Memoria histórica
Lo que pensaban las escritoras y políticas republicanas sobre el confesionario

Clara Campoamor, impulsora del voto de las mujeres, advertía del peligro político del confesionario como arma de invasión de la conciencia.

Ilustración sobre la confesión en una publicación anticlerical
Ilustración sobre la confesión en una publicación anticlerical

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publicado
2019-09-12 10:41

Formando parte de la tradición del periodismo anticlerical español, que tuvo en el semanario El Motín de José Nakens su más destacado representante a lo largo de más de cuarenta años (1881-1926), Fray Lazo, semanario anticlerical cortésmente desvergonzado, tuvo una corta pero intensa vida desde que nació el 13 de agosto de 1931, a los pocos meses de proclamada la segunda República, hasta mediado el mes de noviembre del año siguiente. Por esa época surgen también La Traca en Valencia, con caricaturas contra el rey Alfonso XIII y el clero, y El Be Negre en Barcelona, de línea similar.

El semanario publicado en Madrid y dirigido por Augusto Vivero mantuvo en portada durante los primeros números un mismo tema sobre el que expresaban su criterio diversas personalidades de la vida pública española. Había que responder a la pregunta "¿Qué opinión inspira a usted el acto de la confesión?". Como mejor ejemplo del primer número que ilustra este artículo, bien puede valer la contestación de quien entonces fue el primer ministro de Instrucción Pública, Marcelino Domingo, cuya respuesta venía ilustrada con una caricatura suya, posiblemente de Luis Bagaría: "¿La confesión? El creyente tiene su confesión en su conciencia. No necesita quien le confiese porque él se confiesa íntimamente en cada acto de su vida. El incrédulo -el que no cree en nada- no necesita confesarse porque ningún acto de su vida tiene sanción. Por regla general, el incrédulo que se viste de creyente es quien acude a la confesión. No para confesarse. Sino para evidenciar que se confiesa. Porque no ha de olvidarse que la confesión, como la ha instituido y ejercita la Iglesia, es más que un sacramento un espectáculo".