Así se tejió el imperio de Inditex: miles de mujeres gallegas sin derechos

El milagro de la moda gallega se basó en el trabajo de miles de mujeres que nunca vieron reconocidos sus derechos en Inditex

Zara Inditex precariedad laboral subcontratación 3
El imperio de Zara se levantó sobre el trabajo precario de mujeres gallegas Arte El Salto
O Salto Galiza

publicado
2017-10-26 19:00:00

A finales de los años ochenta el sector textil y de la confección en Galiza experimentó una gran expansión. Nombres como Adolfo Domínguez, Caramelo o Roberto Verino son buena muestra del papel y de la visibilidad que la “moda gallega” alcanza en el conjunto del Estado. Pero será Zara —llamada Grupo Inditex después— la marca que mejor ejemplificará el “milagro” del textil en Galiza. El enorme crecimiento de esta compañía propiciará la gran expansión del sector textil en esta comunidad y, en concreto, la constitución de cooperativas y talleres de confección que trabajan para el gigante gallego.

La evolución del textil en las décadas de los 80 y 90 implicó una necesidad creciente de trabajos de manufactura. La estrategia del Grupo Inditex fue incentivar la constitución de industrias subcontratadas, talleres y cooperativas, bajo la promesa de que nunca les faltaría trabajo. Muchas mujeres trabajaban para Inditex, o alguna de sus subcontratas, en sus propias casas. Cuando fue necesario para el mayor crecimiento de la compañía, sus dirigentes impulsaron una red de cooperativas donde poder subcontratar una parte fundamental de la manufactura.

La estrategia del Grupo Inditex fue incentivar la constitución de industrias subcontratadas, talleres y cooperativas, bajo la promesa de que nunca les faltaría trabajo

Estas cooperativas, formadas fundamentalmente por mujeres del medio rural, surgieron a iniciativa de Inditex y otras grandes empresas del textil gallego bajo la promesa de una demanda de producción continua. El crecimiento de este tipo de sociedades fue a la par con la facturación del holding. De 1990 a 1995, la facturación pasó de 44.000 millones de pesetas a 183.000. En 1991 había 139 cooperativas de confección en Galiza, en 1997 eran 253. Todas aquellas promesas se esfumaron con el proceso de deslocalización de la producción a partir del año 2005 desde Galiza a países como Marruecos, Bangladesh o Turquía.

En el informe El sector textil y de la confección, de 2005, María del Vallejo Fernández Sanz y Estefanía Rodríguez González achacan el crecimiento del sector textil a varias razones, entre otras a la “consolidación de un tejido productivo que suministra básicamente mano de obra para la fabricación de un volumen creciente de producción”. Y afirman que la estructura en Galiza “presenta dos realidades empresariales: un grupo mayoritario de pequeñas y medianas empresas y de cooperativas -que suponen un 90% aproximadamente- que trabajan sobre todo como subcontratas, configurando la base del modelo productivo sectorial, y un grupo reducido de grandes empresas, protagonistas del empuje del sector, tanto a nivel nacional como internacional”.

Las cooperativas surgen por la necesidad de empresas como Inditex de asegurar la producción con un sistema de trabajo flexible, subcontratado y externalizado, con el que implementar el sistema just-in-time en un momento de gran competitividad y de cambios profundos en el mercado producidos por una globalización galopante que abre el mercado español al producto extranjero y viceversa. 

La economía sumergida gallega

En 1992, en plena expansión del modelo de la cooperativas de confección, un informe, encargado por la Asociación Textil de Galicia y elaborado por Kurt Salmon Associates, definía las características principales de las cooperativas gallegas. Entre otras señaló que eran cooperativas en las que no existía prácticamente mano de obra contratada, pequeñas, realizaban labores de manufactura y trabajaban para un único cliente y, de existir más, el principal concentraba más del 60% de la producción. A finales de los 90 ese modelo se expande: la carga de trabajo obliga a contratar personal, aunque con una gran eventualidad y un alto nivel de economía sumergida. Una gran parte del trabajo femenino se realiza en los propios hogares.

