DellFuturo: “Triunfar en la música es poder levantarme a la hora que me dé la gana y vivir en mi pueblo”

Tres años de parón le han servido para regresar con más cabeza, ampliar sus propios límites y asumir que las redes sociales son un mal necesario.
Marcos DellFuturo estudio
Marcos DellFuturo en su estudio, La Puerta Roja. miguel gordillo
25 ago 2026 07:00 | Actualizado: 25 ago 2026 09:38

En una industria marcada por la inmediatez, Marcos DellFuturo prefiere detenerse para romper con el mito de la autogestión idílica. Tres años de parón le han servido para regresar con más cabeza, ampliar sus propios límites y asumir que las redes sociales son un mal necesario. Descubrimos al Marcos más maduro: el que administra el algoritmo a golpe de temporizador y sueña con formar una banda de rock. Todo ello sin moverse de su pueblo natal, Los Santos de Maimona, un entorno que le sirve para demostrar que la verdadera resistencia cultural también puede ejercerse en la periferia: combatiendo el derrotismo local con paciencia, comunidad y cooperativismo.

Marcos DellFuturo acaba de estrenar su nuevo single, “Deprisa, deprisa”, acompañado de un videoclip rodado en el corralón de su abuela. Además, prepara el lanzamiento de su nuevo disco, Al filo, que verá la luz el próximo mes de septiembre. El videoclip ha reunido a destacados profesionales extremeños en su equipo técnico. Juan José González, a cargo de la cámara, y Pepe de Toro, responsable de iluminación, comparten la dirección de fotografía. González respalda además el proyecto a través de su propia productora, Quasart Producciones, cuyo apoyo ha hecho posible llevarlo a cabo.

Han pasado más de tres años desde tu última publicación. ¿Qué ha pasado en tu vida durante este tiempo y qué te ha hecho volver ahora?
Yo diría que he vuelto por pura necesidad. Después de estos años de parón, decidí apartarme un poco de mi último proyecto para volcarme en algo nuevo; algo realmente personal, sincero y que hablase desde el corazón.

¿Y cómo se regresa después de tanto tiempo? ¿Sientes que ahora haces las cosas de una manera distinta a como las hacías antes?
Sí, por supuesto. Siento que ahora trabajo con más cabeza, aunque sin dejar de lado ese batiburrillo de emociones que florece de forma aleatoria y que también es importante. Me he dejado llevar mucho, pero el aprendizaje se nota.

Tu estudio, La Puerta Roja, está en Los Santos de Maimona. ¿Qué significa para ti poder crear y producir música desde tu pueblo, sin tener que marcharte a una gran ciudad?
Quien no conoce este entorno puede pensar que, para triunfar en la música, tienes que irte fuera. Existe en el imaginario colectivo la idea errónea de que el éxito en la música es solo uno y que está reservado para el 1 %; algo inalcanzable para los mortales. Pero mientras llegan los millones y las cadenas de oro, los mortales con poco vivimos bien.

Para mí, triunfar en la música significa muchas más cosas: levantarme a la hora que me dé la gana para hacer lo que más me gusta en este mundo y vivir donde quiero vivir, que es en mi pueblo. Y eso ya lo he conseguido. A veces a través de la música, otras rodando o haciendo directos y, por supuesto, poniendo copas o haciendo garnachas cuando la cosa ha estado mala. Porque este no es un camino recto y, desde luego, no es para cualquiera.

Aquí está todo por hacer. Sería mucho más difícil si me fuese a otro sitio con un nivel de vida económicamente más alto o con muchísima más competencia

Tener mi estudio en mi pueblo y ver cómo, poco a poco, se va haciendo más grande y está mejor equipado es un orgullo y un honor. Soy muy ambicioso y, por mi perfeccionismo, nunca estoy del todo satisfecho con nada. Sin embargo, estoy muy feliz de hacer música en un pueblo y, sin duda, siento que es un logro enorme y algo de lo que estar satisfecho.

