Filosofía
El futuro del apoyo mutuo: Ursula K. Le Guin contra la ciencia ficción neoliberal

La cultura neoliberal nos ha acostumbrado a un tipo de ciencia ficción conservadora, que solo prolonga el presente en un futuro distópico. La ciencia ficción de Ursula K. Le Guin, en cambio, explora otros mundos alternativos posibles, como el de la anarquía en Los desposeídos.

"The moon", de James Nasmyth
Ilustración nº 22 del libro "The moon", de James Nasmyth (1874)
Filósofo
28 ene 2020 10:00

Es posible entender los productos de la cultura comercial como encarnaciones de diversas especies de delirios colectivos, es decir, como síntomas que expresan con exactitud, para quien sabe leerlos, cierto estado anímico de la sociedad, manifestando sus obsesiones, miedos y deseos más profundos. Desde este punto de vista, no tanto crítico sino clínico, resulta interesante tomar algunas producciones al azar que dibujan el arco completo de la dominación neoliberal. En busca del arca perdida de Spielberg, de 1981, es una especie de western imperialista que se desarrolla a escala planetaria, y expresa el momento de la utopía neoliberal triunfal y ascendente. Pero a diferencia de los héroes del western clásico, Indiana Jones es tan infinitamente superior a sus enemigos, tan sumamente inteligente, rápido, listo, guapo, fuerte, hábil, resistente y prácticamente inmortal que flota por encima de cualquier relación humana real: no es tanto un héroe dramático como un superhéroe. Por eso, a pesar de ser un gran producto de entretenimiento (o un ejemplo muy logrado de escritura cinematográfica, como diría Robert Bresson), la película es incapaz de plantear el menor problema moral o de rozar algo de la complejidad de la vida adulta real. El “realismo capitalista” (Mark Fisher) naciente es en el fondo incapaz de todo realismo y solo se mueve a gusto en la irrealidad.

El infantilismo del cine de Spielberg expresaba la necesidad de tener fe, de creer en cualquier cosa, aunque fuese en los extraterrestres, aunque fuese en que el capitalismo es el mejor de los mundos posibles; una vez que no se debe creer ya en la utopía adulta, en una sociedad que vaya más allá de las relaciones capitalistas de producción. Es el complemento de la renovación de la santa alianza producida en los mismos años por Francis Fukuyama, que decreta el final de la Historia con el triunfo de la democracia liberal como estadio insuperable de la sociabilidad humana. La gran utopía neoliberal se ponía así en marcha, junto a las políticas del tipo Thatcher o Reagan de destrucción de toda forma de solidaridad colectiva, y la nueva cruzada neoevangélica consistente en extender las lógicas de mercado a todas las relaciones sociales y situaciones humanas.

La cultura neoliberal en su ocaso

Sin embargo, sentimos que en los últimos tiempos esa fe en la utopía neoliberal empieza a tambalearse y hasta a resquebrajarse. El éxito del género distópico, la obsesión milenarista por el fin del mundo, así como el deseo de muerte que atraviesa películas como Melancholia de Von Trier son signo de ello. Pero no es necesario buscar en los sofisticados productos del cine de autor. Tampoco el género de superhéroes, representante por excelencia de la cultura neoliberal, es inmune a esta tendencia. Si el momento naciente del neoliberalismo es el de la apoteosis capitalista, en que todos los antiguos héroes se volvieron superhéroes, como el caso de Indiana Jones, en las producciones actuales no hay un solo superhéroe que no trate de humanizarse, de “mostrar su lado oscuro” y sus ambivalencias, de presentarse como “fracasado” y antihéroe, etc. La mitología de nuestro tiempo eleva a la categoría de superhéroe al antiguo superantagonista Joker, semidios del caos y la destrucción, que encarna el puro principio del desorden con el que la cultura neoliberal confunde a la anarquía, frente al orden policial y financiero defendido en la sombra por el hombre dotado de los superpoderes del murciélago.

