Opinión
El cruce colectivo de la frontera en Ceuta: más allá y acá de la geopolítica y las mafias

Los pomposos análisis geopolíticos tienden a obviar las aspiraciones, motivaciones y la agencia humana involucrada en todo acto, incluyendo el cruce de fronteras.
Ceuta 060 - 7
Carretera en la playa de La Almadraba cercana a El Tarajal y la frontera. Jaime Cinca
11 sep 2026 06:00

Mientras buscamos explicaciones unívocas, rápidas y sencillas que calmen nuestra incertidumbre, sin lugar a duda las razones que llevaron a más de 70.000 personas a cruzar a Ceuta son múltiples. Al fin y al cabo, son 70.000 personas, cada cual con una historia vital que le condujo a cruzar, o intentar cruzar la frontera española-marroquí a finales del mes de julio. Sin duda existen numerosos factores entrelazados que condujeron a que tantos arriesgaran sus vidas por un resultado incierto en un periodo tan corto de tiempo. Revisando los artículos de prensa de estas semanas vemos como los análisis geopolíticos y asépticos proliferan, señalando al gobierno marroquí o a las mafias como responsables de que tantas personas cruzaran, con muy pocos artículos de prensa incluyendo testimonios de los que cruzaron.

Análisis geopolíticos

Entre los motivos más señalados en análisis de prensa y declaraciones de políticos encontramos sobre todo lecturas geopolíticas centradas en el rol de los Estados y la culpabilización a las mafias. Por un lado, se señala que el cruce podría haber sido incitado por el gobierno marroquí como represalia a España por la visita a Argelia del Presidente Pedro Sánchez una semana antes. Se trata pues de explicar lo sucedido apuntando a la relación del gobierno de Marruecos y de Argelia, los cuales están enfrentados desde hace décadas por, entre otras cuestiones, una disputa territorial por el Sáhara Occidental, donde reside el pueblo saharaui que exige autodeterminación. Otros analistas y políticos han ido más allá, afirmando que lo sucedido fue promovido por Israel o Estados Unidos.

Con interferencia o no de terceros países, la idea es que Marruecos está presionando a España al suprimir la vigilancia en sus fronteras. Si España no quiere que las persones crucen a Ceuta habrá que pagar por los servicios que se lo impiden. Uno de estos servicios incluye la detección y detención de migrantes en Marruecos para abandonarlos en zonas remotas y desérticas del Sáhara —sin agua ni comida— y así alejarles aún más de la frontera española-marroquí. También de la capacidad de sobrevivir. El hecho de que estos fondos se usen para este fin no es un secreto, mucho menos para las agencias de la Unión Europea, las cuales le piden a Marruecos —y a otros países del Norte de África—, más ‘mano dura con la migración’; de un modo similar en el que otros países de la UE le exigen a España mayor control fronterizo.

Las mafias y la circulación de la sentencia del tribunal supremo

Por su parte, el Gobierno de España explica el fenómeno haciendo referencia a que “las mafias querían aprovechar una sentencia que prohíbe el rechazo en frontera a quien llegue a nado a la ciudad”. Este mensaje ha sido amplificado por diversos medios de comunicación. Se hace verdaderamente sorprendente escuchar una y otra vez que a las mafias se les esté acusando de difundir un cambio en la ley; un cambio que implica el cumplimiento del derecho de asilo —el primer paso para el cual es poder solicitarlo una vez llegado a frontera—, y el principio internacional de non-refoulement en cumplimiento del estatuto de los refugiados y del pacto internacional contra la tortura.

Más allá de difundir la ley, es posible que se haya difundido interpretaciones erróneas de ésta. También es posible que a algunas de las personas que cruzaron se les hubiera prometido la facilitación de visados, probablemente falsos y probablemente a cambio de dinero entregado antes de cruzar.

La sobredimensión del rol de las mafias en cuanto a la decisión de cruzar la frontera es un mantra que repiten políticos sin cesar, y que la mayoría de medios repiten sin cuestionamiento alguno

La sobredimensión del rol de las mafias en cuanto a la decisión de cruzar la frontera es un mantra que repiten políticos sin cesar, y que la mayoría de medios de comunicación recogen y repiten sin reparar en cuestionamiento alguno. Pero esta simplificación y tergiversación sobre cómo funciona la migración no autorizada y el rol de los traficantes de personas  —que no tratantes— ha sido denunciada en diversas investigaciones como el desarrollado por el Mixed Migration Centre, por ONGs como PICUM, así como en reportajes en prensa, incluido un reportaje publicado en este mismo medio.