La Puerta Roja se ha convertido en un punto de encuentro para otros músicos y artistas del territorio. ¿Cómo te sientes creando esa comunidad?
Es un gusto. Haber colaborado con artistas que admiro profundamente, y que en muchos sentidos considero mejores que yo, me hace sentir muy orgulloso. Musicalmente me encanta ver cómo nos nutrimos mutuamente. Siempre estoy aprendiendo de ellos.

¿Qué dificultades tiene intentar hacer carrera desde un pueblo de Badajoz?
¡Que hace mucha calor! [Risas]. Hablando en serio, no veo ninguna dificultad especial. Aquí está todo por hacer. Siento que sería mucho más difícil si me fuese a otro sitio con un nivel de vida económicamente más alto y con muchísima más competencia. Como todo el mundo se va a las grandes ciudades, desde aquí noto que hay menos saturación. Y eso no significa que no haya movimiento: aquí salen canciones de gente extremeña todos los días.

Las dificultades reales son las mismas que en cualquier otro lado: tienes que madrugar, echarle dieciocho horas diarias al trabajo y aprender a decir que no a algunas cosas para poder conseguir un sí en otras. Hay que sacrificarse y currar todos los días; ese esfuerzo te va a tocar hacerlo estés donde estés.

Tienes una red colaborativa fuerte y te gusta generar tus propias oportunidades. ¿Hasta qué punto esa manera de entender la música condiciona tu creación?
Al principio, como todo el mundo, tropiezas con tus propios problemas: no sabes hacer ciertas cosas o te crees que puedes con todo, infravalorando el trabajo de los demás porque piensas que el tuyo es mejor. Afortunadamente, el tiempo te asienta y te das cuenta de que colaborar siempre es la mejor opción. Salen cosas que a lo mejor no se parecen a tu idea inicial, pero son diferentes y enriquecedoras.

El tiempo te asienta y te das cuenta de que colaborar siempre es la mejor opción. Salen cosas que a lo mejor no se parecen a tu idea inicial, pero son diferentes y enriquecedoras

Eso sí, para empezar un proyecto colectivo es fundamental que la otra persona comparta esa misma voluntad real de colaborar.

¿Y cómo influye esa forma de trabajar en el resultado final?
Influye en todo. A lo mejor tú quieres llevar tanto el videoclip como la música por un camino que ni siquiera tienes bien definido, y de repente a alguien se le ocurre la idea exacta que estabas buscando sin tú haber dicho nada. Esa conexión entre las personas es importantísima y condiciona el producto final. Yo, al final, ejerzo un poco como director: si algo no me convence o veo que se desvía del resultado que buscamos, no se hace. Pero es vital que la gente aporte y condicione el proyecto, porque hay muchísimos detalles en los que uno solo no cae. Por eso intento que el entorno condicione e influya lo máximo posible.

Tu trayectoria también está muy marcada por una perspectiva de banda. Has mamado una forma de hacer música que no depende de una sola persona. ¿Crees que esa forma de crear colectivamente se está perdiendo?
Sí, totalmente. A mí una guitarra me vuelve loco. Mi gran ilusión en el mundo sería tener una banda de rock. Me gusta trabajar en equipo y que los proyectos se construyan entre varias personas.

Una cosa es hacer canciones y otra conseguir que todo el ecosistema que te rodea sea sostenible. ¿Qué parte de tu tiempo ocupas hoy en labores que no tienen que ver directamente con la música?
Hace tres o cuatro meses estaba metido trabajando en un bar, pero ya lo dejé. Ahora, si bien no hago música al cien por cien del tiempo, sí que vivo del sonido. Actualmente estoy trabajando en la serie de televisión El fogón de los Castúos, he sonorizado un par de documentales y también he empezado a trabajar llevando el sonido de directos.

