Ocupación israelí
Israel continúa su expansión alentado por la administración Trump

La anexión del Valle del Jordán y la creación de dos nuevos asentamientos en Hebrón y Jerusalén este son los próximos pasos en la agenda expansionista israelí, cuyo gobierno ha encontrado en el apoyo explícito de Estados Unidos una oportunidad para escalar sus políticas de ocupación.

Checkpoint Qalandya
Checkpoint de Qalandya en Jerusalén Fabio Artese

Las recientes declaraciones de la Administración de Trump a cerca de la legalidad de los asentamientos de colonos en Cisjordania, apuntan a un cambio radical del mapa palestino. Tras este anuncio, la confianza israelí ha ido en aumento resultando en una creciente violencia por parte de los colonos, la declaración de Benjamín Netanyahu de anexionar el Valle del Jordán y la creación de dos nuevos asentamientos en Hebrón y Jerusalén este.

Los asentamientos de colonos han sido reiteradamente considerados ilegales por la ley del Derecho Internacional. A pesar de ello, desde 1967 y tras la Guerra de los Seis Días, alrededor de 250 asentamientos de colonos, que acogen aproximadamente 600.000 habitantes, han sido establecidos a lo largo de Cisjordania incluyendo el este de Jerusalén. Sin embargo, la colonización israelí de Palestina empieza mucho antes, tras la Declaración de Balfour en 1917 y el auge del movimiento sionista iniciado por Theodor Herzl, basado en la creación de un estado judío propio.

Palestina
Asentamientos israelíes, ciudad de vacaciones

El turismo en los asentamientos ilegales de Cisjordania promovido por el Gobierno israelí y empresas como Airbnb, Booking, TripAdvisor y Expedia perpetúa la expansión de las colonias y contribuye a normalizar la ocupación en Palestina.

En respuesta a las declaraciones de Mike Pompeo, secretario de estado de los Estados Unidos, las Naciones Unidas adoptaron el pasado 3 de diciembre una nueva resolución titulada “Arreglo pacífico de la cuestión de Palestina”, donde condenan la construcción de nuevos asentamientos y cualquier anexión de territorio por la fuerza, considerándolo un obstáculo frente a un posible acuerdo de paz. Sin embargo, el gobierno de Israel defiende que las convenciones internacionales relacionadas con la ocupación no son legítimas en territorios palestinos ya que Palestina no se ha conformado nunca como estado, basando su argumentación en que antes de la ocupación se trataba de una colonia británica y, previamente a ello, se encontraba bajo control del Imperio Otomano.

El proyecto, recientemente anunciado, del nuevo asentamiento en Jerusalén consiste en expandir el asentamiento ya existente de Atarot, usando el territorio del aeropuerto abandonado de Qalandiya hasta el puesto de control o checkpoint que lleva el mismo nombre. Se planea la construcción de unas 11.000 nuevas unidades para colonos en un área de casi 600 dunams [equivalente a 60 hectáreas]. Este terreno fue confiscado a principios de la década de 1970 por el Partido Laborista Israelí. El proyecto incluye un túnel subterráneo que conecte la nueva colonia con el flanco oriental de la Ciudad Vieja. Esta idea se elaboró hace ya varios años pero se congeló a raíz de la presión internacional en contra de las actividades de construcción de asentamientos del régimen de Tel Aviv.

“Los israelíes están mirando hacia el futuro, su intención es convertirse en mayoría en Jerusalén. Algunos de los Palestinos se convertirán en refugiados por segunda vez”

“Los israelíes están mirando hacia el futuro, su intención es convertirse en mayoría en la ciudad. Algunos de los Palestinos se convertirán en refugiados por segunda vez”, cuenta Ali Jeddha, habitante de la Ciudad Vieja de Jerusalén Este, que ha visto durante toda su vida como empeoraba la situación para los palestinos. Ali Jeddha vive en el desconocido barrio africano, que no aparece en los mapas. Su padre era de Chad mientras que su madre era palestina, pero afirma ser “más católico que el papa y más palestino que los palestinos”. Cuando era pequeño, recuerda, “no había colonos, ni siquiera recuerdo ver judíos en Jerusalén, la convivencia era tranquila y tuve una infancia normal hasta mis 17 años cuando empezó la colonización”. Fue entonces cuando Ali comenzó a entender el significado de la ocupación, “escuchaba como cantaban de forma arrogante, nos humillaban y acosaban, no sólamente los colonos sino también los soldados”. Y es que para una gran mayoría de la población palestina, “los soldados actúan bajo las órdenes de los colonos”, dejando vía libre e incluso ayudando a estos civiles armados cuando se trata de atacar a ciudadanos palestinos.