La cultura neoliberal sigue completamente pegada a la irrealidad, y ni siquiera las llamas que devastan el planeta ni los niños que deciden actuar consiguen despertar del todo a los adultos de su sueño pueril.

Nietzsche decía que a menudo preferimos querer la nada a no querer nada. Algo semejante manifiesta la cultura comercial reciente en cuanto a las creencias colectivas, como si ya no tuviésemos fe en la utopía neoliberal, pero tampoco consiguiésemos creer en ninguna otra; y como no podemos evitar creer en algo preferimos creer que algún día vendrá la nada. Así, hay quienes viven hoy en día simplemente esperando el momento del gran colapso civilizatorio profetizado por la ciencia del clima. Pero esta actitud todavía encarna una última forma de fe en el futuro y de esperanza, aunque sea en un modo nihilista. A quienes toman como moneda contante la futura autodestrucción de la civilización capitalista, aunque eso implique también la desaparición de la especie humana, habría que decir lo mismo que Lacan decía sobre el fin individual: que creer en la propia muerte todavía es una forma de fe a la que agarrarse para soportar la vida lamentable que llevamos, pues ¿cómo soportaríamos vivir así si no creyésemos que en algún momento todo esto se va a acabar?

En la reciente Ad astra de James Gray, el superhéroe depresivo encarnado por Brad Pitt ya sabe que la fe neoliberal no tiene objeto, que no hay Dios ni E.T. al final del camino de la expansión capitalista, que la colonización neoliberal no tiene otro fin que reproducirse sin cesar a sí misma en todas partes y aniquilar toda otra forma de vida, extendiendo los mismos centros comerciales y el mismo cáncer civilizatorio a toda la galaxia, y que nuestra única esperanza es recuperar el sentido de la Tierra, el amor a nuestra casa y a lo más próximo. Pero esa nostalgia y ese deseo de volver a casa llegan demasiado tarde, en un momento en el que, como grita sin cesar Greta Thunberg, nuestra casa está en llamas. La cultura neoliberal, incluso en su ocaso y en su fase descendente, con todos sus antihéroes, sigue completamente pegada a la irrealidad, y parece que ni siquiera las llamas que devastan el planeta ni los niños que deciden actuar en consecuencia consiguen despertar del todo a los adultos de su sueño pueril.

Ciencia ficción
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La activista Adrienne Maree Brown comparte su flagrante amor por la escritora visionaria, aquí y en el documental Mundos de Ursula K. Le Guin.

Dos modalidades de la ciencia ficción

Ursula K. Le Guin es una de las escritoras del siglo XX que más ha hecho para desdibujar las fronteras arbitrarias que separan las búsquedas más serias del arte de los encantos del entretenimiento de masas. Su obra se adscribe a la ficción científica, género que renueva por completo. En la introducción de 1976 a su novela La mano izquierda de la oscuridad, se desmarca de lo que tradicionalmente se entiende por ciencia ficción. Es decir, ese tipo de “ficción extrapolativa”, en la que se toma una tendencia actual, se la purifica e intensifica para obtener un efecto dramático, y se la extrapola al futuro. El procedimiento es el mismo que usan los científicos en sus laboratorios, cuando administran alguna sustancia en grandes dosis y en períodos cortos a ratones, para probar qué tipo de efecto tendría tomada en pequeñas dosis y en largos períodos por humanos. Y como dice Le Guin, el efecto resultante, indefectiblemente, es el cáncer; o en el caso de la ciencia ficción, la segura extinción de la libertad humana, y muy probablemente de toda vida terrestre. El uso y abuso de esta receta, en que se aísla un caso de la realidad presente y se lo lleva a su extremo lógico en el futuro con resultados fatalmente distópicos, es lo que ha impedido que la ciencia ficción llegue a una madurez artística semejante a la alcanzada por la literatura realista, y le ha dado esa fama de escapismo.

