Danza
Blanca Li, de cómo todo en el universo tiene ritmo y baila

La coreógrafa Blanca Li, medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes de España, no ve ninguna separación entre la pintura y el baile, ya que este no solo consiste en bailar sino en saber generar en cualquier tipo de espacios otros espacios.

Solstice de Blanca Li
Un momento del montaje de la coreógrafa Blanca Li Álvaro Minguito

publicado
2018-11-05 11:15:00

Dice Nietzsche que deberíamos considerar perdidos los días que no hemos bailado al menos una vez, quizá porque la danza sea “el arte de las artes”, un arte que contenga todo el arte de una manera implícita.

Hablamos con Blanca Li. Es una artista multidisciplinar que intenta comunicarse a través de un lenguaje intraducible como la danza; la entrega de una sensación a través de un gesto corporal. En la danza podemos ser testigos del “arte del borrador”, de movimientos, de geografías de espacios inmaculados habitados —aunque sea nada más que un instante— por la intensidad de un cuerpo. En la danza contemplamos los gestos invisibles que pasan desapercibidos cuando el poeta escribe con su pluma o cuando el pintor agita el pincel en su estudio.

En eso consiste la esencia (si es que existe) del arte, no es ver cómo se erige un movimiento perfecto en danza, ni cómo se traza una línea recta impecable, ni en cómo se elige la mejor palabra, sino en entender por qué se quiere escribir, pintar o en este caso, bailar y expresarse con el único material que poseemos y nos posee: el cuerpo.

Blanca Li, artista nacida en Granada, coreógrafa en la Opera de París, la Metropolitan Opera de Nueva York y el Ballet de la Komische Oper en Berlín, galardonada con la medalla de Chevalier de la Légion d'Honneur de Francia y la medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes de España, es una pieza fundamental en la historia del arte actual a nivel nacional e internacional. Con ella podríamos afirmar la frase de Spinoza: “Nadie sabe lo que puede un cuerpo”, ya que tras una espléndida fatalidad, un accidente que le cambió su vida de gimnasta por la de bailarina, podemos contemplar una obra llena de vida en latitudes y longitudes muy extensas.

Durante nuestra conversación tratamos temas diversos sobre el cambio climático, el feminismo, la importancia del arte en nuestra sociedad... Sin embargo, una pregunta se queda sin realizar, inacabada: ¿por qué nos (te) gusta bailar? Invento una respuesta y creo que es, quizá, porque después de todas las representaciones ilusorias de nuestro cuerpo, entre espejos y simulacros, cuando bailamos —como cuando amamos— el cuerpo está aquí y ahora.

Creo que es su silenciosa manera de realizar la revolución, porque Blanca Li, como Emma Goldman, no elegiría una revolución en la que no se pueda bailar. El baile ha sido para Blanca Li su forma de vida, ya que a la temprana edad de 12 años ingresa en el equipo nacional de gimnasia rítmica y a los 17 se establece en Nueva York para estudiar durante cinco años en la prestigiosa escuela de Martha Graham.

De vuelta a Europa, crea su propia compañía de danza contemporánea, con la que ha actuado durante un cuarto de siglo en teatros de todo el mundo con 17 creaciones, siendo las últimas Elektrik para bailarines de Electrodance, Solstice producida por el Teatro Nacional de Chaillot que aborda el tema de la belleza del planeta y la necesidad de preservarla, Diosas & Demonias, un dúo sobre la feminidad con la estrella del Bolshoi ballet Maria Alexandrova, y ROBOT! con el robot NAO en el escenario.

Además, ha dirigido cinco largometrajes, incluyendo la comedia musical Le Défi, con 150 bailarines de hip hop, Pas à Pas, un documental sobre la creación de Corazón Loco con su compañía, o Elektro Mathematrix, un musical con bailarines de electro dance. También ha creado múltiples instalaciones y eventos para el MUSAC en Léon, el Museo Guggenheim de Bilbao, la Noche Blanca en Madrid, el Grand Palais en Paris y los OGR en Torino entre otros.

Los viajes han formado y conformado gran parte de tu biografía, de tus obras, de tu arte en general. ¿Qué han supuesto para ti los viajes y las residencias en Nueva York o París?
Para mí viajar es algo imprescindible. Empecé muy joven cuando estaba en el Equipo Nacional de Gimnasia y viajaba durante muchos meses para participar en competiciones internacionales. Así siempre. Nunca termina. Siempre he estado en tránsito, viajando, de una lado para otro, en medio de muchos lugares. Después me fui a vivir a Nueva York, Francia, Marruecos… Es algo maravilloso.

Acabo de regresar de Montevideo de estrenar El Quijote de Plata y lo que me gusta es que te das cuenta de que puedes ver el mundo desde muchas maneras diferentes. Puede ser bueno o malo dependiendo del lugar físico y geográfico que habitas pero aprendes a tener una tolerancia y un respeto por todos los lugares, aprender a valorar la importancia de aprender lenguas y enunciar de distintitas maneras el mundo, de ver distintos paisajes, de conocer gente distinta que amplía lo que eres. Mi obra está llena de todos esos espacios y tiempos.

