Medios de comunicación
Historia de un desguace

En los últimos quince años, la crisis y algunas decisiones empresariales escudadas en ella han construido unas nuevas relaciones laborales en prensa, convirtiendo en papel mojado los convenios y los derechos de las plantillas.

Redacción

publicado
2017-05-03 14:19

Hoy parece inimaginable, algo propio de otro mundo o fruto de alguna alucinación, pero hace unos años sucedía con frecuencia en las redacciones de las grandes cabeceras de prensa: periodistas que se negaban a trabajar para las ediciones digitales de los diarios.

Se estrenaba el nuevo siglo y ese rechazo no se debía tanto a una pretensión caprichosa o un enfrentamiento con los designios del progreso como a una elemental defensa del puesto de trabajo y las condiciones laborales establecidas hasta entonces.

Si la empresa pretendía potenciar su página web, mantenerla actualizada 24 horas al día y siete días a la semana o realizar coberturas en directo de los acontecimientos deportivos —o de otros espectáculos del ocio— durante sábados y domingos, estos periodistas rebeldes argumentaban que esas nuevas tareas debían ser llevadas a cabo por otros equipos diferentes a los que pergeñaban cada día la publicación impresa. Que se contratara personal cualificado para ello. Que se definiesen las categorías profesionales en las que quedasen fijadas esas funciones y se incorporaran al convenio, ya fuese de la empresa o sectorial. Que, al menos, se compensara económicamente o mediante descansos para que la versión 2.0 del medio no supusiera en la práctica el doble de trabajo por el mismo salario.

La crisis —en coalición con otras circunstancias no achacables a ella— arrasó ese paisaje y dibujó otro bien distinto.

La imagen se repitió en los consejos de administración y en las reuniones de Recursos Humanos con los comités de empresa de periódicos y revistas a partir de 2007: una presentación en powerpoint de un Ebitda extremadamente negativo acompañado por una feliz gráfica que pronosticaba un futuro prometedor en apenas dos años siempre que se procediera a reducir plantilla. El expediente de regulación de empleo como garante de la continuidad del proyecto y de la retribución de quien está en la cima. Consejeros delegados de un gran grupo de comunicación que ganan diez millones de euros durante el mismo ejercicio en el que han despedido a 300 personas.

La caída de ingresos publicitarios, la pérdida de audiencia e influencia política o la incapacidad para hacer rentables las ediciones web fueron algunos de los ingredientes que justificaron el cóctel terrorífico que desde las zonas nobles se sirvió a las plantillas de los principales periódicos: despidos masivos, rebaja de condiciones, descuelgue salarial, multitarea obligatoria, contratación como falsos autónomos… Nada, por otra parte, muy distinto de lo que sucedía en la mayoría de sectores productivos: la alusión al frío que hace fuera como obscena advertencia disciplinaria y lugar común en las relaciones laborales.

Otros elementos obedecieron directamente a decisiones empresariales: en 2007, por ejemplo, Vocento adquirió el diario Qué! por 132 millones de euros. Un año después ejecutó un ERE en el que despidió a más de un tercio de la plantilla para cuadrar cuentas. Difícil no establecer una relación causa-efecto entre ambos sucesos.

La venta de partes sustanciales de las empresas, en aras de la eficiencia y de la reducción de costes, fue una de las “soluciones” aportadas desde las direcciones. Se externalizaron áreas completas, y departamentos clave, hasta entonces propios, pasaron a depender de otras compañías o sus funciones fueron asumidas por ellas.

El desguace afectó especialmente a las plantas de impresión y tuvo un efecto pernicioso sobre los derechos laborales de las plantillas: eran, tradicionalmente, secciones con fuerte presencia sindical y contaban con un arma poderosa para su defensa.

Por mucho empeño que Juan Cruz pusiera en escribir él solo medio periódico durante una jornada de huelga general —celebrada en prensa un día antes que en el resto de sectores—, si la imprenta cerraba era muy difícil que el ministro de turno pudiera aparecer a la mañana siguiente con un fajo de diarios bajo el brazo, esa estampa de normalidad democrática tan perseguida por patronal y Gobierno en una fecha tan señalada. Aquí no ha pasado nada, circulen, hay hasta prensa en los quioscos, ¿lo ven?

Quince años después de aquellos brotes de rebeldía profesional, el sector ha sido uno de los más castigados por la reconversión laboral. Se ha llegado a hablar de más de 10.000 puestos de trabajo destruidos, aunque la Asociación de la Prensa de Madrid —extraño ente que no es colegio profesional y mucho menos sindicato— cifra en 7.890 los periodistas en paro a finales de 2016.

