“Ni guerra entre pobles, ni pau entre classes”

Decenas de miles de personas tomaron la calle en la manifestación de los sindicatos alternativos y movimientos sociales.

huelga general catalana democracia
Imagen de las protestas de la huelga general catalana, el 3 de octubre en Barcelona. Jone Arzoz

publicado
2017-10-04 09:06:00

Catalunya desbordada. Desde primera hora de la mañana, cortes de autopistas y carreteras, piquetes informativos que hacían cerrar persianas, el centro de Barcelona era un caos de concentraciones y marchas espontáneas durante toda la mañana. “Ha sido la huelga más importante y masiva de toda la historia de Catalunya”, aseguraba a El Salto Ermengol Gassiot, secretario general de la CGT en Catalunya. Y es que durante el día de ayer salió a la calle una multitud en contra de la represión policial del pasado domingo.

En las manifestaciones de las tardes, los centros de las cuatro capitales catalanas quedaron colapsados por una marea ciudadana que condenaba enérgicamente la violencia policial ejercida durante la celebración de las votaciones del referéndum unilateral de autodeterminación por los miles de agentes de la Policía Nacional y Guardia Civil movilizados en Catalunya. Esto no va de independencia, o no sólo de independencia o autodeterminación. El proceso catalán está poniendo en jaque al Régimen del 78 y está a punto, si no lo ha hecho ya, de desbordarse socialmente.

700.000 en Barcelona

La manifestación más multitudinaria fue la de Barcelona, aunque en las otras capitales catalanas también fueron masivas. En Girona salieron a las calles 70.000 personas, en Lleida, 40.000 y en Tarragona, 35.000. Ayer, según la Guardia Urbana, un total de 700.000 personas salió por la tarde a las calles de Barcelona en dos principales convocatorias. Por un lado, la de Taula per la Democràcia y su “paro de país”, formada por los sindicatos mayoritarios CC OO y UGT, así como por entidades independentistas como Òmnuim Cultural y ANC y algunas organizaciones de empresarios, sobre todo de la mediana y pequeña empresa, catalanes.

Esta convocatoria, a las 18 horas en plaza Universitat, se unía en una marea de gente con la manifestación de la huelga general convocada por los sindicatos alternativos. CGT, la IAC, la Intersindical-CSC, la COS y Unió de Pagesos había convocado hace diez días esta huelga previendo que el 1-O se desarrollara con una injustificada represión por parte de los cuerpos policiales.

La huelga fue apoyada por la CUP desde el primer momento. Y ayer, desde Jardinets de Gràcia y hasta Plaça de Catalunya, todo el Paseo de Gràcia se llenó de manifestantes que condenaban la represión y exigían que la lucha nacional que se desarrolla con fuerza en Catalunya no se desvincule de la lucha por los derechos sociales.

Las Kellys, prostitutas indignadas, el Sindicato de Vendedores Ambulantes, colectivos LGTBI, feministas, de personas migrantes. Toda la disidencia gritó fuertemente contra la represión en un clima social próximo al desborde.

Tras la manifestación, los estudiantes pretendían acampar en la Gran Vía barcelonesa, una convocatoria en un primer momento apoyada por Crida a la Democràcia. En torno a las 22 horas se desconvocaba la acampada. Algo que para los movimientos sociales era un intento más, por parte de las entidades independentistas, de evitar un desborde social que, para muchos, es imposible de evitar.

Cacerolada ensordecedora 

Ayer, durante el discurso del Rey Felipe VI en televisión, la cacerolada en muchos barrios de Barcelona fue tan masiva que obligaba a cerrar las ventanas o a subir el volumen de la televisión para poder escuchar las duras palabras del monarca contra los soberanistas catalanes.

En esta línea se expresaba ayer en la manifestación la diputada de En Comú Podem, Sònia Farré. “Hay que recordar a Mariano Rajoy, Albert Rivera y Pedro Sánchez que esto no está manipulado por ningún partido, lo que ocurre en Catalunya es una movilización popular de la inmensa mayoría de la ciudadanía que está movilizada y organizada, lo demostró el domingo y lo vuelve a demostrar hoy”, advertía Farré. Y es que la calle, hoy en día, con un cabreo monumental por las cargas policiales del domingo, va tan avanzada y firme en el camino hacia una República Catalana como el propio Govern.

Gassiot, de la CGT, desde la pancarta de la multitudinaria manifestación, declaraba a El Salto: “Estamos aquí para protestar contra la represión que nos ha afectado colectivamente, más allá de siglas y de partidos, tenemos las herramientas de la clase trabajadora, que son hacer funcionar el mundo y detenerlo”. “Hemos parado el país para rechazar la represión que también se ha hecho evidente en los centros de trabajo, en la entrada de policías a escuelas, en el ataque a la libertad de prensa, la clase trabajadora ha decidido ser parte de este proceso de todo el pueblo catalán”, añadía.

