Islas Canarias
Gran Canaria no quiere perder el norte

Miles de personas protestan para exigir el cese de la construcción de un nuevo dique que rompería el paisaje del puerto de Las Nieves, en Agaete, uno de los lugares emblemáticos de la isla.

Protesta contra puerto de Agaete (Gran Canaria)
La manifestación contra la ampliación del puerto de Agaete tuvo la misma afluencia que el 8M en Gran Canaria. Tomás Henriquez
Gran Canaria

publicado
2018-11-23 07:19:00

Los bustos de los poetas Tomás Morales, Alonso Quesada y Saulo Torón contemplan sempiternos el horizonte en el Puerto de las Nieves. El que fuera rincón de inspiración en los años veinte del pasado siglo para estos artistas modernistas ha crecido y ensanchado sus límites, sin perder la esencia marinera. Ahora, una lengua de hormigón planea destruir el paisaje que atrae a todo el que lo visita.

2001. El Gobierno de Canarias aprueba un proyecto financiado por los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER) destinado a construir dos muelles que mejorarían la conectividad y la economía local. Uno en Playa Blanca, en Lanzarote y otro en Agaete, en el norte de Gran Canaria. Dos obras que duermen en los cajones del Ejecutivo insular hasta casi dos décadas después, cuando Coalición Canaria desempolva los archivos y los asume como uno de los motores de la legislatura. La maquinaria se puso en marcha.

10 de noviembre de 2018. Miles de personas inundan de manera festiva las calles de la capital. En sus camisas se puede leer “Salvar Agaete”

Desde ese año y hasta llegar al presente se han producido numerosos frentes que han ido modificando el escenario para la materialización de estos fondos europeos. Fallos en los expedientes, retrasos en la documentación, informe de impacto ambiental sin actualizar y una fuerte oposición social son algunas de las similitudes que ambos planes han sumado a sus recursos. Ahora, gran parte de la sociedad grancanaria lucha porque la ampliación del muelle no se convierta en una realidad. Un hecho que sí sucedió en la isla conejera, a pesar de las numerosas irregularidades encontradas.

Volvamos al presente. La protesta social culmina con una gran contestación en las calles. 10 de noviembre de 2018. Miles de personas inundan de manera festiva las calles de la capital. En sus camisas se puede leer “Salvar Agaete”, pero también allá donde se mire hay consignas repitiendo el eslogan. Más de 10.000 personas, cifra nada desdeñable en Gran Canaria —el 8M logró la misma afluencia de personas— se sumaron por segunda vez a la convocatoria de la plataforma Agaete Sin Macromuelle. Un movimiento que lleva trabajando tres años para paralizar esta ampliación y que ha conseguido el respaldo de ecologistas, personalidades políticas y colectivos sociales. Aseguran que no quieren perder el norte.

Pero, ¿por qué la construcción de este segundo dique de casi 500 metros de hormigón en el Puerto de las Nieves (Agaete) podría cambiar por completo la realidad de esta villa marinera? Lo que más se teme es que genere una herida en la franja norteña que, dice la oposición al proyecto, desangraría a una zona libre de especulación urbanística y que se ha cimentado en el turismo rural.

Este proyecto, financiado al 85% por los FEDER, construiría un segundo espigón que acapararía la playa del municipio, afectando al ocio y al sector primario. “Es una obra de interés regional”, ha manifestado en numerosas ocasiones el vicepresidente del Gobierno autonómico, Pablo Rodríguez. Uno de los principales defensores de esta campaña y que ha llegado a declarar que “un solo municipio no puede decidir el devenir del interés general”. Además de esta lengua de hormigón, se pretende sumar 235 nuevos atraques deportivos, una zona de comercio y un acceso al puerto que distorsionaría la actual estructura de la localidad y que chocaría además con el modelo sostenible que se quiere implantar en la villa.

Junio de 2018

El teléfono no deja de sonar en el municipio. La ampliación de Puerto de las Nieves se contagia en las conversaciones de los vecinos, desde la Plaza de la Constitución hasta el Muelle Viejo. El debate se mueve por todo el vecindario. Mientras, el teléfono vuelve a sonar en otra casa, para luego insistir en la de al lado, y así, durante dos semanas. Y es que el Ayuntamiento de la Villa, ante el debate que palpa, decide realizar una encuesta telefónica a través de una empresa externa —ya que no se autoriza un referéndum— arrojando datos que hablan por sí solos: 81,5% de los culetos (gentilicio de Agaete) no aprueba la obra.