Esa misma receta resulta aplicada tanto o más hoy en día que en los tiempos de Le Guin (pensemos en la serie Black Mirror, pensemos en todos los Mad Max, etc.), y puede que determine más de lo que estamos dispuestos a admitir nuestros imaginarios y expectativas sobre el futuro. Pero, como decía radicalmente el filósofo, el futuro no existe, o como afirma más prudentemente Le Guin, es solo una metáfora. En cualquier caso, lo que se nos presenta como futuro en este tipo de ficciones extrapolativas no es más que la extensión concentrada de algún aspecto del presente deprimente de nuestra civilización fundamentada en la rapacidad propietaria y la agresión mutua. De ahí que a pesar de los elogios y promociones que recibe habitualmente, el género de ciencia ficción distópica que predomina en la fase descendente de la cultura neoliberal sea profundamente conservador.

'Los desposeídos' nos puede hablar hoy con tanta fuerza porque muestra que, aunque hayamos comprobado que el capitalismo está preparando nuestra futura pobreza, eso no nos condena a un futuro del tipo 'Mad Max'.

El tipo de ciencia ficción cultivada por Le Guin se basa en otro procedimiento, que ella llama “experimento mental”, y reconoce en algunos pocos autores que también han practicado el género (Mary Shelley, Philip K. Dick). En lugar de extrapolar a un futuro una tendencia del presente, se trata de alterar alguna de las premisas mismas que rigen nuestro presente. De ese modo, la ciencia ficción no explora un futuro de caricatura sino otro mundo posible, tan complejo y diverso como el nuestro, y que permite plantear problemas morales con la misma agudeza y profundidad que el realismo. Un ejemplo extraordinariamente logrado de este procedimiento es la novela Los desposeídos. En ella se explora, en el contexto de un universo imaginario, una hipótesis de carácter histórico: ¿qué ocurriría si la revolución social hubiese tenido éxito? ¿Y si la anarquía, o el comunismo libertario, hubiesen sido establecidos en alguna parte? ¿Cómo es posible una sociedad que en lugar de basarse en la explotación se fundamentase en la ayuda mutua? ¿En qué condiciones geográficas, políticas o económicas podría darse este tipo de sociedad? ¿Qué tipos humanos produciría, qué lenguajes, qué formas de vida, qué relaciones humanas, qué conflictos?

Los desposeídos

De este modo, renovando lo que entendemos por ciencia ficción, que ya no es “ficción extrapolativa” sino realismo de otro mundo, Ursula K. Le Guin también renueva en esta novela el género utópico. En la mayor parte de las utopías históricas, la abundancia, o el desarrollo avanzado de los medios de producción, aparece como la condición fundamental de la emancipación social. Podemos pensar en esos palacios de oro en los que viven los obreros en la Icaria de Étienne Cabet; o si se trata de intentos de realizar la utopía, en los túneles de mármol del metro de Moscú. Sin embargo, Le Guin, más cerca de la austeridad ecologista de la imaginación utópica de un William Morris, sitúa su utopía anarquista en Anarres, una luna seca, árida, desolada, en que la lucha por la existencia se presenta con toda su dureza. Son esas mismas condiciones, aproximadamente, las que observó Kropotkin en la estepa rusa, y le llevaron a concluir que en ellas la evolución de la vida solo era posible gracias al apoyo mutuo. Antaño se creía que el capitalismo, poniendo todo el mundo a trabajar y revolucionando por todas partes las formas de producción, estaba preparando la abundancia necesaria para el comunismo del porvenir. Si Los desposeídos nos puede hablar hoy con tanta fuerza, en este momento de ocaso de la cultura neoliberal, es porque muestra, con su exploración realista de un mundo alternativo al nuestro, que aunque hayamos comprobado más bien que lo que el capitalismo está preparando es nuestra futura pobreza de recursos, eso no nos condena a un futuro del tipo Mad Max. Le Guin nos muestra que existe la otra opción, que el otro mundo posible es igualmente realista, el mundo de la ayuda mutua, el mundo de Anarres.

