La presentación de la Junta de Paz para Gaza evidencia los planes para subyugar a los palestinos en Gaza

El yerno del presidente estadounidense presentó por sorpresa una serie de diapositivas para inversores. Medios estadounidenses publican en exclusiva documentos sobre los planes para ahogar a la población palestina.
Board of peace - 7
Donald Trump presenta su Junta de Paz. Foto: World Economic Forum Annual Meeting - 2026.
23 ene 2026 00:01

La presentación ayer, 22 de enero, de la Junta de Paz en la ciudad suiza de Davos sirvió para que el presidente de Estados Unidos se autocelebrase y asegurara que hoy, “el mundo es más rico, seguro y mucho más pacífico que hace un año”. También, para ver junto a él en la mesa y en la primera fila a alguno de los hombres —solo hubo una mujer, la presidenta de Kosovo— que se han unido a esta iniciativa, destinada a orillar a la ONU y a organizaciones como la UNRWA en los planes de futuro para la Franja de Gaza.

Javier Milei y Víktor Orbán, presidentes de Argentina y Hungría, y representantes de la extrema derecha internacional fueron las figuras más reconocibles de la mesa. “Una vez que esta junta esté completamente formada, podremos hacer prácticamente todo lo que queramos”, declaró Trump, quien se refirió a la ONU como si se tratase una herramienta del pasado: “Hay un potencial tremendo en las Naciones Unidas, y creo que la combinación de la Junta de la Paz con el tipo de gente que tenemos aquí podría ser algo muy, muy único para el mundo”. 

De hecho, el borrador de la carta fundacional de la Junta de Paz no limita su función a Gaza. Para Trump, su club será “uno de los organismos más trascendentales jamás creados en la historia del mundo”. Francia, Dinamarca, Noruega, Suecia, Reino Unido y Eslovenia han declinado la participación en ese foro. España es uno de los países que estudia la participación en ella, como Rusia y el Vaticano, entre otros.

Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Turquía y Bielorrusia son países que ya han confirmado que estarán en la Junta, que viene con factura inicial. Para entrar en ella habrá que pagar mil millones de dólares. Israel, a través del presunto criminal de guerra Benjamin Netanyahu también estará. No obstante, el primer ministro israelí no viajó, aparentemente disuadido por la orden de detención emitida por la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional.

También tomó la palabra en Davos Ali Shaath, el líder tecnócrata palestino designado por la Casa Blanca para administrar el enclave, que no formará parte de la Junta. No ha sido invitado a ella ningún representante palestino. De hecho, Palestina es la gran negada de la Carta fundacional del club Trump: “No se menciona a Palestina, la Franja de Gaza ni al pueblo palestino. El derecho a la autodeterminación y al retorno está completamente ausente”, denunciaba ayer 22 de enero la ONG Al Haq.

Otros miembros fundadores de la Junta son Tony Blair, Marc Rowan, director ejecutivo de Apollo Global Management, y Ajay Banga, presidente del Banco Mundial. Entre los invitados ayer en Davos estaban también el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, y los dos artífices del llamado “alto el fuego” auspiciado por Trump en octubre de 2025: el empresario Steve Witkoff y Jared Kushner, empresario también y yerno del presidente de EEUU. 

Kushner fue el encargado de presentar una hoja de ruta para Gaza, calificada como un “plan maestro”. Se trata de una inversión de 25.000 millones de dólares para levantar, en un plazo inferior a diez años, “un centro económico” en Oriente Próximo. El plan es que la gestión de Gaza la lleve a cabo una administración tecnocrática, “un comité técnico y apolítico”, y pasa por el desarme de Hamás, un extremo mencionado recurrentemente por la Casa Blanca y por Israel, pero sobre el que no se han producido avances relevantes.

Ecos de los planes Riviera y Sunrise

Los ecos de la “Riviera Gaza” presentada por Trump en un vídeo de inteligencia artificial en febrero de 2025 se observan en un plan que destina el litoral al turismo costero. El plan de Kurchner establece la construcción de 180 torres de uso mixto. En el interior, el empresario planteó que se construirán centros de datos e instalaciones de fabricación avanzada.

La reconstrucción debe comenzar por Rafah, según este plan, dado que es en ese punto donde se pretende construir la vivienda para la fuerza laboral que desarrolle los trabajos necesarios para que se produzca la plusvalía buscada. Entre estos trabajos están el desescombro. Se estima que actualmente hay 68 millones de toneladas de escombros.

A los más de 1.500 edificios destruidos total y parcialmente por las FDI durante el genocidio se suman las demoliciones posteriores a octubre, especialmente en la zona controlada por Israel detrás de la línea amarilla de delimitación, la primera en la que se plantea la reconstrucción. Las imágenes satelitales revisadas por BBC Verify mostraron la semana pasada que Israel ha seguido ganando terreno sobre lo acordado inicialmente en la línea amarilla de control de Gaza. Los reportes desde Israel indican que la intención de Netanyahu y su Gobierno es mantenerse en ese territorio de forma permanente, ampliando su control hasta el 75% del territorio, como el propio Netanyahu dijo en agosto de 2025.

En diciembre de 2025, The Wall Street Journal publicaba una información sobre el llamado Proyecto Sunrise (amanecer) elaborado por el equipo de Kurchner, con el apoyo, según WSJ, de “funcionarios israelíes, representantes del sector privado y contratistas” y basado en un urbanismo dirigido por la alta tecnología para crear un “destino de éxito inmobiliario” para inversores.

La decisión de comenzar de manera inminente fue tomada por Trump tras su reunión con Netanyahu en diciembre de 2025, y se produce pese a las reiteradas violaciones por parte de Israel de los términos del alto el fuego, tanto en cuestión de ataques como en la limitación de ayuda humanitaria al territorio detrás de la línea amarilla delimitada en Gaza. En el plan inicial, la reconstrucción como la que pretende iniciar Kurchner, se supeditaba a la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel y la entrada de una Fuerza Internacional de Estabilización en territorio gazatí, extremos que no se han cumplido.

Esta misma semana, el portal Drop Site News publicaba información clasificada sobre la creación de una “comunidad planificada” para hasta para albergar hasta 25.000 palestinos en lo que Kurchner ha llamado la “nueva Gaza”, que consta de dispositivos de control de los residentes palestinos “mediante vigilancia biométrica, puestos de control, monitoreo de compras y programas educativos que promuevan la normalización con Israel”.

Se trata de un modelo para crear estas barriadas en el este de la línea amarilla, una zona ocupada y controlada por el ejército israelí. Actualmente, tras la línea amarilla apenas viven palestinos y, de ellos, la mayoría están señalados como colaboracionistas del régimen de Tel Aviv, como señalaba Séamus Malekafzali en The Intercept.

“Esta comunidad que se está estableciendo en Rafah sentará las bases para profundizar y extender el control israelí”, declaró a Drop Site Jonathan Whittall, alto funcionario de la ONU en Palestina entre 2022 y 2025. “Tras la devastación, el hambre y el bloqueo deliberado de Gaza durante los últimos años, estas 'nuevas' comunidades construidas sobre los escombros de las viviendas no solo son laboratorios de gobierno para poner a prueba el control y la subyugación definitivos, sino también la reencarnación de los campos de refugiados. Están diseñadas para contener a una nueva generación de palestinos desposeídos, controlados y acorralados en zonas controladas por Israel cada vez más reducidas a cambio de sobrevivir. Mientras tanto, las llamadas ‘zonas rojas’ siguen bajo ataque, cada vez más aisladas de un sistema humanitario que está siendo obstruido deliberadamente”.

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