Delgado y Granado: de la mala memoria

Crónica de un acto anual que reivindica la inocencia y revisión de las sentencias de muerte de los anarquistas Francisco Granado y Joaquín Delgado
Acto homenaje Francisco Granado
Acto de homenaje a Francisco Granado Gata
15 ago 2026 07:01 | Actualizado: 15 ago 2026 08:00

Todos los años, por mediados de agosto, Ángel Olmedo y yo nos ponemos en carretera para asistir en Valencia del Ventoso, al sur de la provincia de Badajoz, al homenaje que desde 2004 se rinde a Francisco Granado Gata, natural de este pueblo, asesinado por el Estado español el 17 de agosto de 1963, junto a Joaquín Delgado Martín, natural de Cardona, provincia de Barcelona. Ambos fueron juzgados en un consejo de guerra sumarísimo, condenados y ejecutados por un delito que no cometieron. A fecha de hoy su sentencia, franquista, sigue estando firme, a pesar de los intentos de su familia y de distintas organizaciones para que sea anulada y restituida la inocencia, demostrada, que se les robó cuando un verdugo les rompió el cuello a garrote vil.

El viaje es ameno. Compartimos charla y coche durante apenas una hora de ida y otra de vuelta, por la A 66 desde Mérida en dirección a Sevilla, hasta coger el desvío hacia Medina de las Torres y de allí a Valencia del Ventoso. El nombre del verdugo que apretó el garrote lo sabemos: Vicente López Copete, verdugo de Barcelona, asistido por Antonio López Guerra, verdugo de Madrid. Entre los dos les colocaron -primero a Granado y después a Delgado- el corbatín del garrote en la cárcel de Carabanchel entre las cinco y las seis de la madrugada, en presencia de las autoridades, giraron la manivela 180 grados y les rompieron el cuello. Asunto zanjado.

Comentamos que ambos verdugos eran de Badajoz, dos miserables que después haría famosos Basilio Martín Patino con su Queridísimos verdugos, cuando los emborrachó y largaron de lo lindo en una taberna de la Plaza Alta de Badajoz. A Granado y Delgado se les recuerda por su inocencia y su conciencia libertaria; a los verdugos por sus crímenes y sus borracheras.

La película de Martín Patino se estrenó en 1977, con la pena de muerte aún vigente en el código penal español. En el civil, donde fue abolida por la Constitución de 1978, porque el aparato judicial español mantuvo vigente la pena de muerte en España, en el código penal militar, hasta 1995, después de casi 20 años de período constitucional.   Lo más paradójico es que cuando mataron a Granado y a Delgado se estaba estrenando en el festival de cine de Venecia El verdugo, la película de Berlanga, nominada al León de Oro, que no ganó, aunque se alzó con el premio de la crítica internacional.

Acto cartel VV Granado y Delgado
Convocatoria acto Delgado y Granado 2026

Cuando llegamos a Valencia del Ventoso encontramos a los amigos y amigas de siempre. Hay algunos incondicionales, que no faltan ningún año, como Cecilio Gordillo, que es de Medina y un referente en la cuestión de la Memoria Histórica, de CGT e impulsor de la plataforma Todos los Nombres , Jon Álvarez, de CNT Badajoz, Ana Toro y Leandro Alonso, de Mujeres Libres y del Ateneo  Libertario de Mérida, Antonio Salas, Tete, que nos ameniza con su cante flamenco, José Manuel Corbacho, de ARMHEx, José María Lama, de la “ José González Barrero” de Zafra, y otros cuyos nombres no deberían faltar aquí. Mientras preparamos el homenaje, en el patio del centro sociocultural “Los Solares”, donde está el busto de Granado que hizo su hijo Richard, escultor residente en Francia, nos preguntamos por los achaques, lo proyectos, la vida. Algunos, que nunca pudieron venir, siempre estuvieron, aunque ya no estarán. Es el caso de Octavio Alberola, significado anarquista del exilio, residente en Francia, uno de los organizadores, junto a gente como Cipriano Mera y García Oliver, del grupo libertario Defensa Interior, al que pertenecían Delgado y Granado. Todos los veranos le invitábamos y todos los años declinaba la oferta, en un correo electrónico, por la lejanía y la edad avanzada, agradeciendo que mantuviéramos viva la memoria de estos anarquistas. Falleció el 23 de julio del año pasado, en Perpignan. Tenía 97 años y aún llevaba un mundo nuevo en todos sus corazones.