En la misma línea se mostraba el portavoz de la Intersindical Alterlativa Catalana (IAC), Ramón Pont. “Hemos convocado esta huelga contra la represión y por las libertades, la represión de la clase trabajadora y la sociedad en general”. Una represión que para este sindicalista se recrudeció “a partir del 20 de septiembre, con las detenciones, y la gota que colmó el vaso fueron las agresiones por defender derechos como la manifestación, la reunión y la libertad de prensa del pasado domingo”. “Entendemos, además, que el derecho a la autodeterminación forma parte de nuestro ordenamiento jurídico”, advertía.

Por parte del Sindicato Vendedores Ambulantes, Aziz Faye comentaba desde la pancarta. “Demostramos que aquí manda el pueblo desde abajo, estamos hartos de expulsiones, de brutalidad policial, los manteros sufrimos lo que se vio el domingo desde que llegamos”, explicaba, prosiguiendo: “Ahora quieren terminar con la democracia, el capitalismo explota a la gente y tiene que acabar ya para que haya derechos humanos e igualdad”.

Toni Pérez, delegado sindical de CoBas, opinaba: “Estamos en contra de la actuación del Gobierno y su aplicación del 155 por la puerta de atrás, pues es una intromisión en los derechos democráticos, tenemos que revertir esta situación para seguir luchando por los derechos sociales y laborales”.

Lucía es estudiante y forma parte de la organización Corriente Roja. Numerosas asambleas de distintas facultades se han coordinado para hacer sonar su voz conjuntamente y ocuparon el mítico rectorado de Plaça Universitat hace varios días. “Nos organizamos de forma asamblearia, somos una organización de base, no queremos que nadie nos diga qué tenemos que hacer, además, compartimos las reclamaciones con la clase obrera porque también somos clase obrera”, explicaba Lucía. “La huelga general no puede ser solo contra la represión, también es por todas las reivindicaciones de los estudiantes, una República Catalana tiene que ser diferente al Estado del que nos estamos saliendo”, proseguía.

Desde Santa Coloma de Gramenet

Jesús Sánchez forma parte de Anticapitalistes y llegaba a la manifestación andando desde Santa Coloma de Gramenet. “Esta mañana nos hemos concentrado en Santa Coloma unas 5.000 personas contra la represión”, relataba, poniendo un ejemplo más de lo masivas que fueron las protestas ayer. “Luego, por la tarde, hemos venido andando desde Santa Coloma en una columna a la que después se ha sumado gente en los barrios de Sant Andreu o Nou Barris”, describía Sánchez.

Mucha presencia de colectivos feministas en la manifestación de la huelga general por el Paseo de Gràcia barcelonés. Muchas pancartas y banderas moradas. Distintos colectivos feministas de la ciudad de Barcelona y de las inmediaciones se juntaron en una misma pancarta ayer. María, una de las activistas, atendía a El Salto: “Desde nuestro colectivo ya estamos acostumbradas a la represión, criminalización y recorte de derechos, pero después de lo del domingo no nos podíamos quedar sin decir nada”. “Se convocó una huelga general y consideramos que sólo se puede considerar huelga si conseguimos pararlo todo, no sólo en el puesto de trabajo, también el trabajo doméstico”, comentaba. Quima Alvalate forma parte de la Asamblea Feminista de Sant Pere de Ribes. “Tenemos mucha ilusión de construir un país nuevo, y en ese país, de entrada, el feminismo tiene que tener un lugar importante”, aseguraba esta activista feminista.

El ambiente de la manifestación fue de repulsa y protesta a la actuación policial del domingo. El tono, festivo. Se desarrolló sin incidentes importantes. Hechos aislados en Catalunya, como los escraches a los hoteles que alojan a agentes en distintos municipios catalanes, tuvieron lugar la noche previa aumentando la tensión política y social.

Las televisiones españolas abrían telediarios con estas protestas, minoritarias si tenemos en cuenta la enorme cantidad de gente que salió ayer a las calles. La cobertura informativa de medios españoles está tensando las relaciones sociales entre catalanes y gente del resto del Estado.

“Prensa española, manipuladora”, es uno de los cánticos más repetidos en las calles y plazas de pueblos y ciudades catalanes durante estos días. “Els carrers serán sempre nostres”, “Hem votat” o “Ni guerra entre pobles, ni pau entre clases” fueron otros de los cánticos más repetidos en la manifestación de los sindicatos alternativos y movimientos sociales de ayer. El proceso catalán va más allá de las aspiraciones nacionales, los anhelos sociales van de la mano.

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