El conflicto salarial en BBVA Technology entra en una nueva fase tras la última huelga

Los sindicatos barajan aumentar la presión con paros indefinidos o un calendario de movilizaciones mientras denuncian que la dirección mantiene bloqueada cualquier negociación sobre salarios y poder adquisitivo.
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Concentración del pasado lunes coincidiendo con la huelga en BBVA Technology en Madrid Foto: CCOO

La huelga celebrada el pasado lunes 22 en BBVA Technology ha dejado una incógnita sobre la mesa: cuál será la respuesta de la empresa ante un conflicto laboral que lleva meses creciendo y que ya ha provocado varias jornadas de paro y movilizaciones en Madrid, Bilbao y Barcelona. Aunque todavía no existen datos definitivos sobre el seguimiento, los representantes de los trabajadores consideran que el malestar continúa siendo elevado y que la plantilla está dispuesta a mantener la presión si la dirección persiste en su negativa a negociar.

El conflicto enfrenta a los cerca de 4.000 trabajadores de la filial tecnológica de BBVA con una política salarial que, según denuncian los sindicatos, ha provocado una pérdida continuada de poder adquisitivo durante los últimos años. La principal crítica se centra en la absorción de las subidas pactadas en convenio y de los trienios, una práctica que, combinada con el aumento del coste de la vida, ha reducido el salario real de buena parte de la plantilla.

“La empresa no tiene vías de negociación abiertas y la postura es la protección al empleo, de ahí la congelación del salario”, explica a El Salto Ana Sánchez, secretaria de Comunicación de CGT BBVA Technology. La sindicalista considera especialmente difícil de justificar esta situación en una compañía integrada en uno de los grupos bancarios más rentables del país. “Independientemente de que haya ganado 1.000 millones o de que haya repartido 9.000 millones, siguen con los salarios congelados y sin convenio propio”, denuncia.

La situación de BBVA Technology no es una excepción dentro del sector tecnológico. La empresa se encuentra bajo el convenio estatal de consultoría, un marco laboral que desde hace años acumula críticas por parte de los trabajadores. “Nos consta que en muchas empresas se está haciendo lo mismo, absorber las subidas y los trienios”, señala Sánchez. Para la representante sindical, el conflicto también refleja una transformación más profunda en un sector históricamente poco acostumbrado a la movilización colectiva. “Ha sido un sector muy poco movilizado”, resume.

Los sindicatos señalan que mientras el grupo BBVA obtuvo beneficios de más de 10.500 millones de euros, el 90% de la plantilla sufre congelación salarial

Precisamente esa escasa tradición de protesta fue uno de los elementos que más llamó la atención cuando la plantilla protagonizó las primeras huelgas de este año. Tal y como recogió El Salto en marzo, más de 1.300 trabajadores secundaron los dos días de paro convocados por el comité de empresa y más de 700 personas participaron en concentraciones celebradas en las tres ciudades donde la compañía tiene presencia. Unas cifras poco habituales en el sector tecnológico y que evidenciaron un malestar que venía creciendo desde hacía años.

Los datos económicos son uno de los principales argumentos de los trabajadores. Según las cuentas publicadas por BBVA, el grupo obtuvo unos beneficios récord de 10.511 millones de euros en 2025. A ello se suman los 2.980 millones obtenidos durante el primer trimestre de 2026, un 10,8% más que en el mismo periodo del año anterior. Mientras tanto, el comité de empresa calcula que cerca del 90% de la plantilla sufrió congelación salarial durante este año y que, de mantenerse las actuales políticas de absorción, los trabajadores podrían perder alrededor de un 10% de poder adquisitivo entre 2025 y 2027.

 “La empresa se mantiene en su posición de no crear una mesa de negociación de este conflicto, que se centra en no perder poder adquisitivo”, indican desde CCOO

Desde el comité de empresa de CCOO aseguran que todavía no disponen de cifras cerradas sobre el seguimiento de la huelga del pasado lunes porque la empresa no las facilitará hasta final de mes, pero estiman a que será superior al 20% de la plantilla. “Nuestra percepción, por lo que hemos hablado y viendo con compañeros, es que todavía se sigue teniendo una situación de conflicto suficiente como para mantener la huelga”, explica un miembro del comité y empleado de la empresa. A su juicio, el inicio del periodo vacacional o el final del curso escolar pueden haber afectado al seguimiento, pero no a la voluntad de la plantilla de continuar reclamando mejoras.

El representante sindical insiste en que el origen del conflicto sigue siendo la negativa de la empresa a abrir una mesa específica de negociación. “La empresa se mantiene en su posición de no crear una mesa de negociación de este conflicto, que se centra en no perder poder adquisitivo”, afirma. Una postura que considera difícil de entender teniendo en cuenta los resultados económicos del grupo. “Estamos en un grupo laboral que año a año multiplica sus ganancias en miles de millones. En ese contexto, la plantilla no entiende qué motiva que se congelen los salarios”.

La dirección ha defendido en distintas ocasiones la necesidad de actuar con prudencia ante un contexto de incertidumbre para el sector tecnológico y el impacto que pueda tener la inteligencia artificial. Sin embargo, los representantes de los trabajadores cuestionan abiertamente ese argumento. “La empresa sigue sin presentar ningún dato que avale sus afirmaciones de que hay un escenario incierto por la IA”, sostiene el representante de CCOO. Según las estimaciones sindicales, el porcentaje de trabajadores afectados por congelaciones salariales habría pasado de alrededor del 50% a cerca del 80% en los últimos años.

La referencia a la inteligencia artificial conecta además con una tendencia cada vez más visible en el sector tecnológico. Como analizaba recientemente El Salto, numerosas empresas están utilizando la implantación de estas herramientas para justificar reestructuraciones, ajustes de plantilla o políticas de contención salarial. Sin embargo, distintos estudios empiezan a cuestionar el alcance real de estos procesos. En muchos casos, la promesa de sustitución del trabajo humano por sistemas de IA no se ha materializado y algunas compañías han tenido que rectificar tras comprobar que las herramientas no ofrecían los resultados esperados.

Denuncian que mientras se pide contención salarial, la empresa invierte en IA y se realizan acuerdos con empresas externas para desarrollar estas tecnologías

Desde el comité de empresa creen que la incertidumbre tecnológica no puede servir como argumento permanente para bloquear cualquier mejora laboral. De hecho, denuncian que mientras se pide contención salarial a la plantilla, continúan produciéndose inversiones millonarias en proyectos vinculados a la inteligencia artificial y acuerdos con empresas externas para desarrollar estas tecnologías.

A corto plazo, el conflicto entra ahora en una fase de espera. Los sindicatos aguardan los datos definitivos de seguimiento de la última huelga y confían en que durante los próximos meses la dirección modifique su posición. “Tenemos la esperanza de que a lo largo de un periodo de calma que conlleva el verano, la propia empresa recapacite sobre su posición inmovilista, porque mantener el conflicto de forma indefinida no beneficia a nadie”, explica el representante de CCOO.

Sin embargo, si ese cambio no se produce, la posibilidad de nuevas movilizaciones permanece abierta. “Somos conscientes de que hay trabajadores que piden una huelga indefinida y otros que no se la pueden permitir. Habrá que ver qué es lo más idóneo”, señala. En CGT comparten esa idea. “Queremos ver el alcance de la huelga y seguir formando a los trabajadores”, afirma Ana Sánchez. Los siguientes pasos se decidirán en función de la evolución del conflicto y de la respuesta de la empresa, pero el mensaje de la organización es claro: “No vamos a parar hasta que tengamos un convenio propio, un salario digno y la no absorción de las subidas salariales”.

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