Inaguración de la nueva planta de Som Energia a Anglesola (l'Urgell) (Autoría: Som Energía)
Inaguración de la nueva planta de Som Energia a Anglesola (l'Urgell) (Autoría: Som Energía)
Docente del Posgrado en Gestión de Cooperativas y Empresas de Economía Social y miembro del Consejo rector de Som Energía
21 may 2026 08:54 | Actualizado: 22 may 2026 11:41

En un mercado energético dominado durante décadas por grandes compañías, en Som Energia hemos construido una alternativa ciudadana basada en la participación, la transparencia y el compromiso ambiental. En diciembre de 2025 la cooperativa cumplió 15 años, una trayectoria que consolida una idea que parecía utópica: que la energía puede gestionarse sin ánimo de lucro, con criterios sociales y ambientales y midiendo el éxito más allá de la rentabilidad económica.

Nacida en el entorno universitario de Girona e inspirada en experiencias europeas de cooperativismo energético, Som Energia arrancó con un pequeño grupo de personas decididas a impulsar un modelo 100% renovable. Hoy, con la misma ilusión y convencimiento del inicio, agrupa a decenas de miles de personas socias en todo el Estado español y se ha convertido en un actor reconocido dentro del ecosistema de la economía social y solidaria. Cuando fundamos Som Energia queríamos demostrar que la ciudadanía podía recuperar el control de algo tan básico como la energía y, quince años después, seguimos defendiendo que cada persona socia debe tener voz y voto para que las decisiones estratégicas dependan del interés colectivo y no del beneficio de unos pocos.

Un modelo energético 100% renovable y sin ánimo de lucro

La propuesta es clara: comercializar electricidad de origen renovable y promover nuevas instalaciones limpias a través de la inversión colectiva. Es un reto mayúsculo, pero hemos demostrado que contamos con un proyecto sólido que nos ha permitido articular una comunidad que decide en asamblea, participa como socia activista en los grupos locales y contribuye a financiar plantas y proyectos de generación compartida. La energía deja de ser un producto opaco para convertirse en una herramienta de transformación. Una transformación que lideramos desde el orgullo de saber que estamos cambiando el mundo.

Uno de los hitos clave ha sido precisamente el impulso de proyectos propios de generación renovable. A lo largo de estos años, la cooperativa ha promovido plantas solares y otras instalaciones que permiten incrementar la producción limpia en el sistema eléctrico. Actualmente, producimos más de un 20% de la energía que comercializamos.

Estas inversiones se han financiado, en buena parte, mediante aportaciones voluntarias de las personas socias, que recuperan su inversión con el tiempo. El mecanismo demuestra que la transición energética no depende exclusivamente de grandes fondos o multinacionales, sino también de la ciudadanía organizada. En paralelo, Som Energia ha consolidado un modelo de comercialización basado en la transparencia. Las tarifas se explican de forma clara, se publican los criterios de cálculo y se detallan los costes del sistema eléctrico. Frente a la complejidad habitual de las facturas de las compañías convencionales, la cooperativa hace pedagogía para que cada hogar entienda qué paga y por qué, como por ejemplo con las formaciones gratuitas del Aula Popular. Esa voluntad informativa forma parte de nuestra forma de entender el vínculo que queremos mantener con las personas, que nos eligen no solo por el servicio que ofrecemos, sino también por nuestros valores fundacionales.

Además del origen renovable de la electricidad, la principal diferencia entre Som Energia y el resto de compañías del sector es el modelo de gobernanza. Som Energia está formada por personas que creen que las cosas se pueden hacer mejor, juntos, y que confían en que el proyecto debe estar en manos de las personas que lo integran.

En un contexto de volatilidad de precios, de promociones comerciales agresivas y crisis climática, en la cooperativa hemos defendido la estabilidad y la planificación a largo plazo. Nuestra estructura nos permite priorizar la coherencia con sus valores incluso en momentos de tensión en el mercado eléctrico. Esta resiliencia organizativa ha reforzado la confianza de nuestra base social. La cooperativa trabaja con criterios de justicia energética, fomentando el ahorro, la eficiencia y el consumo responsable. Incentivamos la reducción de la demanda energética y promovemos la instalación de autoconsumo. Además, articulamos mecanismos internos de apoyo y promovemos campañas de sensibilización sobre pobreza energética, transición ecológica justa y ecofeminismo.

La transición energética como proyecto colectivo

Quince años después de su nacimiento, el balance es el de una organización que ha logrado combinar viabilidad económica y coherencia ética. Hemos demostrado que otra forma de relacionarse con la energía es posible: más democrática, más limpia y más arraigada al territorio. Hemos tenido que adaptarnos a los retos que nos hemos encontrado - regulatorios, financieros y operativos-, pero hemos mantenido el rumbo durante todo el proceso y a día de hoy ya somos más de 87.000 personas y entidades socias.

La transición energética es ya una urgencia incuestionable, y experiencias como la de Som Energia apuntan a un cambio de paradigma. No se trata solo de sustituir combustibles fósiles por renovables, sino de replantear quién controla la energía y con qué fines. La cooperativa ha contribuido a abrir ese debate en España y a ofrecer una alternativa tangible a quienes buscan alinear su consumo con sus valores. Apostamos por renovables, sí, pero también por reducir el consumo, combatir la pobreza energética y construir comunidad. La energía debe ser un derecho y una herramienta de transformación social.

Con motivo de este recorrido, la cooperativa ha presentado un documental conmemorativo que repasa los principales hitos desde su fundación en 2010 hasta hoy. La pieza audiovisual recorre los primeros pasos del proyecto, el impulso de las plantas de generación renovable, el crecimiento de la base social y la consolidación de los servicios, al tiempo que da voz a personas socias, trabajadoras y miembros de los grupos locales. El documental pone el foco en la dimensión humana de la iniciativa y en la idea de que la transición energética puede construirse desde abajo, a partir de la organización colectiva y el compromiso diario. Más que en una comercializadora, Som Energia se ha consolidado como un movimiento ciudadano que entiende la energía como bien común. Y en ese recorrido colectivo reside, probablemente, nuestra mayor fortaleza.

** Esta historia es la primera de una saga promovida por REAS Red para mostrar experiencias ciudadanas de activismo económico, cuyo recorrido y éxito demuestran que otra economía está ya siendo posible, y eso, es fuente de ESSperanza...

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