Solo que no es sencillo entrar en ese mundo. Anarres significa afirmar hasta el fin, y en todas sus consecuencias, el principio de ayuda mutua. Pero esto a su vez supone una experiencia iniciática, la de descubrir la verdadera fraternidad a partir de la experiencia del dolor, de la absoluta vulnerabilidad, que es la que realmente une a los seres humanos. Anarres significa descubrir el vínculo completamente anti-liberal entre la auténtica libertad y la ausencia de posesiones. De ahí que solo sea posible entrar en Anarres con las manos vacías, “desnudos, como el niño viene al mundo sin ninguna propiedad, dependiendo totalmente de otras personas para vivir.” Ni siquiera está garantizado que todo el mundo tenga para comer, simplemente que “nadie pasará hambre mientras otra persona come”. En Anarres cualquier lujo es excremento, y la única belleza es la de los rostros, la de esos ojos anarrestis que nunca desvían la mirada, en los que se puede observar “el esplendor del espíritu humano”. En fin, tal y como muestra la novela que se articula alrededor del conflicto entre los actos anarquistas de Shevek y el anarquismo establecido de la comunidad, Anarres no es la sociedad perfecta, y no hay en realidad ninguna sociedad perfecta. Ser fiel a la promesa que encarna Anarres puede significar, en ocasiones, ir contra Anarres, desafiar a Anarres o llevar a Anarres más allá de sí misma, según la lógica de la revolución permanente. La libertad solo se obtiene a ese precio, nos indica el bello libro de Ursula K. Le Guin, que nos ofrece, bajo la superficie amable de una novela de ciencia ficción, la fuerza explosiva de una utopía social adulta.

Sobre este blog
La filosofía se sitúa en un contexto en el que el poder ha buscado imponerse incluso en los elementos más básicos de nuestro pensamiento, de nuestras subjetividades, expulsando así de nuestro campo de visión propuestas teóricas y prácticas diversas que no son peores ni menos interesantes sino ajenas o directamente contrarias a los intereses del sistema dominante.

En este blog trataremos de entender los acontecimientos del presente surcando –en ocasiones a contracorriente– la historia de la filosofía, con el objetivo de poner al descubierto los mecanismos que utiliza el poder para evitar cualquier tipo de cambio o de alternativa en la sociedad. Pero también de producir lo que Deleuze llamó líneas de fuga, movimientos concretos tanto del presente como del pasado que, escapando del espacio de influencia del poder, trazan caminos hacia otros mundos posibles.
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39 Comentarios
#49340 10:38 16/3/2020

Un artículocon mucha presunción, arrogancia y palabras domingueras...sin embargo muestra ideas de valor, pero que caen en la obviedad cuando su análisis parte de lo más comercial ...necesita explorar más, sin embargo es una ocurrencia agradable para un café...

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#49243 18:30 15/3/2020

la leeremos!

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#49211 7:42 15/3/2020

Está claro que los trolleros que no han leído un solo libro ni saben lo que es la filosofía ni han visto películas más allá de "Dos tontos muy tontos" (ironía) se meten en los periódicos que no son de su ideología a trollear un poco. Cosa que me alegra, pues los ciudadanos que si leen y se informan ni se les ocurre asomarse por los medios ultraderechistas a trollear y decir sandeces.

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#47672 16:44 18/2/2020

Por eso las megalópolis de La Guerra de las Galaxias son sólo el reflejo del capitalismo actual y de sus más intimos deseos de expansión infinita reproduciendo su modelo

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#47529 10:08 16/2/2020

Efectivamente, el neoliberalismo, en su conjunto es un desastre, y solo denigran las alternativas que se puedan ir tratando de practicar aquellos que les va bien...los estomagos agradecidos, los conservadores, ande yo caliente y que le den por saco al resto de la gente.