Se ha señalado también a las redes sociales, mediante las cuales se organizaron las personas que cruzaron para hacerlo a la vez. Sin embargo, los mensajes en redes sociales a los que se hace referencia son de migrantes mismos. Es decir, en este caso, las redes sociales funcionaron como amplificador, pero no tienen la autoría del mensaje. Mientras que el número de personas sí es nuevo y sorprendente, el hecho de que se organicen cruces colectivos no lo es. Cuantas más personas crucen a la vez, más difícil es la detección, detención y deportación de todas ellas. Es cuestión de aumentar probabilidades de éxito. 

Más allá de las mafias y los intereses geopolíticos

Bajo estas lecturas serían o bien, el gobierno marroquí —u otros gobiernos— quienes incitaron a las personas a cruzar, o las mafias, o la desinformación en las redes sociales, y a su vez, esto por sí sólo no explica el cruce de 70.000 personas. No explica, desde luego, la muerte de más de 145 personas. Este es el coste de vidas que tiene este modelo no sólo de políticas migratorias, si no de políticas todas, ya que, sin duda, las políticas económicas y represivas en Marruecos tienen algo que ver con que tantas personas no quieran permanecer en el país.

Porque, un aspecto de cambio en este último cruce colectivo —además de la magnitud—, ha sido el alto porcentaje de éstos que eran de nacionalidad marroquí. En Marruecos ha aumentado en los últimos años no sólo el paro juvenil y la desigualdad económica en general sino también la represión política. Sabemos que el neoliberalismo contrae el Estado en cuestión de derechos sociales y económicos y expande al Estado en cuestión de represión. En España se conoce algo de eso. Fue el 2008 y todo lo que le siguió, la privatización, la ley mordaza y tantos españoles en Alemania, de los cuales algunos se autodenominaron exiliados. Y a pesar de que la represión política en Marruecos esté en auge, se insiste en denominar a los marroquíes que cruzaron como puros peones de estrategias internacionales y como ‘migrantes económicos’.

La asociación de exmenas publicó en Instagram: “una persona no entrega su cuerpo al mar hasta que la tierra sobre la que vive se convierte en otra forma de ahogo”

Queriendo arrojar luz sobre la situación, la asociación de exmenas publicó en un post de Instagram que “una persona no entrega su cuerpo al mar hasta que la tierra sobre la que vive se convierte en otra forma de ahogo”. La publicación denuncia además cómo los productos marroquíes “llegan con seguridad a los mercados europeos” y sin embargo, las personas que los producen pueden perder la vida intentando llegar a esos mismos mercados. El post concluye con una ironía ácida señalando que “parece que un cajón de tomates marroquíes tiene un expediente más sólido que un joven marroquí, y que una caja llena de mercancías merece más respeto por parte del sistema mundial que un pecho lleno de sueños”.

A veces son las preguntas más tontas y obvias las que nos traen mayor claridad. Porque, más allá de si Marruecos aflojó la vigilancia y el control fronterizo durante unas horas, y de si hubo o no inferencia extranjera, la pregunta sigue estando, por qué tantas personas quieren cruzar, y por qué todas las personas que intentan cruzar de manera no autorizada van en una sola dirección. Nacionales españoles no precisan de un visado para entrar a Marruecos, los marroquíes, sin embargo, sí, aunque sus tomates no.

Las derechas e izquierdas y el control fronterizo

La respuesta a los intentos del cruce fronterizo a finales de julio ha incluido gases lacrimógenos, cañones de agua a presión, así como posibles disparos en la frontera con Melilla. La gran mayoría de quienes cruzaron han sido devueltos en tiempo récord —queda por ver si se han cumplido los requisitos legales de revisión de expedientes de asilo. Esto, sin embargo, no es suficiente para la derecha de la Unión Europea. Italia y otros países amenazaron con suspender el acuerdo del espacio Schengen con España. Tampoco lo ha sido para la española. Abascal pide militarizar permanentemente la frontera. Feijoó habla de ocupación premeditada y pide la devolución de menores porque considera que “la ley de protección del menor no prevé supuestos de ocupación e invasión”.

