Minería
Más de la mitad de los proyectos mineros estratégicos de la Unión Europea, dentro o en las proximidades de espacios Natura 2000
Entre las ondulantes colinas de Galicia, donde caballos salvajes y ganado han pastado durante siglos, las esperanzas de Europa por una seguridad energética limpia yacen enterradas bajo tierra. Por ahora.
El proyecto minero de litio mina Doade es uno de los 23 yacimientos extractivos designados como “estratégicos” por Bruselas en virtud de la Ley de Materias Primas Críticas (CRMA, por sus siglas en inglés), para impulsar la producción de minerales imprescindibles para la fabricación de paneles solares, turbinas eólicas y baterías para vehículos eléctricos, pero también claves en la nueva carrera armamentística.
Esa designación implica que los procedimientos de autorización ambiental serán simplificados, lo que podría acelerar la aprobación definitiva de mina Doade, promovida por Recursos Minerales de Galicia (Grupo Samca) y la empresa público-privada Recursos de Galicia (RDG).
Sin embargo, el yacimiento minero se encuentra a menos de un kilómetro de terreno protegido, y su sensible ubicación está avivando la oposición entre las comunidades de montes locales y algunas organizaciones conservacionistas gallegas, quienes advierten que amenaza la rica biodiversidad de los brezales atlánticos húmedos y el ecosistema forestal fluvial protegido, así como el suministro de agua de la zona.
“Dicen que el litio es estratégico, pero para nosotros el agua lo es”, afirma Iván Losada, un joven trabajador forestal, señalando que los prados que rodean mina Doade albergan especies amenazadas como el lobo ibérico y el milano real.
Recursos Minerales de Galicia, propietaria del proyecto, no ha respondido a varias solicitudes de entrevistas realizadas por este diario. La web del proyecto se limita a destacar su compromiso con minimizar el impacto ambiental, prometiendo reducir el ruido, el polvo y el consumo de agua.¿Energía limpia y soberanía armamentística frente a biodiversidad?
Esta investigación transfronteriza, publicada en colaboración con el medio británico Climate Home News, ha constatado que la mina Doade es uno de los 11 proyectos mineros estratégicos de la UE que se sitúan dentro de un radio de un kilómetro respecto a terrenos de la red Natura 2000, la red europea de zonas protegidas por su biodiversidad.
Tres proyectos más —en Finlandia, Rumanía y en Almoharín, Cáceres (Extremadura)— se superponen directamente con terrenos Red Natura 2000, según revela el análisis de datos geoespaciales.
Las zonas de amortiguamiento de uno o dos kilómetros son utilizadas habitualmente en publicaciones académicas y documentación técnica para evaluar los posibles impactos más allá de los límites de estas áreas protegidas.
“En el caso de los proyectos mineros, pueden producirse muchos impactos negativos en las aguas subterráneas, en las aguas superficiales, etc. Y estas masas de agua no suelen detenerse exactamente en la frontera del área protegida”, explica Gabriel Schwaderer, geógrafo y director ejecutivo de EuroNatur, una fundación para la conservación de la naturaleza con sede en Alemania.El 40 % de los permisos de minerales críticos españoles, italianos y alemanes se solapan parcialmente con áreas protegidas
Más allá de los proyectos estratégicos de minerales críticos anunciados el año pasado, esta investigación revela que un total de 259 permisos de exploración o extracción de minerales críticos se superponen parcialmente con zonas Natura 2000 en una muestra de tres países europeos: España, Italia y Alemania. Esto equivale al 40% del total de permisos registrados en los catastros mineros nacionales y regionales, según el análisis geoespacial realizado por este equipo.
Si bien la minería no está prohibida en zonas Natura 2000 ni en sus inmediaciones, expertos en medio ambiente y activistas advierten que operar minas en dichas áreas aumenta el riesgo de daños a los hábitats naturales y al suministro de agua.
Proyectos estratégicos en áreas protegidas de Laponia a Extremadura, pasando por Rumanía
En la región lapona finlandesa, en una zona remota donde las comunidades sami siguen practicando el pastoreo de renos, el proyecto Sakatti de Anglo American tiene previsto comenzar a producir cobre, cobalto y otros minerales críticos en la próxima década, pese a ubicarse en terreno protegido por la red Natura 2000.