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#47491 14:30 15/2/2020

Lo mejor que he leído en mucho tiempo. Una síntesis y un análisis cojonudo. Está clara la perspectiva del materialismo dialéctico, por lo que creo que no convencerá a las personas religiosas, ni a algunos deterministas, pero es un texto perfectamente estructurado. Enhorabuena.

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#46691 19:05 1/2/2020

Buenísimo Jordi, qué capacidad de engranar temas y hacer digresiones para regresar al hilo central. Todo lo que dices me resulta súper interesante, súper importante, me pone a girar la ardilla! Gracias!! Ya escribe un libro

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#46612 23:35 30/1/2020

Hola.
Que artículo tan genial, me ha parecido increíble. Estoy totalmente de acuerdo con las grandes ideas que se hayan ahí. Me parece increíble la capacidad del autor de poder leer lo que está bajo la superficie de las obras que menciona en el artículo. Es necesario que alguien haga este tipo de análisis que nos permita saltar de los paradigmas impuestos por el capitalismo hacia otras formas de ver, analizar y construir el mundo. Espero que el autor me esté leyendo porque casi todos los comentarios que están aquí parecen bastante haters y entran a juzgar y malentender todo sin siquiera leer a profundidad un artículo tan bueno. Una brazo.

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#46578 13:14 30/1/2020

Hola. Bien, el artículo está bien, es decir, muestra ideas interesantes, pero sin embargo, adolece de algunos problemas que más parecen intencionados que por falta de capacidad. Creo que antes de repetir tantas veces la palabra neoliberal, mejor sería definir el concepto, porque parece que se usa de manera demasiado indiscriminada. Y luego el tema de la ciencia-ficción. La verdad , no he leído a Ursula K .L. pero no me cabe duda de que es una excepcional escritora, pero creo que se usa su nombre más por ser mujer y por ser de izquierdas, que por otra cosa, más que nada porque lo que se dice que hace con la ciencia-ficción no lo ha inventado ella, sino que viene desde los años 50, la época dorada de la ciencia-ficción. La moda distópica de hace unos años es un invento relativamente moderno, más bien "posmoderno" en efecto. Lo que hay que hacer es en parte volver a la ciencia-ficción clásica, no de evasión, aunque esta tiene también su función. No toda la Ci-Fi, no por ser distópica es de evasión.

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#46569 12:13 30/1/2020

Los extraerrestres no vendran jamas por que no hay presupuesto que lo aguante... Las politicas neoliberales cosmimas del imperio y la explotacion masiva de combustibles ionicos hacen la exploracion cosmica irrentable. Limpiemos la galaxia!!!

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#46539 4:50 30/1/2020

Que significa neoliberal, porque el concepto como tal no existe, lo que se intenta describir es un tipo de socialismo más light que otra cosa

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#46534 23:32 29/1/2020

En busca del arca perdida un western imperialista. Te está haciendo mal la medicación hermano

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#46524 19:48 29/1/2020

ya de todos modos la palabreria demagoga de este tipo me hacia leerlo con poco interes, y cuando ensalsó a la arrogante, hipocrita, repulsiva y neurotica de Greta Thunberg terminé de perder mi tiempo, no lo pierdan ustedes con este extremista de izquierda.

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#46515 15:47 29/1/2020

He dejado de leer cuanto he visto la retahíla de idioteces sobre Indiana Jones

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#46500 13:06 29/1/2020

Extraordinario artículo. Pasa de los imberbes que aún en la ruina de la sociedad burguesa insisten en defender un modelo para el que no existen.

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#46495 12:19 29/1/2020

Flaco,.. cambia de diler,

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#46490 11:51 29/1/2020

¿Por qué el Salto, teniendo una de las líneas editoriales más interesantes del panorama de medios digitales con contenido político, tiene una de las secciones de comentarios más reaccionarias, catetas y vitriólicas de internet? Es una cosa que no me explico. Mucha Ursula Le Guin le falta a esta manada.