Y la prensa de izquierda más crítica habla de geopolítica. Y cuando no, habla de los muertos. Hay que hablar de los muertos, sí. Y a la vez, como señala Gabriella Sánchez, activista y académica de frontera, “les encanta hablar de los muertos porque no suponen amenaza alguna, de los vivos no se habla”. Una izquierda desmovilizada puede ser que esté demasiado centrada en los muertos. Hay que hablar de los muertos, sí, pero también hay que hablar de los vivos. Hay que escuchar a los vivos. A quienes llegaron y quienes volvieron. A sus familiares. A sus seres queridos. A sus amistades. Hay que escuchar también a los activistas que están en Marruecos arriesgando su seguridad en la lucha —siempre inacabada— por el reconocimiento de derechos.

Desde la izquierda dubitativa se teme que si no se muestra mano dura con la migración nos sumiremos en un auge aún mayor de la extrema derecha. Se teme que esto pueda implicar una pérdida en los derechos que ahora son reconocidos en el país. Y querremos, si volvemos a caer en el autoritarismo más represivo, que nos abran las puertas. Querremos crear lazos transnacionales para hacerle frente. Querremos visados. Querremos que se nos escuche y querremos que no se nos tilde de migrantes económicos.

Los pomposos análisis geopolíticos tienden a obviar las aspiraciones, motivaciones y la agencia humana involucrada en todo acto, incluyendo el cruce de fronteras. Lo sucedido no se puede explicar simplemente apuntando a la inacción de un gobierno de ejecutar las políticas de control migratorio y posibles intervenciones de terceros países. También es que tantas personas quieran cruzar, que quienes lo hicieron lo hubieran intentado ya tantas veces antes, también que las redes sociales permitan una propagación masiva de que va a haber un cruce colectivo, también el hecho de que en otras vías de llegada no autorizada (como la de Canarias), se haya aumentado la vigilancia y el control fronterizo. Se cierra un camino y se abre otro. Por último, también es que España no permita la migración circular con Marruecos, aquella que existió durante varias décadas hasta que se comenzara a tramitar el cambio de ley que entró en vigor en 1990. Dos años antes fue hallado el primer cuerpo marroquí sin vida empujado por las olas a la orilla de territorio español.

El aumento del control migratorio en la frontera sur de España se ve acompañado por un aumento del control fronterizo en la frontera norte. Como un efecto dominó, el norte se va plegando, aumentando las barreas para impedir que algunas personas puedan llegar hasta ahí. Francia ha aumentado la vigilancia para la detección y detención de quienes cruzan sin permiso. Una frontera donde hoy en día también se puede morir ahogado intentando cruzar. La misma frontera donde fueron detectados o perdieron la vida muchos españoles intentando llegar a Francia. Una frontera donde otros muchos consiguieron cruzar apoyándose en mugalaris que conocían el terreno. Los mugalaris de hoy en día, activistas en la frontera norte de España, también se ven amenazados con las leyes contra el tráfico de personas, las leyes diseñadas a la apelación de ‘combatir las mafias’.

Fronteras
Externalización y frontera sur: un informe recoge las historias de quienes desaparecen en su camino a Europa
Publicado recientemente por la organización Border Resistance, el documento sigue la pista de numerosas víctimas a su paso por los países a los que Europa subcontrata la persecución y el control de las personas que migran.
Fronteras
Europa señala a las redes de tráfico pero encarcela a personas migrantes
Cada año, entre 200 y 300 personas son encarceladas en España acusadas de favorecer la inmigración irregular. Son supervivientes de peligrosas travesías que acaban en prisión tras procesos judiciales cuestionados por juristas o por Naciones Unidas.
Frontera sur
Ceuta, traiciones de mentira y crímenes de verdad
El Gobierno publica los informes previos al 30J, que no aportan prueba alguna de desatención deliberada del riesgo en fronteras. Eso no exime de responsabilidad a un PSOE que ha generado la política fronteriza que provoca estos episodios.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...