Marruecos
Las victorias de la selección de Marruecos en la Copa de África ahogan las protestas sociales
Tan pronto como besó la red el cuarto y definitivo penalti lanzado por un jugador marroquí, la locura se apoderó del centro de Rabat. Marruecos había derrotado en semifinales a Nigeria y después de 50 años de sequía podría volver a proclamarse campeón de la Copa de África de Naciones de fútbol (CAN). Y además, esta vez el título se podría lograr frente a la propia hinchada, pues la final es este domingo contra Senegal en Rabat. En cuestión de minutos, miles de eufóricos aficionados se concentraron en la avenida Mohamed V de la capital para festejar la victoria. Entre los claxones de los automóviles y los gruñidos de las trompetas, el ruido era ensordecedor. Lejos quedaban las protestas sociales del movimiento GenZ 212 que el pasado mes de octubre sacudieron el país,
Una de las más aceradas críticas que los jóvenes manifestantes lanzaron al Gobierno es el haber gastado una millonada en la construcción o renovación de nuevos estadios de fútbol para la CAN y el Mundial de 2030. El coste total, que incluye el flamante estadio Moulay Abdalah, sede de la final, asciende a unos 1.800 millones de euros, un buen pellizco en un país con una renta per cápita de 4.150 dólares. Algunos activistas han boicoteado el torneo, pero otros no ven una contradicción entre haber participado en las protestas y volcarse con la selección. “Hay que buscar un equilibrio. Es posible invertir en acontecimientos como el fútbol e invertir más dinero en sanidad o educación”, comenta Mohamed Amin, un licenciado de Marketing de 23 años que participó en las protestas. Mohamed no solo sigue los partidos, sino que se ha alistado como voluntario de la organización.
Amal Salmi, también voluntaria, siguió el partido a su lado en un bar todavía con más pasión. En un contraataque del rival, se tapó la cara con las manos y gritó “Defense!”. Ella, en cambio, no participó en ninguna manifestación. “Creo que el dinero que dejarán estos eventos acabará multiplicando la inversión”, augura Amal. Su optimismo se extiende a la marcha del país: “Hay progreso en Marruecos, también en ámbitos como la salud. Ya hemos avanzado a algunos países de Europa”. Sin embargo, ella, al igual que Mohamed, está en paro a pesar de disponer de un diploma universitario. En la misma situación se halla un 30% de la juventud marroquí.
Khadija Riady, de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), cree que el movimiento GenZ 212 continúa celebrando debates online aunque es dudoso que vuelva a convocar protestas a corto plazo
Según Khadija Riady, de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), el perfil de estos jóvenes se ajusta al de quienes participaron en las protestas. “Eran jóvenes de clase media con estudios, no eran pobres. También destacaba el hecho de que no estaban politizados”, explica esta veterana defensora de los derechos humanos. Aunque las críticas del movimiento iban dirigidas al Gobierno que lidera el primer ministro Aziz Akhanouch y no al rey Mohamed VI, la represión policial fue implacable. De los más de 5.000 jóvenes que fueron arrestados, su asociación ha contabilizado que al menos unos 900 ya fueron juzgados y la mayoría sentenciados a severas penas de cárcel de hasta 15 años, pero se cree que la cifra real podría ser bastante mayor.
Así pues, no solo la pasión futbolera y los éxitos de la selección explican el repliegue de los activistas. “El movimiento GenZ 212 continúa celebrando debates online, no está muerto. Pero es dudoso que vuelva a convocar protestas a corto plazo. Su objetivo ahora es liberar a los jóvenes encarcelados, y desde la AMDH, nos coordinamos para ayudar a las familias de muchos de ellos”, añade Riady. Para muchas familias, el éxito de Marruecos en la Copa de África no es su principal preocupación.
