Elecciones
Rufián propone meter a Podemos en la lista de ERC y abre conversaciones con IU y Más Madrid
El fin de semana puente del 12 de octubre no ha permitido el descanso. Tras el fallecimiento de Maricarmen y el estancamiento de las negociaciones en el interior del Frente Amplio, Gabriel Rufián e Irene Montero han sacado tajada de las trabas de sus rivales de la izquierda y han anunciado un acuerdo avanzado que pone patas para arriba a toda la izquierda alternativa y que puede derivar en el frente de unidad ampliado deseado por muchos.
Fuentes cualificadas han confirmado a El Salto que Rufián ha logrado, en su acuerdo con Esquerra Republicana, ubicar a dirigentes de Podemos en la lista de Barcelona, para cristalizar la alianza que vienen hace meses enhebrando él y la precandidata a presidenta del Gobierno morada para el 29 de noviembre.
Este fin de semana el portavoz del grupo Republicano ha mantenido un diálogo telefónico con Emilio Delgado, quizás el activo electoral más potente de Más Madrid pero marginado en estas negociaciones por la ejecutiva de su partido
Además, este fin de semana el portavoz del grupo Republicano ha mantenido un diálogo telefónico con Emilio Delgado, quizás el activo electoral más potente de Más Madrid pero marginado en estas negociaciones por la ejecutiva de su partido, dominada por Mónica García. Fuentes conocedoras de esa conversación han informado que por ahora es el único dirigente de Más Madrid con el que hay trato directo.
Preguntados por otro actor clave en todo este enjambre de idas y vueltas, Izquierda Unida, desde el ‘core’ del equipo de Rufián responden: “Estamos en ello”. Sellado el acuerdo con Podemos, cuyos principales avances fueron la semana pasada anticipados por El Salto, los acontecimientos han cogido frenesí y velocidad, con la vista puesta en el cierre del plazo de inscripciones de alianzas el 16 de octubre.
Lo que se conoce por ahora es que Podemos no presentará papeleta propia en Catalunya y que pedirán el voto para ERC, mientras que el número uno por Barcelona hará campaña fuera de territorio catalán apoyando a Montero
¿Pero qué han acordado concretamente Rufián e Irene Montero? Lo que se conoce por ahora es que Podemos no presentará papeleta propia en Catalunya y que pedirán el voto para ERC, mientras que el número uno por Barcelona hará campaña también fuera de territorio catalán apoyando a Montero.
“Es un frente abierto a quien quiera sumarse”, han advertido, con la esperanza que Izquierda Unida, Comuns y Movimiento Sumar se animen a saltar la valla, frente a la situación de laberinto sin salida planteada en la circunscripción madrileña por Más Madrid.
El acercamiento entre Montero y Rufián ha cogido una envergadura que ha pillado por sorpresa a varios. En El Salto se anunció en febrero que la eurodiputada llamó por teléfono al catalán el mismo día que hizo su mitin con Delgado en Madrid deseándole suerte y desde entonces, a pesar de que venían de meses de distancia (Rufián se sentía agredido por las terminales mediáticas de Podemos, de hecho), comenzaron a tejer de a poco confianza y entendimiento.
Tal es así que la semana pasada, El Salto publicó que Podemos estaba tentando a Rufián, en pleno pulso dramático con el líder de ERC, Oriol Junqueras, a animarse a pactar con ellos y pasar a la política peninsular, traspasando con su candidatura el territorio catalán. Es insoslayable que las trabas en el Frente Amplio, con una inusitada rigidez de Más Madrid, ha oficiado de gasolina para esa entente que deja de ser meramente táctica y pasa a hechos más tangibles, como compartir papeleta en Barcelona.
“Ahora depende de ellos dar el paso”, señalan los de Rufián con respecto a Comuns, que también vive una crucial división interna y un cuadro de situación nada fácil: impulsaron la candidatura de Ernest Urtasun (hoy ya descartada tras los sucesos derivados del desahucio de Maricarmen) y luego se subieron al furgón de Ada Colau, quien irrumpió nuevamente en la agenda y ha intentado amalgamar a las diferentes familias políticas de la compleja izquierda confederal.
Este sábado Comuns ha recibido una noticia oxigenante: la CUP ha decidido no presentarse a las elecciones generales, quitando un competidor directo por ser catalanista y de izquierdas. Pero a la vez, debe digerir ahora la noticia de un adversario de renovada potencia: Rufián con acuerdos con la cúpula de ERC y además con Podemos, creando un ticket electoral con viaducto a Madrid y más atractivo para los votantes que desean un muro útil a la extrema derecha.
Un párrafo merece el culebrón entre Junqueras y Rufián: hasta ayer la situación estaba quebrada y el equipo del portavoz mantenía hace días la afirmación que no era candidato. El quid de la cuestión era que él pueda controlar a los primeros nombres que integren su lista y contratos asegurados para su equipo técnico. De hecho, desea que su mano derecha y jefe de gabinete, Sergi Tarrés, tenga un puesto ‘de salida’ para un escaño.
En Madrid el domingo de puente ha sido todo menos de relax: la movida de ficha de Rufián-Montero ha preocupado a Más Madrid, pensando por primera vez que el Frente Amplio podría resquebrajarse tras días de inflexibilidad. El enfado de los sectores alineados a Delgado crece a pasos acelerados frente a esta crisis a 48 días que se pongan las urnas en las meses electorales. Más Madrid ha publicado en sus redes sociales una propuesta para que Emilio Delgado encabece la lista de Madrid secundado por García en caso que Podemos se sume.
El solo hecho que la ejecutiva de Más Madrid proponga a Delgado como número uno, y sobre todo por encima de García, cristaliza el temor a que finalmente se queden por detrás: el efecto dominó puede hacer que IU y Movimiento Sumar (que haría lo que haga falta para obtener al menos un escaño para Verónica Barbero) se vayan detrás del ticket Montero-Rufián.
Mientras se escriben estas líneas, los de Rufián realizaban llamadas a dirigentes de IU (Enrique Santiago, tal vez) y analizaban tender puentes con otros dirigentes de Más Madrid. La posición de Podemos y Comuns será decisiva: si los morados aceptan una entente con sus acérrimos rivales castizos sin primarias (no hay tiempo para hacerlas al menos como se plantean) y si los catalanes aceptan que Colau ya no sea parte de la ecuación (excepto que decida primarias).
Horas de charlas frenéticas con la vista puesta también en un electorado que puede hacer pagar caro al largo plazo que una desunión de la izquierda coloque en la Moncloa a Feijóo y Abascal.
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