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#46605 19:43 30/1/2020

Puede resultar irónico que quizá lo que hace de esta sección de comentarios una de las más vitriólicas de Internet sean los comentarios en los que se muestra sorpresa ante la existencia de pensamiento diferente al propio y se emplea calificativos como cateto reaccionario o manada contra aquellos que muestran cierto grado de pensamiento crítico contra un artículo que muestra cierto grado de sesgo ideológico, pero la falta de consistencia interna de esta actitud parece haberse instalado últimamente en sectores ideológicos que solían definirse por su tolerancia y gusto por la pluralidad de ideas. Es posible que esto se deba a que al haber ganado estos sectores la batalla cultural, sus premisas se den por sentadas y durante décadas no hayan tenido que esgrimir un solo argumento para defenderlas, perdiendo así la sana costumbre de argumentar y cultivar el pensamiento crítico. Al fin y al cabo, llamar facha (o neoliberal) a quien no comulga con nuestro credo es mucho más rápido y efectivo que argumentar, y desde luego mucho menos cansado, amén de toda la aprobación social que nos granjea, sea esta a expensas de otro

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#46567 12:11 30/1/2020

Algún inversor está metiendo su dinero y tiempo en campañas de trolleo.

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#46481 6:36 29/1/2020

Sabrá lo que es la palabra neoliberalismo o lo dice porque suena bien y esta de moda?

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#46477 2:38 29/1/2020

A

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#46476 2:25 29/1/2020

Pues vaya, siempre pensé que Indiana Jones no era otra cosa que simples películas de aventuras que se tomaban algo de tiempo en mostrar a un prota que podía ser cómico, egoísta, cínico, vulnerable, criticado y cuestionado por su interés romántico y por su padre, y al que realmente le costaba superar a sus enemigos, más fuertes que él, y sólo gracias a una combinación de ingenio y mucha suerte. Pero ahora, gracias a este artículo, me doy cuenta de que es un superhéroe que ni se despeina, y cuya lucha contra los nazis es un western imperialista que esconde un mensaje neoliberal.
Todo este brillante y sutil alegato antiliberal no me parece metido con un calzador del tamaño de un submarino nuclear clase Akula, porque cuando pienso en la expansión de una colonización que no tiene otro fin que reproducirse sin cesar a sí misma en todas partes, o en una teoría socioeconómica que extiende sus lógicas a todas las relaciones sociales y situaciones humanas, como reza el texto, no se me vienen a la cabeza imágenes de camiones lanzamisiles desfilando en la plaza roja con la banda sonora de La Caza del Octubre Rojo de fondo, no señor, pienso justamente en neoliberalismo.
¿Pero y los niños?, ¿es que nadie piensa en los niños? Lo más brillante es cómo relaciona el capitalismo con la pobreza y el cambio climático, citando a mi mayor referente intelectual y faro de pensamiento crítico y racional: Greta Thunberg. Catástrofe climática inminente 100% antropogénica debida al sistema de producción capitalista, ¿os enteráis? Consenso científico del 97% y no os pongáis ahora a informaros de dónde sale ese porcentaje que eso es de conspiranoico y facha. Lo único que me decepciona un poco es que no haya establecido la conexión entre cambio climático y machismo, pero supongo que es obvia.
En fin camaradas, hasta que la anarquía o el comunismo libertario nos libren de la pobreza, un saludo desde Norea del Korte, mi país utópico en un mundo ficticio en el que la revolución social llegó a implantarse.

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#46575 12:23 30/1/2020

Creo que en Glovo también puedes pedir libros...

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#46475 2:24 29/1/2020

Lectura indigerible e infumable. Típica de críticos engreídos... Mira que llamar infantil a Spilbert.

