Francia
Europa colabora con la guerra en Oriente Medio arrastrando los pies
El contundente “No a la guerra” de Pedro Sánchez es ahora mismo una posición minoritaria en Europa. La primera semana de la ofensiva bélica de Israel y Estados Unidos contra Irán recuerda los inicios de la guerra de Ucrania. Presentada como una “guerra preventiva” u “operación militar especial”, va camino de convertirse en un conflicto en que los ejércitos israelí y estadounidense quedarán empantanados durante unas cuantas semanas o meses. La respuesta iraní, con sus sofisticados misiles y drones Shahed, no solo ha sorprendido al bloque imperial, sino también ha dañado la reputación de Washington en Oriente Medio. Y la economía mundial ya se resiente.
Pese a la guerra ilegal, criminal —son especialmente chocantes el bombardeo contra la escuela en Minab (en el sur de Irán) y el hundimiento de un buque iraní desarmado a 4.000 kilómetros de la zona en conflicto— y más que temeraria a nivel geopolítico impulsada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu, la mayoría de los países europeos no la ha condenado. La posición del Gobierno español prácticamente no cuenta con apoyos en la Unión Europea.
Las izquierdas europeas han aplaudido el discurso de Sánchez y la imagen del Estado español cotiza al alza en estos momentos en Oriente Medio
“Lo que sí sabemos es que de ella no va a salir un orden internacional más justo. Ni tampoco van a salir de ella salarios más altos, ni mejores servicios públicos ni un medio ambiente más saludable. De hecho, lo que de momento podemos vislumbrar son más incertidumbre económica, subidas de precio de petróleo y también del gas. Por eso desde España estamos en contra de este desastre”, aseguró el líder del PSOE. Las izquierdas europeas han aplaudido el discurso de Sánchez. Y la imagen del Estado español cotiza al alza en estos momentos en Oriente Medio.
A pesar de la hábil retórica del Gobierno de coalición, la mayoría de los Ejecutivos europeos ha preferido apoyar la ofensiva americano-israelí o ponerse de perfil. Desde el 1 de marzo por la noche, París, Berlín y Londres avisaron en un comunicado conjunto que tomarían “medidas para defender” sus “intereses” y los de sus “aliados en la región”. “Potencialmente, vamos a permitir las acciones defensivas necesarias y proporcionadas para destruir la capacidad de Irán para lanzar misiles y drones”. Con el habitual lenguaje encriptado de la oficialidad, mostraban su predisposición a colaborar con la guerra de Washington y Tel Aviv.
Irlanda y Noruega se suman al “No a la guerra”
Los mismos dirigentes europeos, que hace un mes y medio se vanagloriaban por su supuesta firmeza ante las veleidades de Trump sobre Groenlandia, han demostrado de nuevo su subordinación respecto a Estados Unidos, así como su complacencia respecto a Israel. “Lo que sucedió en Gaza y Palestina se reproduce ahora con Irán”, explica a El Salto el geógrafo Bernard Hourcade, investigador en el Centro Nacional para la Investigación Científica en Francia (CNRS, por sus siglas en francés) y uno de los especialistas en Francia más reputados sobre el país persa. Las únicas naciones en suelo europeo igual de críticas que la española han sido Irlanda y Noruega. Es decir, las mismas que en mayo de 2024 intentaron parar el genocidio en Gaza mediante el reconocimiento del Estado palestino.
“La normalización de la guerra, inclusive la invasión arbitraria de Estados soberanos, es un camino que solo conlleva destrucción y pérdida de vidas humanas”, denunció la presidenta irlandesa, la independiente Catherine Connolly. Unas críticas parecidas se produjeron desde Oslo. “Israel describe su ataque como un bombardeo preventivo, pero no es conforme al derecho internacional. Un ataque preventivo necesita la existencia de una amenaza inminente”, sostuvo el ministro de Exteriores noruego, Espen Barth Eide. Y esa “amenaza inminente” no existía en el caso de la República Islámica, puesto que no estaba cerca de dotarse del arma atómica, tal y como han venido asegurando durante la última semana los expertos del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
El Gobierno español ha encontrado un aliado inesperado con la Italia de Giorgia Meloni: “No estamos en guerra y no queremos adentrarnos en ella”
Además, el Gobierno español ha encontrado un aliado inesperado con la Italia de Giorgia Meloni. “No estamos en guerra y no queremos adentrarnos en ella”, dijo el miércoles la primera ministra transalpina en declaraciones a la emisora RTL. “La situación es preocupante en varios frentes. Me preocupa la evidente crisis del derecho internacional, así como un mundo gobernado cada vez más por el caos”, añadió la mandataria ultraconservadora, normalmente muy cercana a Trump, pero que esta vez ha modificado con astucia su discurso. Las críticas de Roma no solo son el reflejo de una opinión pública mayoritariamente pro-palestina, sino que también coinciden con la condena vehemente por parte del Vaticano.
La postura italiana cuenta, sin embargo, con su parte ambigua. A diferencia del veto español al uso de las bases de Rota y Morón —habrá que estar atentos si se cumple realmente—, Meloni ha dicho que autorizará el uso estadounidense de sus bases si los cazas no intervienen directamente en los combates. También anunció que, si Washington le pide un apoyo más importante, consultará a los diputados. Ha enviado además “armas de defensa” a las monarquías árabes del Golfo pérsico.
