Un festival para bailar, reír y reivindicar

La sección de Prensa y Medios de Comunicación del sindicato de Artes Gráficas de CNT organiza en Madrid un evento variado y benéfico, con rock, hip hop, pop y humor feminista.

'Deforme Semanal', con Lucía Lijtmaer e Isa Calderón
El espectáculo 'Deforme Semanal', de Lucía Lijtmaer e Isa Calderón, se podrá ver el sábado 17 de febrero en Madrid, en el festival organizado por CNT.

publicado
2018-02-13 16:11:00

Hay dos máximas aparentemente inamovibles que circulan como verdades absolutas dentro y fuera de las redacciones: los periodistas no protestan por las condiciones en las que realizan su trabajo y tampoco se organizan para que puedan mejorar.

La novel sección de Prensa y Medios de Comunicación del sindicato de Artes Gráficas de CNT lleva un par de años intentando revertir esas tendencias. En este tiempo han realizado informes sobre el pago de colaboraciones en prensa o han analizado la situación de las prácticas no remuneradas en las empresas de comunicación.

La tercera verdad que se suele asociar a la profesión periodística es que poca gente sabe disfrutar de la noche como quienes se dedican a ello.

Uniendo ambas vertientes —la sindical y la festiva—, esta sección del sindicato organiza un festival el sábado 17 de febrero en la sala Gruta 77 de Madrid en el que llama la atención la variedad de las propuestas que aparecen en el cartel: desde el hip hop al rock confesional, pasando por la poesía o el humor feminista.

“Queríamos hacer un festival ecléctico, que tuviese variedad de gustos, que mostrara la diversidad de nuestro sindicato y de la sociedad de la que formamos parte”, explican a El Salto desde la organización y añaden un motivo para asistir a la fiesta: “Ahora que encarcelan a músicos, que multan a periodistas por hacer su trabajo, que la libertad de expresión cada día es más difícil ejercerla, encontrarnos y pasar una noche memorable es la mejor manera de cambiar la apatía por la acción”.

Desde el sindicato observan cómo esas dos primeras máximas relativas al ejercicio del periodismo están cambiando en los últimos tiempos. A la fuerza ahogan, pero quizá la cuerda se rompió hace mucho: “Estamos comprobando cómo, cada vez más, los profesionales más jóvenes están diciendo basta a esta situación, se están informando de sus derechos, están organizándose y acudiendo al sindicato para saber que no todo vale para conservar el empleo, que no se pueden aceptar jornadas de más de 10 horas al día por 300 euros, como sucede con los becarios en muchas redacciones de medios de comunicación de este país”.

El espectáculo Deforme Semanal, que la periodista Lucía Lijtmaer e Isa Calderón llevan un par de temporadas desarrollando con éxito en distintos escenarios madrileños, es uno de los que se podrá ver el sábado. “Vamos a usar los grandes momentos de nuestro Deforme Semanal, con alguna perla específica para el festival —adelanta Lijtmaer—. Habrá alguna parte inédita”.

Su show comparte la reivindicación, realizada en su caso desde el humor y con perspectiva feminista. Como explica Lijtmaer, participan en este evento “porque son luchas que ya incorporamos en parte de lo que hacemos nosotras: la precariedad, la cuestión de clase,… Ya sea desde la autoparodia o desde la reivindicación de derechos laborales. Nos parece importante visibilizar que no pueden ir por separado”.

Reconoce también que, en lo suyo, el humor es básico por dos razones: “Porque hay un acto de reconocimiento por parte del público, y porque puedes decir lo que resulta intolerable o dramático de otra manera”.

En su actividad profesional, ella las ha visto de todos los colores y señala como principales problemas laborales del periodismo “la desprotección a la hora de ejercer tu trabajo y la precariedad extrema, que son cosas que inciden directamente en la calidad de la información, desmejorándola. He ido a cubrir manifestaciones sin ningún tipo de seguro. Como freelance, he dado informaciones ante las que, si hubiera habido algún problema, estaba desprotegida”.

Otro de los nombres que aparecen en el cartel es el de Perapertú, un cuarteto de pop con reminiscencias ochenteras que un día antes del festival verá cómo su primer disco, Miramar, llega a las tiendas. En su plan para el sábado, pretenden pasarlo bien haciendo lo que más les gusta, con un aliciente añadido en este caso, “hacerlo por una buena causa”, como reconocen desde el correo electrónico.

Entre sus motivaciones para participar en un concierto organizado por un sindicato, señalan una que no siempre resulta tan evidente como debería. “Está claro que no somos Taburete: el grupo está formado por currantes que pueden decir cuatro cosas acerca de sus condiciones laborales y demás”, puntualizan.

La música, como el periodismo, es un campo de batalla tremendo para quienes empeñan su tiempo en ello, obteniendo muy poco a cambio. Perapertú conocen el percal de primera mano y hacen una radiografía muy clara de lo que es formar un conjunto musical en España: “Todos los grupos de este país lidian con desventajas tanto en lo que se refiere a la ejecución y el cobro de sus directos, sus grabaciones, como a trabas institucionales absolutamente delirantes que llevan, por ejemplo, a que se te exija un proceso burocrático que puede durar semanas —y cuyas consecuencias fiscales pueden ser muy gravosas para una persona de ingresos bajos— el día antes de dar un bolo. Se trata de una suma de callejones sin salida que necesita soluciones, y pronto”.

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