Contra la ampliación del puerto gran canario de Agaete.
Protesta el pasado 10 de noviembre contra la ampliación del puerto gran canario de Agaete. Tomás Henriquez

Es entonces cuando las fichas de dominó políticas comienzan a alinearse: el Consistorio agaetense, gobernado por el PSOE, se posiciona, tras meses de ambigüedades, contra el macromuelle. El Cabildo insular, con un tripartito de Nueva Canarias, PSOE y Podemos, se suma al rechazo. Calificativos como obra innecesaria, impacto visual o desastre ambiental se empiezan a oír en los pasillos del Parlamento autonómico.

A pesar de esto, en última instancia la obra es aprobada en esa Cámara. Mientras, el Gobierno de Canarias esgrime varios argumentos para justificar esta construcción que tendría un coste de 44,6 millones de euros y que cuenta con el rechazo mayoritario del propio pueblo. A finales de este mismo año la Consejería de Obras Públicas quiere arrancar esta futura construcción algo que cada vez tiene más tintes de idea peregrina.

Pero para entender las prisas tendremos que volver a retroceder, hasta marzo de 2018, un mes antes de la consulta. El Tribunal General de la Unión Europea dicta sentencia y da la razón a Naviera Armas: existe un monopolio en el Puerto de las Nieves. Esta decisión europea ponía fin a un pleito entre dos compañías navieras y la propia administración insular.

Desde la construcción, en la década de los noventa, del conocido como primer muelle —la actual estructura—, la empresa noruega Fred Olsen opera en exclusividad conectando la isla vecina de Tenerife con dos ferries que se cruzan en mitad de trayecto. Una concesión ventajosa que la competencia denunció durante años a Puertos Canarios —la empresa pública administradora— para que permitiera la interacción de ambas compañías.

Un permiso único de más de diez años que la Unión Europea ratificó y advirtió al Gobierno regional que debía subsanar: o realizaba diferentes franjas horarias o ampliaba el muelle. Para el Ejecutivo la solución pasa por construir un segundo brazo, de mayores dimensiones, que modificaría el paisaje y que no corregiría el privilegio de la naviera hasta dentro de varios años.

“La sentencia mantiene que se ha hecho un trato de favor a Fred Olsen, lo que no significa que obligue que construir un ‘macromuelle’ para arreglarlo, sino que tienen que promover la libre competencia. Y la pueden promover por muchas vías, como repartir los trayectos —idea apoyada por Armas— o licitar el uso del muelle, cosa que nunca se ha realizado”, asegura Borja Monreal, uno de los portavoces de la Plataforma.

Una justificación que desde el colectivo se han encargado de desmentir. Han demostrado que la UE no obliga a destinar esta partida de fondos FEDER a la construcción de este puerto para permitir el uso compartido. Mientras, el tiempo corre para Coalición Canaria. En 2022 sonará la campana de la UE como plazo máximo para poder justificar los gastos de las dos obras (la de Lanzarote y Gran Canaria) que ascienden a un importe de más de 80 millones de euros. Y otro plazo más: en menos de dos años las obras deberían estar adjudicadas y caminando para su finalización. El vicepresidente ha anunciado en reiteradas ocasiones que a finales de este presente año las obras arrancarán en Agaete.

Vías de solución

Además de compartir el dique entre las dos navieras, esta actuación podría ser frenada por el propio Cabildo de Gran Canaria (PSOE-Podemos-NC) a través del Plan Insular de Ordenación (PIO) que considera la obra “interés general”. Este documento “contempla las carreteras de acceso, los cambio en el terreno, cualquier modificación que permita acceder a la nueva obra”, mantiene Monreal.

Luis Ibarra, gerente del Puerto de la Luz afirma a través de un comunicado que el muelle de Agaete se encuentra al 30% de la ocupación actual

El PIO se encuentra en fase de estudio y desde ahí inciden en el colectivo, “el Cabildo tendría la puerta a cerrar el muelle por esta vía” ya que de rechazarse los accesos a la obra, esta se vería atada de pies y manos. Desde la organización aseguran que sería una de las posibilidades para poder paralizar los planes ejecutivos, pero no la única.

Si se gira el mapa hacia el este, se encuentra otro de los puertos importantes para la conectividad en el Archipiélago: el Puerto de la Luz, en la capital, —que pertenece a Puertos del Estado— también opera como conexión con Tenerife mediante la compañía Naviera Armas, empresa que denunció a la UE el monopolio de su competencia.