Hay que pagar el alquiler y los gastos corrientes, porque la realidad no perdona. Las facturas no te las va a pagar ningún cooperativismo ni ninguna filosofía hippie; eso te lo tienes que currar tú

En este mundillo una cosa te lleva a la otra: conoces a alguien que te recomienda para el siguiente curro, y aunque al principio dudes, acabas diciendo que sí. Así vamos todos los días, moviéndonos de un lado para otro y buscándonos la vida.

Andando de un lado para otro, ¿cómo consigues mantenerte en pie?
A base de trabajar muchísimo y de contar con la ayuda de gente estupenda con la que te llevas bien y te echa un cable. Ese apoyo mutuo es importantísimo. Luego, evidentemente, hay que pagar el alquiler y los gastos corrientes, porque la realidad no perdona. Las facturas no te las va a pagar ningún cooperativismo ni ninguna filosofía hippie; eso te lo tienes que currar tú. Por eso no queda otra que trabajar duro.

Marcos DellFuturo estudio 1
Marcos DellFuturo en su estudio, en Los Santos de Maimona.

Como autónomo, me he dado cuenta de que cuando dices que no a una propuesta, cierras lo que parecía una simple ventana, pero detrás de ella había millones de puertas. Así que aquí no puedes rechazar oportunidades. Te jodes y lo haces. A lo mejor una tarea concreta no te apasiona, pero te sirve de puente para conocer a personas increíbles con las que te encantará trabajar.

Todo esto responde a una idea muy clara: apostar de verdad por tu propio camino.
Es muy sencillo: si no puedes levantarte a las ocho para trabajar en tu proyecto porque tienes otro empleo, pues te levantas a las cinco y así encuentras el tiempo. Es una regla aplicable a todo. Si no puedo salir de fiesta hoy ni mañana, pues no se sale.

Si no puedes levantarte a las ocho para trabajar en tu proyecto porque tienes otro empleo, pues te levantas a las cinco y así encuentras el tiempo

Y si te tienes que jugar el tipo dándote de alta como autónomo para intentar facturar el año que viene con los conciertos que estás armando, pues te haces autónomo y punto pelota. No hay otra alternativa.

¿Es esa implicación absoluta la que está haciendo que ahora las cosas funcionen?
Nunca me he parado a pensar en eso. Lo único que sé con certeza es que le meto muchísimas horas al trabajo. Trabajo todos los días todo lo que puedo, o al menos lo intento con todas mis fuerzas. No considero que sea el mejor haciendo música, ni cantando, ni tocando ningún instrumento. No soy un profesional consumado en nada. Lo que sí tengo es un nivel de implicación enorme: hasta que el resultado no queda exactamente como a mí me gusta, no paro. Y ya está.

Tener tu propio estudio y trabajar como productor para otros artistas, ¿en qué medida ha ayudado a sostener y potenciar tu proyecto personal?
Muchísimo. La producción te da el oficio y la experiencia para entender qué recursos funcionan mejor en cada situación concreta. Parece una tontería, pero necesitas dar muchísimos bandazos y probar mil combinaciones hasta dar con la tecla exacta.

Parece una tontería, pero necesitas dar muchísimos bandazos y probar mil combinaciones hasta dar con la tecla exacta

Cuando te bloqueas —no por falta de ideas, sino porque no das con la fórmula técnica para transmitir la emoción que buscas—, es cuando toca estudiar y recurrir a las soluciones que ya aplicaste trabajando con otra gente. Por eso es un aprendizaje vital.

¿Hay artistas de la región que han sido especialmente clave en tu desarrollo creativo?
Claro, totalmente. Por ejemplo, el disco que produje para la banda Ehta Gente ha supuesto un antes y un después en mi sonido. Después vino el trabajo realizado con Vacaciones en Neo-Tokio, que fue una pasada. Por otro lado, está Apolo K, un chaval súper polifacético que me encanta porque siempre me sorprende y con el que practico un montón de géneros urbanos. También estoy trabajando con Mía Valtri, que, a pesar de no ser nueva cantando, está empezando a grabar ahora. A ver si sacamos pronto su disco.