Solstice Teatros del Canal
Solstice, una representación de danza contemporánea sobre el medio ambiente Álvaro Minguito

Te has inspirado en poetas como Lorca y pintores como El Bosco. ¿Qué importancia tiene para ti lo transdisciplinar en las artes?
En mi caso es lo más importante. Empecé desde muy joven porque estaba rodeada de muchos artistas: pintores, músicos, poetas, cineastas… Desde jóvenes jugábamos unos con otros a colaborar artísticamente. Para mí todas las disciplinas han estado siempre juntas. No veo ninguna separación entre pintura y baile, por ejemplo, y por eso he trabajado con todas las artes y también las he cultivado de alguna manera y conozco algunas de sus técnicas. Además considero que este trabajo multidisciplinar enriquece mucho el propio. ¿Quién hace solo una cosa cuando trabaja? Cuando estuve trabajando El Bosco, compartí creación con un artista que hacía que sus cuadros tuvieran vida y le dio más volumen, intensidad y emoción a mi propio arte. Es lo que se llama tableau vivant, un cuadro vivo. Me encanta. Ahora voy a trabajar con Pablo Reinoso sobre escenografía y también para cine. La danza está en todas partes y no solo consiste en bailar sino en saber generar en cualquier tipo de espacios otros espacios.

En la Historia del Arte unos artistas se nutren de otros para colaborar en esta especie de relevo, ¿cuáles son tus referentes artísticos?
Esa pregunta es dificilísima porque tengo muchas fuentes de inspiración. También busco constantemente la novedad, por ejemplo, en las nuevas tecnologías. Me nutro de casi todos los ámbitos y no tengo referentes absolutos. Lo que sí es verdad es que en mi trabajo es muy importante mi formación como bailarina y gimnasta que quizá sean mis pilares junto con el baile flamenco que, aunque no lo utilizo de manera habitual, sí que me ha guiado de manera inconsciente. Seguramente también quizá el hip hop con el que conviví durante mi etapa neoyorquina. Pero no creo en los referentes absolutos.

¿Qué es para ti la danza?
Para mí es mi manera de hablar y de comunicarme, soy yo, así transmito mi emoción a través de mi trabajo como un pintor lo hace con la pintura y un escritor lo hace con la palabra. Intento contar cosas con la danza y lo que me gusta es que se puede contar casi todo sin necesidad de un lenguaje concreto de la palabra que lleva a muchos malentendidos e interpretaciones a veces no muy acertadas. Como te he dicho, viajo de un país a otro y lo que me fascina es que de pronto estás en China y sabes que la gente no habla tu lengua pero entienden perfectamente de lo que estás hablando sin necesidad de utilizar ni una sola palabra. No hace falta traductor ni mediador. Este hecho es maravilloso.

¿El arte sin una función es mero ornamento?
La función del arte es fundamental en la historia y en nuestra sociedad fundamentalmente política donde se habla normalmente del pasado, del presente y del futuro. Cada artista tiene un forma de interpretar el mundo. A través de la danza también se habla de lo que sucede pero la danza también puede transmitir simplemente un referente estético, sin necesidad de transmitir algo concreto, a veces sólo pone en juego el hecho de transmitir una emoción. Eso también es político en una sociedad que cada vez siente menos. Es como cuando ves una pintura abstracta que te transmite una emoción pero no tiene palabra.

En mi nuevo espectáculo hablo de algo que nos preocupa: la relación entre nosotros y el medio ambiente, y qué sucede en nuestra cotidianeidad con él. Me parecía fundamental y tenía la necesidad de expresar mi visión sobre este tema. Es poético y nada triste ni nihilista, simplemente un discurso de lo maravillosa y poderosa que resulta la naturaleza.

¿Lanzas un mensaje positivo sobre el medio ambiente? Eso sí que es novedad ante tanto catastrofismo inyectado por los medios.
Tienes razón. Llamé Solsticio al espectáculo porque no quería hablar de catástrofe. Es un discurso manido y quería darle una vuelta. Podemos pensar que cada uno de nosotros puede hacer algo por cambiarlo. Con gestos pequeños podemos cambiar el mundo como individuos. No hay más. A veces esperamos a que se tomen medidas externas pero esto es irreal, insuficiente y por qué no, a veces imposible porque hay muchos intereses de por medio.

El cambio tiene que darse en cada uno de nosotros haciéndonos conscientes de que ese problema existente y presente. Por eso este espectáculo está inspirado en la belleza de la naturaleza y el cuerpo además de en danzas primitivas porque en muchas culturas existen estos ritos dentro de la naturaleza para adorarla y celebrarla. Si lo piensas, hay un montón de factores que inciden en la naturaleza de manera negativa y si seguimos por el mundo tal y como vamos, iremos hacia la destrucción.

Solstice, danza contemporanea
Solstice plantea cuál es el lugar del hombre dentro de la naturaleza Álvaro Minguito

Ayer estuve viendo a Angela Davis en una conferencia en La Casa Encendida y decía que debíamos luchar por un mundo donde las mujeres tuvieran más visibilidad. Sé que has trabajado temas de feminismo como en Diosas y Demonias y que te interesas por él, ¿cuál es la importancia para ti del feminismo en la actualidad?
Como mujer y artista para mí es un tema fundamental porque no tenemos el lugar que merecemos en la sociedad. Necesitamos un trabajo de sensibilización y son los hombres también los que deben comprender este mensaje, no sólo las mujeres. Ya existen hombres maravillosos que comprenden que deben reconsiderar los códigos femeninos y masculinos, pero aún el trabajo que nos queda es muy grande y amplio. No hay ninguna razón para pensar que no merecemos el mismo lugar. Actualmente vivimos un momento de cambio donde empezamos a hablar alto y fuerte.

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#25519 13:40 5/11/2018

Maravilla

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