Análisis
El cine “miso gochujang”: cuando la cartelera se aleja de la gente
Spoiler de Posesión infernal: En llamas: el perro muere. Y además sufre lo indecible.
Me encantan las películas de terror. Las veo a menudo. No me importa ver cómo le comen el cerebro a alguien o lo asesinan: el gore es algo propio del género. Lo que no esperaba era ir al cine para ver cómo apuñalaban repetidamente a un pobre perro en la cabeza y también dudo que el resto de espectadores lo esperase.
El director de la película, Sébastien Vaniček, está más cerca del Nuevo Extremismo Francés que del cine de terror mayoritario. Piénsese en películas de terror que son intencionalmente malintencionadas. A diferencia de Hostel o Saw, las víctimas de los asesinatos son vulnerables: mujeres, embarazadas, niños, animales. Figuras que, por lo general, resultan ilesas en estas películas o cuyo fallecimiento ocurre fuera de cámara para proteger los sentimientos de la mayoría de la audiencia. En estas películas abunda la violencia sexual y otros tipos de crímenes.
La fórmula es simple: coge algo que previamente era accesible, hazle un upgrade con tantos guiños cáusticos como sea posible y conviértela en hostil a la audiencia original.
Normalmente este género se caracteriza por una violencia exagerada y cómica, cometida contra personajes que son deliberadamente antipáticos, y son irreverentes. Posesión infernal era una franquicia de terror con un humor absurdo, incluso disfrutable. En llamas contiene en su lugar una violencia cruda, casi rencorosa. El tono sombrío constante de la película contrasta fuertemente con la diversión camp que los seguidores habían llegado a asociar con esta propiedad intelectual de culto. La muerte de un perro no es tanto un recurso para asustar al público como para mostrarle que la película está dispuesta a romper un tabú.
Al salir de la sala me pregunté a quién se dirigía esta película. Y lo que me vino a la cabeza es un meme que circula en el espacio mediático gastronómico: “Lemony Garlicky Miso Gochujang Brown Butter” [‘Mantequilla dorada con miso, gochujang, limón y ajo’, NdT.]. El meme busca ridiculizar las pretenciosas tendencias culinarias: lo que deberían ser recetas sencillas para un brownie o un plato de pasta se convierten en una mezcla de ingredientes cada vez más rebuscados. Aquí estamos ante el mismo impulso. La película podría llamarse Posesión infernal: Mantequilla, miso y miel en llamas. Y, por extensión, podríamos hablar de:
Ñoquis crujientes con chili y aceite de higo: una adaptación de Polly Pocket, pero es una tragicomedia dirigida por Lena Dunham.
Barbari de piña con tapenade de espadines y glaseado de ponzu: Dos 'rubias' de pelo en pecho, pero en la tradición de Dogma95. Dirige Brady Corbet.
Hombres con gorras beanie y camisetas boxy improvisan estos galimatías con palabras sueltas al azar como si fuese un juego de mesa. Si no te gusta, entonces puede que seas tú, que no tienes un paladar maduro. La comida y el cine se convierten en una puja por la sofisticación, una consciente de sí misma y con frecuencia inmerecida. Esta papilla cosmopolita se convierte en signos de prestigio, da igual cuán random sean. Cuanto más chirriante es la yuxtaposición, más elevada es la cultura. La fórmula es simple: coge algo que previamente era accesible, hazle un upgrade con tantos guiños cáusticos como sea posible y conviértela en hostil a la audiencia original. La gente que pueda tolerarlo dominará la jerarquía del gusto.
Todas las películas son un amasijo de géneros al azar y, al mismo tiempo, están dirigidas por un niño bonito o niña bonita del cine indie con un presupuesto de 20 millones de dólares. A24 encontró al director en YouTube. Todas las nominadas a Mejor Película tienen una duración de tres horas. Los blockbusters veraniegos han pasado de ser películas de “explosiones y tetas” como Transformers a cine de autor lento, como Dune. Acéptalo: es kino.
Los directores del circuito de festivales reciben una lluvia de dinero de las franquicias: Chloé Zhao pasa de Nomadland a Eternals, Cathy Yan, de ser un nombre habitual de Sundance a Aves de presa, Destin Daniel Cretton aporta a Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos prestigio. Las películas basadas en cómics echan mano de la estética del cine de autor para darse a sí mismas pedigrí. Letterboxd hace entrevistas en la alfombra roja mientras Pillion, una película sobre la cultura BDSM queer, recibe una generosa distribución comercial. Posesión infernal se entrega al gore psicótico del Nuevo Extremismo. Y yo pregunto de nuevo: ¿Para quién coño es esto?