El crecimiento de la industria a finales de los 90 promueve un alto nivel de mano de obra sumergida, en gran parte femenina que realiza el trabajo en sus propios hogares

Las relaciones entre las empresas matrices y las cooperativas se establecen de forma individual y asimétrica, lo que les generaba una relación de dependencia que hacía muy difícil la negociación. El precio por prenda lo estipulaba la empresa y se pagaba por trabajo hecho. 

Es evidente que, para que las mujeres del entorno rural, con poca experiencia en la puesta en marcha de empresas, impulsaran las cooperativas, necesitaron el apoyo de determinados o líderes locales. Estos “actuaron de intermediarios entre las empresas, particularmente Zara, la Administración y las trabajadoras”, según escribió la profesora Montserrat Villarino Pérez en un artículo de 2009. 

Y la producción se fue al Sur

Si bien a lo largo de los años noventa la tendencia fue de aumento del trabajo de manufactura, a partir de 2005 se inicia un fuerte proceso de deslocalización del trabajo subcontratado en el rural gallego. Las cifras hablan por sí solas. De las 253 cooperativas que había en el año 1997 se pasa a unas 60 en 2006. Las características que hacían atractiva a Galiza décadas atrás se trasladan a otras regiones mundiales por la mejora en el transporte, las comunicaciones y los bajos salarios. Los talleres y cooperativas son incapaces de ser competitivos contra los bajos salarios de países del Sur, por sus propias características y por las exigencias cada vez mayores de la compañía que sostenía a la mayoría de estas: Inditex. 

El documental Fíos fóra (Illa Bufarda, 2015) se aproxima a la vida de las obreras gallegas de los talleres y cooperativas de confección desde los 80 hasta la época de la deslocalización. “Uno de los principales atrancos que encontramos en la elaboración del documental fue el miedo de las trabajadoras a hablar delante de cámara. Comprobamos que, aún hoy, a muchas mujeres les costaba admitir que trabajaban para Inditex. Proteger el anonimato fue fundamental para introducir entrevistas de personas que actualmente estuvieran en activo”, comenta Sabela Iglesias, una de las directoras. “El documental fue un encargo de la ONG Amarante-Setem, que quería abordar la problemática de la precariedad que crea el sector textil en otros países. Nosotras quisimos enfocarlo desde aquí, porque al empezar a investigar el papel de grandes empresas como Inditex, observamos que esa precariedad también se había dado aquí”, afirma Adriana P. Villanueva, otra de las directoras.

La deslocalización comenzó en 2005: de las 253 cooperativas que había en 1997 se pasa a unas 60 en 2006

El documental aborda el proceso de creación y destrucción de los talleres y las cooperativas de confección y nos enseña uno de los pilares sobre los que se levantó la empresa creada por Amancio Ortega: la subcontratación. “Las trabajadoras de las cooperativas no estaban contratadas por Inditex directamente. Esto es clave. La subcontratación provocó que personas autónomas se embarcasen en inversiones para comprar maquinaria y otras cosas por la promesa de tener trabajo durante mucho tiempo. Inditex no era quien hacía ese tipo de inversiones, sino que las hacían microempresas dependientes que actuaban al dictado de lo que la empresa matriz les pedía”, continúa Iglesias. “Hay cosas tremendas que nos contaban algunas personas —dice Villanueva—, como que hoy en día existen cooperativas que subsisten solo para pagar cotizaciones para la jubilación, ya que no obtienen beneficios”.

Muchos talleres empezaron a cerrar sus puertas a partir de 2004, la relación de exclusividad con determinadas empresas les pasa factura. “Cada vez empiezan a exigirles más a las cooperativas, en el documental lo refleja bien una de las mujeres, expropietaria de una cooperativa. Se sentía entre la espada y la pared por el nivel de exigencia que se veía obligada a cumplir ante Inditex y lo que les exigía a sus trabajadoras”, termina Iglesias.