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#46466 21:30 28/1/2020

Pues me voy a pillar el libro right nower, así de claro. Gracias!

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#46464 21:05 28/1/2020

Estás insinuando que por ejemplo Heinley es ciencia-ficción de caricatura? Que es inferior? Que no vale nada porque no comulga con tu concepción social? Porque a mí me ha parecido mucha chapa para eso... Jeje

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#46458 19:50 28/1/2020

Pero la libertad no es un sentimiento humano, el libre albedrío pertenece a todo lo que existe y en consecuencia ideas extremas pueden ser esparcidas por el cosmos y cualquier ser con razonamiento y comprensión pude interactuar con una idea incluso sin comprender o entender de donde surge. La tradición y el libre albedrío no son exclusivas del género humano pertenecen a todos los seres del universo. Así qué, las ideas las ideamos nosotros? , o antes,primero y después existieron en algún otro momento o lugar? Hay cosas que por mucho que queramos no tienen que ver con nuestra existencia. Cómo capitalizar nuestra realidad pero si con cómo nos sentimos y entendemos el mundo.

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#46455 19:33 28/1/2020

Venga va, empecemos ya. Dejemos de usar los móviles y la tecnología fruto de la extracción de minerales y la destrucción de habitats extranjeros en pos de la coherencia. Un último peldaño y ya estamos. La gente dirá: ¿Qué ha pasado con los intelectuales progre?, ya no escriben en internet... Esa seria buena (Siempre podemos seguir escribiendo desde bibliotecas públicas, no esta todo perdido, reutilizar se vale :D)

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#46494 12:15 29/1/2020

Llevar un argumento hasta el absurdo para invalidar sus principios es bastante tramposo, ¿no crees? Si no estás de acuerdo, rebate con tus propias ideas. Que al fin y al cabo, el artículo no es más que una propuesta literaria. Menos destrucción y más creatividad.

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#46608 19:56 30/1/2020

PD: Ahora mismo toda la creatividad es destrucción, por el afán de sus autores de ser escuchados, aplaudidos, conocidos y vistos en masa a través de aparatos que funcionan con litio extraído del sufrimiento de la tierra.

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#46607 19:53 30/1/2020

jajaja, lo peor es que creas que lo que he dicho es llevarlo al absurdo, cuando es coherencia

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#46448 18:02 28/1/2020

Excelente reseña de "Los desposeídos" a la que le sobra la mitad de los párrafos y le falta un revisionado de "Mad Max Fury Road". Por lo demás, enésimo artículo de Ursula K. LeGuin en El Salto. Igual habría que diversificar un poco, digo yo.

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#46443 17:19 28/1/2020

Hay un poco de artículo en tu pedantería (pero muy poquito, no te preocupes).

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#46436 14:28 28/1/2020

Resumen de toda la parrafada que he leído:
Neoliberal, neoliberalismo, neoliberal, neoliberalismo, neoliberal, neoliberalismo, neoliberal, neoliberal, neoliberalismo, neoliberales, neoliberalmente, subneoliberal, superando liberales, etcétera, etcétera, etcétera.😒

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#46468 22:02 28/1/2020

Pues no se te da bien resumir.. Debe ser que tampoco se te da bien leer

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#46463 20:48 28/1/2020

Gracias por ese resumen que, más que hacer justicia al artículo y su contenido, la hace con tus capacidades lectoras.

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#46456 19:44 28/1/2020

Eso es más un "familia de palabras" que resumen.

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#46441 16:40 28/1/2020

Efectivamente estamos del neoliberalismo hasta el gorro.

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Sobre este blog
La filosofía se sitúa en un contexto en el que el poder ha buscado imponerse incluso en los elementos más básicos de nuestro pensamiento, de nuestras subjetividades, expulsando así de nuestro campo de visión propuestas teóricas y prácticas diversas que no son peores ni menos interesantes sino ajenas o directamente contrarias a los intereses del sistema dominante.

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