hasta que Carmena les hizo la cobra, los actuales dirigentes de Podemos, con la pareja de Galapagar a la cabeza, quieren entrar en la Champions League uniendo su suerte a la de un gobierno neoliberal que, sin ir más lejos, tendrá que operar bajo la tutela de esa obra maestra del PSOE, el articulo 135, que eleva el pago de la deuda a norma constitucional, ahora hecha operativa como derecho de veto automático a los presupuestos que no cumplan con la austeridad.

En las semanas previas a las elecciones de noviembre, Irene Montero, en rueda de prensa, señaló que el PSOE, como una suerte de doctor Jekyll y señor Hyde tiene “dos gobiernos" dentro. Mientras Nadia Calviño apoya la llamada “mochila austríaca”, una descarga de los costes del despido a las empresas que además puede generar, en algunas de sus versiones, una capitalización del subsidio de paro en los mercados financieros, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, la rechaza.

El control neoliberal de la cartera de economía del PSOE es una invariante del régimen y el derrumbe de la fachada progre del PSOE al mas mínimo signo de crisis es su consecuencia

Montero acusó al PSOE de hablar de Cataluña para ocultar el hecho de que tiene una ministra neoliberal a más no poder en su gobierno. Por supuesto, poco se ha vuelto a saber de esta acusación después de las elecciones y la entrada de Podemos en el hipotético gobierno sociata, y la sonrisa de oreja a oreja de Pablo Iglesias en el momento de la firma del preacuerdo de gobierno con el PSOE —en una servilleta usada en la que se promete hacer el bien y no el mal sin mucha mas concreción— no parecía delatar mucha inquietud por poner los restos de Podemos bajo el mando de Calviño, es decir, bajo el mando de las élites económicas.

Las palabras de Montero en cualquier caso dejan la duda de saber a quién cree Podemos que le está pidiendo ministerios. El control neoliberal de la cartera de economía del PSOE es una invariante del régimen y el derrumbe de la fachada progre del PSOE al mas mínimo signo de crisis económica es su consecuencia. Puede ser que las anteojeras ideológicas que hicieron a Podemos no volver a mencionar palabras como “deuda” o “Europa” después de la crisis griega, o rellenar sus programas económicos con un keynesianismo fofo, genérico y vaciado de cualquier contenido conflictivo, les haya hecho perder de vista quién es su contraparte en este trato.

Pero mucho más probable es que precisamente lo que vende Podemos al PSOE a cambio de esas hermosas poltronas ministeriales no pertenecientes a los ministerios económicos sea paz social. Dicho de otra manera, vende la promesa de utilizar la influencia social que le quede para intentar trasladar que tragar con otra ronda de recortes y privatizaciones, precarización del mercado de trabajo y vulneración del derecho a la vivienda, es preferible a que vengan “los fachas”, garantizando así que se extienden las condiciones materiales en las que crecen los neofascismos de verdad, los que se apoyan en el malestar en lo social. Y a fin de cuentas, el PSOE sabe que tiene que decepcionar otra vez para sobrevivir, pero para Podemos una decepción de este estilo implicará su desaparición definitiva. Cosa que no sería mala noticia si no fuera por el daño irreparable que hace a cualquier posibilidad futura de opción electoral verdaderamente transformadora.

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Atzean geratu diren politika sozial eta ekonomiko okerrak aztertuz, Espainiak berriki abiatutako aldaketaren euskal deklinazio baten beharra aldarrikatu nahi dugu, egungo blokeo egoera Euskalerrian ere gaindituz. SINDIKAL AGENDA, martxoaren 4tik aurrera


21 Comentarios
#45612 23:38 7/1/2020

¡Vaya turra! Y todo para decirnos que la política es un teatro, o una carrera de caballos amañada. Es muy extraño este artículo. El análisis es correcto pero la intención baila entre la sorpresa y el resentimiento. Resígnese, Sr. López, hace unos años ya que se acabaron los cielos y volvimos a la apatía y lo pequeñito a excepción de los catalanes, que aún tienen que esperar un poco para alegrarse de que no pase nada.