Obviamente, aún hay películas accesibles que llegan a las salas de cine, pero parece que terminan arrinconadas por este cine de “prestigio nuevo”, y, en general, acaban siendo degradadas a los servicios de streaming, donde los plebeyos pueden permitirse verlas. El paisaje cultural se polariza en términos de clase.
A medida que la recuperación de la crisis en forma de K bifurca nuestra sociedad, vemos cómo se expande el gasto discrecional de los ricos. Los consumidores de ingresos medios o bajos se estancan o incluso su número se desploma. Cada vez menos gente puede permitirse ir al cine. Las películas comerciales para todos los públicos pierden viabilidad económica. Y, de ahí, la llegada de lo que denomino cine ‘miso gochujang’.
Los productores y distribuidores reducen el abanico del público al que se dirigen y el segmento afluente y cultivado culturalmente de los consumidores es quien mantiene tanto sus medios económicos como el deseo de acceder a unos medios de comunicación que se distingan, por su sofisticación, del resto. Forzar una estética de cine de autor o culto es una estrategia de supervivencia: satisfacer los caprichos de la población que aún es capaz de participar en una experiencia cultural pagada, mantener la industria viva.
Tal y como las líneas de bronceado denotaban en el pasado pobreza en vez de tiempo de ocio, el gusto se aleja de cualquier cosa a la que las masas puedan acceder
Echemos un vistazo a hasta qué punto la cartelera en un cine comercial cerca de mí está sobredeterminada. En él se proyectan las siguientes películas: La Odisea, una adaptación de tres horas para mayores de dieciocho años de un relato épico griego. Filmada exclusivamente en IMAX, por lo que, si no puedes permitirte pagar una entrada cuyo precio está inflado, no puedes ver la película en su totalidad. En la reventa, las entradas para un pase en IMAX 70 mm alcanzan los mil dólares. Obsession, una película de terror de autor indie en la que todo el mundo pierde y también hay un comentario feminista. Backrooms, una película de terror surrealista de YouTube convertida en un largometraje con un elenco de actores nominados a los Oscar. Vaiana, Toy Story 5, Minions y Monstruos, S.A., Mandalorian y Grogu, explotaciones de varias propiedades intelectuales, seguras, regurgitadas. Si algo hace dinero, ¿por qué no seguir exprimiéndolo? Supergirl, una película accesible y un fracaso de taquilla catastrófico. La invitación, un drama repleto de estrellas sobre la no monogamia ética.
Compárese con la cartelera del mismo cine en julio de 2016: Mascotas, Cazafantasmas, Buscando a Dory, Mi amigo el gigante, producciones para toda la familia basadas en la propiedad intelectual. Mike y Dave buscan rollo serio, Un espía y medio, comedia de mala calidad con atractivo para un público adulto amplio. La leyenda de Tarzán, Independence Day: Contraataque, cine de aventuras y de acción para toda la familia. Election: La noche de las bestias, Expediente Warren: El caso Enfield, Infierno azul, películas de terror que puedes ver con tus amigos. Infiltrado, Ahora me ves 2, Un traidor entre nosotros, thrillers para adultos. Los hombres libres de Jones, una película para una ceremonia de premios, con rectitud, sin polémicas. Swiss Army Man, la única película de bajo mainstream y de nicho de toda la lista.
Revistas como NYT Cooking o Bon Appetit se dirigen a lectores que pueden comprar za'atar y yuzukoshō importado para cocinar la cena. Son cabeceras que asumen que sus lectores pueden distinguir la diferencia entre un miso rojo, blanco o amarillo, y además les importa. Los medios de gastronomía actuales preguntan al consumidor: ¿Te parece esto comestible?
Cuidado ahora. Es una prueba.
La adaptación de Cumbres borrascosas se convirtió en un examen de las dinámicas kink con una banda sonora que incluía a Charli XCX. Billie Eilish protagonizará La campana de cristal. Posesión infernal se ha convertido en un extenuante maratón de resistencia.
¿Cuánto de esto puedes digerir?
La vida moderna misma se construye sobre la facilidad y la conveniencia, por lo que la dificultad se convierte en estatus. Tal y como las líneas de bronceado denotaban en el pasado pobreza en vez de tiempo de ocio, el gusto se aleja de cualquier cosa a la que las masas puedan acceder. La estratificación del consumo en forma de K incentiva al mercado a seguir el dinero. Ves cosas para decir que has visto cosas, comes cosas para demostrar que puedes comer cosas. Es el nuevo equivalente global a conocer qué cuchara se usa para qué sopa. El perro muere aullando y los fideos se arrojan en un alioli de ajo negro fermentado, ¿perteneces a la clase que “lo pilla”?
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