En el País Valencià bombea el ritmo

Con la existencia de una escena musical valenciana o sin ella, cada vez se escucha más música en valencià. Obrint Pas, Aspencat, La Gossa Sorda y ZOO son algunos de los grupos que protagonizan esta explosión cultural.

Zoo
ZOO en Candeloria (Lugo), 2016.

publicado
2018-10-13 08:00:00

“No estamos haciendo mierda facilona, aquí hacemos himnos” canta Pantxo de ZOO, el grupo más en auge en el panorama valenciano actual. “La música nace de la rabia”, cantaban Aspencat cuando aún estaban en activo. Ambos son versos en valencià porque estos grupos, como tantos otros, han elegido su idioma para expresar el descontento político y social cercano, pero también global, sin caer por eso en contradicciones. A todos les une el considerar la música y las letras que hacen como un acto transformador, además de como ocio, en un país que históricamente ha sufrido importantes contradicciones en relación a la política y la cultura.

La existencia o no de una escena musical valenciana es un tema que crea polémica entre los propios músicos del País Valencià, pero lo que sí está claro es que cada vez suenan más grupos de allí en los diferentes festivales de ámbito estatal, lo que apunta a una explosión cultural o, al menos, a una aceptación cada vez mayor de música cantada en otro idioma que no sea castellano.

Cada día suenan más grupos en valenciano en el ámbito estatal, lo cual apunta a una aceptación cada vez mayor de música cantada en otro idioma que no sea el castellano

En el propio País Valencià, el valencià lleva arrastrando años de silenciamiento, obstrucción y negación debido a los gobiernos del PP, que han durado desde 1995 hasta 2015, junto a la complicidad de los medios de comunicación, fruto de “la cultura del autoodio”, como la define Artur Martínez, del grupo La Fumiga. Según Rafa Jordán, de la productora musical Pro21, “el no entender la diversidad lingüística como una riqueza” es algo que viene desde la Guerra Civil.

Todos coinciden en que antes, hace 15 o 20 años, se podía hablar de una escena valenciana, porque tan solo el hecho de cantar en valenciano era un acto reivindicativo en una atmósfera de desierto cultural. Ahora hay diversificación, no es un género propiamente dicho. Como dicen desde el grupo VaDeBo, sería “infravalorar el circuito como tal”. “Al igual que no se habla de música en castellano”, añade Toni Sánchez 'Panxo', de ZOO. “Que haya grupos en valenciano debería ser una cosa totalmente normal y no una cosa rara”, continúa.

Ahora los grupos huyen de etiquetas, sin por supuesto dejar de reivindicar el uso del valenciano en sus canciones. Antes existía una doble discriminación: contenido radical y lengua valenciana. A ciertos grupos les apretaban con más fuerza, se les ninguneaba a nivel oficial, no se les contrataba en festivales, actos públicos o fiestas.

El primero que se hizo fuerte en la escena valenciana pero también a nivel nacional, e incluso internacional, fue Obrint Pas. Todos los grupos entrevistados lo señalan como el gran precursor y como la fuente de inspiración para su propia trayectoria. Cantar en valenciano ya era un posicionamiento, a diferencia de Catalunya, donde era un hecho más normalizado.

El circuito de grupos como Obrint Pas o La Gossa Sorda se limitaba a espacios alternativos, aunque con el tiempo consiguieron traspasar fronteras. Estos dos grupos míticos tienen mucho que ver con el hecho de que sus integrantes fueron de las primeras generaciones postfranquistas en disfrutar de una educación en valencià “sin victimismo, sin prejuicios”, según las palabras de Kiko Tur, de Aspencat.

Este hecho tuvo en sí una continuidad musical, se vio como una herramienta frente al poder. “Conocías a gente del instituto, incluso en pequeños pueblos, y hacías música en valencià como algo natural”, cuenta Josep Nadal, de La Gossa Sorda. Si el grupo venía de un pequeño contexto rural, luego llegaba a ciudades más grandes como Valencia o Alicante y “lo flipabas con los movimientos sociales”.

El caso de Obrint Pas fue diferente. Venían de Valencia ciudad pero, aún así, como cuentan desde Propaganda Pel Fet —discográfica que nació de los movimientos de base afincada en Manresa—, a día de hoy ven el fenómeno que supuso Obrint Pas como algo casi milagroso. “¿Dónde vamos con una banda así, que mezcla música moderna, rock, ska con música tradicional valenciana [tocaban la dolçaina]?”, recuerdan. Y siguieron las líneas de la autogestión, haciéndolo todo ellos, y les salió bien. Acabó siendo “la madre de todo nuestro proyecto”. Ahora Xavi Sarrià, su vocalista, continúa su carrera en solitario bajo el mismo sello.

En 2005 se crea el colectivo artístico y sindical Ovidi Montllor, cuya primera acción relevante es la ocupación del Palau de la Música en València

Hay un acontecimiento que cambia radicalmente la situación. Nos remontamos a 2005. El gobierno del PP llevaba echando por tierra el entramado cultural en valencià desde hacía años. En el año citado se forma el colectivo artístico y sindical Ovidi Montllor, cuya primera acción relevante es la okupación del Palau de la Música en Valencia. Esas dos o tres horas de músicos tocando en acústico y con público dentro y fuera jaleando, de forma pacífica.

