El Partido Socialista resiste al frente de las grandes ciudades en Francia

El Partido Socialista mantiene su peso en las localidades más pobladas en unas elecciones municipales en las que ha crecido la izquierda insumisa y la extrema derecha de Marine Le Pen no ha conseguido la victoria simbólica que anhelaba.
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Noche electoral en París, con la victoria de Emmanuel Grégoire.
París, Francia.
23 mar 2026 08:52

El centro-izquierda francés resistió este domingo en la segunda vuelta de las elecciones municipales. Aunque las fuerzas progresistas afrontaban estos comicios con el riesgo de perder las alcaldías en algunas de las principales localidades del país, el Partido Socialista  (PS) continúa siendo la formación con mayor peso entre las ciudades más pobladas de Francia. Cuando falta poco más de un año para las próximas presidenciales, estos comicios dejan pocas conclusiones. Aparte de la fragmentación y la complejidad del paisaje político, una de las claves más evidentes es que la izquierda y el centro-izquierda conservan un núcleo duro de votantes nada despreciable en las principales urbes.

De las diez ciudades más pobladas en Francia, el Partido Socialista llevará las riendas de seis de ellas: París, Marsella, Nantes, Montpellier, Lille y Estrasburgo; y los verdes de una séptima, Lyon. Entre las 20 principales localidades, habrá alcaldes progresistas en 13. Es una repartición entre centro-izquierda y derecha parecida a la que quedó tras los anteriores comicios locales, celebrados en plena pandemia del covid-19 en 2020.

Las elecciones municipales de este domingo miden la temperatura política en el país vecino, pero representan un termómetro poco fidedigno a causa de la elevada abstención del 43%

Las fuerzas progresistas no han gobernado en Francia desde 2017, pero eso no ha impedido que conserven un apoyo considerable en las ciudades con más de 100.000 habitantes. En cambio, la derecha tradicional de Los Republicanos continúa siendo la formación con mayor implantación en municipios pequeños o medianos. En estos comicios, la extrema derecha de Marine Le Pen gana alcaldías, pero su crecimiento queda limitado y solo llevará las riendas de 62 municipios de un total de 35.000 (es decir, del 0,17%). Tampoco ha conseguido el triunfo simbólico que anhelaba en ninguna de las principales metrópolis, más allá de la victoria de su aliado Éric Ciotti en Niza.

Las elecciones de este domingo miden, así, la temperatura política en el país vecino, pero representan un termómetro poco fidedigno. La elevada abstención —del 43%— distorsiona los análisis. Se trata de las segundas municipales con la participación más baja —solo superada por los comicios de 2020— en la historia de la Quinta República. El absentismo en las urnas de casi la mitad de los ciudadanos ejemplifica la crisis política en la Francia de Emmanuel Macron. Un descrédito de la clase dirigente que se ve reflejado, asimismo, con la derrota de numerosos alcaldes salientes.

El rechazo a Dati, factor clave

En medio de un paisaje municipal muy complejo, descrito por el diario digital Mediapart como “una gran confusión”, hay una regla que se mantiene inalterable en el país vecino: el PS encabeza el Ayuntamiento de la capital. El progresista Emmanuel Grégoire sucederá a Anne Hidalgo y alargará la hegemonía del centro-izquierda en París, donde gobierna desde 2001. El que fuera número dos de Hidalgo entre 2018 y 2024, que se había distanciado en los últimos años de la alcaldesa, venció con claridad. Obtuvo el 50,52% de los sufragios, nueve puntos por delante de la conservadora Rachida Dati (41,5%), apoyada por la derecha republicana y los partidos afines a Macron.

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Noche electoral en París, con la victoria de Emmanuel Grégoire.

El triunfo de Grégoire en la capital resulta aún más significativo teniendo en cuenta que la izquierda se había presentado dividida en la segunda vuelta. La presencia de la insumisa Sophia Chikirou —8%— no impidió la victoria de la coalición entre socialistas, verdes y comunistas. En cambio, todos los actores del espacio conservador en la capital se habían puesto de acuerdo para apoyar a Dati. La derecha republicana —partido de la exministra de Cultura— había fusionado su lista con la de los partidos afines a Macron. La ultraderechista Sarah Knafo —del partido Reconquista— había retirado la suya y había pedido el voto para Dati. Lo mismo hicieron Marine Le Pen y su número dos, Jordan Bardella.

