Aprovechamiento de la cruz fascista de Cáceres

El Gobierno de Guardiola emplea desde su posición de privilegio los procedimientos para la declaración de BIC de la descomunal cruz levantada por los franquistas.
Cruz de los Caídos Cáceres
Cruz de los Caídos, Cáceres. Fotografía: Ayuntamiento de Cáceres.
23 may 2026 07:01 | Actualizado: 23 may 2026 08:48

En mis años mozos como estudiante universitario en Cáceres -aquellos años heroicos- acostumbrábamos a volver de La Madrila a altas horas de la madrugada. Vivíamos, mi colega y yo, pasando Cánovas, en el barrio de Moctezuma. Recuerdo una noche de un 20 de noviembre, para finales de los ochenta del siglo pasado, en la que volvíamos a nuestro piso de estudiantes -entonces a un precio asequible, nada que ver con la piratería de ahora- en compañía de unas amigas que vivían también en bloques cercanos a los nuestros.

Al pasar por la glorieta de la Cruz de Cáceres, entonces todavía la Cruz de los Caídos, nos fijamos en que los fachas habían colocado en el pedestal la tradicional corona fúnebre de todos los años, efeméride del doble matarile de José Antonio y Franco,  compadres de verdugos y sotanas. Ni cortos ni perezosos invadimos la glorieta y saltamos los setos que circundaban a la Cruz, hasta llegar al pedestal, donde nos hicimos, por toda la cara, con la floreada corona, abundante en laurel y escasa de crisantemos, seguro que de bajo coste porque quienes la apoquinaron no debieron de estirarse mucho en la ofrenda. En la cinta ponía “Francisco Franco D.E.P.”.

Con el botín en nuestro poder, agarrándolo cada uno por un lado, mi colega y yo echamos a la carrera, ululando cual fantasmas acompañando al tal Francisco Franco, muerto ya podrido, corriendo detrás de nuestras amigas Antonio Hurtado alante, mientras ellas huían despavoridas entre gritos de falso terror y risas a mansalva. Hasta desternillarse.

Cansados de perseguirlas, perdidos ya en la soledad del pasadizo que desde la avenida daba para Moctezuma, deseando deshacernos del cuerpo del delito, que pesaba lo suyo, le quitamos el laurel que pudimos a la corona y echamos el resto, con armazón, flores y cinta incluida, a un contenedor de basura, de los que recogía Conyser por la mañana a primera hora y se llevaba entonces al vertedero de las afueras de Cáceres. Con el laurel recolectado tuvimos, al menos, para condimentar nuestras pobres comidas durante el resto del curso, fundamento de nuestra inedia. Cada vez que lo saboreábamos nos acordábamos, entre risas, del muerto. También de sus crímenes, por los que nunca pagó. Algo sacamos.

Las prisas que se ha dado el Gobierno pepero y voxero ultraderechista de Guardiola para iniciar un expediente de declaración como Bien de Interés Cultural de la Cruz de Cáceres, contrasta con la abulia mostrada por la administración autonómica extremeña para atribuir la misma declaración a lugares de memoria reconocidos, como el campo de concentración franquista de Montijo, las eufemísticamente llamadas Colonias Penitenciarias Militarizadas, donde un millar y medio de demócratas purgaron su pena a pico y pala, como esclavos del régimen a inicios de los años cuarenta del pasado siglo, una reivindicación que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEx) viene realizando desde el año 2010, en compañía de otras organizaciones memorialistas locales, asociaciones y partidos políticos. A día de hoy, a pesar de que incluso se ha solicitado por parte de esta asociación a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática que se declare este campo de concentración como Lugar de Memoria, el silencio sigue siendo la única respuesta, el mismo silencio que acompaña las aguas del canal a su paso por lo que queda de las colonias.

Campo de concentración franquista de las colonias militarizadas de Montijo, Extremadura. Marcha en recuerdo
Campo de concentración franquista de las colonias militarizadas de Montijo. Marcha realizada en abril de 2017. Chema Álvarez Rodríguez

La Cruz de Cáceres es un monumento fascista, ordenado construir por fascistas y levantado en homenaje al fascismo, al de ayer y al de hoy, porque quien defiende su permanencia no lo hace por su simbología religiosa, que no la tiene, sino porque es un vestigio más de un tiempo y de una ideología que casa con sus intereses, empeñados y empeñadas en defender lo indefendible, esto es, un golpe de Estado que acabó con el desarrollo natural de una democracia europea, abocando al país a medio siglo de atraso, miseria y barbarie, alimentada por ejecuciones y torturas. La prueba está todavía enterrada en las cunetas.

El hecho de que se utilice una posición de poder y de Gobierno, como pretende hacer el PPVox extremeño de Guardiola, para que se impida el cumplimiento de la ley en cuanto al derribo de la Cruz fascista de Cáceres, dice mucho de un ejecutivo que utiliza su posición de privilegio en la administración autonómica, con recursos y procedimientos de esta administración, para salvaguardar los intereses ideológicos personales de quienes aún defienden la dictadura franquista, ese afán por los tiempos de plomo que tanto le tira a la derecha extrema y a la extrema derecha.

“El hecho de que se utilice una posición de poder y de Gobierno, como pretende hacer el PPVox extremeño de Guardiola, para que se impida el cumplimiento de la ley en cuanto al derribo de la Cruz fascista de Cáceres, dice mucho de un ejecutivo que utiliza su posición de privilegio en la administración autonómica”

El resultado de dicho expediente ya lo sabemos: la cruz no se toca, porque lo dice Laureano León, a quien no se le conoce oficio alguno -salvo el de vivir exclusivamente de la política- y que, al fin y al cabo, comparte nombre con aquel condimento que mi colega y yo aprovechamos de la corona fascista, cuyo destino fue el que la Historia le debería haber dado al finado, es decir, el vertedero, pero que al fin y al cabo nos alegró las cenas en nuestro apretado  tiempo de estudiantes.

 

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Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.

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