¿Cómo valoras la escena extremeña actual? ¿Qué es lo que más te atrae de ella y qué carencias detectas?
Lo que más me gusta es la inmensa variedad que existe; hay propuestas de todo tipo. Si entendemos la palabra “escena” desde una perspectiva estrictamente comercial o mainstream, es verdad que no la hay, salvo por casos muy puntuales, como Sanguijuelas del Guadiana, e históricos como Extremoduro o Bucéfalo. Sin embargo, dentro del circuito underground hay una riqueza brutal: rock, fusión y géneros de lo más raros. Esa diversidad me parece lo mejor que tenemos.

Sigue imperando un derrotismo muy arraigado: ese sentimiento de “esto es imposible”, de pensar que desde aquí no se puede llegar a ningún lado. Es una falacia enorme que tenemos que derribar cuanto antes

Lo negativo es que, por lo menos en un 70 % u 80 % de los casos, sigue imperando un derrotismo muy arraigado. Ese sentimiento de “esto es imposible”, de pensar que desde aquí no se puede llegar a ningún lado y que por tanto solo se hace por mero pasatiempo. Mucha gente lo verbaliza abiertamente, y los que no, asienten con la cabeza cuando lo escuchan sin hacer nada por rebatirlo. Es una falacia enorme que tenemos que derribar cuanto antes.

¿Tú has sentido alguna vez que era imposible?

No. A ver, lógicamente hay momentos de bajón personal en los que piensas que lo que haces no vale nada. No es un cansancio físico, sino el agotamiento mental de estar todos los días picando piedra en lo mismo. Pero al día siguiente te levantas y se te pasa, porque esto te apasiona demasiado. No te vas a meter a cambiar ruedas en un taller si lo que de verdad te llena es esto; así que te fuerzas a seguir adelante y punto.

Marcos DellFuturo Fernando Tomillo
Marcos DellFuturo y Fernando Tomillo, guitarrista de Ehta Gente. Jon Uribarri

Por ejemplo, antes de volver con mi música yo ya había liderado bastantes proyectos y nunca nos habían llamado de ninguna radio ni había pasado nada relevante. El proyecto no arrancaba. Pero de repente, con Asina las cosas empezaron a rodar de golpe. Fue un punto de inflexión muy importante en el que asimilé una gran verdad: si algo te apasiona de verdad a ti, es muy probable que también haya un público ahí fuera al que le encante.

A la hora de organizarse frente a ese derrotismo, ¿existe una red de apoyo real o un tejido asociativo entre los músicos en Extremadura?
Creo firmemente que sí. Existe esa unión dentro de cada colectivo y, a nivel general, se ve movimiento a través de asociaciones o grupos que defienden ese espíritu de ir todos a una. Al menos desde fuera eso es lo que parece.

Hoy en día parece obligatorio que el artista sea también un creador de contenido constante para visibilizar su obra. ¿Cómo gestionas esa faceta?
Es agotador, pero completamente necesario. Si montas una empresa y quieres vender, tienes que promocionarte. Las redes sociales son la herramienta gratuita que antes no existía y nuestro escaparate para hacernos notar.

¿Te resta demasiado tiempo de la composición pura?
Todo el tiempo del mundo. Últimamente he estado tan volcado en el lanzamiento del disco que apenas he tocado las redes, pero ahora que me toca promocionarlo, estoy enfocado exclusivamente en eso.

Lo que no me gusta de las redes sociales es estar en las redes sociales. Cada vez más pongo temporizadores: entro, hago lo que tengo que hacer y consumo el feed de una manera muy selectiva

De hecho, ahora mismo, si me sentara delante de un teclado, seguro que se me atascarían los dedos. Ahora mi rutina se basa en editar vídeos y preparar campañas de publicidad. He llegado a diseñar diez o doce anuncios diferentes para un mismo fragmento musical, segmentando el público para estudiar cómo reacciona el algoritmo. Ya sé que el mercado internacional no me funciona, pero Extremadura sí. Si intento abrir el foco hacia Cádiz y Badajoz a la vez, tampoco responde igual. Al final vas aprendiendo el oficio y montándote tu propia estrategia de marketing. Es una tarea que consume muchísimo tiempo, por supuesto, pero como lo haría cualquier otra parte del negocio.