En palabras de Ali, el anuncio de la construcción del asentamiento más grande de toda Cisjordania en Jerusalén, no será el único cambio debido a las últimas declaraciones de apoyo por parte de la potencia estadounidense. La intención de cerrar la Puerta de Damasco, entrada a la Ciudad Vieja, podría concretarse también en los próximos años. Esto provocará la quiebra y el cierre de la mayoría de los comercios palestinos, llevando a las familias al desempleo y posiblemente a buscar nuevas oportunidades en otros lugares. “Su intención es reducir la población palestina hasta el 12%, así serán mayoría y podrán decir que la ciudad les pertenece. La entrada a la ciudad vieja se cambiará a la puerta de Jaffa, donde se llega desde Tel Aviv, convirtiendo al barrio judío en el vecindario de entrada a Jerusalén Oriental.”

Ocupación israelí
Dátiles palestinos frente a la ocupación israelí

El bloqueo del cultivo de dátiles y champiñones y de la producción textil es un ejemplo de cómo Israel asfixia a la industria y la agricultura palestinas, territorio que ve limitado el uso de sus materias primas y de sus importaciones y exportaciones.



La brutalidad de la fuerza ejercida por los colonos, es una forma más de opresión sumada a las distintas medidas de control implementadas por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), creadas en 1948. Algunas de estas estrategias son los checkpoints que dificultan el acceso a los servicios públicos como la educación y sanidad, el famoso muro construido por Israel —como parte integral de su estrategia de dominación y declarado ilegal en 2004 por La ONU y el Tribunal Internacional— o las demoliciones de casas.

El papel de las FDI se basa en someter a la población palestina a las políticas colonizadoras con el único objetivo de anexionar nuevos territorios al Estado de Israel. Las últimas declaraciones de Netanyahu, anuncian la anexión del Valle del Jordán. El Primer Ministro de Israel, recientemente acusado de corrupción, pide seis meses más en el Gobierno con el único propósito de anexionar el Valle del Jordán a Israel, contando una vez más con el apoyo del presidente Donald Trump.

En el Valle del Jordán habitan diferentes comunidades —mayoritariamente beduinas— que resisten diariamente frente a las políticas de ocupación, incluyendo los checkpoints, la confiscación de tierras para usos militares, la confiscación de sus animales viéndose obligados a pagar rescates por ellos, la monopolización israelí de los recursos de agua naturales, así como la violencia perpetrada por los colonos.

Sulayman
Sulayman fue disparado en la pierna por un grupo de colonos Coral Salvador

Sulayman, habitante de la comunidad de Badu al-Ka’abneh que está rodeada por asentamientos, fue disparado en la pierna por un grupo de colonos mientras pastoreaba a sus ovejas. Sulayman, que es uno de los muchos ejemplos de resiliencia palestina, decidió emprender su propio negocio vendiendo café y dulces en una furgoneta ambulante tras tener que vender su rebaño parapagar los costes médicos causados por la agresión sufrida. 

El derecho a permanecer se ha convertido en un pilar de la lucha palestina: los ciudadanos se niegan a abandonar sus hogares y tierras afrontando los obstáculos que la ocupación les ponga por delante

Tal y como demuestra la historia de Sulayman, el pueblo palestino es un pueblo resiliente. Ejemplo de ello son estas comunidades beduinas en el Valle del Jordán, que a pesar de los últimos acontecimientos que buscan la anexión del Valle a Israel, siguen resistiendo frente a la falta de infraestructuras y agua; así como todas las familias que, demolición tras demolición y ataque tras ataque, deciden reconstruir sus casas y permanecer sin perder la esperanza. El derecho a permanecer se ha convertido en un pilar de la lucha palestina donde los ciudadanos se niegan a abandonar sus hogares y tierras afrontando los obstáculos que la ocupación les ponga por delante.

Según la organización israelí Yesh Din, menos del 9% de los actos de violencia cometidos por colonos contra personas o propiedades palestinas son castigados. Imad Abu Shamsiyeh, activista palestino en la ciudad de Hebrón, grabó en marzo de 2016 al soldado Elor Azaria disparando a la cabeza de un palestino herido e indefenso en el barrio de Tel Rumeida, situado en la zona ocupada H2. Este hecho le cambió la vida. Elor Azaria fue sentenciado a solo 9 meses en prisión siendo considerado un héroe por la mayoría de los colonos, mientras que la vida de Imad se convertía en un infierno hasta el día de hoy. “Prendieron fuego al pelo de nuestra hija Marwa, nuestro hijo mayor ha sido arrestado en numerosas ocasiones viéndose forzado a abandonar Hebrón y a su familia. Nos han intentado quemar la casa en varias ocasiones así como envenenar el agua de nuestros tanques”.

El último ataque sufrido por la familia de Imad ocurrió durante la celebración religiosa judía conocida como Parshat Chayei Sarah, cuando un grupo de colonos atacó a su nieto de 18 meses tirándole una piedra a la cabeza. Con motivo de esta celebración, unos 50.000 colonos fueron invitados a pasar el fin de semana en la Ciudad Vieja de Hebrón y pudieron entrar en la zona bajo control palestino, con la protección del ejército. Las humillaciones y el acoso fueron constantes y más de 15 palestinos resultaron heridos durante la noche del viernes y la tarde del sábado. 