En Galiza sobrevive el mito: el empresario campechano, el hombre hecho a sí mismo, el triunfador en el país donde otros muchos han fracasado... Sin embargo, una de las razones del triunfo de su modelo fue el de contar con la ventaja de una mano de obra mayoritariamente femenina dispuesta a la subcontratación. La constelación de empresas subcontratadas que se extendieron por el rural gallego gracias en buena parte a la expansión del Grupo se redujo radicalmente una vez que le fue posible desplazarse a otros territorios en los que la población está dispuesta a trabajar por salarios más bajos. La deslocalización fue fácil, ya que la clave del modelo sigue siendo la misma: la subcontratación.

35 Comentarios
rapaz 8:21 11/11/2017
Hay que ver la que ha liado el Amancio y nos preocupamos por como se escribe Galicia. Habrá colao el tema algùn zaratex
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María 10:35 29/10/2017
Yo he visto el documental que menciona el artículo, Fíos fóra, y es como una bofetada a aquellos que defienden que Amancio es un gran hombre hecho a sí mismo. Lo recomiendo totalmente, aporta otro punto de vista de la situación.
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Antonio 8:29 29/10/2017
Dejar de ser niños por galiza o galicia. Esto no es q fuera así, es q lo sigue siendo, no hay un taller de confección q cumpla las condiciones minimas laborables, firmas una nomina y cobras menos, vacaciones q no son tal, cierran el taller pero todas al paro, o sino no pagan el sueldo y solo la seguridad social, trabajar sabados y viernes por la tarde ya haciendo todos los dias 9h. Explotación en estado puro, q canta por los cuatro costados, y q los inspectores hacen la vista gorda. Inditex también exige unos plazos fuera de cualquier sentido, y si no los cumples no te mandan trabajo, y si ellos cierran fabrica te avisan sin margen. No hay nadie q se haga rico si un eslabón no está ninguneado. Y lo digo yo q trabajo indirectamente para ellos y no me puedo quejar, pero está mi madre explotada como otras miles de mujeres en toda galicia.
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Anónimo 5:39 30/10/2017
Cuánta razón. Y nadie hizo, hace, ni hará nunca nada, ni quien lo sufre, ni quien sabe que se sufre. Somos todos cómplices.
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Carlos 17:24 31/10/2017
Según a Wikipedia eu podo chamarlle ó meu país como me pete, na miña aldea sempre foi Galiza
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Anónimo 9:25 31/10/2017
Según la Wikipedia: La forma predominante, tanto en gallego como en castellano, para referirse a esta comunidad es la de Galicia, aunque existe la versión Galiza, minoritaria y usada solo en gallego.
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#2103 7:36 31/10/2017
Pura demagogia, que lástima la envidia del ser humano, en lugar de de admirar y aplaudir tiramos piedras contra nuestro propio tejado
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Oscar 3Dr 21:27 29/10/2017
El enlace del documental: https://vimeo.com/193701763 (Y dejad de discutir por cómo se llama Galicia! En catalán sería Galícia y en gallego Galiza y en otro idioma lo llamarán de otro modo, pero el lugar es el mismo!)
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#1961 15:39 29/10/2017
El enlace a Fíos fora está inactivo.
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#3363 13:17 19/11/2017
https://vimeo.com/193701763
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#1911 8:29 29/10/2017
Curioso es que, después de leer un artículo hecho a conciencia sobre la situación del sector, lo que dé pie al debate en los comentarios, es que escriban "Galiza"... En fin!
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#2028 8:50 30/10/2017
Es que no se puede tener credibilidad haciendo el tonto. Ya bastante mal hacen los medios mainstream para que la prensa alternativa caiga en juegos ridículos. Si esta escribiendo en castellano que escriba en castellano, si escribe en chino que escriba en chino. ¿Si estuviera hablando de Baviera habría escrito "Bayern" ? haced periodismo joder, no activismo.
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#1909 8:23 29/10/2017
SI TODO ESO PASÓ ESTANDO INDITEX EN GALICIA, IMAGÍNATE QUE HABRÍA SIDO DE GALICIA HACE YA AÑOS SIN ESE GRAN EMPRESARIO.