Una maquetadora con una década de experiencia, y actualmente a sueldo de uno de los grandes diarios, asegura a El Salto que sus condiciones hoy no distan mucho de las que disfrutaba cuando empezó a trabajar como dependienta, con 17 años. “Te acostumbras a agachar la cabeza, a aguantar por un salario, por no quedarte fuera del todo, y aguantas jornadas interminables y episodios tremebundos, en contra de lo que tú eres y escondiéndote también”, recalca.

Relacionadas

Movimientos sociales
El mundo de abajo crece en silencio

Los mundos nuevos nacen por contagio y por necesidad, sin seguir las instrucciones de los manuales partidarios, ni las recetas predeterminadas de viejos o nuevos líderes.

Medios de comunicación
Vázquez Montalbán, periodista

Escribir deprisa, masticar despacio. El periodista Manuel Vázquez Montalbán (Barcelona, 1939-Bangkok, 2003) sigue siendo una referencia en el periodismo popular y en el discurso de la izquierda política no dogmática y zumbona. Su obra periodística, que fue compilada en 2011 por la editorial debate, y la reciente reedición de su ‘Diccionario del Franquismo’ son el pretexto para recuperar fragmentos de reportajes y crónicas que marcaron su tiempo y nos permiten mirar al nuestro con mucha menos ira y algo de tino.

Medios de comunicación
Verlo todo es no ver nada: cuando las imágenes ocultan lo real

En La Máscara sobre la realidad. La información en la era digital, el profesor Rafael R. Tranche analiza cómo las imágenes se han vuelto autosuficientes, suplantando el relato construido por los medios de comunicación. El resultado es una realidad en disputa sin mediadores para dotarla de sentido.

0 Comentarios

Destacadas

Migración
Dime de dónde vienes y te diré quién eres

¿Cómo repercuten las fronteras en los cuerpos e identidades de las personas migrantes? Las fronteras construyen las narrativas de la migración, las cuales son reproducidas y perpetuadas tanto por quienes migran como por las sociedades que ‘los reciben’. ¿Cómo ven las políticas migratorias a los migrantes? ¿Cómo influyen estas en la perspectiva que los ‘autóctonos’ tienen del extranjero? ¿La respuesta de alguna de estas preguntas influye en la respuesta de la otra?

Pensamiento
Marta Peirano: “Internet no es el problema, la extracción de datos es el problema”

La periodista Marta Peirano (Madrid, 1975) ha publicado El enemigo conoce el sistema (Debate, 2019), un ensayo sobre el estado actual de internet y de las sociedades que están moldeando una serie de herramientas privadas.

Elecciones
El lío de la trayectoria de Sánchez

Decimotercera entrega de las colaboraciones especiales de Mauro Entrialgo para El Salto.

Violencia machista
Las Kellys y la Plataforma 8M denuncian a un gran hotel por tolerancia con un intento de violación

Tras un intento de violación a una camarera de piso en Lanzarote, los dueños de una gran cadena hotelera no creyeron a la víctima y la obligaron a seguir trabajando junto a la habitación donde se había producido el supuesto ataque.

Literatura
Tiempos negros, tiempos salvajes

La novela negra en España se debate entre el espejismo de un boom comercial con amplia presencia en las mesas de novedades, y una realidad en la que conviven autores de éxito con otros que habitan en los márgenes de un género que, pese a la supremacía del best seller, no renuncia a su espíritu crítico. Pasamos revista rápida al noir hispano hablando con escritores, editores, libreros y especialistas en el simple (en este caso, ficticio) arte de matar.

Elecciones
Se están riendo de nosotras

Digámoslo claro: nos sentimos humilladas, se están riendo de nosotras. Pero partamos de ahí para hacer algo al respecto, no para atrincherarnos en un búnker de cinismo o hartazgo.

Últimas

Andalucismo
Los andalucistas se plantan: quieren papeleta de Adelante Andalucía en la repetición electoral

Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista exigen a los socios mayoritarios de la confluencia andaluza, IU y Podemos, presentar la marca Adelante a las elecciones generales y aseguran que ya “no caben excusas”. IU se muestra reacia y en Podemos se abre el debate interno.

Movimiento estudiantil
Declaración de intenciones
Algunos representantes estudiantiles nos recuerdan demasiado a jefecillos que gestionan nuestro cabreo para que no se vaya de madre.
Crisis climática
Mapa: la Huelga Mundial por el Clima ya suma más de 1.600 convocatorias

El movimiento global por el clima organiza una semana de lucha entre el 20 y el 27 de septiembre que en España se vivirá especialmente el día 27, día en que está convocada una huelga para exigir a gobiernos e instituciones que se pongan manos a la obra y declaren la emergencia climática.