¿A veces no te dan ganas de desconectarlo todo y dedicarte solamente a crear música?
Sí, claro. Es complicado. Yo viviría encerrado con mis amigos en un estudio de grabación. Me gustaría hacer música, que otro la subiera y poder seguir haciendo música mientras todo el proceso discurre por un camino paralelo, sin tener que preocuparme demasiado de ello.

Entiendo que haya gente que se canse, porque es cansado. Lo que sí es verdad es que a mí no me gusta estar en las redes sociales. Son un generador de envidia y un fusilamiento constante de tu energía, y es difícil ser lo suficientemente inteligente como para cerrar la aplicación.

Cada vez me pongo más temporizadores. Entro, hago lo que tengo que hacer y consumo el feed de una manera muy selectiva y estratégica. Intento no hacer cosas al azar.

El videoclip lo has rodado con medios propios, en el corralón de la casa de tu abuela. ¿Qué te ha llevado a hacerlo así y qué dice esa manera de producir sobre tu forma de trabajar en general?
Pues dice que voy surfeando la ola, como siempre. Si no hay dinero, hay amigos y recursos. Eso es el cooperativismo real: no una postal hippie, sino un “hoy yo hago esto por ti, tú haces esto por mí y nos ayudamos”. ¿Que necesito un plató para un fondo blanco y negro y no lo tengo? Pues se busca la forma: alguien trae una sábana, otro una tela, otro el equipo técnico… y se monta. A eso le sumas que somos profesionales como la copa de un pino y no hay nada que se nos resista.

Si no hay dinero, hay amigos y recursos. Eso es el cooperativismo real: no una postal hippie, sino un “hoy yo hago esto por ti, tú haces esto por mí y nos ayudamos

Pero ojo, me gusta pedir favores lo justo. Si no hay devolución, siento que me aprovecho de la gente. Necesito un entorno de apoyo mutuo, donde todos dependamos de todos por igual y podamos delegar los unos en los otros. Ese es el rollo que me gusta. Si no es así, siento que estoy exigiendo más de la cuenta.

Vamos a Extremadura como identidad. Has dicho que no necesitas castañuelas para sentir tu tierra. ¿Qué significa para ti ser un artista extremeño sin tener que responder a una imagen concreta de Extremadura?
Ser un artista extremeño es ser un artista extremeño, no hay que complicarse mucho la vida con eso. Yo soy de aquí, no concibo mi vida sin mi tierra y por eso no me he movido de Los Santos de Maimona desde que nací. No tiene más dificultad que esa y, sobre todo, lo importante es no convertirlo en una postal.

Marcos DellFuturo videoclip
Fotograma del videoclip «Deprisa, deprisa».

Con Asina, por ejemplo, no hacíamos todas las canciones en castúo porque yo no he hablado así en mi puta vida. No me voy a poner a inventarme cosas que no soy, ni voy a ir vestido de lo que no soy. Eso es fundamental. Tuve un grupo de folklore, ahora ya no lo tengo, y sigo siendo igual de extremeño.

Ser un artista extremeño es defender lo tuyo, levantarte aquí todos los días y luchar por esta tierra, porque tu capital y lo que generes se mueva aquí. Yo salgo a la calle y me conoce todo el mundo, y yo los conozco a ellos. Sé coger uvas, aceitunas y almendras… y de chico me he llevado alguna pedrá. No me hace falta el carnet de extremeño.

Desde fuera parece que hacer música es grabar una canción, publicarla y listo. ¿Qué hay realmente detrás de la producción musical?
A mí, al principio, me gusta componer sin pensar demasiado, y luego voy matizando. Pero ahora que vuelvo a publicar, estoy siendo consciente otra vez de todo lo que hay detrás; después de tanto tiempo parado ya se me había olvidado.

