Ceuta
Ceuta: Persecución de la solidaridad y abandono de las personas migrantes a tres meses del inicio de la crisis
La noticia surgía a primera hora del jueves: la guardia civil había hecho una redada en las instalaciones de una ONG acusada de repartir espray pimienta. La avalancha de titulares que relacionaba a activistas con el reparto a personas migrantes de esprays de gas pimiento y armas blancas, posicionamientos y desinformaciones apuntaban a la organización No Name Kitchen, previamente acusada de haber facilitado el acceso a este tipo de elementos, una acusación que desmintió en su momento.
Reunidos de emergencia, el colectivo emitía un comunicado denunciando la campaña de criminalización de la que se sentían víctimas, que ya en agosto les valdría el acosos de sus integrantes a medida que se extendía un discurso que les acusaba de incitar a las personas migrantes contra las fuerzas de seguridad.
La persecución de esta organización se había concretado previamente en la detención de dos de sus activistas, mientras algunos de ellos vienen denunciando repetidamente la intimidación que sufren cuando hacen su trabajo, ayudar a las personas migrantes sin recursos y documentar las vulneraciones de derechos que presencian.
Si bien NNK negaba que se hubiese arrestado a cualquiera de sus integrantes, las cabeceras insistían en que dos personas pertenecientes a una ONG que “repartían gas pimienta y armas blancas” habían sido detenidas tras el registro, por parte de la policía que disponía de una orden de allanamiento para entrar en las instalaciones.
Finalmente se reveló que las personas detenidas pertenecían a las Brigadas de Apoyo Mutuo, una iniciativa autogestionada y horizontal de personas y colectivos que comenzaron a articularse ante la crisis humanitaria vivida en Ceuta, para hacer llegar alimentos, realizar curas y acompañar a las personas migrantes ante el abandono institucional que sufren en el enclave.
El viernes 23 las Brigadas de Apoyo Mutuo difundían un comunicado denunciando la persecución sufrida, calificando el registro y detención de dos de sus integrantes de “operación represiva del estado”. El colectivo enmarcaba esta acción en un contexto de violencia y vulneración de los derechos de las personas migrantes, defendiendo que el incidente supondría: “un paso más en los esfuerzos del gobierno español en expulsar del territorio, por cualquier medio posible, a todas las aquellas personas a las que se niega la libertad de movimiento”.
El auto del juzgado nº3 de Ceuta justificaba el registro y las detenciones —en el que se se enumeran hasta ocho investigados— aludiendo al testimonio de testigos para afirmar que en las naves investigadas “con la tenencia y distribución de instrumentos peligrosos y, eventualmente, sustancias estupefacientes”, sumando a la justificación del registro la afirmación de que diversas personas habrían utilizado o incluso pernoctado en los espacios.
Tras negar que las persona voluntarias que forman parte de las brigadas hayan distribuido esprays de pimienta, drogas, o cometido cualquiera de los ilícitos que durante la jornada numerosos medios de comunicación habrían atribuido al colectivo a sus integrantes, las Brigadas llamaban a la responsabilidad y el rigor de los medios de comunicación recordando la propagación previa de bulos respecto a lo que está sucediendo en Ceuta.
Las dos personas detenidas habrían sido liberadas bajo medidas cautelares el viernes 23. Las Brigadas señalaban a los medios de comunicación exigiendo que sea respetado su derecho a la presunción de inocencia: “El aparato estatal que las detuvo quiere una vez más perseguir la solidaridad”, denunciaban desde el colectivo llamando a la solidaridad con quienes han decidido estar en la ciudad autónoma prestando ayuda humanitaria a las personas migrantes y recogiendo testimonio de su situación.
El mismo jueves 23 la organización ultracatólica Hazte Oír, que celebraba en la Ciudad Autónoma una conferencia bajo el título “Ceuta, primera línea de España. Los que la defienden cada día”, relacionaba la investigación abierta contra las activistas con una querella que habrían presentado el pasado 31 de agosto, abundando en un discurso criminalizador de las organizaciones de solidaridad e invocando la posibilidad de internar a las personas migrantes hasta doce meses, como permite el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo.
Mientras numerosos medios de comunicación reflejaban durante estos días la investigación contra voluntarias y voluntarios de iniciativas solidarias, la situación de abandono institucional y vulneración de derechos continúa representando la cotidianeidad en el enclave, como insisten en señalar las organizaciones y colectivos en el terreno.
Según denunciaba la Asociación Elín en una de sus actualizaciones en las redes sociales, numerosos menores siguen pernoctando a la intemperie y sin filiar, las personas desalojadas de los asentamientos han perdido el acceso a la única comida al día que recibían, personas LGTBIQ+ continúan sin protección, expuestas a diversas violencias, una desprotección que alcanza también a las persona solicitantes de asilo, una situación que desde la organización consideran “sistemática” y que tendría por consecuencia el “miedo permanente”.
El colectivo radicado en Ceuta desde hace 25 años recuerda que hay personas que no tienen acceso a los bienes más básicos, siendo colectivos y organizaciones quienes estarían intentando cubrir estas necesidades de alimentación o higiene con sus propios recursos: “estas deficiencias estructurales provocan el sufrimiento diario de cientos de personas”, afirman.
El recrudecimiento de las condiciones metereológicas, con lluvias y frío, mientras tantas personas siguen sin acceso a un techo, y la imposibilidad de que las familias puedan optar a recursos sin que sus miembros sean separados, lo que en muchos casos las impulsa a permanecer en la calle para poder continuar juntos, es otra de las cuestiones que señala la Asociación, quien denuncia: “cuando desaparecen los titulares, las personas siguen ahí”, reclamando que el respeto a los derechos humanos no dependa del foco mediático sobre Ceuta.
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