Hablamos mientras organizamos el acto. Sabemos que los verdugos no solo fueron los dos paisanos de Badajoz. Algunos siguen teniendo muy buena prensa, como Manuel Fraga Iribarne, fundador del partido que heredó el franquismo, antes AP y ahora PP.  

Fraga firmó el enterado del Consejo de Ministros que precedió apenas unas horas a la ejecución de la pena de muerte. No fue la única sentencia que firmó.

También actuaron, cada uno desde su mala sombra y de acuerdo con la máxima del que pueda hacer que haga, lema de la familia, el coronel Enrique Eymar Fernández, instructor del caso -instruyó también el que acabó con Julián Grimau-, sustituido durante la vista por José Antonio Balbas Planelles, y los miembros del tribunal del Consejo de Guerra: Ramón Díaz de Ulzurrun y Arana,  Antonio Narvona Matas, Antonio Penedo Álvarez, Juan Bethencour y Carvajal, Jesús Valenciano Almoyna, Luis Martínez Jiménez Caries y José Lozano de Sosa Cuevas. Como fiscal actuó Enrique Amado del Campo, y como defensor Sebastían Cubillo del Hoyo. Las “hazañas” de todos ellos son fáciles de seguir hoy día en Internet. Apenas dos o tres eran letrados o pertenecían al cuerpo jurídico militar. El mismo día que se les juzgó, el 13 de agosto, se dictó su sentencia de muerte en sesión secreta del tribunal, actuando como redactor el ponente Jesús Valenciano. En los tres días siguientes se siguieron los trámites para ejecutarla, incluyendo el traslado a Madrid de los verdugos de Badajoz, a quienes se hospedó en un hostal de Atocha y se les invitó, a cargo del erario público, el día antes de su actuación, a una corrida de todos en Las Ventas. Al alba del sábado 17, mientras miles de buitres callados iban extendiendo sus alas, les dieron garrote. Un relato fidedigno del proceso se puede encontrar en el libro de Carlos Fonseca, Garrote vil para dos inocentes.

Acto Granado y Delgado 2025, Valencia del Ventoso
Acto de 2025, Valencia del Ventoso

El acto resulta emotivo. Después de agradecer las facilidades prestadas siempre por el Ayuntamiento de Valencia del Ventoso, desde 2004, cuando estaba de alcalde Lorenzo Suárez González, echamos discursos, leemos poesías y reivindicamos la libertad y el respeto a los derechos humanos. Finalizamos con el himno de la CNT, A las barricadas, mientras nos dirigimos al lugar donde está el busto de Francisco Granado, al que le colocamos una pañoleta roja y negra, anarcosindicalista. Allí se queda, abrigando sus ideas, hasta al año siguiente.

Después regresamos, cada mochuelo a su olivo, tras abrazos y despedidas que no son tal, emplazándonos para volver a vernos dentro de un año. Y que sigamos igual. Durante el camino de vuelta, Ángel y yo solemos hablar de nuestras cosas, mientras comentamos qué mala memoria ha tenido siempre este país.

 

Nota: El acto de homenaje a Francisco Granado y Joaquín Delgado, organizado por ARMHEx, CNT y CGT, con la colaboración del Ayuntamiento de Valencia del Ventoso, se celebrará en el Patio del Centro Sociocultural “Los Solares” de esta localidad el próximo lunes 17 de agosto de 2026, a las 10:30 de la mañana.  

 

 

Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.

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