La holgada victoria del PS no se explica por una adhesión entusiasta de los parisinos —como sucedió en Nueva York con Zohran Mamdani—, sino, sobre todo, por un rechazo de la conservadora Dati

“París es el corazón de la resistencia a la unión de las derechas”, destacó Grégoire, de 48 años, durante el discurso con el que celebró su triunfo en la parte exterior de la Rotonda de Stalingrado. Decenas de simpatizantes se habían concentrado enfrente de esa sala de conciertos. “Me temía que la nueva alcaldesa fuera una dirigente [Dati] a la que investigan por 12 posibles casos delictivos”, explicaba a El Salto Quentin Gidoin, de 32 años, un funcionario del Tribunal de la capital, que en la primera vuelta había votado a la lista insumisa y a la coalición progresista en la segunda.

La holgada victoria de la lista del PS no se explica por una adhesión entusiasta de los parisinos —como sucedió en Nueva York con Zohran Mamdani—, sino, sobre todo, por un rechazo de la conservadora Dati, que será juzgada en septiembre por un presunto caso de corrupción con Renault. Además de sus affaires, esta dirigente, claramente apoyada por Macron, generaba inquietud por sus propuestas en materia de vivienda. “Si gana, suprimirá el tope a los alquileres”, advertía Justine Bouvet, de 22 años, una estudiante de Bellas Artes que votó en el Ayuntamiento del distrito XVII de la capital.

Cara para los insumisos y cruz para los verdes

Además de París, los socialistas siguen gobernando en Marsella —allí vencieron ante la amenaza de una alcaldía de ultraderecha—, Lille, Nantes, Rennes, Montpellier o Dijon. Pese a su declive nacional, son la formación con más alcaldías (15) entre las 50 ciudades más pobladas. Más de la mitad de esas localidades cuentan con gabinetes progresistas, y solo hay dos de ellas con gobiernos municipales de ultraderecha. El peso municipal del centro-izquierda resulta prácticamente idéntico en comparación con 2020.

La principal novedad en el espacio progresista, sin embargo, ha sido la irrupción municipal de la Francia Insumisa. Tras haber pasado de puntillas por estos comicios hace seis años, el partido de Jean-Luc Mélenchon se volcó esta vez. Este domingo se confirmaron los brotes verdes de esta apuesta municipalista. Además de vencer desde la primera vuelta en Saint-Denis —segunda localidad más poblada de la región parisina—, los insumisos han ganado en Roubaix, en la periferia de Lille, así como en otras localidades en la banlieue de París y en la de Lyon.

El apoyo a la Francia Insumisa ha resultado menos esplendoroso en las localidades grandes o medianas

La apuesta antirracista de Mélenchon, basada en su concepto de una “Nueva Francia” más joven, diplomada y mestiza a nivel cultural, ha aportado los primeros resultados. En cambio, el apoyo a la Francia Insumisa ha resultado menos esplendoroso en las localidades grandes o medianas. Aunque aspiraba a ganar en Lille, Toulouse o Limoges —en las dos últimas había pactado con los socialistas tras la primera vuelta—, se quedó con la miel en los labios en las tres. Los mélenchonistas no han conseguido la vitrina que hubiera supuesto llevar las riendas de alguna de las principales metrópolis.

Tensión entre el PS y la Francia Insumisa

“Nos ha perjudicado la voluntad del ala derecha del PS de debilitar a la Francia Insumisa”, afirmó el representante insumiso Éric Coquerel sobre las fuertes tensiones que suscitaron las alianzas entre insumisos y socialistas de cara a la segunda vuelta. En algunas ciudades hubo una dinámica preocupante para el partido de Mélenchon: las alianzas circunstanciales entre votantes de la derecha tradicional y la extrema derecha para evitar posibles triunfos insumisos.

El pulso entre insumisos y socialistas se ha exacerbado a lo largo de esta campaña, marcada por la paliza mortal en febrero en Lyon a un militante neonazi por un grupo de antifascistas

El partido de Los Ecologistas también sufrió estos cordones sanitarios invertidos. A pesar de que conservaron la alcaldía de Lyon o Grenoble, los verdes perdieron en Poitiers, Annecy, Burdeos o Estrasburgo. Han quedado relegados a un rol más secundario después de ser la sensación de las municipales de 2020. Las recientes elecciones han evidenciado de nuevo que hay dos almas en la gauche: una moderada y otra más extrema.

Este pulso entre insumisos y socialistas se ha exacerbado a lo largo de esta campaña, marcada por la paliza mortal en febrero en Lyon a un militante neonazi por un grupo de antifascistas. Así lo evidenciaron los acalorados debates en los platós el domingo por la noche. Tras resistir en las grandes ciudades, los progresistas afrontan dividida las próximas presidenciales. Una fragmentación que amenaza con perjudicar sus intereses. Acaba de empezar la precampaña para la próxima carrera hacia el Elíseo.

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