Los otros dos proyectos estratégicos que se superponen parcialmente con zonas Natura 2000 son Baia de Fier, un proyecto de grafito en el suroeste de Rumanía, y La Parrilla - P6 Metals, un proyecto integrado de extracción y procesamiento de wolframio en la localidad cacereña de Almoharín. El grafito se utiliza en los ánodos de las baterías de litio, mientras que el wolframio también se emplea en baterías, paneles solares y turbinas eólicas, pero a su vez es esencial para la industria armamentística y aeroespacial.
El difícil equilibrio geoestratégico y medioambiental
Los hallazgos de la investigación ponen de manifiesto el delicado equilibrio medioambiental al que se enfrenta Europa mientras trata de reforzar su seguridad energética impulsando la producción nacional de metales como el litio, el níquel, el cobre y el cobalto, todos ellos esenciales para las industrias de energía limpia y de defensa del bloque.
En virtud de la CRMA, la UE aspira a extraer el 10% de sus necesidades anuales de materias primas críticas en su propio territorio antes de 2030, con el objetivo de reducir su dependencia de China mediante la agilización de la aprobación de proyectos extractivos designados como estratégicos, como Mina Doade. En la actualidad, la UE produce aproximadamente el 3% de los minerales críticos que necesita.
Sin embargo, el objetivo de aumentar la producción nacional ejerce una presión adicional sobre la red Natura 2000, que cubre el 18% de la superficie terrestre total del bloque y es un pilar fundamental del compromiso de la UE de detener y revertir la pérdida de biodiversidad antes de 2030, así como de restaurar todos los ecosistemas degradados que lo necesiten a mediados de siglo.
“En nombre de objetivos aparentemente climáticos, de la transición energética y, evidentemente, también de metas militares, estamos recortando estándares medioambientales esenciales que no solo protegen la naturaleza, sino también a las personas”, señala Cléo Moreno, asesora jurídica en derecho medioambiental europeo de la ONG ClientEarth.
Una preocupación global ante el auge de la minería
Más allá de Europa, la preocupación crece en todo el mundo sobre cómo garantizar que el abandono de los combustibles fósiles no agrave el daño ambiental provocado por la minería.
Según una investigación de 2024 realizada por S&P Global Sustainable, el 71% de las minas mundiales de minerales para la transición energética se encuentran en zonas ecológicamente sensibles. Anne Larigauderie, bióloga y exsecretaria ejecutiva de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), es clara en su valoración: “La minería es un factor que contribuye a la pérdida de biodiversidad; destruye y contamina los hábitats naturales”.
Los impactos en la calidad del agua son quizás el riesgo medioambiental más importante en un proyecto minero, ya que el agua puede transportar contaminantes y los daños pueden persistir mucho tiempo después del cierre de la mina, provocando drenaje ácido, metales pesados y alta acidez, lo que afecta a los ríos, los suelos, los ecosistemas y las comunidades humanas.
En el contexto global de la búsqueda de minerales de transición para impulsar la transición energética, la ecologista francesa llama la atención sobre el “fuerte incentivo económico para convertir la tierra y sacrificar la biodiversidad”, y destaca que “se deben evitar las actividades de planificación en zonas ricas en biodiversidad, y las inversiones deben tener como objetivo limitar la alteración de la naturaleza”.
Sin embargo, quienes defienden el impulso a la minería europea sostienen que las rigurosas salvaguardias medioambientales del bloque permiten limitar los daños, evitando los desastres mineros más comunes en otros países ricos en minerales de África y América Latina.
El 71% de las minas mundiales de minerales para la transición energética, en zonas ecológicamente sensibles
Cuando la minería ha generado impactos ambientales, “deben aplicarse medidas de remediación” tras el cierre de la mina, “de lo contrario, arriesgamos a importar minerales de regiones lejanas donde la transparencia, las condiciones laborales y las salvaguardias medioambientales son inciertas”, defiende Ester Boixareu, especialista en minerales para la transición energética en el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), organismo dependiente del Estado.
Sin embargo, según ClientEarth, también resulta complicado generalizar sobre las diferencias entre los países europeos y no europeos, ya que existe una gama demasiado amplia de prácticas e impactos a nivel mundial, con ejemplos tanto de buenas como de malas prácticas, como para afirmar que los proyectos mineros en la UE son, por definición, más seguros para la naturaleza y las personas.