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#44927 21:32 19/12/2019

Cada párrafo de este texto duele como una patada en el hígado de certero que es. Y en efecto, Nadia al volante en el gobierno y nadie al volante en la supuesta izquierda.

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#44878 17:12 18/12/2019

¡Vázquez Montalbán Vive! ¡El periodismo sigue! Gracias de veras

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#44874 15:03 18/12/2019

Falta una parte en el artículo en el que se digan cuáles son las propuestas a seguir que no incurran en las contradicciones puestas de manifiesto. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo

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#44982 17:28 21/12/2019

Lo de que un análisis o crítica no vale si no da las recetas no se sostiene. Que no hay un programa de la izquierda (¿hay izquierda política?)para toda esta avalancha de basura es cierto pero dudo que se pueda culpar de eso a Isidro López.
Suena a "calla chucho, que no te escucho"

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#44871 14:04 18/12/2019

Nadia Calviño es intocable, esta puesta directamente ahi por Ana Patricia Botin. Es la cuota del Santander en el gobierno y no es poca cosa el ministerio de economia.

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#44867 11:53 18/12/2019

Pues certero artículo. La cosa ya viene de lejos. La política del recambio, no fue capaz ni de eso mismo.

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#44866 11:04 18/12/2019

Hay un error en el texto: "...una capitalización del subsidio de paro en los mercados financieros, la ministra de Hacienda, Magdalena Valerio, la rechaza".

La ministra de Hacienda es María Jesús Montero. Por si se puede corregir.

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#44983 17:30 21/12/2019

En realidad es de Trabajo (esa es la errata) , cierto pero creo que sí es a ella a quién se refería. ¿No?

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#44863 10:51 18/12/2019

Brillante radiografía del panorama político actual. Agarrense que vienen curvas

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#44861 9:47 18/12/2019

Gracias Isidro!!

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#44860 3:52 18/12/2019

Calviño & Calvini, alimento para las #sardini.

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#44858 2:24 18/12/2019

Se parece a Tatcher y no solo fisicamente.T.I.N.A.
Una gigantesca deuda impagable (aprox. 100% del PIB), un desempleo inaceptable (17%), precariedad y pobreza estructurales, sociedad berlusconizada e intoxicada por los peores medios de comunicación de €uropa. Podemos ha firmado su testamento.

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#44889 25:10 18/12/2019

Que podemos esperar de un PSOE que ya colgó las botas desde la transición. Ahogado en el neoliberalismo total. Para ello, la economía es el mayor honor para representar a sus mayores.
En cuanto a Podemos, es un pena que allan caído en el mismo juego que la socialdemocracia en el pasado siglo. Osea, vender sus ideas por votos, traicionando a las bases y a la capacidad transformadora.
Visto lo visto, que nos queda al pueblo?? Vamos a seguir defendiendo una democracia liberal que asfixia hasta el cuello cualquier intento de cambio social, o seremos nuestros propios lideres, como diría Luxemburgo

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#44928 21:36 19/12/2019

Que la socialdemocracia… ojala. La socialdemocracia clásica era extremísima izquierda en comparación. El juego de Podemos no llega ni a limpiabotas del socialiberalismo.

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#44857 2:08 18/12/2019

Tristemente cierto de cabo rabo.

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#44852 23:46 17/12/2019

Brillante ensayo... No es necesario añadir nada más, afortunadamente servirá para que llegue el momento de Euskadi con el liderazgo y la lehendakaritza verdaderamente transformadora de ehbildu en primavera 2.020.

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#44924 20:42 19/12/2019

Colega, la lehendakaritza verdaderamente transformadora de ehbildu o de quien sea no llegará en primavera del 2020...y lo sabes. En la comunidad autónoma vasca tenemos para rato con el bipartito eajpse con el apoyo incondicional de podemos euskadi que a cambio de nada les regalan los presupuestos.... Triste pero cierto.

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#44929 21:38 19/12/2019

¿Verdaderamente transformadora? Si te aún queda decepción tras lo de Podemos guarda unos kilos para EHBildu y ERC porque lo vas a necesitar. y lo digo con tristeza.

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