Análisis
Quince cuestiones que quedan por cerrar en el improbable acuerdo de las izquierdas
Cuando quedan cuatro días para la presentación de las coaliciones electorales, parece improbable que se llegue a una única lista por Madrid. El peso de la circunscripción central es importante por dos motivos: es la que más escaños reparte y marca tendencia en el conjunto del territorio. Irene Montero, candidata a presidenta del Gobierno por Podemos, ya ha anunciado que el acuerdo con el Frente Amplio es posible, pero no con las reglas del Frente Amplio. Lo que emiten las cuatro organizaciones integradas en esa marca (Izquierda Unida, Comuns, Más Madrid y Sumar) es que se mantiene la oferta a Podemos, pero se descarta un giro brusco de guion.
1. Es posible que Podemos pueda seguir interesada en meter de número 2 a Irene Montero en las listas del FA en Madrid y que el acuerdo vaporoso con Rufián solo haya sido una forma de acumular poder de negociación. En todo caso, las declaraciones de Montero en La Hora de la 1 dejan poco margen para creer que es posible un entendimiento.
2. Eso abre la pregunta de por dónde va a ser Ada Colau número 1. Posiblemente hay más gente en Madrid deseando votarla que en Barcelona, donde su pasado como alcaldesa pesa para bien, pero también para mal. Siguiendo la lógica de superar al primer adversario político, esto es, el que disputa un mismo núcleo de votantes, es más interesante para el Frente Amplio (FA) que se enfrente a Irene Montero que a Gabriel Rufián.
3. El escenario Irene Montero vs Emilio Delgado en Madrid se plantea en principio favorable para Podemos (por el voto de un sector del feminismo que valora el paso de Montero por el Ministerio de Igualdad), pero Delgado es una figura con posible crecimiento (presenta un perfil similar a Rufián).
4. Hay que comprobar si el FA prioriza el acuerdo de integración con Podemos sobre la perturbación que supondría esa —ahora improbable— entrada de Montero en las listas. Una perturbación que no se apagaría ni siquiera en una foto de unidad, como bien saben todas las partes.
5. En ese sentido es posible que ya estemos en la fase post-implosión, que esté ya todo decidido por parte del FA y de Podemos y simplemente haya que colocar el discurso de que hay una puerta que sigue abierta de cara a que el atestado periodístico sea favorable: que nadie pase porque fue el último en decir que no.
Es posible que Podemos pueda seguir interesada en meter de número 2 a Irene Montero en las listas del Frente Amplio en Madrid y que el acuerdo vaporoso con Rufián solo haya sido una forma de acumular poder de negociación
6. Más Madrid es la fuerza señalada para ceder con respecto a sus socios consolidados dentro del FA. Primero, para dejar paso a Colau que (repetimos) es mejor candidata en Madrid que en Barcelona. Segundo, para meter a IU y a Sumar en puestos de salida.
7. La insistencia de Iglesias en llamar a IU para que reconsidere su pacto con Frente Amplio es sintomática. Tiene razón en que IU sale mal parada en los repartos y se juega perder representación, pero al mismo tiempo tiene un importante papel simbólico (parece la más altruista de todas las fuerzas en esta carrera). Es, posiblemente, la parte más débil del desafío lanzado por Podemos.
8. Madrid es importante en cuanto marca tendencia. Si hay dos listas en Madrid será difícil, no imposible, llegar a un acuerdo con Podemos para el resto del territorio. Hay escaños importantes en juego, como los de Murcia y Asturias (aunque el peso de Podemos en una y otra comunidad autónoma es muy diferente).
9. ¿Qué puede ofrecer Podemos a los partidos regionalistas en la órbita de lo que fue Sumar en 2023 (Chunta, Compromís, Més, etc)? Posiblemente uno o dos mítines con Rufián, la figura mejor valorada por los votantes de izquierda (hasta la fecha). Pesa en contra, en el caso de la Chunta, la asociación de marcas con un partido como Esquerra.
10. El tándem Rufián-Montero puede actuar como electrón libre en Andalucía, donde podría prestar su apoyo a Adelante Andalucía, cortocircuitando la campaña de Izquierda Unida (Frente Amplio) y poniendo en peligro la obtención de un escaño en un territorio clave para la coalición. Algo similar puede ofrecer a BNG y EH Bildu. Eso mantendría viva la idea del “Excel de Rufián”. Hay que comprobar hasta qué punto esos tres partidos estarán interesados en asociarse a Rufián y Montero en mítines e imagen pública. No parece probable que lo quieran hacer, aunque existe un acuerdo ERC-Bildu para el Senado.
11. El efecto de la entente Rufián-Montero achica el espacio a Frente Amplio, especialmente a IU. Es también una imposición sin aviso previo del plan que planteó Rufián, el famoso método y orden, para que las izquierdas federalistas cedan todo el espacio político a los partidos nacionalistas/soberanistas en sus territorios de referencia.
12. La última encuesta publicada del CIS, antes de la convocatoria electoral, muestra que Podemos se lleva dos de cada diez votos de los que Sumar obtuvo en 2023. Un 18,6% de esos exvotantes votarán ahora al PSOE. Sumar, que aparecerá reencarnado en Frente Amplio es el partido con más dificultad para retener a sus votantes anteriores. Seis de cada diez votos de 2023 están en el aire. Podemos solo se nutre de exvotantes de Sumar.
13. Poco relevante ahora, pero importante: quienes entran en coalición no pueden desgajar grupos en el Congreso, solo cabe el recurso de irse al Grupo Mixto. Es difícil pensar, en todo caso, que Podemos vaya a obtener escaños suficientes para formar grupo. El viaje puede terminar con Podemos en la misma posición de la que parte en el Congreso, en el grupo mixto.
14. Una variable más es el Senado y la posibilidad de una entente entre Frente Amplio y el PSOE que dé algo de aire a los partidos del FA. El Senado puede servir en especial a IU para no perder representación institucional.
15. Vuelta al punto uno: si finalmente Podemos obtiene el número dos por Madrid y algún puesto más de salida, la operación habrá tenido sentido dentro de una negociación a cara de perro.
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