“Ese tipo de discurso corre el riesgo de dar carta blanca a los promotores y a los gobiernos para que se limiten a decir ‘en otros lugares podría ser peor’, y la UE está en proceso de rebajar esas mismas normas medioambientales de las que se enorgullece”, afirma Ilze Tralmaka, asesora de legislación y política en materia de democracia ambiental en la anteriorimente mencionada ONG.
De hecho, muchas organizaciones ambientalistas advierten que la lógica de aceleración de los procedimientos de concesión de permisos de extracción, tal y como se estipula para los proyectos estratégicos, podría generar complacencia sobre los posibles daños en Europa.
Las “adicciones” europeas a las materias primas
Cuando la Comisión Europea anunció en marzo de 2025 su lista de 47 proyectos mineros “estratégicos” —que incluyen reciclaje y procesamiento, además de los 23 proyectos mineros extractivos—, el comisario europeo de Industria, Stéphane Séjourné, declaró que las interrupciones del suministro provocadas por la guerra de Ucrania y la pandemia de la COVID nos habían “recordado los peligros de nuestras adicciones”.
A finales del año pasado, la UE aprobó por separado un paquete de medidas destinadas a reducir la carga administrativa sobre las empresas, que incluye la aceleración de la evaluación medioambiental para proyectos mineros.
Los nuevos proyectos mineros designados como estratégicos abarcan minerales como el cobre, el níquel, el aluminio, el litio y los metales de tierras raras, y se encuentran en 13 países del bloque. Estos 47 proyectos fueron los seleccionados en la primera convocatoria de proyectos estratégicos, pero habrá más. A finales de enero de 2026, la Comisión cerró la segunda convocatoria, habiendo recibido más de 160 solicitudes (95 dentro de la Unión y 66 fuera).
La designación como estratégico implica que los proyectos siguen debiendo cumplir la legislación medioambiental de cada Estado miembro, pero son elegibles para una aprobación más rápida gracias a una burocracia simplificada y tienen un acceso más sencillo al capital respaldado por la UE.
La Comisión no ha detallado los criterios de selección de los proyectos estratégicos, lo que ha llevado a algunos críticos a afirmar que los proyectos designados han eludido la consulta pública, haciéndolos vulnerables a impugnaciones legales.
En diciembre, la Comisión rechazó una solicitud de grupos ecologistas para revisar la decisión, alegando que las preocupaciones medioambientales señaladas eran “infundadas”, pero la sociedad civil está intensificando su presión. Ecologistas en Acción presentó el 11 de febrero una demanda ante el Tribunal General de la UE contra la Comisión por las designaciones estratégicas de seis proyectos mineros en España, entre ellos Mina Doade.
¿Saltándose las salvaguardias? Presiones geopolíticas y deficiencias en la aplicación de la ley
Las directivas europeas de Hábitats (92/43/CEE) y de Aves (2009/147/CE) son la piedra angular de la red Natura 2000, y contribuyen a los objetivos europeos y mundiales de biodiversidad al mejorar la cobertura y protección de las especies y hábitats amenazados, y reduciendo las presiones sobre el uso del suelo dentro de las zonas protegidas en comparación con los terrenos circundantes.
Sin embargo, ni la legislación de la UE ni las normas nacionales prohíben categóricamente la minería dentro o en las inmediaciones de estos lugares. Además, los críticos de la CRMA temen que pueda presionar a las autoridades nacionales y locales para aprobar proyectos mineros pese a los riesgos medioambientales.
Clasificar ciertos proyectos como estratégicos “es un intento de eludir las salvaguardias normalmente exigidas por las directivas de Naturaleza”, afirma Gabriel Schwaderer de EuroNatur. Mientras tanto, según Cleo Moreno de ClientEarth, esto conlleva el riesgo que, “dado que la Comisión ya ha declarado el proyecto sostenible, según uno de los criterios de la CRMA, los Estados miembros pueden inclinarse por aceptarlo a pesar de los impactos medioambientales, que pueden ser muy importantes”.
En Alemania, Michael Reckordt, de la ONG berlinesa PowerShift, advirtió que la presión para agilizar la aprobación de proyectos llega en un momento en que los niveles de personal se están reduciendo en los departamentos federales, incluidas las agencias medioambientales.
“Con la CRMA, el objetivo es conceder un permiso o una licencia en un plazo de 27 meses, mientras que, por otro lado, proyectos de gran intensidad son ahora evaluados por menos personas”, señaló Reckordt.
