Memoria histórica
La memoria histórica de los voluntarios uruguayos en la Guerra Civil

El libro 'Los voluntarios uruguayos en la Guerra Civil española' recopila la historia de aquellos que cruzaron el Atlántico para luchar del lado de la República ante el alzamiento fascista.

Papeles de Plomo
Fotograf'ia de portada del libro Papeles de plomo

Observatori d'Antropologia del Conflicte Urbà (OACU)


publicado
2018-01-08 15:26

El impacto de la denominada Guerra de España en países del contexto latinoamericano fue tal que, como bien señalan los autores del libro Los voluntarios uruguayos en la Guerra Civil española (Ediciones Banda Oriental, 2017) en su introducción, no sería hasta la Revolución Cubana, a finales de la década de los 50 del pasado siglo, y la aparición de figuras como Ernesto Che Guevara, que gente como Buenaventura Durruti iría desapareciendo, poco a poco, del imaginario político continental.

Si bien las Brigadas Internaciones y el papel que éstas desarrollaron en la contienda española son hoy día conocidas y reconocidas en países como la propia España, Estados Unidos o Francia –aunque esto no fue siempre así y, por ejemplo, en Norteamérica muchos de los integrantes del Batallón Abraham Lincoln fueron posteriormente represaliados por el macartismo–, la participación en ésta y otras unidades militares de la República Española de contingentes latinoamericanos ha gozado de menos difusión entre el público en general.

Por otro lado, conjuntamente al escaso conocimiento de la intervención de cientos de voluntarios del otro lado del Atlántico en la que podemos considerar como la primera guerra contra el fascismo a nivel global, tampoco ha sido frecuente contar con acceso a información abundante y veraz sobre las motivaciones, las organizaciones políticas originarias, los líderes e ideólogos –muchas veces de origen español– o las publicaciones elaboradas por aquellos y aquellas que atravesaron el océano para unirse a la disputa, o bien ya se encontraban en España al no haber tenido el éxito esperado haciendo las Indias.

El objetivo de la obra pasaría, así, por constituir como objeto de estudio –desarrollado como episodio y éxodo de la gran tragedia española– el legado de los voluntarios internacionales uruguayos, miembros de las clases populares, obreras y estudiantiles del país, en nuestra Guerra Civil desde una posición histórica y política clara: aquella que podríamos denominar como de antimemoria, esto es, la relacionada con las víctimas y los vencidos, tal y como señalara el geógrafo Jacobo García.

Y para ello los autores nos embarcan, no en la vida de grandes personajes, de próceres o líderes de grandes movimientos y partidos de masas, sino en la mucho más humilde trayectoria vital de gente como José B. Gomensoro Cabezudo, Virgilio Bottero Mortara y Pedro Trufó Rúa, estudiantes de medicina y derecho, respectivamente; de Roberto Cotelo, autodidacta obrero e hijo de obreros, de padre vasco y madre gallega o de Luce Fabbri, educadora de origen italiano.

Estos, junto a tantos otros en el periodo de entreguerras y en el ambiente cada vez más hostil del Uruguay de la dictadura de Gabriel Terra, impulsan y organizan organizaciones como la Federación Obrera Regional del Uruguay (FORU), primera central sindical uruguaya de carácter nacional, la Asociación Juvenil Libertaria (AJL) o la Unión Sindical Uruguaya (USU), todas de tendencia anarquista. Además, ponen en marcha publicaciones como Caminos o Esfuerzo en un intento no solo de llevar a cabo labores de proselitismo político, sino también de dotar al movimiento libertario de una base teórica y reflexiva apropiada y abundante.

Sin embargo, los protagonistas del libro no son solo miembros de organizaciones y colectivos anarquistas, sino también socialistas y comunistas que viven en sus propias carnes la rearticulación política que supone la desaparición de la II Internacional y el nacimiento de la III, o Internacional Comunista; el surgimiento, desde el Partido Socialista de Uruguay (PSU), del Partido Comunista del Uruguay (PCU), en línea con lo sucedido en otros países, como la propia España, y el diferente apoyo y orientación que van tomando estas organizaciones en relación con las directrices provenientes desde la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Terra y los régimenes fascistas

Mientras esto sucede en Uruguay, en España los generales golpistas Sanjurjo, Mola, Franco y Goded llevan a cabo una sublevación militar que desemboca, poco después, en una cruenta guerra que duraría casi tres años. Gabriel Terra, el dictador uruguayo, inicialmente dubitativo, acaba apoyando los contemporáneos regímenes fascistas italiano, nacionalsocialista alemán y, cómo no, el dictatorial autodenominado Bando Nacional encabezado por Franco en España.

Este hecho supone, entre otras cuestiones, un intento de rebelión contra Terra en la propia Uruguay pero, sobre todo, que decenas de militantes comunistas miren irremediablemente hacía la Madre Patria a la hora de iniciar cualquier lucha contra el incipiente fascismo mundial.

Surgen, de este modo, personajes como Juan José López Silveira, conocido como 'El Tape', condecorado militar y escritor de un conocido manual sobre la táctica de guerrillas, o su hermano mayor Román López Silveira, pero también Abraham Setty, Angel Tzareff, José Facal y tantos otros.

La labor de los autores de Papeles de Plomo cobra aquí aun más valor si cabe. Además de la tarea de enmarcar la trayectoria de cada uno de los personajes citados no solo en el desarrollo de la contienda española, sino también posteriormente en los pavorosos campos franceses para refugiados españoles, en el infierno de aquellos de concentración alemanes –como la propia Mauthausen–, en su vuelta a Uruguay, en la organización de Comités de Ayuda diversos e, incluso, en latitudes y momentos tan exóticos como el África de la II Guerra Mundial, en una encomiable investigación archivística llegan a localizar hasta 18 nombres de uruguayos, o nacionalizados uruguayos, participantes en las Brigadas Internacionales, así como en otras unidades del Ejercito de la República.

A la complejidad de cualquier investigación –complejidad de los materiales, falta de medios, de acceso a la información, ausencia de testigos vivos, etcétera– hay que sumarle aquí el hecho de que muchos de los uruguayos y uruguayas que lucharon en la Guerra Civil ya estaban en España al comienzo de la sublevación fascista, tenían pasaporte español, con lo que no se integraron como extranjeros en las citadas Brigadas o, una vez disueltas éstas por Negrín en 1938, permanecieron en España luchando en unidades regulares de lo que iba quedando de resistencia republicana.

Por este y otros motivos, un libro como Papeles de Plomo no solo es pertinente en el momento histórico que estamos viviendo, donde incluso regímenes aparentemente consolidados –como la propia democracia española surgida de la Constitución del 78– están siendo puestos en duda, sino también necesario, ya que viene a cubrir un hueco en la historia y en la memoria de la lucha antifascista y nos permite, además, alejarnos de los caminos más trillados y tópicos recorridos a la hora de acercarnos a la realidad latinoamericana histórica y actual.

En definitiva, Papeles de Plomo supone una propuesta fresca y coherente con el renacer del interés por el estudio de la memoria; de su búsqueda en virtud de la necesidad de las sociedades modernas de dotarse, una vez desaparecidas la redes de seguridad que ofrecían las pequeñas comunidades tradicionales y las familias, así como de las grandes certezas de la modernidad, de una identidad colectiva, de una narrativa propia y un lugar en el mundo. Quizás lo último real.

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