Contigo empezó todo
Balas contra el terrorismo blanco: el último viaje de Bravo Portillo

La época del pistolerismo barcelonés tuvo un punto de inflexión con el asesinato de uno de los más sanguinarios “revienta-huelgas”, el policía y espía Manuel Bravo Portillo.

Bravo Portillo
Cadáver de Manuel Bravo Portillo, tras ser abatido por un grupo de acción anarquista.

publicado
2017-12-10 11:44

La huelga de la Canadiense, iniciada en febrero de 1919 en una compañía eléctrica de Barcelona y extendida hasta paralizar toda la provincia durante mes y medio, había acabado como un rotundo éxito para el sindicalismo encarnado mayoritariamente en la Confederación Nacional del Trabajo. Liberación de todos los presos, pago de los salarios durante el mes del paro y diversas mejoras, entre las que brillaba con luz propia la consecución de la jornada de ocho horas por primera vez en España.

Sin embargo, el acuerdo no trajo la paz social. Joaquín Milans del Bosch, capitán general de Catalunya, se negó a poner en libertad a los últimos huelguistas presos. La dirección cenetista encabezada por Salvador Seguí tuvo que cumplir su compromiso del mitin de Las Arenas, en el que se decidió aceptar el acuerdo: “¡Si no salen los compañeros, vuelve la huelga!”. Y la huelga volvió, desatando un violento ataque del poder. El 31 de marzo, por ejemplo, Miguel Burgos, secretario del sindicato de curtidores, caía abatido por la Ley de Fugas: una norma que facultaba a los guardias a disparar a muerte si aducían que el cautivo había intentado escapar.

Bravo Portillo vuelve a escena

Esta situación de barra libre donde la legalidad brillaba por su ausencia era campo abonado para gente como Manuel Bravo Portillo. Nacido en Filipinas en 1876, desde 1908 era policía en Barcelona, donde tejió una red de contactos que puso en funcionamiento al convertirse en espía a sueldo (que cuadriplicaba el oficial como policía) de Alemania durante la I Guerra Mundial, conflicto en el que España era neutral.

Además de la guerra habitual contra sindicalistas y revolucionarios, en la policía barcelonesa existía una guerra soterrada entre diferentes sectores de policías corruptos. Bravo Portillo salió vencedor del conflicto y en 1918 vivía su momento de máximo poder. No sólo contaba con el respaldo alemán sino también con fuertes apoyos militares y patronales, así como con una importante red en el hampa barcelonesa. Todo cambió por obra y gracia de Solidaridad Obrera, el periódico de la CNT editado en Catalunya, que publicó el 9 de junio unas cartas de Bravo Portillo que demostraban su colaboración con el espionaje naval alemán, incluida una información sobre un barco mercante español hundido por un submarino alemán. Pese a la censura, el juez lo encarceló.

Pero era difícil que alguien con tantas conexiones durara mucho en la cárcel, y a principios de diciembre, a pesar del escándalo que supuso, estaba libre. El episodio de lucha de clases que se viviría en la primavera siguiente fue su oportunidad de oro para volver a escena. Oficialmente fuera de la policía, se puso al servicio de la Federación Patronal y de Milans del Bosch, el núcleo duro antisindical. Un sector empresarial, harto de huelgas, intentaba desarrollar un proceso de negociación por sectores con los sindicatos, pero ellos sólo buscaban el exterminio de la organización obrera. A eso se debía dedicar Bravo Portillo. Con unos escuadrones formados por delincuentes que serían conocidos como “La Banda Negra”, hizo una lista con siete sindicalistas de renombre. Sus vidas valían 25.000 pesetas, una fortuna para la época.

Primero le tocó a Pedro Massoni, dirigente de la construcción. El 23 de abril, dos hombres dirigidos por Antoni Soler, ‘El Mallorquín’, se presentaron en su casa como policías que tenían que llevarle a comisaría. En realidad le llevaron ante otro pistolero. Massoni salvó la vida por los pelos.

Pau Sabater, ‘El Tero’, presidente de la comisión negociadora del ramo del agua, tuvo menos suerte. En la noche del 17 de julio el comando de Bravo repitió táctica, pero esta vez subiendo al sindicalista a un coche con las manos atadas. Le fusilaron en un descampado a las afueras de la ciudad.

El tercero fue José Castillo, antiguo miembro del Comité Nacional de la CNT, tiroteado mientras se afeitaba en una barbería de Sants, su barrio.

Ante las noticias de estos hechos, que calentaban más aún Barcelona, el nuevo Gobierno español trató de sacar de allí a Bravo Portillo, pero la burguesía se negó. En estas circunstancias, no era de extrañar que uno de los grupos de acción, armados, que rodeaban los sindicatos, decidiera tomar cartas en el asunto. Según las diversas fuentes se trataba del grupo del que formaba parte Progreso Ródenas, que en la Guerra Civil pelearía en la Columna Durruti.

Bravo recoge tempestades

En ese agitado septiembre de 1919, Manuel Bravo Portillo se cree tan poderoso como para no procurarse una escolta. Mal asunto en esta ciudad y en este momento, sobre todo con un ‘oficio’ como el suyo.