Ante la solicitud de comentarios sobre los riesgos de desarrollar proyectos de materias primas críticas en zonas Natura 2000 o en sus proximidades, las direcciones generales de Medio Ambiente y de Mercado Interior e Industria de la Comisión indicaron que los Estados miembros son los responsables de otorgar los permisos, realizar el seguimiento y llevar a cabo las evaluaciones de impacto ambiental.
Señalaron que, aunque la Comisión proporciona orientaciones detalladas sobre la evaluación de riesgos para los espacios Natura 2000, “la legislación europea sobre naturaleza no establece umbrales específicos en relación con la significación de los impactos negativos”, ya que “dicha evaluación debe realizarse caso por caso”.
La Comisión puede intervenir si un país incumple claramente la legislación europea, por ejemplo mediante la incoación de procedimientos de infracción, según indicaron en su declaración. El Tribunal de Justicia de la UE ha fallado en repetidas ocasiones contra Estados miembros por evaluaciones de impacto ambiental inadecuadas y por permitir la degradación de espacios protegidos.
Minería urbana, reciclaje y recuperación de residuos mineros
Los defensores de la industria minera sostienen que la minería puede ser compatible con la protección del medio ambiente si se aplican los controles adecuados y se implementan correctamente.
“En muchos contextos, los verdaderos desafíos residen en la capacidad de control, las capacidades institucionales y los cambios culturales necesarios para aplicar las políticas de manera eficaz”, afirma Gemma James, portavoz de naturaleza y biodiversidad en la Global Investor Commission on Mining 2030, una iniciativa liderada por inversores.
“Hemos visto ejemplos en los que los riesgos relacionados con la naturaleza han detenido la producción. Por ello, los inversores deben promover una gestión eficaz en materia de naturaleza, establecer expectativas comunes, reducir las inconsistencias y contribuir a evitar una 'carrera hacia el abismo'”, agrega James, mientras resalta que se necesita “un terreno de juego nivelado” a escala global para garantizar que las empresas cumplan las mismas normas sobre operaciones en áreas protegidas.
Los defensores de la minería también señalan el potencial de las tecnologías emergentes para hacer que la transición verde de Europa sea menos destructiva, desde la recuperación de litio a partir del agua de mina hasta la minería urbana y el reciclaje a gran escala de residuos electrónicos.
Sin embargo, estas soluciones siguen estando poco desarrolladas, y los ecologistas defienden que la minería no tiene cabida en zonas protegidas ni en sus proximidades, y sugieren que los responsables políticos europeos centren su atención en reducir la demanda de minerales críticos.
Reducir la extracción, una necesidad estratégica para la naturaleza
“El reciclaje, la sustitución o el aumento de la eficiencia en el uso de materiales deberían representar siempre una prioridad”, afirmó Larigauderie (IPBES). Una postura compartida por Amigos de la Tierra y Ecologistas en Acción.
Ambas organizaciones forman parte de una alianza de ONGs, la Coalición europea de Materias Primas, conformada para reclamar medidas para reducir la demanda de minerales críticos, como reducir el tamaño de los coches y las baterías, promover el coche compartido y el transporte público, y aplicar políticas para frenar el consumo en general.
Ante las demandas contrapuestas de la industria y las agrupaciones conservacionistas, los responsables políticos se enfrentan a una tarea difícil, reconoce Julio César Arranz, geólogo sénior del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), organismo estatal.
“¿Hasta qué punto declarar un área protegida implica un 'no' categórico a la minería?”, reflexiona. “Quienes apoyan la minería argumentan que, si se hace con cuidado, puede llevarse a cabo en cualquier lugar. Los ecologistas, en cambio, sostienen que hay lugares donde nunca debería permitirse nada. Quienes trabajamos en la administración nos encontramos, con frecuencia, en un punto intermedio”.
Elena Paudice, investigadora de gobernanza ambiental en la Universidad La Sapienza de Roma, señala que, aunque “es poco realista pretender parar la minería”, la industria debe estar regulada y ser transparente. “De lo contrario, la transición 'verde' de Europa corre el riesgo de reproducir las mismas injusticias extractivas que condena en otros lugares”.
Parte de los resultados de esta investigación se han publicado originalmente en Climate Home News. El proyecto ha contado con el apoyo del programa de becas para el Periodismo Colaborativo e Investigativo (CIJI) de Free Press Unlimited.
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