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#2018 6:17 30/10/2017
Defende ó indefendible
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#1915 8:55 29/10/2017
Galicia seguiria siendo la misma.
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#1906 8:13 29/10/2017
Las cooperativas las formaba e impulsaba un cura, que fue famoso por esos pagos y claro con la iglesia hemos topado
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#1859 22:13 28/10/2017
Em Galego occidental é Galiza mas en Galego de Ourense, Bierzo, Ancares e Valdeorras é sempre Galicia!!!
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Nemigo 17:52 28/10/2017
una tía mía trabajó y con otras mujeres crearon una de esas cooperativas. Estuvieron un tiempo hasta que pagaron todo lo necesario para poner a funcionar la empresa. Cada vez les exigían más, chorradas como que un botón tenía que ir tal manera o la etiqueda un poco más para allá o con todo en las cajas les decían que no estaba bien planchado. Todo eran escusas para pagar menos. Lo dicho, en cuanto pudieron lo dejaron
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#1776 16:09 28/10/2017
Y que te crees que paso en el resto de España, pues lo mismo. Y no trabajaban para Zara.
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Miguel 11:00 28/10/2017
¿Galiza?
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#1829 19:46 28/10/2017
Galiza es una imposición de políticos esnobistas que cambian el lenguaje a su antojo
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#2175 9:13 1/11/2017
Galiza es el nombre que le da el gallego y el portugues. en todo caso el que lo dice mal es el castellano. saludos.
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#1803 17:46 28/10/2017
Sí, en gallego Galicia es Galiza.
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#1956 14:44 29/10/2017
No, no lo es. El idioma lo hacen los que lo hablan y por mucho que aquellos que, estúpidamente, quieran obligarnos a hablar una mezcla de portugués y lo que se inventen, la inmensa mayoría de los gallegos llamamos a nuestra tierra Galicia y no vamos a cambiar su nombre, sobre todo por sus pueriles motivos basados en odios y rencillas que no llevan a ningún lado.
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#2025 8:21 30/10/2017
Gloria Lago? Es ti?
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#1825 19:36 28/10/2017
Pues escribe el artículo en gallego
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Compostelo 11:37 29/10/2017
Volva vostede a forochoches e asi non ten que aturar a nosa lingua.
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#1802 17:42 28/10/2017
Es Galicia en gallego. ¿Es tan dificil de entender?
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#1801 17:37 28/10/2017
Si, galiza, es igualmente aceptado
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Anónimo 17:11 28/10/2017
¿De todo el artículo, eso es lo único que interesa? Bufffff
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#1792 17:06 28/10/2017
En gallego es un nombre válido, puede ser Galiza o Galicia.
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#2019 6:23 30/10/2017
Que ignorantes somos el tema de opinión es otro.
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#2087 20:50 30/10/2017
En cuanto al tema del que trata el artículo, no creo que Galicia haya sido la única región que haya explotado miserablemente a las mujeres a costa de un negocio de lujo. Lo mismo harían en su día los catalanes y nadie dice nada, y quien nombra a unos o a otros, dice a cualquiera que se dedique a explotar gente a nivel laboral. No me parece mal que se denuncie, por supuesto, pero no creo que sea un caso aislado. En cuanto al segundo tema, si el artículo se escribe en castellano, lo lógico es escribir igualmente el nombre de la región en castellano. No voy a entrar en temas de variantes en gallego, porque no sé quién tiene razón, pero sí os digo que no me parece de buen gusto tampoco que, escribiendo los artículos en castellano, hagáis comentarios en gallego.
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#1822 19:21 28/10/2017
Galiza Non existe!!!!
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Paul Reiser 9:15 1/11/2017
Volve para forocoches
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