“No tienen cojones para meterse conmigo”, quizá piensa mientras se peina el puntiagudo bigote y su escaso pelo estilo Anasagasti, ante el espejo de su suntuosa vivienda obtenida gracias a sus actividades ilegales. Ya en el tranvía que le lleva hasta la casa de una de sus amantes, le da la impresión de que esos dos tipos con sombrero pueden estar siguiéndole. “¿Me estaré acobardando?”, se pregunta Bravo, pero para infundirse seguridad palpa el arma que lleva encima. Baja del tranvía y comprueba que los otros dos también, pero la tensión va desapareciendo al acercarse al edificio donde piensa dar rienda suelta al placer. No recuerda que en los grupos de acción uno suele ser el homicida mientras que otros dos cortan la posible retirada y subestima a los hombres de acción que saben la dirección de su chica, por lo que tarda en ver al hombre con gorra que le dispara poco antes de llegar a su destino. Herido, desde detrás de un coche saca su revólver, pero los obreros disparan antes por debajo del vehículo. No llegará al hospital.

Con Bravo no muere la violencia patronal

Es el fin de uno de los grandes criminales de Barcelona en la época del pistolerismo barcelonés. Sin embargo, su muerte no supone el fin del “terrorismo blanco”, de raíz empresarial y estatal. No es del todo sorprendente que varias crónicas sobre el asesinato de Bravo Portillo que se pueden leer hoy comenten el éxito de ventas que tuvieron en las horas siguientes las cajas de puros y las botellas de champán. La CNT logró un acuerdo con la patronal, pero varios empresarios lo sabotearon despidiendo huelguistas. El pacto se rompió y el conflicto permaneció con duras medidas de los patrones en los centros de trabajo, como el cierre patronal que a finales de año dejó a 50.000 trabajadores en la calle, y la CNT obligada a la clandestinidad o semiclandestinidad de forma casi continua. Los asesinatos dejarían más de 200 cadáveres de organizadores sindicales.

Relacionadas

Contigo empezó todo
Las once de Basauri que lograron el derecho a abortar

El proceso judicial contra once mujeres de Bizkaia supuso un avance clave para el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.

Contigo empezó todo
Cuando España expulsó al 4% de su población

Hace 410 años, Felipe III ordenó la expulsión de los moriscos del Reino de Valencia. Casi 300.000 personas abandonarían España.

Contigo empezó todo
Las dos Marías en la locura franquista

Dos hermanas de Compostela retaron al franquismo con color y alegría. Las llamaron “locas”, pero la locura estaba a su alrededor.

0 Comentarios

Destacadas

Andalucía
Griñán condenado a seis años de cárcel y nueve de inhabilitación para Chaves

La audiencia de Sevilla condena por malversación a José Antonio Griñán y a Manuel Chaves por prevaricación a causa de las prejubilaciones en Andalucía, conocidas como “caso de los ERE”.

Violencia machista
El negocio tras la violencia machista

Muchos medios de comunicación ven en los feminicidios oportunidades para aumentar sus ingresos, vulnerando los derechos de las víctimas e ignorando sistemáticamente los códigos deontológicos. Las presiones y la misoginia en los medios, la precariedad y la falta de especialización dificultan la buena praxis de las y los periodistas.

Literatura
Luna Miguel: “La generación de escritores macho ya se está muriendo”
La escritora y periodista Luna Miguel se suma con ‘El coloquio de las perras’ al trabajo de recuperación gracias al cual, si estás atenta, tu lista de lecturas pendientes tendrá pocos autores de los de siempre.
Kurdistán
“Así como acabamos con el Daesh vamos a acabar con Erdogan”

Integrantes del Movimiento de Mujeres Libres del Kurdistán, Gülcihan Simsek y Besime Konca, consideran que la ofensiva del Gobierno turco contra el pueblo kurdo no va de fronteras ni de nacionalismo, sino de atacar un modelo radicalmente alternativo al sistema capitalista.

Bolivia
Crónicas desde La Paz cercada: ¿qué ha pasado en Bolivia desde el 20 de octubre?

¿Contra quién es este golpe? ¿Quién lo ha ejecutado? ¿Es realmente un golpe? Diferentes voces de los movimientos sociales y la izquierda boliviana cuentan a El Salto qué está pasando en el país tras las elecciones del 20 de octubre. 

Últimas

Feminismos
Las alumnas que plantaron cara a la diputada de Vox, Alicia Rubio: “Decía que el feminismo es un invento de progres”

La integrante de la formación ultraderechista, que asegura que el feminismo es un cáncer, fue sustituida como jefa de estudios del instituto en el que trabajaba tras la presión de la comunidad educativa

Feminismos
Galería | Siete kilómetros contra las violencias machistas

Crónica fotográfica de la IV Marcha contra las violencias machistas de los colectivos feministas de la provincia de Cádiz. Este año se celebraba en la sierra, desde el municipio de Bornos hasta su pedanía de Coto de Bornos, recorriendo más de siete kilómetros.

Humor
Banalizando

Vigésimo tercera entrega de las colaboraciones especiales de Mauro Entrialgo para El Salto.

Chalecos amarillos
El legado imborrable de los chalecos amarillos

Un año después de la irrupción explosiva del malestar, el número de manifestantes ha decaído de forma significativa en Francia. Pero la solidaridad y la construcción de lo común persisten como herencia de las protestas.

Partidos políticos
El abrazo post78, fin de una época

El principio de acuerdo firmado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias el pasado martes supone dos hitos que pueden marcar la historia del Estado español: por un lado, el establecimiento del primer Gobierno socialista en más de ocho décadas; por el otro, el principio del fin de un sistema conocido como Régimen del 78.