Francia, el sumun de la ambigüedad
No obstante, el sumun de la ambigüedad ha sido el posicionamiento de Francia. Después de haber sido incapaz de condenar con claridad en enero el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, el jefe del Estado galo, Emmanuel Macron, ha reincidido con uno de sus habituales juegos de equilibrista. Su complacencia resulta aún más sorprendente teniendo en cuenta los masivos bombardeos de Israel contra el Líbano, país con un vínculo especial con Francia y donde han resultado heridos varios cascos azules de la ONU.
Durante su discurso a la nación hace casi una semana, el presidente francés reprochó a Trump y Netanyahu que hubieran actuado “fuera del derecho internacional” con los primeros bombardeos. Pero al mismo tiempo acusó a Irán de ser “el principal responsable” del conflicto debido a “su programa nuclear peligroso y sus capacidades balísticas inéditas”. Es decir, reprodujo la misma propaganda de Washington. Además, valoró positivamente el asesinato de Alí Jameneí, líder del régimen de los ayatolás, y de una parte de su familia, porque “la historia nunca llora a los verdugos del pueblo”.La colaboración con el intervencionismo norteamericano va más allá de las declaraciones. Francia ha enviado su portaviones Charles de Gaulle —uno de los más importantes que posee— hacia la franja oriental del Mediterráneo. Ha dejado que aviones norteamericanos cisterna, cuyo rol es fundamental en las operaciones bélicas, utilizaran la base de Istres, en el sudeste del territorio galo. Además, cuenta con 900 soldados en Emiratos Árabes, donde participan en “acciones defensivas” para abatir misiles y drones iraníes.
Aunque es cierto que París ha firmado acuerdos de defensa con varias monarquías del Golfo, como Emiratos Árabes Unidos (EAU) o Qatar y no sorprende que cumpla con sus obligaciones, sí que resulta más significativo que no haya emprendido ninguna iniciativa diplomática para parar la guerra contra Teherán. De momento, la principal tentativa gala ha consistido, según Macron, en crear “una coalición para reunir los medios necesarios, incluidos los militares, para garantizar la seguridad y reanudar las vías marítimas esenciales para la economía mundial”. El país vecino quiere impedir el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, la principal medida de represalia económica de la que disponen los iraníes para oponerse a la ofensiva de Trump y Netanyahu.
El belicismo de Alemania
“Las autoridades francesas no entienden cómo el régimen iraní está evolucionando bajo las bombas”, lamenta Hourcade. La guerra actual “refuerza a los sectores más radicales” y ha contribuido a dar “una nueva legitimidad a los Guardianes de la Revolución”. Según este experto, “una parte de las clases medias iraníes, que se opone al régimen, ahora mismo se dice que se trata de ese mismo régimen el que defiende su territorio y patria, por lo que apoya su combate”.
Pese al riesgo de que la guerra deje un reguero de muertos y refuerce al régimen sangriento de los ayatolás, Reino Unido tampoco se ha opuesto a ella. Trump apenas necesitó 24 horas para doblegar las reticencias de Londres para permitirle el uso de sus bases en el Índico (en concreto, la de Diego García). Los británicos han enviado al menos cuatro aviones militares suplementarios a Qatar. Aunque la guerra de Irak dejó un recuerdo traumático entre los laboristas, su impopular primer ministro, Keir Starmer, no ha querido ondear la bandera de la paz. Y se ha conformado en mostrar su escepticismo sobre “las operaciones de cambio de régimen desde el cielo”.
Aún más belicista ha resultado la posición de Alemania. El canciller conservador, Friedrich Merz, dijo que “no hay que valorar estos hechos en función del derecho internacional”
Aún más belicista ha resultado la posición de Alemania. El canciller conservador, Friedrich Merz, dijo que “no hay que valorar estos hechos en función del derecho internacional” y que “compartimos la mayoría de los objetivos de nuestros aliados”. No fue hasta casi una semana después del inicio de la ofensiva cuando mostró sus primeras reticencias. No lo hizo para salvar vidas o en nombre de los derechos humanos, sino por el riesgo de que aumente el número de refugiados en su país.
La posición de Berlín a favor de la guerra coincide con la de numerosos Estados del este de Europa, cuya prioridad es mantener una relación estrecha con Washington. Ahora mismo, Ucrania es el país europeo más predispuesto a implicarse en el conflicto. Ha puesto al servicio de los ejércitos agresores su savoir-faire en la neutralización de drones iraníes.
Desde que en febrero de 2022 empezó la invasión rusa del territorio ucraniano, se ha acentuado la dependencia de Europa respecto a Estados Unidos. No resulta ninguna sorpresa que ahora actúe como un continente poco relevante y subordinado al imperialismo trumpista. Es un colaborador, no del todo entusiasmado, de dos de los peores pirómanos de la humanidad.
Irán
Cuando matar iraníes da beneficios en Texas: quién gana y quién pierde con el bloqueo del estrecho de Ormuz
Estados Unidos
El delicado papel del ataque a Irán en la estrategia global de Trump
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!