Una vez que la música está terminada, tienes que preocuparte por la distribución. Pero antes de eso ya estás pensando: «Hostia, me hace falta una portada», y te pones a hacerla. Luego toca definir la línea gráfica que vas a seguir. Cuando ya tienes eso, empiezas a comerte la cabeza con los enlaces, los códigos QR, las pegatinas, las camisetas o si vas a sacar una edición en vinilo. Todo eso está ahí en el imaginario.

Y cuando crees que ya has terminado, llega lo siguiente: ¿qué vas a hacer con tus redes sociales?, ¿vas a borrar todas las fotos anteriores?, ¿vas a empezar de cero?, ¿vas a subirlas de tres en tres para que el feed quede bonito? Luego te das cuenta de que eso es un coñazo y las subes una por una. Y así con todo.

Ya estás pensando: “Hostia, me hace falta una portada”, y te pones a hacerla. Luego toca definir la línea gráfica que vas a seguir... Todo eso está ahí en el imaginario

Cuando te percatas de que necesitas fotos, ya vas tarde. Después te hace falta una tipografía, un vector, aprender a usar un programa de edición… Y mientras tanto el ordenador se te apaga cincuenta millones de veces, tienes que buscar otra versión del software, actualizar los drivers… Pasan las horas, miras el reloj y dices: «Es que hoy no he hecho nada». Y así todos los días.

¿Alguna vez has pensado en dejarlo?

No. He pensado en decir: “Ya, no puedo más. Hoy no voy a hacer nada”. Y alguna que otra vez bromeo diciendo que estoy a tiempo de hacer una FP. Pero dejarlo, no.

¿Qué has aprendido sobre tus propios límites y sobre la manera en que quieres hacer música a lo largo de tu trayectoria?
Creo que cada vez estoy rompiendo más mis propios límites. En mi proyecto anterior tenía mucha ayuda. Ahora que estoy solo, pensaba que no iba a ser capaz de aguantar el ritmo de encargarme de la música, los diseños y todo lo demás.

Para empezar una carrera musical —carrera, sprint o por lo menos paseo por un barbecho— hay que tener paciencia. Paciencia para todo

Pero me estoy dando cuenta de que puedo hacerlo todo. Y eso incluye gestionar el apoyo de los demás: si no sé hacer algo yo mismo, sé buscar por mis propios medios la ayuda necesaria para sacarlo adelante.

¿Qué le dirías a un artista que empieza en Extremadura?
Por una parte, le diría que escuche a su instinto, porque esa es la voz incorruptible del alma. Y, precisamente por eso, es tu firma personal e irremplazable. Nadie puede hacer mejor de ti que tú mismo.

Por otro lado le diría que tenga paciencia. Para empezar una carrera musical —carrera, sprint o por lo menos paseo por un barbecho— hay que tener paciencia. Si no has tocado nunca nada, tendrás que aprender a tocar, a cantar, a secuenciar o lo que sea. Paciencia para todo. Para aprender algo que no quieres hacer. Para ahorrar y poder pagarte lo que necesitas. Paciencia.

¿Algo más que necesite un artista que está empezando?
Compañeros. Compañeros y amistades. Gente que esté contigo, con la que puedas compartir y pasártelo bien. También tiempo y oportunidades, pero las oportunidades vienen con el tiempo, y el tiempo se disfruta con los colegas. ¿Y los espacios públicos…? Pues a veces los habrá y otras veces habrá que ocuparlos. A veces será el sótano o el corralón de tu abuela. Lo importante es tener gente con la que compartirlo.

Si pudieras hablar con el Marcos que empezó a hacer música hace tantos años, ¿qué le dirías?
Que siga así. Que está todo bien. «Tú tranquilo, primo».

¿Qué deseas que pase de aquí en adelante?
De aquí en adelante deseo ser el mejor. En todo lo que haga. Siempre.

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