Palestina
Bodour Hassan: “La liberación nacional es muy importante, pero no es más importante que la liberación de las mujeres”
Bodour Hassan estudió derecho internacional con el objetivo de defender a su pueblo. Poco tardó en entender los límites de la ley frente a la ocupación israelí. Por eso reivindica la defensa de los derechos humanos desde la práctica y la lucha por la liberación desde una mirada feminista. 

A pesar de las advertencias por parte de la policía de que su testimonio podría conducir a actos de venganza por parte de los colonos, Imad está convencido que lo que hizo era lo correcto y explica que, “el vídeo que grabé mostraba a un palestino que fue asesinado tres veces. La primera cuando fue inicialmente disparado, la segunda cuando la ambulancia israelí llegó a la escena pero no le administró primeros auxilios, y la tercera cuando fue ejecutado estando inmóvil en el suelo”.

Las cámaras se han convertido en compañeras imprescindibles de lucha para los palestinos. Tal y como lo define el colectivo “Human Rights Defenders”, del que Imad forma parte, “las cámaras son las armas en nuestras vidas”. La situación ha llegado a tales extremos que grabar y difundir las imágenes es la única manera de dar a conocer en qué consiste y cómo actúa la ocupación israelí.

Tras la publicación del vídeo, una de las amenazas que Imad recibió fue una llamada anónima diciendo que lo iban a “quemar tal y como hicimos con la família Dawabshehs”. Está familia fue quemada viva incluyendo al bebé Alí de 18 meses por el grupo de ideología extremista conocido como Hilltop Youth. Solo un miembro de la familia sobrevivió, Ahmed de 6 años, sufriendo quemaduras en el 90% de su cuerpo. Una vez más, los colonos que cometieron este ataque terrorista fueron liberados después de cumplir una pena mínima en prisión.

Los ataques perpetrados por los colonos en Hebrón son mayoritariamente a familias palestinas que siguen viviendo y resistiendo en sus casas situadas en la parte ocupada, conocida como Área H2.

Los ataques perpetrados por los colonos en Hebrón son mayoritariamente a familias palestinas que siguen viviendo y resistiendo en sus casas situadas en la parte ocupada, conocida como Área H2. Tras la masacre de 1997 en la mezquita de Abraham, donde 19 palestinos fueron asesinados por un colono mientras rezaban, Hebrón quedó dividido en dos sectores: H2, en el que viven cerca de un millar de colonos y bajo el control total del ejército, y H1 bajo el control palestino. En H2 la circulación peatonal y también de vehículos palestinos quedó prohibida, a la vez que un gran número de sus tiendas fueron cerradas por el ejército quebrando su economía.

Es en esta misma área donde se ha anunciado la nueva construcción de un asentamiento que duplicará el número de colonos en la ciudad. Según explicó, sin tapujos, el nuevo Ministro de Defensa Naftalí Bennet, el objetivo “es crear una continuidad territorial”, uniendo la Tumba de los Patriarcas con uno de los asentamientos ya existentes. Este plan, que existía desde hace años pero no había tenido posibilidades de ser realizado hasta este momento, consistirá en destruir parte del mercado palestino, actualmente cerrado. En otra parte cercana del mercado ya viven colonos en los pisos superiores de las tiendas, teniendo por costumbre arrojar alcohol, lejía u orina, entre otros. Esto ha llevado a los mercaderes palestinos a instalar vallas metálicas encima de sus puestos con el objetivo de protegerse a ellos mismos, a clientes y a turistas.

Hebrón vallas metálicas
Redes metálicas cubren el mercado de Hebrón Fabio Artese


Las declaraciones del gobierno estadounidense, los planes establecidos por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y la relación de apoyo mutuo entre estas dos poderosas potencias, perpetra y legitima las políticas de ocupación. Sin embargo, la Resistencia Popular Palestina no ha dejado nunca de estar presente, protagonizando dos períodos de levantamiento conocidos como la primera Intifada en 1987 y la segunda Intifada en el año 2000. A día de hoy, dicha resistencia sigue viva; su meta es el fin de la ocupación israelí y su causa la liberación del pueblo palestino.

Y es que resistir no es una opción para aquellos que viven bajo el yugo israelí. Ser palestino conlleva ser acusado sistemáticamente. Son culpables hasta que se demuestre su inocencia; no al contrario. Se arriesgan a ser registrados y humillados sin motivo por las fuerzas de seguridad; estos registros incluyen las redadas que sufren las familias palestinas por parte de los soldados durante la noche, en ocasiones, simplemente para entrenar a los soldados más novatos. Ser palestino conlleva, incluso, llegar a ser asesinado por el simple hecho de caminar por la calle en el momento y lugar “equivocados”. Esto es lo que implica vivir bajo las políticas criminales de ocupación impuestas por el estado de Israel.

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1 Comentario
#45089 22:15 25/12/2019

Siempre ha habido expansión, con Trump o sin él.

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