Contaminación
¿Podrá Madrid quitarse la boina algún día?

El Ayuntamiento de Madrid presenta un plan contra la contaminación del aire que trata de acabar con los desplazamientos en coche privado al centro. 

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Entre un 70 y un 80 por ciento del espacio público de Madrid está reservado para la circulación de automóviles. David F. Sabadell

publicado
2017-09-21 13:22
Como cada año, el verano se acaba, los barrios de Madrid recuperan su vida y las carreteras, sus coches. Las calzadas multicarriles, desiertas en agosto, vuelven a llenarse desde primera hora de miles de tubos de escape escupiendo humo, aportando cada uno su granito de arena para formar la “boina” de contaminación que cubre habitualmente a la capital. Ni su extensa red de Metro y trenes de cercanías, ni sus casi 200 líneas de autobús, ni su servicio municipal de alquiler de bicicletas consiguen disuadir a miles de madrileños de utilizar su vehículo particular cada mañana, colapsando la basta infraestructura vial de la ciudad.

“Como la mayor parte de ciudades españolas, Madrid se ha ido extendiendo para darle cabida al uso del automóvil y, a pesar de tener una buena red de transporte público, no se han implementado medidas de disuasión del uso del coche”, señala como causa de esta paradoja Mariano González, coordinador de transporte y movilidad de Ecologistas en Acción. Las consecutivas ampliaciones de la red de Metro, con mayor o menor éxito, se han visto acompañadas en las últimas décadas de no menos importantes obras de infraestructura vial y la creación de barrios dormitorio como Sanchinarro, Montecarmelo o los PAU de Vallecas y Carabanchel, donde la vida diaria sin coche particular se hace poco menos que imposible.

El Ejecutivo local presidido por Manuela Carmena presenta hoy el nuevo Plan de Calidad del Aire, su apuesta particular para cambiar el modelo que viene imperando en Madrid desde el boom poblacional de los años 60. “El modelo era un poco contradictorio porque por un lado se estaban reforzando las grandes infraestructuras como Calle 30, pero al mismo tiempo estábamos haciendo ya, en el centro de la ciudad, áreas de prioridad residencial y peatonalizaciones”, explica Paz Valiente, directora general de Sostenibilidad y Medio Ambiente de Madrid desde 2015 y subdirectora del mismo ente con la anterior administración. “Disuadir el uso del vehículo y dar otras alternativas es lo que el plan plantea y cambiar ese modelo del que venimos en los últimos años”, añade Valiente.

Una ciudad construida para el automóvil

Se estima que entre un 70 y un 80 por ciento del espacio público de Madrid está reservado para la circulación de automóviles mientras que sólo un tercio de los desplazamientos se realizan en ese medio de transporte. “Madrid es un horror. Está básicamente montada para que quepan cuantos más coches mejor y eso es un punto de partida horroroso para que sea un sitio atractivo para la bici”, declara Iñaki Díaz de Etura, miembro de la asociación cicloturista Pedalibre. La situación no es mucho mejor para los viandantes, que en algunas calles de barrios como Malasaña deben caminar en fila india para evitar la calzada.

“El coche, tal cual lo concebimos, es una herramienta que tendrá sus utilidades, pero ir por la ciudad de un sitio a otro no es una de ellas. Es una máquina desmesurada para ello, lo mismo podríamos ir en tanque”, opina Díaz de Etura. “Utilizar una máquina de una o dos toneladas para llevar a una persona a una media de 30km por hora a cinco kilómetros de distancia es absurdo, pero hemos generado una movilidad en torno a esto”.

Oslo cerrará su distrito central a los coches a partir de 2019 mientras que Hamburgo planea liberar el 40% del espacio urbano de circulación automovilística a corto plazo

En cualquier cambio de modelo, la solución pasa por hacer más incómodo el uso del automóvil en la ciudad, según todas las personas entrevistadas para este reportaje. “Hemos estado estos 50 años en una espiral de cada vez más carreteras porque se colapsan y eso, a su vez, produce que haya más coches y se vuelvan a colapsar”, declara González, de Ecologistas en Acción. “El camino tiene que ser el de tomar medidas que disuadan del uso del automóvil, que hay muchas, que cada vez te cueste más llegar con el coche donde tu quieres. Regular o disminuir las plazas de aparcamiento; quitar carriles; reducir la velocidad y crear impuestos que produzcan que el automóvil se vea como una herramienta engorrosa para desplazarse por la ciudad”.

¿Es posible Madrid sin coches?

El crecimiento exponencial de las grandes ciudades del mundo y el consecuente problema generado por la alta contaminación podría significar el colapso del modelo urbano iniciado en la segunda mitad del siglo XX, cuando los coches se empezaron a convertir en un objeto de masas. Nuevos modelos, que hasta hace una década habrían sido considerados utopías irrealizables, se están planteando como realidades factibles. Oslo cerrará su distrito central a los coches a partir de 2019 mientras que Hamburgo planea liberar el 40% del espacio urbano de circulación automovilística a corto plazo y la totalidad del mismo para 2034. En el Estado español, Pontevedra es la ciudad más aventajada en este aspecto y ha logrado que el 70% de los desplazamientos urbanos se hagan a pie o en bicicleta.

El nuevo plan de movilidad del Ayuntamiento de Madrid no tiene objetivos tan ambiciosos, si bien tratará de acabar con los desplazamientos automovilísticos que atraviesen el distrito centro con destino a otros puntos de la ciudad. “Realmente los coches que atraviesan todo el centro para acortar lo único que dejan en el distrito centro es contaminación y congestión”, declara la directora de Sostenibilidad y Medioambiente Paz Valiente. “El área de ‘cero emisiones’ mejorará mucho la calidad de los residentes en esa zona, porque hay proyectos de ampliación de aceras, se reduce mucho el tráfico, se facilita que haya mejor tránsito en bicicleta, con carriles bici y con más espacio”, añade Valiente.

¿Se puede soñar con que algún día el centro de Madrid esté totalmente libre de vehículos? A corto o medio plazo, lo cierto es que no. “Llevamos 50 años con unas políticas de movilidad y lo que decimos es que habría que empezar a cambiarlas totalmente con una proyección a largo plazo”, explica Mariano González. “Habría que iniciar una senda hacia una ciudad sostenible poco a poco”.

Para Díaz de Etura, es de esperar que la oportunidad que se presenta con el colapso del modelo urbano de las últimas décadas se aproveche solo a medias. “Las medidas restrictivas del uso del automóvil en el centro de las ciudades se están planteando de forma encubierta como un ‘plan renove’, para que nos compremos unos coches mas modernos que sí van a poder seguir yendo al centro de las ciudades”, declara el activista cicloturista en relación a la integración del coche eléctrico en la circulación urbana. “A pesar de esto, -concluye Díaz de Etura- desde los colectivos que trabajamos por la movilidad sostenible intentaremos que la oportunidad que se nos presenta por el actual estado de colapso del centro de las ciudades la podamos aprovechar lo más posible y en esto ganará la bicicleta y el peatón”.

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