Todo a punto para la sucesión de Mohamed VI
En Marruecos, los comentarios sobre el rey Mohamed VI se suelen hacer en voz baja, sobre todo si no son elogiosos. Pero ello no significa que no circulen rumores sobre diversos aspectos de su vida privada, sobre todo su delicado estado de salud. De hecho, son recurrentes las habladurías sobre un repentino agravamiento de su estado, en buena parte debido a sus largas ausencias. Más allá de si son ciertas, en sus últimas apariciones su aspecto transmitía fragilidad. Todas las señales apuntan que la maquinaria de la sucesión del príncipe heredero, Moulay Hassan, ya está bien engrasada y cuando se deba producir, más pronto o más tarde, se hará sin ningún sobresalto.
Entre las señales más claras en este sentido, el hecho de que fuera Moulay Hassan quien presidiera la inauguración de la Copa de África de Naciones e hiciera el saque inicial. Asimismo, él fue quien presidió la emocionante semifinal contra Nigeria. Su presencia pública ha ido en aumento progresivamente durante los últimos años, sobre todo tras alcanzar la mayoría de edad. La ausencia de Mohamed VI durante la Copa de África ha sorprendido por el hecho de que el Estado ha hecho una gran inversión en un evento que la prensa oficialista describe como “el destello del renacimiento generalizado de Marruecos”. Oficialmente, el monarca padece una dolencia lumbar. Al igual que hiciera Doha, Rabat considera los acontecimientos deportivos, y sobre todo los futbolísticos, una palanca muy útil para proyectar la imagen del país en el mundo entero y promocionar el sector turístico. El momento culminante de esta estrategia llegará en 2030, con el Mundial.
“No creo que el rey Mohamed VI abdique por problemas de salud. Por lo tanto, no se puede prever cuándo habrá la sucesión. Pero todos los resortes están ya preparados, y la sucesión será un proceso ordenado, sin problemas”, sostiene un observador político marroquí
“No creo que el rey Mohamed VI abdique por problemas de salud. Por lo tanto, no se puede prever cuándo habrá la sucesión. Pero todos los resortes están ya preparados, y la sucesión será un proceso ordenado, sin problemas”, sostiene un observador político marroquí bien conectado. Uno de los elementos que facilita la transición es que el hecho de que no existe ninguna amenaza seria a la estabilidad del Reino: el yihadismo, está neutralizado; la oposición al régimen ha sido cooptada o es intrascendente; y el dossier del Sáhara Occidental está bien encaminado con el apoyo de varias potencias, sobre todos los EE UU de Trump, a las tesis marroquíes.
Curiosamente, otro factor que facilitará la transición es el menguante rol del rey en la vida pública del país, pues incluso ha llegado a eliminar dos de los discursos anuales en los que se dirigía al país. No en vano, el semanario The Economist lo llamó “el rey ausente”. Ya sea por su falta de interés en la gestión del país, o por sus problemas de salud, que aconsejan evitar el clima húmedo de Rabat, es habitual que Mohamed VI pase largos periodos fuera del país, siendo París y Gabón sus destinos favoritos. Algunos años, sus ausencias de Marruecos han rondado los seis meses.
“Las ausencias del rey han mostrado que el país puede funcionar sin él. Existe una corte con un grupo de altos funcionarios y asesores con mucha experiencia”, afirma el analista marroquí citado anteriormente. De hecho, algunas de estas piezas ya han empezado a hacer algunos movimientos para congraciarse con el heredero y evitar ser defenestrados.
De Moulay Hassan, de 22 años, poco se sabe, aparte de que ha estudiado en una universidad privada y de que mantiene una relación muy estrecha con su madre, Lalla Salma, de la que el rey Mohamed VI se divorció en 2018. De hecho, vive con ella y se augura que tendrá una gran influencia en las decisiones del futuro rey. Varias fuentes apuntan que circula el rumor de que el joven príncipe tiene un mayor interés por la política que su padre. “Parece que ha salido a su abuelo”, se comenta con un cierto recelo, habida cuenta del talante autoritario de Hassan II.
Marruecos
Souad Brahma
“Han conseguido meterles miedo, pero no creo que la GenZ de Marruecos vaya a parar aquí”
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