El propio expresidente y gerente de este puerto capitalino, Luis Ibarra, se ha posicionado en contra de la construcción del denominado ‘macromuelle’ y ha apostado por una solución para no perder los fondos FEDER: reubicar esta obra en el muelle de la Esfinge, en el Puerto de la Luz. Este movimiento no influiría en la financiación europea e iría en consonancia con la demanda de los propios pasajeros, según los últimos datos. Ibarra, a través de un comunicado, afirma que el muelle de Agaete se encuentra al 30% de la ocupación actual, e incluso las cifras recabadas hablan de una caída continuada de pasajeros en el actual trimestre.

Puerto de las Nieves Agaete
Aspecto del Puerto de las Nieves, Agaete, que funciona únicamente al 30% de su capacidad actual. Tomás Henriquez

Las obras, con un importe de más de 44 millones de euros, ya se encuentran adjudicadas a la empresa OHL, a través de una UTE. El ente público Puertos Canarios otorgó a esta empresa la concesión del proyecto el pasado mes de octubre, sin actualizar el Informe Ambiental. Así lo denuncia Salvar Agaete, quien además hace una cronología de este documento, aprobado en 2003. “Una evaluación medioambiental que no salió a la luz hasta 2007, que no se encuentra actualizada y que no recoge especies únicas catalogadas en la zona y que se han incluido después este informe”, enumeran desde la plataforma.

Otro de los apartados en los que incide Ben Magec, asociación ecologista, es en los posibles daños que se generen con las obras de construcción “durante la fase de obras del muelle se producirán emisiones tanto de gases como lumínicas, que afectarán de forma directa a la fauna y flora no estimándose los efectos“ recogen en uno de sus informes. La cuestión ya ha llegado a la Eurocámara donde los diputados de Podemos, Estefanía Torres y Miguel Urbán, han preguntado por las irregularidades de la actuación y señalan en la pregunta que “se está tratando de perpetrar un delito socioambiental utilizando fondos de la UE”.

La promesa del revulsivo económico

“Esta obra dinamizará la zona y generará más riqueza para el municipio”, este es el mantra que desde el Ejecutivo insular se ha reiterado como motivación para estos bloques de hormigón. Beneficios económicos e industriales que generarían más trabajo en la zona gracias al trasiego de viajeros que acudirán a los barcos. Un aumento de visitantes que, además, se sumaría a la conexión que se proyecta a través de una nueva carretera con uno de los territorios más aislados de la isla: La Aldea de San Nicolás. Una actuación que se suma al plan de dinamización de la Mancomunidad del Norte, la parte de la Isla menos explotada urbanísticamente. Mejores conexiones, más camas, miradores y atractivos para una zona de la Isla alejada del pelotazo urbanístico del sur.

Pero la construcción del primer muelle no ha supuesto una mejora económica para la zona, según recoge el economista José Antonio García en un informe en el que analiza las principales fuentes de riqueza de la villa. En este documento recoge los datos de paro, que han ido aumentando en las últimas décadas, e incluso refleja una bajada en el padrón municipal de habitantes desmintiendo que el puerto sea un atractivo para la creación de empleo.

Para entender porqué tantas voces se han alzado en contra de esta nueva arquitectura se necesita una fotografía de cómo es esta región. Con 5.558 habitantes —según los datos del INE de 2016— este territorio ha vivido de la agricultura y la pesca hasta hace unas décadas, cuando, como la mayor parte de los núcleos poblacionales de Canarias, ha empezado a depender del turismo. No en vano, mantiene el 65% del alojamiento de la comarca norte.

Pero este turismo no se basa en el modelo de sol y playa. A diferencia del sur de la Isla, el paradigma que ha fomentado se construye sobre el turismo rural, sostenible y paisajístico. El enclave de esta villa hace que sea uno de los pueblos más destacados en la orografía insular, custodiando, además, la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.

De construirse el denominado ‘macromuelle’ se perdería, por ejemplo, el poder contemplar la imponente estampa de la Cola del Dragón, que es como se conoce al sinuoso desfiladero de acantilados que descansa en el horizonte de Agaete. Un relieve de montañas escarpadas que se distinguen como los acantilados más altos de toda Europa. O la riqueza que mantiene el fondo marino de su reserva natural. Se perderá la hegemonía de las casas unifamiliares de color blanco. Quizás, el encanto del lugar de refugio e inspiración para aquellos modernistas como Tomás Morales, Néstor de la Torre o Alonso Quesada. Y se perderá la apuesta de los propios agaetenses por una economía que preserve las bondades que rodean el entorno, que ofrezcan un modelo alternativo a la versión hegemónica de turismo en Canarias que ha acabado explotando todo el suelo urbanístico. Y con todo ello, se podría perder el norte.

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