Tuvieron un gran impacto mediático. Como cuenta Pau Alabajos, en la siguiente asamblea el colectivo ya se hizo llamar Ovidi Montllor, en honor al gran músico y actor nacido en Alcoy (Alicante), también ninguneado por las instituciones, con el fin de acabar con la invisibilidad mediática y de potenciar la ayuda institucional a la protección de una cultura amenazada.

También el nombre del artista se dio a los premios que se reparten anualmente desde 2006 a los músicos del País Valencià. En los premios, lo que menos importa es quién gane, quién pierda; lo que importa es el encuentro entre músicos, el sentimiento de fraternidad, la posibilidad de “manifestarnos en nuestra lengua”, según expresa Kiko. Son los propios músicos los que organizan los premios, pero son los periodistas musicales quienes los otorgan. Entre los premiados en las diferentes ediciones han estado Pau Alabajos, Orxata Sound System, Aspencat o ZOO.

Este año también se cumplen 50 años de la mítica canción de Ovidi “La fera ferotge”, a la que se dedicarán los premios. Justamente un tema suyo, llamado “El diluvi”, inspiró el nombre de la banda en la que la voz cantante la lleva Flora Sempere. El Diluvi empezó versionando canciones de Ovidi, pero en su repertorio ya tienen sus propias canciones, entre ellas “I tu, sols tu”, que homenajea a las grandes mujeres de la historia.

Flora achaca la poca presencia de las mujeres en la escena valenciana a la falta de referentes: siempre ha habido pocas mujeres y, si las ha habido, han sido invisibilizadas. Está contenta de que su canción, basada en un poema de María-Mercè Marçal se haya convertido en una especie de himno para otras mujeres: “Iban a la mani del 8M cantándola”, recuerda. En la escena musical valenciana también cabe destacar a Mafalda o Pupil.les, grupos compuestos por mujeres con letras feministas, que se han abierto camino entre grupos predominantemente masculinos.

Todos, hombres y mujeres, se conocen básicamente de los ámbitos musicales y/o militantes, de haber compartido proyectos comunes y un estilo, ya sea rap, reggae, electrónica, ska u otro. Muchos han mamado de las mismas fuentes. No solo de grupos valencianos como Obrint Pas o La Gossa Sorda, como las nuevas generaciones, sino también del rock urbano o del rock radical vasco o de la música jamaicana. Según Daniel Monfort, coautor del libro Aplec dels ports. 40 anys d'història col·lectiva, sobre el festival L´Aplec dels Ports que cada año se celebra en esta comarca castellonense, grupos como Kortatu o La Polla Records han tenido una influencia enorme en los grupos valencianos, a pesar de la distancia geográfica.

En la escena musical valenciana también cabe destacar a Mafalda o Pupil·les, grupos formados por mujeres con letras feministas, que se han abierto camino en un panorama predominantemente masculino

Es el caso de Aspencat, que, según ellos mismos, parte de una “bola de nieve”: “Nosotros hemos chupado de grupos y otros grupos han chupado de nosotros”. Antes de parar por motivos personales, han dejado para la posteridad grandes temas como “Música naix de la ràbia” o “Som moviment”, en la que se atreven con un docuclip de nueve minutos que engloba luchas contra injusticias sociales como las de Diego Cañamero, Ester Quintana o Enric Duran. En la diversidad musical actual tienen cabida grupos como La Fumiga que proviene de una txaranga, fenómeno habitual en el País Valencià o Vadebo y Auxili que beben más directamente del reggae.

Pero además de la propia música, hay un factor importante que es la llamada industria que está detrás de que los milagros ocurran: los festivales de comarca, de pueblos como Festlloch o L´Aplec dels Ports, que ha cumplido en este 2018 40 años de trayectoria, colectivos de base en defensa de la lengua, escuelas valencianas, —ahora— ciertos ayuntamientos del cambio o eventos como la Feria de la música TROVAM, que lleva ya cinco ediciones y que se celebrará el próximo noviembre en Castellón, donde se juntan músicos y trabajadores de la industria musical valenciana y se debaten temas musicales y periféricos a la música, como los derechos de autor, la sostenibilidad o el machismo, según explica Rafa Jordán.

Quizás la seña de identidad valenciana, como dice Kiko, sea su discurso contestatario, de transformación, que ha tenido eco en el Estado español

Quizá la seña de identidad valenciana, como dice Kiko, sea su discurso contestatario, de transformación, que ha tenido eco en el Estado español. “Grupos que somos estilísticamente diferentes entre sí, pero a los que nos han unido las ganas de reivindicarnos como pueblo, como una identidad que está intentando ser aniquilada”, sentencia Panxo.

La situación ha cambiado, pero la fobia sigue instalada en las mentes más retrógradas. El PP madrileño dijo de ZOO, con motivo de las fiestas de Moratalaz, en Madrid, que contratar a un grupo que cante en catalán es una provocación. Estos grupos aún siguen en pie de guerra, porque aún queda mucho por hacer y la música no va a parar.


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